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Category : HiFeelings

26 May 2018

Arriésgate, al menos una vez en la vida

 

Sé perfectamente que no debería hablarle

o seguir intentando que las cosas salgan bien,

porque no, nunca estarán bien las cosas entre nosotros dos.

Por mucho que lo queramos, por mucho que lo quiera.. No somos capaces de llevar nada de esto adelante.

Y lo entiendo, te entiendo.

Pero no puedes pasarte todo el tiempo dudando de todo,

más que nada porque cuando ya quieras y estés decidido a algo..

quizás sea demasiado

tarde.

Así que sí, arriésgate, al menos una vez en la vida.

Para eso estamos aquí, para arriesgarnos, y luchar por todo aquello que realmente queremos en nuestra vida, tanto esas metas y sueños como personas.

Personas que nos hacen ser mejor cada día,

que nos dan fuerza para luchar por todo aquello que más queremos.

Así que a la pregunta de si la vida se basa en todo eso del amor…

Sí, la respuesta es sí, así es.

La vida se basa en amor.

Y al fin y al cabo,

es por lo que acabamos luchando

siempre.

 

—————————————–

 

Podría prometerte
todo lo que pasa
por mi mente.
No quiero hacerlo.
Porque no soy de prometer
y luego romper.
Soy de prometer y mantener.
Luchar,
sin mirar atrás.
Gritar,
sin importar a quien moleste.
Pelear,
por lo que uno merece.
Llorar,
sin poder más.
Estar,
para los que están.
Estar, esa es la palabra,
esa es la realidad.
Así que sólo te prometo eso,
que es mucho más que todo lo que te podrán dar.
Escrito por:
24 May 2018

Ella, tu punto y seguido

Ayer salí.

Y, cuando iba por mi cuarta copa,

la vi.

Ella,

por la que decidiste ponernos punto y final.

Ella, tu punto y seguido.

Ella, la que despierta junto a ti,

la que vuelve a casa con tu olor pegado a su ropa,

la que provoca tu risa,

la que provoca.

La analicé,

me comparé,

la maldije

me torturé,

fui la mujer que siempre me prometí

no ser.

Ella,

la misma que no sabe nada.

La que no sabe que, cuando tardas, es porque estás conmigo.

Que, en tus contactos, mi nombre no es el mío.

Que me dices que la amas, pero que a mí me necesitas.

Aquella a la que podría destrozar,

si quisiera.

Aquella que recibe el rencor que deberías recibir tú,

si pudiera.

Ella, la que escoges para ser tu luz,

mientras a mí me mantienes a la sombra.

Yo la vi,

pero ella también me vio a mi.

Intercambiamos miradas de rabia.

Esa rabia tan triste

que existe

entre dos mujeres que pelean por aquel que les roba el aire.

Dos mujeres

que son enemigas,

cuando deberían ser aliadas.

Ella ocupa mi lugar,

y aunque no la quiera odiar,

lo hago.

Ella, más parecida a mí de lo que cree.

Las dos hemos sido tu luz y sombra,

las dos estamos ciegas.

Las dos perdonamos lo imperdonable,

las dos dejamos de ser,

para ser contigo.

La compadezco.

Y aunque, la parte más primitiva de mi le desea todos los males,

no se los deseo.

Solo espero que sobreviva a ti.

Porque, aunque la odie,

la compadezco.

A ti no te puedo odiar.

Pero seguro que, jamas,

me voy compadecer,

ni un poco,

de ti.

 

 

19 May 2018

Mi vida sin ti

Sentada aquí frente a la inmensidad de éste mar, que cubre con su frío las notas mal sonantes de esta etapa, puedo ver el gris de tu cuerpo, el azul verde de tus ojos.

Fuiste herida profunda,

La caricia que duele, el llanto intermitente en años de tristeza y soledad.

Que vacío dejaste.

Que complicada la existencia sin ti.

Sobrevivir, eso hice.

Y sí, es cierto que uno no deja de esperar porque se canse, sino porque el ruido de fuera cesa y las raíces se secan.-

Así te quise, hasta que no pude más.

Y ahora, cuando pienso en éste tiempo desierto, entiendo que perdí mi valioso tiempo.. el valioso tic tac que marca la vida, mi vida.

Ahora puedo ver con claridad. Y sí, a veces no me gusta lo que veo.

No me gusta si recuerdo nuestros recuerdos.. llenos de amor, dolor.. e improbabilidad.

Improbable que llegáramos al destino, que atravesáramos el túnel, que aterrizáramos sanos y salvos, que después de aquél invierno nos sorprendiera la Primavera que asomaba por tu balcón.

¿ Improbable o imposible ? No lo sé.

Pero dejamos de ser.

Y que insensata la vida cuando de fondo suena una canción que me recuerda a ti, a lo que fuimos y  nunca seremos.

El mar siempre te arrastra de vuelta a mi orilla, y nos veo ahí, tumbados al sol.. mirándonos de reojo, sin perdernos de vista.

Porque nosotros fuimos, sí, fuimos.

Fuimos mucho, en muchos tiempos verbales, en pocos tiempos compuestos, en diferentes tiempos simples, y a pesar de todo éramos el complemento perfecto. O así lo quería creer yo.

Fuimos el «subidón», la adrenalina, el momento antes de la caída, el filo del precipicio, el miedo y la incertidumbre antes de saltar, los nervios, la intriga, las ganas..  hasta convertirnos en nada.

Fuimos todo eso que ni en mil años podría explicar, pero lo fuimos, y para mí todo aquello es muy nuestro.

Tan nuestro como vernos y sonreír, como los besos después de hacer el amor, como las tardes de café, como la desgana en las mañanas en las que no nos queríamos ni ver, como las despedidas, como Sevilla de tu mano, como la parada en mitad de camino para enseñarme el regalo que con tanta ilusión  compraste, como el olor de tu piel, como las noches de verano, como nuestros días en aquella casita en Cazorla, como las caricias, como la noche de carretera hasta llegar a Valencia, tan nuestro como decirnos sin hablar, … como cada cena en la casa que sentí tan mía, como Roma contigo, como aquél anillo que nunca quise guardar, como la tarde de spa y pollo en la terraza de aquél hotel, como nuestro sofá naranja, como nuestras risas, como cada viaje de ida y vuelta, tú sin quitar tus ojos de la carretera y yo sin apartar los míos de ti.

Siempre fui muy tuya. Pero nunca fuiste consciente, hasta que en algún momento nuestro suelo comenzó a temblar, a resquebrajarse, a perder las formas, a separarse, hasta desaparecer.

Yo nunca podré resumir todo aquello en poco, porque fue mucho, mucho, mucho más de lo que hubiese querido, para así después no hacernos tanto daño, para que así, aunque pasaran los años no me siguieras doliendo tanto.

Y así acabamos .. siendo.

Siendo recuerdos.

Muchos recuerdos.

Me gusta mirar el mar, y pensar en ti.

 

Escrito por:

Elena Ponce Guerra

@eleponceg

¿Le encuentras sentido a tu vida?

18 May 2018

La danza expresión del amor

Danza hasta que el amor se acabe

La danza es la expresión del amor. Es el movimiento del alma cuando la dejamos fluir sin que el miedo al ridículo nos paralice.  Me gusta oír la canción de Leonard Cohen, “dance me to the end of love”  (Danza conmigo hasta que el amor se acabe)  es una canción que editó en 1984, pero pienso que es un clásico, que su letra es tan actual, ayer como hoy.

¿A quién no le gusta sentirse mecida mientras te mueves sola o acompañada?  El movimiento, siempre el movimiento del cuerpo, del alma, de los astros, del universo.  El movimiento es nuestra expresión más íntima.  Habla siempre de nosotros.  El movimiento no se puede ocultar, aunque sea el más leve gesto emitido por nuestro labio.  La danza nunca termina porque el amor es eterno.

 

Vivimos para dibujar en el espacio una figura, la figura que dibuja nuestra danza 

 

Danzar, dejarse llevar por el sentimiento que en ese momento está en nosotros.  Sin palabras… solo acción.  

Vivimos para dibujar en el espacio una figura, la figura que dibuja nuestra danza. 

Danza alegre o triste.  Danza donde nos encontramos con nosotros mismos y con los otros.  Unas veces guías tú, otras te dejas llevar pero siempre eres tú la que baila.  La que quiere danzar.  Leonard Cohen, bailó con la libertad.  ¿Con quién bailamos nosotros?

 

“Quédate conmigo con tu belleza en un violín ardiendo”  (Leonard Cohen)

 

Hay un verso que me gusta mucho y es,  “Quédate conmigo con tu belleza en un violín ardiendo”.

El violín ardiendo…  frecuencias que emitimos mientras movemos “nuestras cuerdas”, nuestras cuerdas más íntimas, que producen esas ondas especiales que se transmiten en el aire dibujando el momento perfecto que queremos que se mantenga, que permanezca para siempre en el tiempo.  Y vivimos la experiencia de lo bello, de la belleza.  De la libertad.

¿Se me ha ido la “olla”?, ¿He vivido yo ese momento?

Tan perfecto como el poema de la canción lo describe…  Pero lo que sí sé es que no dejaré este planeta con la sensación de que me falta ese compás con el que he danzado sintiendo que rozo la belleza.

 

“La conciencia se expresa por si misma a través de la creación. Este mundo en el que vivimos es el baile del creador.

Los bailarines vienen y van en el parpadeo de un ojo pero el baile permanece.

En muchas ocasiones cuando estoy bailando me he sentido tocado por algo sagrado.

En esos momentos, he sentido mi espíritu elevarse y volverse único con cada cosa que existe.”

Michael Jackson

 

 

08 May 2018

Nunca debí convencerme de que eras mi calma.

Nunca debí convencerme de que eras mi calma.
Nunca debí dejar que tú fueses el que secases las lágrimas que derramé por ti.
Nunca debí pedirte que me ayudases a curar las heridas que tú mismo provocaste.
Me refugié de la lluvia entre tus brazos, cuando tú eras la tormenta.
Te busqué cuando todo estaba a oscuras,
sin saber que tú eras el que me tapaba el sol.
Dejé que me arropases cuando tenía frío, siendo tú el invierno.
Nunca, jamás, debí dejarme llevar por el falso consuelo que puede proporcionar la persona que causa la tristeza.
Nunca debí engañarme con un placebo, sin buscar la cura.
Nunca debí elegir  el camino fácil,
después, caminando, contar todas las piedras que había.
Había montones, en un camino sin fin..
Así que decidí darme la vuelta y andar por otros senderos. Tal vez así podría encontrar a dónde quería llegar realmente.
Y ahora que de mis cicatrices empiezan a nacer flores,
ahora,
eres tu quien llora.
Ahora eres tú quien llora por las noches,
ahora quieres hablar.
Ahora quieres cambiar.
Ahora te has despertado y te has dado cuenta de que esta vez me he ido de verdad,
ahora te preocupas,
ahora ya te asustas.
Ahora eres tú quien llora. Y pretendes que yo llore contigo.
Y te aseguras de que me dé cuenta de que lloras por mi ausencia.
Ahora que ya lloras, dices que es por amor.
Pero es por dependencia.
La misma que tuve yo un día.
Que no es hoy.
Ahora eres tú quien llora y no diré que me alegro de tu angustia.
Si me alegro de algo,
es de que por fin puedas entender lo que es ver escapar tu bote de oxígeno hacia la superficie,
mientras tu te has quedado atascado en las profundidades.
05 May 2018

A veces, confundo el sentir amor con el sentir calor

Lo confieso.
A veces, confundo el sentir amor con el sentir calor.
Me cobijo entre tus brazos, donde no hace frío.
Entre las sábanas, contigo, parece que no pueda ocurrir nada malo.
Aunque ahí sea donde pueda ocurrir lo peor.
Tal vez sea esa sensación de falsa protección la que haga que mi mente débil y manipulada piensen que lo que siento
se llama amor.
Si. A veces, confundo el sentir amor con las ganas de sentirlo.
Contigo, el tiempo no corre. Los que (nos) corremos somos nosotros.
En ese momento soy ligera,
libre,
eterna.
En ese momento decir «te quiero» es más fácil que nunca.
Y te lo digo. Y tu también me lo dices.
Y parece que nos lo creemos.
A veces, confundo el sentir amor con mi obsesión porque me quieras.
Aunque tus actos gritan fuerte lo contrario.
Aunque los hechos se colocan delante de mí,
y no me dejan pasar hasta que los miro fijamente.
Sin gafas. Sin vendas.
No me dejan seguir hasta que no ven mis heridas sangrar de nuevo.
A veces confundo el sentir amor con la falta del mío propio.
Solamente tengo ganas de vivir, cuando nos quitamos la ropa,
y miras mi cuerpo como si se tratara de la última vez que vas a ver uno.
Y, aunque sienta esa euforia fugaz cuando me proclamo diosa encima de ti,
confieso que no sé como mirarme al espejo después.
En definitiva. A veces, confundo el sentir amor con cualquier cosa parecida que el caos en el que habito me permite sentir.
Escrito por:@burningmetaphors
Otros escritos del mismo autor: 
11 Abr 2018

¿Qué es la inteligencia emocional?

Significado de la inteligencia emocional

 

 

La inteligencia emocional es el conjunto de habilidades que tenemos para lidiar con nuestros sentimientos.  Se entiende que una persona con una buena inteligencia emocional sabe gestionar sus emociones.  No se deja llevar por ellas…, las conduce -como si de un coche se tratase- para que no irrumpan en su vida, desbaratando la consecución de sus objetivos.

 

Una persona con una buena inteligencia emocional sabe gestionar sus emociones

 

Fue, Daniel Goleman ​-psicólogo estadounidense- fue quien en 1995 popularizó con su libro “Emotional Intelligence” este término. Y las empresas, a través de su departamento de RRHH, lo empezó a tener muy en cuenta, a la hora de contratar a un candidato. ¿De qué les sirve un empleado, con un buen o muy buen curriculum, si pierde «los estribos» al tener que solicitar una tarea a un subordinado?  De poco o de nada, sólo provocará situaciones que generen estrés.  De ahí la importancia de la inteligencia emocional.

 

¿Tenemos todos inteligencia emocional?

 

La inteligencia emocional está en nuestro cerebro

 

Sí, todos la poseemos, pero no todos somos capaces de utilizarla con igual destreza.  La inteligencia emocional está en nuestro cerebro. Es la combinación de los impulsos más primarios,  (los registros más antiguos de memoria que poseemos) y que nos han ayudado a sobrevivir en este plantea:  ¿quién no ha sentido miedo?; con nuestros aprendizajes racionales: «puedo cruzar la calle, el semáforo está en verde.  Los coches que veo, no me atropellarán»

Como utilizamos la inteligencia emocional

Sentir miedo es humano y animal al mismo tiempo.  El animal tiene dos respuestas:  huir o atacar.  Y está bien.  ¿Pero el hombre dispone sólo de estas dos opciones?  NO.  El hombre cuenta con la razón, y aquí es donde entra la inteligencia emocional.   Este concepto nos propone que eduquemos a nuestro cerebro para que nos envíe informaciones válidas para el momento que vivimos.

 

Vivir el momento presente, no significa, caer sobre el otro con todo el arsenal de nuestra personalidad

 

Muchas veces pensamos, que vivir el presente es permitirnos mostrar de forma impulsiva lo que pensamos o sentimos.  La inteligencia emocional no va por ese camino.  La inteligencia emocional nos alerta de que en nuestro mundo contemporáneo debemos prestar atención a la combinación de sentimiento y razón. 

Vivir el momento presente, no significa, caer sobre el otro con todo el arsenal de nuestra personalidad.  Vivir el momento es actuar desde ti, y actuar desde ti, puede implicar considerar que no es el momento idóneo para exteriorizar lo que te hierve por dentro.

 

¿Utilizar la inteligencia emocional nos lleva a reprimir nuestros sentimientos?

 

Nuestros sentimientos están ahí para alertarnos

 

No.  Nuestros sentimientos están ahí para alertarnos.  Pero no siempre nuestros sentimientos están actualizados.  Podemos vivir una situación que nos dispare un sentimiento antiguo.  Un sentimiento que nuestra memoria guarda y del que casi no somos conscientes y…  ¡Plas..!, entra en acción, sin control, y toma el mando sin considerar si es oportuno o no, en la situación presente que vivimos. 

 

¿Tenemos que dejar de expresar lo que sentimos?

Elegimos el momento y la forma de expresarlos

 

No.  Pero sí podemos elegir el momento y la forma de expresarlos. Además, la mayoría de las veces si no lo alimentamos, ese sentimiento negativo pierde fuerza y al cabo de un rato nos preguntamos:  ¿que me hizo enfadar tanto?   Para no alimentar un sentimiento que nos hace daño, es bueno distraerse con otra cosa: ver una “peli”, dar un paseo, vamos… ¡poner a funcionar nuestra mente con otra actividad!.

 

Áreas de la vida en donde aplicar la inteligencia emocional

La Pareja:  Convivir con una persona, nos pone a prueba todos los días.  Utilizar la inteligencia emocional nos ayuda a evitar fracasos.  Expresar nuestros sentimientos buscando un buen momento o hablar de un tema pendiente, cuando lo veamos oportuno “es tener en cuenta al otro” y de eso se trata, porque cuando no vivimos solos “el otro” forma parte de “mi yo”

Los hijos, las amistades…  Vivimos en comunidad… y no ser “una trompa de pensamientos y sentimientos”, es sentir consideración por uno mismo y por el otro.

 

Manejar los enfados, es saber amar

 

El trabajo:  las empresas, valoran tanto la inteligencia emocional como el currículum académico.  Ser dueños de una personalidad, que realce nuestros logros de estudiantes, seguro que nos lleva a vivir de una forma más positiva nuestro trabajo.

 

Conclusión

Esta visión de cómo exteriorizar nuestros sentimientos y pensamientos no es nueva, Aristóteles ya la expresó de la siguiente forma

 

Enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto.

 

En definitiva, saber enfadarnos o saber amar, una labor de toda una vida… pero, pasito a pasito se recorre el camino.

 

10 Abr 2018

Cómo puedo poner mi vida en orden

Muchas veces nos preguntamos, ¿cómo puedo poner mi vida en orden? Nos decimos a nosotras mismas:  “no puedo seguir así, tengo que ordenarme”  Es un imperativo.  Nos exigimos un nuevo orden.  Porque si estas viviendo es, que ya posees uno.  Muchas veces no vemos algo tan sencillo como eso:  El orden con el cual vivimos.  Y todo orden es una rutina.  Lo que te estás pidiendo es una rutina diferente a la que ya posees. Te pones nervioso porque dejas todo para el último momento, procrastinas constantemente.

 

¿Por qué te pides un nuevo orden?

El nuevo orden, se percibe como necesario porque con el que se tiene, se piensa que «no se saca las cosas a delante” como nos gustaría.  O, simplemente porque oyes a tu alrededor la famosa frase de: ¡que desordenada eres!, No vivas tu desorden como una exigencia de los demás.

El orden y el desorden son apreciaciones subjetivas.  Distintas personas viendo lo mismo, lo pueden interpretar como orden y como desorden.  Depende de los niveles de perfeccionamiento que se exijan.

 

El orden y el desorden son apreciaciones subjetivas

 

Piensa qué necesitas organizar

Pensar en organizar mi vida, es no decir nada.  Como en todos los temas, definir claramente el objetivo que quieres conseguir -en la nueva organización de tu vida- es básico.

 

Una estructura rígida e inamovible, no es orden

 

El orden forma parte del rendimiento, por lo tanto, una primera pregunta es: “¿En que área de mi vida quiero rendir más?

Y la segunda, es sentir las causas que han contribuido a que ese área la veas  con falta de orden.

El orden no significa:  una estructura rígida e inamovible.

 

Causas que nos hacen pensar que necesitamos un orden distinto

El estrés, es una de ellas.  Hay momentos en la vida que que nos llegan más tareas a realizar de las que estamos habituados, y lo vivimos con agobio porque nos parece que no llegamos a todo.

Los sentimientos negativos, es otra.  Si vivimos un momento bajo, suele ser común dejar las “cosas para mañana” y !claro!, un día detrás de otro al final exclamamos: “¡dios mío: que desorden!, no puedo seguir así” 

Hay libros, actuales como los de Marie Kondo o Meik Viking, que tratan este tema desde la perspectiva de que el orden tiene como finalidad el bienestar.

 

La concentración es importante

Cuando vivimos estrés o pensamientos negativos, nuestra mente suele viajar sola…  No se para el tiempo suficiente en una tarea.  Por lo tanto hay que tener en cuenta que terminar la tarea que se comienza es vital y si se presenta otra, es bueno tomarse unos minutos para priorizar cuál es la más importante y realiza;  pero sin tener la sensación de posponer.  No hemos pospuesto, solamente hemos tomado una decisión.

 

El orden entraña disciplina

Para la decisión de volverte a ordenar, es necesario adoptar hábitos nuevos, medios que ayudan a conseguir «eso que se quiere conseguir» y hacerlos nuestros, significa, que entramos en una disciplina con la que se tiene que ser honesto, como:

.- Listas de tareas

.- Agendas

.- Calendarios

 

Si comes: come; si te duchas: dúchate

 

Es decir, de forma anticipada, hacer una programación de lo que quieres realizar dentro de un periodo determinado de tiempo.  Y no mezclar tareas.  Si comes: come; si te duchas: dúchate; si lees un libro:  lee, hasta que tú decidas dejarlo.  Si preparas un informe: evalúa primero el tiempo que lleva, y después termínalo en el periodo que has establecido, si tomas un café con un amigo, dedícale su espacio…  Y antes de dormir…: Repasa lo que has hecho y has dejado de hacer.  Darse dos besos por lo logrado, parece tonto,pero hará que durmamos en paz.  Y…  dormir tranquilos nos prepara también para el siguiente día.

 

 

04 Abr 2018

La magia, ¿viene o se obtiene?

La magia viene a nuestro encuentro

Soñamos que la magia venga a nuestro encuentro

Soñamos con la magia, en primer lugar, porque nos encanta que nos venga de sopetón,  lo agradable e inesperado. Con la magia de un encuentro en que la primera mirada nos haga ver estrellas, en un cielo despejado, en una mañana de verano.  Y mágico es que encontremos la palabra adecuada pera sin tartamudeos, contestar la pregunta que nos ha hecho mientras pensamos: es él.  Seguro que es él.  Tener esperanza en lo que consideramos, objetivamente, poco probable es lo mágico.   

 

 La magia es: luces blancas que salen con alegría del fondo de un sombrero y no siempre de un sombrero de copa

 

Además buscamos la magia porque nos gusta que nos sorprendan; nos gusta que la vida nos sorprenda.  Desde luego amamos el pensamiento:  ¿cómo esto es posible?, ¿cómo puede estarme sucediendo a mí? Nos hace sentirnos especiales, fuera de la rutina y es divertido sentir que nos ocurren cosas nuevas.  “Cosas”  que hemos acariciado en nuestra fantasía y que hemos dejado volar, esperando el momento en que pusieran sus pies en la tierra. Y hoy, los han puesto, y te sientes como un ser único y el resto del mundo se evapora.

La magia, sin sombrero de copa, es ver como únicos los hechos cotidianos.  Nos sorprendemos con el resultado, sin fijarnos en los caminos que nos han llevado a vivirlos. Y concluimos:  Es mágico.  Y por supuesto, es mágico, porque nadie tiene asegurado conseguir eso, con lo que se sueña.

 

La magia está en nosotros

Nos gusta la niñez

Nos gusta la niñez porque para los niños todo es mágico, se sorprenden con rapidez, incluso ante lo que ya saben que va a suceder.  Como mostrarles un caramelo que tenemos en una mano cerrada.  Los niños no sueñan, viven lo que sueñan.  Y eso es la magia.

 

La niñez, la magia del niño

 

Me gusta pensar que nunca dejamos atrás al niño “ilusionista” que llevamos dentro, porque siempre encuentra lo que busca.  Si el caramelo no está en una mano, toca la otra.  Y si al abrirse está vacía, vuelve a tocar la primera.  Y el juego se repite hasta que desenvuelve su caramelo. Nuestras ilusiones infantiles siguen estando dentro de nosotros, esperando sin prisa, que las veamos materializarse, dentro de una mano abierta que puede ser la tuya, o la tuya… ¿para qué obcecarse?  Los niños ilusionistas buscan la mano que contiene su ilusión y en esto, si son obstinados, no cejan en su empeño… aunque los mayores se enfaden.

 

Llegar a la magia que a todos nos sorprende

 

Tu niño y el mío están listos para realizar sus ilusiones, si tus pensamientos adultos dejan de cuestionarle. Si las exigencias de la sociedad que vivimos las aparcamos en «el parque infantil» y al niño lo ponemos en la calle. Y así, llegar a la magia que a todos nos sorprende y que necesitamos para vivir.  La esperanza es magia disfrazada de adultez.  Sin sentirnos mágicos, no conseguiríamos vivir la fantasía que realmente supone vivir.  Porque la vida es pura fantasía.  Sería bueno que hiciésemos, con la vida, la magia, que todos esperamos vivir.  Mágico es que tú y yo, podamos hoy conocernos a través de la fantasía.  De la fantasía de unas letras dentro de un «sombrero de copa».

 

 

 

19 Mar 2018

No puedo parar de comer

¿Por qué no puedo parar de comer?

Hay muchas razones por las que no podemos parar de comer. Vamos a ver algunas de las razones más comunes para que esto ocurra.

La comida es un placer 

¿A que muchas veces tenemos la sensación de no poder parar de comer un alimento?  Eso es así porque el sabor nos es muy agradable.  Y queremos seguir repitiendo ese placer que paladear el alimento nos proporciona, como por ejemplo el chocolate.  A las personas que les gusta, igual, siempre tienen espacio para poder degustar una onza más  o comer ese  bombón que… ¿por qué se va a quedar en la caja?.  El carácter de estas personas suele ser “guloso”, se resisten mal a lo que consideran que les proporciona placer y comer es un placer,

 

La comida no te sacia 

Un segundo motivo es que hay alimentos, que como tal, no sacian.  No nos proporcionan la sensación de estar llenos, pongamos por caso las pipas de girasol. Y por lo tanto no vemos, el motivo ni el momento, de dejar de comerlos y cuando nos damos cuenta tenemos dos platos llenos de cáscaras y nos decimos:  no es posible que me haya pasado la tarde comiendo.

 

Sientes que te has vuelto adicto 

Un motivo importante, y de este se encargan las industrias alimenticias, de agregar aditivos de sabor a los productos que consumimos.  Estoy hablando sobre todo de los snacks, bolsitas que abrimos para compartir con unos amigos o mientras vemos un programa o leemos un libro y cuando terminamos una vamos al armario a ver si quedan más y ni nos damos cuenta que ya nos hemos «zampado» una.

 

Comes mucho por ansiedad 

En nuestras sociedades ya no comemos sólo cuando tenemos hambre.  Por lo tanto el acto de comer, se ha convertido en muchos de nosotros, en una rutina para llenar ratos de aburrimiento en vez de ser un comportamiento para quitar el hambre y nutrir nuestro organismo.  Es decir, llenamos ratos de aburrimiento con comida.

 

En nuestras sociedades ya no comemos sólo cuando tenemos hambre

 

Comes por hábitos culturales 

También tenemos que considerar los hábitos culturales en nuestra crianza.  Es corriente que se asocie niños sanos a niños gorditos.  Es corriente también que a los niños se les pida “cómetelo todo”, que no dejen nada en el plato y además, los mayores lo racionalizan, apoyándose en que hay hambre en el mundo.  ¡Vaya!, que te culpabilizan del hambre ajeno, cuando por cualquier motivo no te quisiste  terminar el plato que tenías delante.

 

Somos víctimas de nuestras emociones.  Cubrimos los sentimientos negativos que tenemos con comida

 

Y luego está la siguiente razón, y es lo que más nos suele preocupar, el comer emocional.  Somos víctimas de nuestras emociones.  Cubrimos los sentimientos negativos que tenemos con comida. Nos disgustamos con algo… y a la nevera; nos dan una alegría y un buen chocolate con churros, mientras lo contamos, es ideal y si son tres churros en vez de uno:  Genial. 

 

Comes porque odias tu cuerpo

Y finalmente y más serio es cuando “odiamos nuestro cuerpo”, no lo queremos y de alguna forma hacemos por “verlo feo” y mediante “atiborrarnos” de comida, ya sabemos, que comer en demasía y en todo momento, contribuye a engordar y vernos gordos… no nos gusta y ya tenemos una razón más para “odiar más a nuestro cuerpo” y nuestro cuerpo se queja del sobrepeso, con diversas molestias adicionales, que nos hacen sentir peor y quererlo menos.  En la mente de todos está:  es un círculo vicioso, y ¡claro, lo es!.

 

¿Cómo dejar de comer compulsivamente?

 

Salir de este círculo conlleva observarse a sí mismo y conocerse.  No disfrazar la verdad, que ya se sabe, con pretextos como: carezco de fuerza de voluntad, siempre me ha gustado comer, a los hombres les gusta “palpar”, las mujeres nos prefieren “fuertes”, no tengo por qué seguir la moda.  Hago lo que me gusta.

 

Para salir de este círculo vicioso, se necesita disciplina

 

Y para salir de este círculo vicioso, se necesita disciplina.  Esta palabra está muy demeritada en nuestra sociedad pero la disciplina es necesaria para terminar con cualquier círculo vicioso, incluida la comida.  Ponernos metas que cumplamos a rajatabla es prioritario y esencial para dejar de comer compulsivamente.

Primero, tenemos que realmente querer, querer dejar de comer de la forma en que lo estamos haciendo y luego y cumplir los objetivos que nos hemos autoimpuesto.  Objetivos reales y prácticos.  Por ejemplo ir sin dinero y así evitar la compra de productos que se antojan en el momento. No meter en el carrito de la compra productos que no necesitemos y con esto y otros recursos seguro que terminamos con nuestra sensación de no poder parar de comer.