Nos dicen muchas veces que nos tenemos que distanciar de un amigo, de un compañero… de una persona, porque no nos conviene o simplemente sabemos que lo tenemos que hacer, pero nos cuesta; no encontramos la forma de distanciarnos de ella.. La primera idea que nos llega a la mente es que distanciarnos es, dejar de vernos, romper con la relación. Es verdad, ésta es la forma más drástica, y la que nos parece más evidente. ¿Pero que pasa si decidimos dejar de relacionarnos con esa persona, pero dentro de nuestro cuerpo la sentimos muy viva? ¿Realmente nos estamos distanciando? Yo creo que no.
Distanciarse de una persona es que deje de ocupar espacio en nuestro tiempo
Distanciarnos de una persona es que deje de ser significativa en nuestra vida, no aferrarnos a ella. Que ya no ocupe nuestro tiempo. Que deje de ser importante para nosotros. Esto es lo realmente difícil.
Como nos distanciamos emocionalmente de una persona
El primer paso es tener claro que esa persona de la que nos queremos distanciar no es el centro de tu vida. El centro de tu vida eres tú y cuando confías en esta afirmación, sabes que tú eres la que eliges con quien y de que manera quieres relacionarte. Puede ser que sea una persona maravillosa, pero que tú sientas que no encaja contigo. No te tienes por qué obligarte a encontrar la forma de que encaje contigo.
Evita afirmaciones que te siembren la duda
El segundo paso es no creer en lo que te puedan decir, como: «con lo majo que es», «seguro que te costará mucho sacarlo de tu vida», «no va a permitir que te alejes» Todas esas afirmaciones siembran la duda en ti y refuerzan tus pensamientos de que igual te estás confundiendo.
El tercer paso es evitar frecuentar los sitios en que sabes que os podéis encontrar. Si os encontráis no pasa nada, continuamente coincidimos con personas que conocemos. Pero si os encontráis con frecuencia, puede que te cause o le cause a la otra persona confusión. Y haya un «tira y afloja» para continuar una relación que tu has considerado que no te interesa.
No te recrees en pensar en él
Cuarto paso es sacarlo de tu pensamiento. No te recrees en pensar en él. Si su nombre te viene a la mente, cambia de pensamiento. No le dedique tiempo. La mente puede ser «aburrida» y nos trae al presente «eso» en lo que ha estado acostumbrada a pensar.
Y quinto paso, constancia. Nuestra relaciones, aunque nos cueste admitirlo, es una rutina más. Nos relacionamos y pensamos «eso» que estamos habituados a pensar. Salir del ámbito de esa relación es un proyecto y todo proyecto, como ya sabemos, lleva esfuerzo, método y constancia.















