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A veces, confundo el sentir amor con el sentir calor

Lo confieso.
A veces, confundo el sentir amor con el sentir calor.
Me cobijo entre tus brazos, donde no hace frío.
Entre las sábanas, contigo, parece que no pueda ocurrir nada malo.
Aunque ahí sea donde pueda ocurrir lo peor.
Tal vez sea esa sensación de falsa protección la que haga que mi mente débil y manipulada piensen que lo que siento
se llama amor.
Si. A veces, confundo el sentir amor con las ganas de sentirlo.
Contigo, el tiempo no corre. Los que (nos) corremos somos nosotros.
En ese momento soy ligera,
libre,
eterna.
En ese momento decir «te quiero» es más fácil que nunca.
Y te lo digo. Y tu también me lo dices.
Y parece que nos lo creemos.
A veces, confundo el sentir amor con mi obsesión porque me quieras.
Aunque tus actos gritan fuerte lo contrario.
Aunque los hechos se colocan delante de mí,
y no me dejan pasar hasta que los miro fijamente.
Sin gafas. Sin vendas.
No me dejan seguir hasta que no ven mis heridas sangrar de nuevo.
A veces confundo el sentir amor con la falta del mío propio.
Solamente tengo ganas de vivir, cuando nos quitamos la ropa,
y miras mi cuerpo como si se tratara de la última vez que vas a ver uno.
Y, aunque sienta esa euforia fugaz cuando me proclamo diosa encima de ti,
confieso que no sé como mirarme al espejo después.
En definitiva. A veces, confundo el sentir amor con cualquier cosa parecida que el caos en el que habito me permite sentir.
Escrito por:@burningmetaphors
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