Chuparse el dedo, regresar al seno materno
Regresaré al seno materno. Regresaré al lugar donde sentí la seguridad por primera vez.
El lugar nutritivo donde yo, ser único, solo vivía para vivir.
Tiempo sin tiempo en un espacio prestado que me expulsó sin que yo supiese porqué.
Y yo hoy aquí, chupándome el dedo
Y yo hoy aquí, chupándome el dedo. Me aferro a un recuerdo que no dejo ir: la seguridad de formar parte de ti.
Y sigo chupándome el dedo. Mi lengua saborea mi piel, en un pequeño éxtasis donde, no existe nada más que este gran placer. Pero algo lo interrumpe; es el caos de unas sensaciones olvidadas. Llegan a mi pensamiento como rayos negros que perforan mi placer.
Son sonidos de tripas, son movimientos caóticos que me bambolean como si de un terremoto se tratase. Son gritos que retumban en mi cuerpo… Caricias que recibo cuando yo menos me lo espero, y sueños. Sueños e ilusiones que me envuelven. Estoy en un mundo de sonidos, ideas y afectos que se tejen para que vaya percibiendo una realidad. Y yo allí sola, hecha un ovillo por ocupar un espacio pequeño. Nadie me pregunta, nadie espera mi respuesta… Nadie se pregunta por lo que siento
Lo peor que recuerdo es sentir el miedo
Lo peor que recuerdo es sentir el miedo. No recuerdo yo mi miedo, pero si el miedo de seres que me rodeaban, que entiendo que están ahí, pero que no veo.
Es el miedo que describe el terror que sienten, de que yo, una ilusión, no sea su ilusión.
Y yo aquí, chupándome el dedo, para volver a sentir la seguridad de un lejano recuerdo.
¿Es mi recuerdo guay? ¿O es el recuerdo que he tejido por leyendas escuchadas y que yo me he creído?
Hoy dejaré de chuparme el dedo. Hoy cortaré el hilo que me une a una historia aprendida. Hoy empezaré mi historia, sin chuparme el dedo.