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Tag : menchu romero

06 Jun 2018

Hay que aprender del tiempo

El pasado es algo que ya pasó, el futuro algo que está por llegar, y el presente es un regalo… quizás por eso tiene ese nombre» – Kun Fu Panda.
El tiempo es algo que va pasando y no se sienta en un banco a esperarte. A veces, puede ser un gran aliado, porque 24 horas tiene un día, y en uno pueden pasar cosas que jamás pensarías que podrían suceder. Y otras, si embargo, nos parece que es nuestro adversario, pues no trae consigo lo que que queremos que traiga, por mucho que pase.
Forzamos demasiado la maquinaria de la vida, jugando con ella a contrarreloj, y no caemos en la cuenta de que, cuando más lo hacemos, más tardan las cosas en llegar
Forzamos demasiado la maquinaria de la vida, jugando con ella a contrarreloj, y no caemos en la cuenta de que, cuando más lo hacemos, más tardan las cosas en llegar que queremos que lo hagan, porque estamos tan concentrados en ello, que a lo mejor en ese tiempo nos las hemos cruzado y no nos hemos enterado.
Las cosas llegan a su tiempo. Hay quien consigue sacarse una carrera en 4 años, otros en 5. Hay quien encuentra su vocación en la juventud, hay quien nace con ella puesta, y hay quien cumple 50 años y descubre que puede hacer cosas que jamás creía que pudiera. También, hay quien encuentra el amor demasiado joven, hay quien lo pierde pronto y vuelve a enamorarse… Ay, el amor. Tanto nos preocupamos en encontrarlo que muchas veces pasamos por algo que en un instante nos lo hemos cruzado y  no nos hemos percatado de su presencia. Pero ese es otro como el tiempo: llega, pasa y no avisa, pero si que se siente si se encuentra.
También existen personas que se frustran por no llegar a una meta. Y no comprendemos que acabar una fase, es empezar una nueva, es un ciclo permanente que no termina hasta la muerte, y para eso, aún nos queda mucho por vivir.
Creo que el tiempo es algo que no debería definir más y no restarnos hacia menos.
Como ya he dicho, lo forzamos demasiado, cuando es lo único (junto el amor) incontrolable de este mundo.
Y pasa incluso a su propio tiempo, como los momentos que vivimos.
Deberíamos pensar que lo más importante es el «ahora», no el «mañana», ni el «ayer». El futuro solo aconseja y el pasado, como su nombre indica, ya ha pasado de largo.
Vive hoy.
Vive la cerveza con los amigos después de un examen, las siestas después de comer que de una hora pasan a tres, el café del medio día compartiendo vivencias con colegas. Vive la hora de cena que siempre es sinónimo de «toca descansar», el camino a la universidad con tu canción favorita sonando en el móvil, el sexo intenso que dura dos horas o más, las risas cuando alguna amiga tiene alguna mala experiencia que al final, parece hasta cómica, porque reír también es seriedad y es más sano para el alma. Vive a tu familia dándote la bienvenida de vuelta a casa, las locuras de «hacemos esto, el cómo… ya lo veremos».
Todos esos momentos son hoy, ahora. Vívelo porque entre ellos puedes encontrar esos objetivos que quieres tanto. No atiendas a lo que voy a venir después, porque mañana… mañana será otro día en el que despertarás y volverás a vivir.
Hay que pensar menos en qué pasará y vivir la vida de más.
Porque esa respuesta solo la tiene el tiempo y no te la va a dar por mucho que tú se la exijas, porque sólo te la enseñará cuando pase de largo.
Hay que aprender más de él.
Atiende bien, es un buen consejero.
El fluye sin que nada le obstruya el paso.
Pasa de largo
y como viene,
se va.
No se detiene y mientras recorre el camino te da respuestas.
Hay que aprender del tiempo,
porque él fluye
y nosotros,
queramos o no,
fluímos con él.
El disfrutar o no de que pase,
ya no depende de nadie.
Pero cuando aprendas a vivir el tiempo,
y saborearlo,
empezará a ser un gran aliado
que te dará lo que mejor tiene:
Horas, minutos y segundos
para que en todo momento
lo disfrutes a él,
como él te disfruta
en cada tiempo
a ti.

Autor

Menchu Romero 
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04 Jun 2018

Ya llegará, hazme caso, llegará

Ya llegará.
Hazme caso, llegará.
Esa persona que te hace cerrar los ojos mirando al cielo y aun así te haga sentir que sigues mirándolo.
Aquella que te acaricia como ciego, te amansa como fiera que eres, y hace que te relajes cuando sólo ves un obstáculo más.
Esa que hace que tu cuerpo y el suyo juntos formen nueva energía,
y no sólo sea materia carnal para ser un juego más al que jugar.
Que su tacto y el tuyo sean como un botón donde tocar y todo fluya al mismo compás.
Aquella que sabrá darte lo mejor de sí, para que tú le des lo mejor de ti, para que todo se convierta en un comienzo nuevo de empezar a vivir.
Que el sonido de su risa pare el tiempo en un instante, que el sonido de la tuya le haga más feliz que cualquier cosa que quiera a morir o matar.
Esa que cuando suene una canción penséis mecánicamente que está contando lo que estáis sintiendo los dos
Esa que no quiere ser pasada de página y que en el acto te cortes contra el filo de su boca en un instante desagradable que puede llegar a ser eterno.
Aquella que sepa pararte y hacerte mirarte más allá de lo que hay dentro, y eso es un lujo que jamás dejarás de disfrutar.
Esa persona llegará,
dando palos de ciego,
hasta a ti.
Como tú en tu recorrido,
tropezarte con mil piedras
que te rozaban las rodillas
y te rajaban el alma,
hasta encontrar una que quiso hacer de apoyo 
y no de peso.
Llegará.
Nadie nunca te parece bien,
porque nadie es ese bien injustificable que tanto anhelas y esperas.
Porque cuando llegue
no te dará razones para ser,
las tendrá de por sí
para permanecer.
Por todo lo que es,
por todo lo que te produce,
y por todo aquello
que jamás podría nunca
llegar a explicarte.
Porque ya lo sentirás en piel,
mirada,
sonrisa
y en carne cuadrante
que se funde
para ser solo uno, que cuenta
instintivamente por 2.
Utiliza lo sentidos,
no la razón, 
y cuando llegue
sabrás que lo tienes delante. 
Autor:
instagram @menchuromero