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El tabú de la eutanasia

“Hoy por fin me muero”. Es la frase con que Aurelia Brouwer transmitió a los medios que había conseguido lo que quería: dejar de sufrir por su enfermedad.

Aurelia era Holandesa vivía en Devener, tenía 29 años. Ella no padecía una enfermedad terminal pero desde los 12 años comenzó a sufrir trastornos de personalidad, trastornos mentales que la llevaban a tener una existencia dolorosa. Un día de alegría para Aurelia, fue el 31 de diciembre de 2017, cuando recibió la llamada que confirmaba que su solicitud a terminar con su vida había sido aceptada. Programó su fallecimiento para el 26 de enero.

Aurelia nos cuenta de esta forma el por qué de su decisión:

No estoy peleando contra unas células cancerígenas, sino contra unos demonios que, de alguna manera, ha creado mi mente. Pero no puedo ganarles porque, si lo hago, también soy yo quien sale derrotada. Es una batalla diaria que llevo perdiendo años, algo que va más allá de mis enfermedades mentales

El acto de Aurelia Brouwer, ha hecho que las ideas sobre el derecho a decidir sobre el momento de nuestra muerte tomen cuerpo en los medios de comunicación sociales.

La eutanasia es el acto de provocar intencionalmente la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable para evitar que sufra. Es una muerte sin dolores, molestias ni sufrimientos físicos.

La muerte es nuestra fiel compañera.   Todos sabemos que vamos a morir aunque, pocas veces pensamos en ella y en la forma en que queremos vivirla. Una pensamiento común es: No quiero sufrir. El dilema está en ¿podemos nosotros provocarla para evitar sufrimientos mayores o es nuestro deterioro paulatino el que debe de marcar el momento?

Es natural vivir sin dolor. El dolor está ahí como aviso de que algo va mal, pero no es un fin en si mismo. Es un signo de alerta para avivar en nosotros el deseo de sentirnos bien y poner los medios para ello.

En Europa el 75% de sus habitantes piensan que tenemos el derecho de elegir el momento en que abandonamos este mundo. Y los porcentajes se incrementan. Las personas empezamos a tener en cuenta la idea de que igual que tenemos derecho a vivir nuestra vida, también lo tenemos a dejar de vivirla. Suiza y Holanda son los países más organizados en este tema y que cuentan con una legislación que avala los deseos de sus compatriotas.

Nadie tiene el poder sobre la muerte, dicen todas las confesiones religiosas, y yo lo pienso así. Pero también pienso que yo puedo poner los medios para que “ella” llegue, al igual que pongo los medios para que la vida se mantenga, y…. !tampoco tengo poder sobre la VIDA!.

La muerte es una decisión interna, cuando el cuerpo se apaga y una decisión externa cuando estamos decididos a morir y elegimos la hora y el día. La responsabilidad y la claridad de ideas son esenciales para que nos sintamos libres a optar por una u otra forma de pasar a otro tipo de existencia.

Estamos en este planeta para aprender algo. Cuando lo aprendemos nos vamos. ¿Y quién nos puede decir si nuestra lección está ya aprendida o no? ¿Quién nos puede dar el aprobado o suspendernos? Yo pienso que estas cuestiones son tan íntimas, que podemos hablarlas, pero la respuestas las tenemos nosotros.

Ya sabemos que hay muchas razones que nos pueden hacer dudar de decantarnos si estamos a favor o en contra. Las asociaciones que el derecho a la eutanasia, afirman con rotundidad que están a favor de la vida. Y nos dicen que las personas que saben que pueden optar por esta acción se encuentran más fuertes para afrontar su enfermedad, les da fuerzas para esperar hasta que llegue la muerte natural. Saben que no están determinadas por el sufrimiento, que son ellas mismas la que deciden sobre él.

Todo lo que el hombre “toca” puede ser para bien o para mal. Puede haber abuso, puede haber decisiones tomadas a la ligera. Puede haber negocio. Pero también puede haber una muerte digna, programada, cuando así el protagonista lo valora.

Aurelia, así lo valoró

Lo que me chirría es que es que se explique así: “… Pero no puedo ganarles (refiriéndose a -sus demonios mentales- porque, si lo hago, también soy yo quien sale derrotada”.

Pienso que no sales derrotada si cambias. El YO precisamente está para eso. Cambiar de hábitos, cambiar de pensamientos, cambiar actitudes no es que tu YO pierda… tu YO es inteligente busca y encuentra soluciones y caminos para despojarte de lo que te hace sufrir.

“El hombre puede renunciar a todos los placeres que quiera, pero no va a renunciar a su sufrimiento.” George Gurdjieff

Aurelia renunció a su sufrimiento, eligiendo dejarnos. Un amigo suyo que administra su cuenta de Facebbok, escribió: «Queridos amigos, hoy, 26 de enero de 2018, a las 14:35, Aurelia, rodeada de amigos, se ha dormido pacíficamente. Ella es finalmente libre.

Lucio Anneo Séneca, s. I d.Cristo Filósofo y orador ya escribió:

«La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.”

 

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