Sentir el silencio
Siento el silencio entre tú y yo.
Digo silencio… No, no es silencio. El silencio es un momento de comunicación donde sobran las palabras porque el espacio se llena de paz entre tú y yo.
Mi silencio, es la tensión de no dejar escapar el grito, las palabras claras, que modelan mi pensamiento y que como volcán en erupción quiero descargar sobre ti, y no me atrevo. No sé que palabras utilizar, que tono de voz poner para que tú, mi otro yo, al escucharlas no percibas el calor de la decepción.
Silencio donde mi alma exterioriza el placer de vivir
Prefiero mi silencio, prefiero el tuyo y así envolverme en la fantasía de que nos entendemos, de que no necesitamos palabras porque nuestra unión es perfecta.
Busco en ti, la confianza que no encuentro en mí, para conseguir ese momento de silencio perfecto. Silencio donde mi alma exterioriza el placer de vivir.
Tú y yo, semicírculos convexo y cóncavo que al unirnos formamos el círculo deseado, día a día en expansión, formando espacios más amplios donde dibujar los destellos de luz. Círculo sin principio ni fin, que forma las huellas de nuestros pasos.
En el tiempo, que no existe: nos unimos
Si. En el silencio, y en las frases compulsivas nos conocimos. En el tiempo, que no existe: nos unimos. Porque siempre fuimos uno, nunca fuimos dos.
Siento las palabras como el mar percibe sus olas pero el silencio donde se fraguan, se me escapa. Tiene vida propia que no se deja ver.
Sé que estás ahí, silencio perfecto. Mi imaginación te atrapa pero tú te escondes a mi realidad. Sé que estás ahí, y sé que cualquier día yo seré tú realidad.
Existen ciertas clases de silencio que te hacen caminar en el aire
Cecelia Ahern