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Tag : salir

18 Oct 2018

¿Por qué algunas personas son adictas al sufrimiento?

Dejar de sufrir solo depende de ti 

Piensa en lo cierto o en lo falso que hay en esta afirmación.  Si tu respuesta es “falso” puede que te encuentres dentro de esas personas que son adictas al sufrimiento.

Pensar que podemos evitar el dolor es infantil, no real.  En la vida el dolor es inevitable al igual que la alegría pero el “cómo vivíamos esa situación dolorosa” hará que el sufrimiento aparezca y que nos resulte más difícil salir de él.  Dejar de sufrir solo depende de ti 

Si te gustan los melodramas, donde la protagonista vive situaciones donde continuamente se lamenta, se queja y entra en sentirse víctima de todo lo que le sucede tienes muchos bonos para pertenecer al grupo de los sufrientes.

Pensamientos del tipo de: «el mundo me odia», «todo lo malo me pasa a mí» o «no hago nada bien” tienen la habilidad de meternos en el círculo social de los adictos al sufrimiento.  Y ya sabemos que el que es adicto a algo, busca saciar su adicción.  El que es adicto al sufrimiento, quiere sufrir aunque su parte racional diga que no.  Por lo tanto muchas veces las personas sufren por dentro sin dejarse exteriorizarlo ya que su racionalidad le impide expresarlo.

Somos nuestros peores enemigo cuando trasformamos el dolor en sufrimiento.  El dolor es sano y vivirlo y expresarlo en nuestra vidas es necesario, nos hace humanos.  Pero llevarlo a sufrimiento es insano y nos impide disfrutar y agradecer todo lo bueno que viene a nosotros.  No tenemos más que ojos para el dolor y no queremos ver que evitar el sufrimiento solo depende de nosotros.  Nadie sufre “eternamente” si no se empeña en ello. 

 

Adicta a sufrir por amor

Sufrir por amor es algo que nos han inculcado desde pequeñas.  Hasta igual lo hemos vivido en nuestros hogares.  Ver sufrir a la madre y ver como seguía conviviendo con alguien (en este caso nuestro padre) que no le hacía la vida fácil, era interpretado como un lazo de amor. También disney y sus películas vista en la niñez nos han introducido en este concepto de que el amor conlleva sufrimiento.

No es verdad.  

El amor puede llevar dolor.  Nos duele ver que nuestra pareja sufre por algo.  Nos duele, que igual no nos reconozca una virtud nuestra.  Pero sufrir en una relación porque el dolor sea la manera rutinaria de vivirla a través de desplantes o recriminaciones, eso no es vivir el amor. Eso tiene otro nombre y es el víctimas.  Es «sentirnos inferiores» y vivir como víctimas de una relación que nos desagrada pero como nos cuesta romperla, la disfrazamos de amor.  Es el peor de los autoengaños.

Y ya sabemos, salir del sufrimiento solo depende de nosotras.

 

 

31 Ago 2018

Cómo no dejar que los pensamientos negativos te controlen

Dejar que los pensamientos negativos me controlen, no está en mi plan

Los pensamientos negativos llegan a la mente, es una realidad que todos conocemos.  Y es inevitable que lleguen, están vivos en nuestra sociedad y entran en nuestra cabeza como si de su casa se tratase y a veces, con intención de instalarse para siempre porque se encuentran cómodos si alguien los sigue alimentando.  

 

La trampa más importante de nuestros pensamientos negativos es que quieren cambiar de estatus y convertirse en ”yo”, no se conforman con ser solo:  un pensamiento más

 

Por lo tanto, lo importante no es que tengamos pensamientos negativos, lo importante es cuánto tiempo les dejaremos que estén y si nos controlan o no.  Es decir si nos dejamos identificar por ellos y no los dejamos ir.

La trampa más importante de nuestros pensamientos negativos es que quieren cambiar de estatus y convertirse en ”yo”, no se conforman con ser solo:  un pensamiento más.

Si hemos caído en el error de confundirnos con nuestros pensamientos, lo más inteligente es que salgamos de tal caos cuanto antes.

 

Cómo salir del caos de los pensamientos negativos:  Tres pasos para hacerlo

1º  Sentirte un ser independiente:

Sentirte como un ser único, aunque pertenezcas a una familia, a un entorno concreto, es el primer paso para no confundirte con lo que piensas.  Tus pensamientos forman parte de lo que has interiorizado de la realidad que te rodea y la mayoría de las veces son limitantes,  pero no es obligatorio sentir o pensar como te han enseñado a hacer.  Siempre puedes recolocar esos pensamientos negativos que te hacen sentir mal.  Darles el lugar que ocupan en tu historia y no dejan que avancen.

2º  Me dedico tiempo a mi:

Siempre hay cosas que nos gustan hacer y que no llevamos a la práctica, y no porque no tengamos tiempo; como a veces nos decimos.  No las llevamos a la práctica porque no nos sentimos con derecho a hacerlas y a sentirnos bien haciéndolas.

Sentirse bien haciendo algo para lo que no tenemos permiso:

Este paso es muy importante, porque muchas veces nos atrevemos a realizar acciones nuevas pero no nos sentimos bien y nos decimos, para qué voy a seguir haciendo esto si me siento: nerviosa, enfadada, torpe, o cualquier otro adjetivo que se nos ocurra y nos separe de la idea de seguir realizándolo. 

Caer en la cuenta de que el sentimiento negativo que sentimos es el que nos impide llevar a término nuestro objetivo y no nuestras habilidades para lograrlo, es la forma que tenemos para alcanzar nuestro propósito.  Nuestro sentimiento negativo puede estar ligado a defender dentro de nosotros  el querer complacer a alguien que amamos.  Es bueno saber que no podemos complacer a todo el mundo y que nuestro único reto es, complacernos a nosotros mismos.

3º  Menos drama:  “KO” al drama

Muchas veces decimos:  quiero ser feliz, pero dentro de nosotros amamos el drama, las grandes tragedias, con sus heroínas y tiranos.  Historias que hemos oído contar o leído y con las cuales hemos llorado y reído. Historias que nos han narrado en colegios y clubs donde los protagonistas tiene que sufrir mucho y el final es incierto.

Hay que tener cuidado, si nos gustan este tipo de narración y a nosotros ser sus protagonistas, porque siempre nos engancharemos a pensamientos negativos e igual nos cuesta salir de ellos.

 

El secreto no es correr detrás de las mariposas.

Es cuidar el jardín, para que vengan a él

 

Texto:  Itziar