La mayoría tiene entre 10 y 15 miedos muy malos. Pero hay uno que vale por 20 si cabe.
Debes saber,
amor,
que tus manos son reales. Que tus ojos huelen a hogar hasta a kilómetros de distancia. Que escucharte reír debe ser como encontrar el final del arco iris; difícil, pero de otro mundo.
Y es que tú eres de otro mundo.
Desconozco tu voz,
tu pulso,
incluso tus formas.
Que escucharte reír debe ser como encontrar el final del arco iris; difícil, pero de otro mundo
Desconozco tus manías,
la forma que tienes de mirar las nubes pasar, o la cara que pones al pensar mientras observas las estrellas.
No sería capaz de concentrarme con tu mirada seria, enfadada, observando; de eso estoy segura.
Tan siquiera sé cuál es la banda sonora de tu vida. Y si no tienes, permíteme que te la ponga. Tu BSO debería ser Loreto cantándole a la vida,
a tu vida.
Tan siquiera sé cuál es la banda sonora de tu vida. Y si no tienes, permíteme que te la ponga
Porque juro por el olor de las rosas que no mereces menos.
Te mereces despojarte de todo lo oscuro, abrir una ventana y dejar que entre la luz; como cuando hace sol por la mañana.
Tienes que permitir que salga el sol,
que hasta a los lugares más recónditos llega el sol alguna vez.
Ya sea el amor a la vida, a la poesía o a volar por todo lo alto. Debes ser arma, escudo y clavel. Vivir y llevar a los que consideras tuyos por bandera. Amor, olor a mar y ruido de gaviotas. Eternamente.
Ana Fernandez
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