Hola, Julio, mes de la ansiada y efímera felicidad. Mes de la nueva vida que llevamos en verano, de las historias imposibles y del “todo vale y nada cuenta”.
Como cada año, has cumplido todas mis expectativas e incluso las has llegado a superar. También aún en tu línea, has empezado dejándome un amargo sabor de boca por todo lo que se acaba y me he sorprendido pidiendo a Junio que se quedara un ratito más. Porque este año más que nunca, la sensación de que todo nuestro mundo se disuelve es real. Junio, gracias de nuevo.
Pero tú, mi queridísimo Julio, has llegado con los bolsillos a reventar de nuevas experiencias. He crecido contigo de mi mano. Me has llevado hasta mis familiares y viejos amigos y me has presentado a nuevos, que han acabado siendo tan buenos como los viejos. Me has hecho dar mil vueltas en dos días, de aquí para allá sin parar.
Me has sacado a pasear por todos los bares que nos quedan a mano, y también por aquellos que no tan a mano están. Me has llevado a mil pueblos que han acabado siendo miles de historias que nunca más se contarán, porque ya pertenecen a una vida pasada, a un mundo que ya solo es recuerdo. Me has asustado y me has reconfortado, porque así eres tú siempre: las sensaciones a medias no te van.
Has acabado de la misma forma en que empezaste, cerrando el círculo, bonito pero triste.
Ahora me toca sonreír a Agosto, que de momento lo está haciendo muy bien.
Ya sabes Julio que siempre te querré de una manera única e intensa. Te espero ya.
Que escucharte reír debe ser como encontrar el final del arco iris; difícil, pero de otro mundo
Tan siquiera sé cuál es la banda sonora de tu vida. Y si no tienes, permíteme que te la ponga
Ana Fernandez
Otros escritos del autor:
Últimamente me he dado cuenta de que todo es temporal. No volveré a vivir el mismo segundo en el que escribí la primera palabra de este texto, no volveré a vivir el momento de mi primer beso en la plaza del pueblo, no volveré a llorar la misma lagrima que llore con la pérdida de mi abuelo (llorare muchas más, pero no esas lagrimas), no volveré a sentir los nervios de aquella primera vez, ni me volveré a quedar sin aliento recorriendo un campo de fútbol por estar en primera fila en el concierto del “El canto del loco”. No volveré a querer como le quise a él, ni me volverán a hacer daño de la misma manera que me la hicieron (me harán daño pero no igual). No volveré a vivir la ilusión de acabar la carrera de Comercio, ni volveré a sentirme tan pérdida como cuando de pequeña me perdí en el jardín. No volveré a sentirme agobiada por un trabajo que no me gusta: no volveré a llorar una noche entera por un tío que no merece la pena. No volveré a sentir como aquella vez ni volveré a estremecerme como aquella otra. No volveré a ser la misma que hoy y tampoco volveré a ser la misma que hace un año. Todo es temporal, ya sea bueno o malo.
No volveré a sentir como aquella vez ni me volveré a estremecer como aquel día. No volveré a ser la misma que hoy y tampoco volveré a ser la misma que hace un año
Esto hace que quiera vivir este momento como si nunca fuera a volver, porque es así, nunca volverá. Nos pasamos la vida midiendo todo en tiempo, sin darnos cuenta de que el único tiempo que tenemos es el ahora, que el ahora nunca vuelve. Estoy cansada de futuros que no llegan, de pasados que atormentan y vivir ahogada en un presente que parece que no me pertenece. Debido a esto opto por el pensamiento de “Todo es temporal”. Si el momento de ahora es bueno, me encargare de disfrutarlo al máximo, de vivirlo con intensidad, reventando bombillas y haciendo que haya fuegos artificiales en el cielo. Si el momento es malo, me lo tomaré como un punto de inflexión para ser mejor, para aprender de los errores, del dolor, de lo oscuro. Todos necesitamos fallar para saber cuando acertamos, necesitamos pasarlo mal para saber lo que es una verdadera risa y necesitamos oscuridad para poder ver un bonito amanecer.
Si el momento de ahora es bueno, me encargaré de disfrutarlo al máximo, de vivirlo con intensidad, reventando bombillas y haciendo que haya fuegos artificiales en el cielo
Todo es temporal, incluso nosotros somos momentos que nunca volverán. Hace poco leí una frase que decía algo como “Se quien era esta mañana y también se que no es la misma persona que soy ahora mismo”. Todos cambiamos por momentos, evolucionamos cada minuto aunque no nos demos cuenta, y eso es realmente asombroso. No estoy de acuerdo con la frase “Has cambiado, no eres el mismo”. Claro que he cambiado, si no fuera así todos seguiríamos siendo la misma persona que éramos con seis años. No me gusta llamarlo cambio, sino evolución. La vida, los momentos, las personas son temporales, todo esta en plena evolución y por eso hay que vivir el momento siendo conscientes de que nunca vuelve.
Todo en esta vida es temporal, así que, si las cosas van bien disfrútalas porque no durarán para siempre.
Y si las cosas van mal, no te preocupes, no van a durar para siempre tampoco.
Escrito por:
Cristina Villalobos
¿Alguna vez has vuelto a ese lugar en el que tantas horas has pasado de pequeño y has observado cuánto han cambiado las cosas?
Piensa en lo que ha cambiado a tu alrededor, a lo mejor nada lo ha hecho. A lo mejor han cambiado el aire, la intensidad del sol o la cantidad de nubes que contabas y ya no lo haces.
Puede que hayas cambiado tú. Que hayas dejado de valorar todo eso que un día creció contigo
Quizás crecen flores donde antes no o está todo mucho más seco. Puede que lo que fue hogar, tienda, cine, cocina… ya no sea nada para tu yo tan ocupado con las cosas de mayores que ahora te conciernen. Esto demuestra que también existe la opción b; que hayas cambiado tú. Que hayas dejado de valorar todo eso que un día creció contigo. Las vitaminas de ese sol que a veces te quemaba y otras te salvaba. Esa tierra que te llenó las manos y todos los pasos que diste detrás de quién te guiaba. Ahora prefieres ir por tu cuenta, muy independiente te has vuelto.
A lo mejor ahora te has dado cuenta y estás sentado escribiéndole a todo eso que echas de menos, a esa risa y esas manos arrugaditas que te dieron todo lo que tenían
A lo mejor ahora te has dado cuenta y estás sentado escribiéndole a todo eso que echas de menos, a esa risa y esas manos arrugaditas que te dieron todo lo que tenían. Todas esas horas que pasaban volando cuando llovía fuera, dando vueltas y vueltas, rebuscando entre recuerdos de antes de que tus padres fueran tan siquiera un plan de vida, viendo qué hacían los abuelos o contándoles cómo te iba en el cole.
Cuando no llovía no había cole y corrías de un lado a otro alimentando animales o limpiando/ensuciando todo lo que tenías permiso para ello.
El tiempo es la vida. La que llevas y la que te queda
Ahora puede que estés deseando con toda tu alma que el reloj se pare y que puedas aprovechar esa cuenta atrás más a fondo, o incluso volver a esos momentos. Quieres ahora cuidar esas arruguitas mejor, apreciar mejor esa risa y mirar al fondo de esa mirada que acumula cientos de experiencias y vivencias. Una vez más, el tiempo, lo que más malgastamos, lo es todo. Es la vida. La que llevas y la que te queda. Tú decides cómo dejarla pasar.
Escrito por:
Ana Fernandez – Instagram
Otros escritos del autor:
Siempre me pregunté si haberte encontrado en aquella barra de bar habría estado escrito en las estrellas desde mucho antes de que tú y yo fuéramos nosotros, o si simplemente fuimos meras coincidencias. Lo que está claro es que nuestras líneas chocaron y durante lo que fue tanto infinito como efímero suspiro pude creer en la magia.
Obviando el hecho de que, a decir verdad, solo fuimos un truco, una misma pregunta me persigue desde que ya no estás: ¿fuimos realmente nosotros los culpables de que nos destruyésemos? Porque echo la mirada atrás y te juro que aún puedo sentir lo mucho que nos queríamos. No sé. Igual es que llegó un punto en el que quererse no era suficiente.
¿fuimos realmente nosotros los culpables de que nos destruyésemos?
Igual es que entraste en mi vida para enseñarme que sí que existe el amor y una vez que lo hicieras tendrías que irte… y es que según pasan las noches creo con más firmeza que nuestras vidas están regidas por un destino concreto, y que da igual los pasos que des, estos te acercarán siempre a él. Porque tú y yo no podríamos ser solo una casualidad. No, fuimos demasiado puros, demasiado reales para haber sido un simple choque de paralelos…
Porque tú y yo no podríamos ser solo una casualidad
También quiero que sepas que siempre te voy a querer porque siempre habrá un tú en mi yo y un nosotros grabado a fuego en mi alma. Y hablando de almas, la mía aún llora alguna que otra noche al no sentir tus caricias, y eso que nos fuimos hace ya mil inviernos.
Y hablando de llorar, mis ojos también se mueren por hacerlo cada vez que paso por nuestro bar o cada vez que me juego malas pasadas, pensando que te veo entre miles de almas que nunca serán la tuya. Porque como nos vivimos tú y yo no voy a volver a vivir a nadie, a ninguna otra futura relación.
El otro día leí cuál es la diferencia entre el amor de tu vida y el amor para tu vida. Tú fuiste el primero, pero querer no siempre es poder. También concreto que si ya eres este primero, nunca podrás ser el segundo. Ni yo el tuyo. Y creo que el tampoco poder serlo yo es lo que más me está rompiendo por dentro.
El otro día leí cuál es la diferencia entre el amor de tu vida y el amor para tu vida
Supongo que en otra vida, o incluso tal vez en esta misma, solo que en otro momento en el que el invierno no hubiese arrasado con todo, hubiéramos sido muy grandes, muy infinitos, porque las ganas de comernos el mundo y la boca nos sobraban por todas partes.
Hubiéramos sido muy grandes, muy infinitos, porque las ganas de comernos el mundo y la boca nos sobraban por todas partes
Aún a pesar de todo, volvería a retar al destino una y mil vidas más. Porque quererte me llevó tan lejos que toqué hasta la luna. Y eso ya no se me puede quitar.
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Somos los reyes de todo aquello que decimos y hacemos
¿Cuántas veces has saltado a la piscina sin chaleco salvavidas?
Permítete soñar, permítete fallar, caer, levantarte y aprender
Está de moda poner cuerpos por moda.
Pieles lisas y piernas largas. Bronceadas.
En su día fueron cuerpos, podríamos decir que grandes, pieles cuán mas blancas mejor.
Está de moda el pelo corto,
el pelo largo,
los pechos grandes,
los pechos pequeños.
Las modas son algo transitorio. Los cuerpos no.
Han pasado años y años,
han rodado cánones
hay quién se ha autodisparado cañones.
Una sociedad con un único objetivo en mente: seguir a quién va delante. No miremos a los lados, no vaya a ser que veamos alguien diferente y nos llevemos las manos a la cabeza. Deberíamos llevarnos las manos a la venda que nos han puesto en los ojos. Metamos en lejía ese patrón que llevamos por bandera y empecemos de nuevo. De cero. Aprendamos que la salud siempre es lo primero, no lo es la opinión de esa persona a quién vemos a veces como rival opuesto, o interpuesto. Aprendamos, mejor, que mientras esa chica o ese chico a quién te has acostumbrado a ver por encima del hombro sea feliz, tú no eres quién de reponder por él o ella. Aprendamos a ver, veamos, qué bonito es querer sin importar. Querer bien y bonito, los cuerpos se abrazan, sí, pero por lo que llevan dentro; para sentirlo todavía más. Escuchar las historias de los demás. Contar sus lágrimas. Recolectar sus sonrisas. Y mejor no ver; oír, sentir y vivir.
Las risas sólo suenan bonito cuando nacen de donde deben nacer; de la simpatía, la empatía y la sinceridad. Cuando sea preciso podríamos mandar la cordialidad a dar un paseo y dar una lección de moral a aquellos que se toman la vida de los demás como si fuera la suya propia. A quien se crea amo y señor. Superior donde los haya. Ya te he escrito muchas veces a ti, olvídate de seguir siendo el epicentro de este tema. Eres el parásito de la poesía que se le deidca a la diversidad positiva. Eres un remolino de negatividad que cuanto más lejos, mejor.
Adiós.
En cuanto a ti, que te has sentido aunque sea un poquito identificado ya sea en primera, segunda o tercera persona; lucha. Lucha porque algo cambie. Porque lo que está cambiando, lo siga haciendo. Porque los cánones sigan rodando, pero esta vez en dirección a un callejón sin salida. Y que ahí se queden.
De llevar los cuerpos a eso de las modas
que se ponga de moda la diversidad.
De una
vez
por todas.
Escrito por:
Ana Fernandez
Otros escritos del autor:
Sentirse orgullosa de uno mismo es esencial para vivir con autoestima. ¡Fuera las “falsas modestias”!!! que no nos dejan exteriorizar el orgullo que sentimos por nosotras mismas.
La sociedad, sobre todo con las mujeres, ha valorado la modestia como virtud esencial y ha condenado el orgullo
La sociedad, sobre todo con las mujeres, ha valorado la modestia como virtud esencial y ha condenado el orgullo…, considerándolo un pecado capital… “cosas” de la religión y de la sociedad patriarcal que vivimos.. No es así. “Pecado” es la falsa modestia o la modestia a secas. “Pecado” es que ocultemos nuestro orgullo bajo la hipocresía de: “No, no, ha sido cuestión de suerte” (en el mejor de los casos) o “no es para tanto” o “sin ti no lo hubiese hecho”… con menoscabo de la alegría y orgullo que sentimos por nosotras mismas cuando hemos visto, con satisfacción, que hemos logrado “eso” que queríamos.
Orgullo, siempre orgullo con nosotras mismas.
¿Te has dado cuenta de que a veces, ni siquiera estamos orgullosas de ser mujeres? Yo si me he fijado que en ocasiones por mi mente ha pasado el pensamiento de: “si fuera hombre… no hubiese sido así” ¡Caramba, con la educación que nos ha llegado!!!
Hasta en google, en las búsquedas, aparece muchísimas más veces el calificativo “orgulloso” que el de “orgullosa”. Orgullo, palabra masculina…. saca deducciones tu misma.
Por qué sentirse orgullosa:
Porque eres única:
No hay dos personas como tú y eso nos hace importantes y diferentes. Valoras lo que eres y si valoras lo que eres, valoras al que está junto o lejos de ti. Disfruta de lo que te caracteriza: tu sonrisa, tu forma de pensar, tu manera de expresarte. Eres tú, y si tú no disfrutas de ti misma, ¿quién lo va a hacer por ti?
“Sé tú misma, los demás puestos están ocupados”. OSCAR WILDE.
Por tus logros:
Échale un vistazo a lo que has conseguido y no lo rechaces… con un pero. Lo has conseguido tú y para ti es importante.
Por tus errores:
Son tuyos y tú sabes lo que has hecho con ellos. Lo más frecuente es que hayas aprendido. La vida es un ensayo de “errores” hasta que das en la tecla que los convierte en éxitos.
Porque eres orgullosa sin ser soberbia:
Muchas veces confundimos orgullo con soberbia. No es este el caso. Estamos orgullosas de ser. La soberbia es para los faltos de autoestima que tienen que poner su ego en una silla para que su cabeza siempre sobresalga. No es este el caso, me repito