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11 Sep 2018

Cómo gestionar las emociones negativas

 

Como gestionamos las emociones negativas

Gestionar las emociones negativas depende de nosotros.  Todos tenemos sentimientos negativos y no podemos escaparnos de ellos. Cada uno de nosotros en un momento u otro de nuestras vidas experimentamos sensaciones que nos desagradan y con las que tenemos que lidiar.  ¿Quién no se reconoce en sentir una incomodidad por tener que ir a hablar con el Director de un banco o la rabia que sentimos cuando un conductor nos pone difícil el adelantarle?.

¿Qué dicen los entendidos sobre las emociones negativas?

Los neuro-científicos nos dicen que no podemos evitar sentir emociones negativas y además nos alertan de que si queremos negarlas, ignorarlas o sacarlas de nuestra vida a la fuerza estamos cometiendo un error, pues solo logramos que se hagan más grandes, que se intensifiquen.

 

Si intentamos evitar experimentar emociones negativas, paradójicamente, hacemos que las experimentemos con más frecuencia y con mayor intensidad.

 

Si intentamos evitar experimentar emociones negativas, paradójicamente, hacemos que las experimentemos con más frecuencia y con mayor intensidad.

Si buscamos el perfeccionamiento, si pensamos que siempre debemos estar en estados emocionales perfectos, esta actitud, nos puede traer problemas como por ejemplo, tener una idea de imperfección constante y de que no somos capaces de conseguir neutro “ideal”

Cómo tratar nuestras emociones negativas

Una forma realista de tratar las emociones es “escucharlas  Las emociones son “los mensajeros”  de nuestro cuerpo y nos intentan informar sobre lo que ocurre dentro de nosotros.  Las emociones, básicamente son datos y cuanto antes las escuchemos y aceptemos, mejor nos encontraremos y mejor sabremos gestionarlas.  Las emociones, en realidad, no son buenas o malas.

Distinguir entre emoción y acción es clave al tratar con nuestras emociones, sean las que consideramos negativas o positivas.  Sentir una emoción no significa que nos tengamos que lanzar a realizarla como si de un fin se tratase.  Yo puedo sentir enojo y la sensación de gritar a pleno pulmón, pero soy Yo la que decido gritar o no gritar (decido llevar la emoción a la acción).  Mi emoción solo me proporciona una información increíblemente útil sobre el momento que estoy viviendo  y si consigo incorporar esta información a mi forma habitual de comportarme habré conseguido tener un “As” más en mi manera de relacionarme con mi entorno:  Aprovecho mi emoción para mejorar mi proceso en la toma de mis decisiones.

Dos razones para gestionar tus emociones

Cuando gestionamos nuestras emociones con habilidad obtenemos dos resultados positivos: 

Somos capaces de actuar de forma más adaptada al momento que vivimos y segundo, nos sentimos con un espíritu más tranquilo

Dos formas para conseguir gestionar nuestras emociones

Abrazar la incomodidad  ¿qué es? 

Abrazar la incomodidad supone salir de nuestra zona de confort, abrirnos a otras experiencias y no rechazarlas y al no rechazarlas, estamos conviviendo con ellas y superándolas:  Nuestra mente, ya no funciona de forma automática ante un hecho que no nos resulta agradable.

 

Trátate como a un niño asustado que llega a ti buscando consuelo

 

Abrazar la incomodidad supone tratarnos con amor, no abatirnos ante un suceso que hemos realizado y que nos produce angustia.  Es tratarte como tratarías a un niño pequeño que llega a ti, asustado, por algún suceso que ha vivido y que le ha asustado.

Meditación:

La ciencia ha demostrado una y otra vez, que la meditación es uno de los caminos más efectivos para lidiar con el estrés, la ansiedad, y las emociones negativas.  Encontrar la técnica de meditación que más se adecue a ti, es algo que todos tenemos que hacer.  Métodos hay muchos y es bueno empezar por ese que nos haga sentir bien.  Y además podemos explorar distintos caminos de meditación e ir avanzando en esta disciplina.

 

Texto:  itziar