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Tag : dejar ir

17 Ago 2018

Aprender a soltar y dejar ir de una vez

Aprender a soltar y dejar ir de una vez las vivencias que nos atan y que no nos dejan llegar donde queremos es lo que queremos conseguir muchas de nosotras.  Para conseguirlo la fórmula es:  Cerrar el pasado y centrarnos en el presente.  Pero como vemos, soltar y dejar ir, no es una ecuación matemática.  Para cerrar el pasado y soltarlo necesitamos vivir ciertas experiencias.

Aprender a soltar

Cuando escuchamos: “no te quedes ahí, suéltalo” parece que tenemos que desprendernos de algo que nos hace daño y aún así, lo queremos conservar.  Nos puede sonar también vómito: hemos comido algo que nos ha sentado mal y que  necesitamos sacar fuera de nuestro cuerpo. Lo asociamos muchas veces a hacer un sacrificio en aras de obtener algo mejor.  Pero no siempre es así. 

 

Dejar ir puede ser un “gracias” por todo lo que hemos aprendido

 

Dejar ir puede ser un “gracias” por todo lo que hemos aprendido durante el tiempo que lo hemos vivido pero le decimos adiós porque ya estamos en otro momento y seguir obcecados en retenerlo corta nuestra libertad.

Imaginad, que porque lo hemos pasado muy bien gateando, somos incapaces de dejar de hacerlo cuando el andar da otro sentido a nuestra realidad.

 

Hacer algo implica dejar de hacer muchas cosas pero en la vida hay que elegir

 

Hacer algo implica dejar de hacer muchas cosas pero en la vida hay que elegir.  Es inevitable.

Creamos dependencias con personas y cosas.  Nos enganchamos también a nuestras creencias y pensamientos y no los dejamos ir…  y en este caso son ellas las que gobiernan nuestra vida y no nosotros, los que gobernamos nuestras creencias y pensamientos.  Nuestra atención está más centrada en lo que queremos evitar, que en lo que deseamos conseguir.

Como soltar

Primer punto:

Admitimos, tomamos conciencia, de que la separación nos causa dolor: Teníamos algo que luego no vamos a tener. Supone renunciar y nuestro “yo-miedoso” nos dice ¿“y si lo necesitas luego”?.

Segundo punto: 

Deja de luchar por mantener una situación que se cae por si misma.  Conlleva mucho desgaste.

Tercer punto:

Es bueno, si así lo decides, hacer un ritual.  Escribir una carta y luego quemarla, romper y tirar un objeto al que le has dado cierto significado…  No es magia, es que nuestro cerebro, tú, te necesitas ver haciendo algo concreto, materializando “eso” de lo que te quieres desprender.  Es materializar un pensamiento, un deseo.  Es verte «soltando lo que quieres soltar en el pensamiento»

Cuarto punto:

Confía en lo que ha de venir.  Confía en ti.  Cuando creas un vacío el vacío se llena, eso seguro.  Y tú serás la que se encargue de llenarlo con tus nuevos objetivos.

Y quinto punto y para mí más importante:

Deja, suelta, la necesidad de soltar.  No conviertas la necesidad de soltar en un hábito y lo tomes como rutina.  No te “tortures” con el pensamiento continuado de…  “tengo que soltar, realmente ¿lo habré soltado”?  Suéltalo y olvídate.  No lo traigas continuamente a tu presente.

 

Hay una historia oriental que ilustra muy bien este tema:

Dos monjes van a cruzar un río y se encuentran con una mujer que necesita su ayuda. Uno de los monjes la coge en sus brazos para que pueda cruzar el río.

El otro monje se queda atónito ante la acción de su compañero…..  Cuando llegan al convento el segundo monje le dice a su compañero:  tendré que informar a nuestros superiores de tu acción.  ya sabes que has cometido una falta y….

El primer monje le pregunta:  ¿qué falta?

Has cogido en brazos a una mujer, le responde

El monje primero, riendo, le contesta:  yo la ayudé a que cruzase el río y la dejé en la otra orilla, pero tú todavía la llevas a cuestas.

 

Todos podemos tener una vida mejor. 

Y aprender a liberarnos de las cadenas que nos mantienen atrapados nos ayuda a ello

 

 

Autor texto:  Itziar

22 Feb 2018

Te dejo en libertad

Y aquí me ves, escribiéndote una carta para explicarte lo que me pasa.
No fui capaz de decírtelo a la cara, ni siquiera tuve agallas…
Por eso sé que perdí a batalla, 
la batalla de tu mirada…
 
Día tras día me doy cuenta de tu alegría,
esa alegría que tanta falta me hace y me mata cada día,
esa valentía que sacas a la mañana que te hace estar tan viva.
Sin embargo, yo, aquí encerrado en mi manía,
en la manía de quererte más cada día y sin saber qué hacer para demostrarte mi valentía. 
La valentía de saber decir que no a la porquería y saber apreciar lo bonito que es tenerte cada día. 
 
Pero… ¿Sabes qué?
Cada vez que lo intento, siento que tú estás lejos
siento que este amor que tengo no es perfecto
pero no puedo evitarlo.
Porque eres tú quién me llenas cada hueco, 
cada espacio de mí que brota en gran silencio.
Eres tú la que me hace ser libre, 
la que me hace ser libre de todo lo que siento.
 
Las tardes del café, los domingos del invierno,
todo me recuerda a ti en cada pensamiento.
 
Y qué quieres que haga, no puedo pedir perdón por todo esto que siento. 
 
Dicen que la vida es así, que a veces el amor no es correcto.
Y eso justo pienso yo en cada momento que te tengo. 
 
Hemos vivido mucho, y la verdad que no me arrepiento.
Lo he intentado todo y cada vez que me acuerdo…
veo que solo he perdido tiempo.
¿Por qué ganar? Ni tan siquiera un te quiero…
No me merezco esto…
 
Sé que es difícil leer esto que pienso, 
pero de algún modo tendré que decírtelo,
que este amor que siento no es para nada un pasatiempo
sino que lleva dentro de mí, desde el primer día de nuestro encuentro.
¿Fue bonito, verdad?
 
Por eso mismo te dejo en libertad, 
aunque me duela sé que será lo mejor para avanzar.
Tu lo ves como una amistad, pero yo lo veo como algo más.
Y no aguanto más. Te dejo en libertad.
Por ti y por mi…
Por un amor libre, de verdad. 
Autora: Marjola Instagram: @marjola96