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Tag : ansiedad

16 Feb 2020

Qué hacer si tengo un jefe que es gilip**llas

El ambiente del trabajo es algo importante en nuestra vida. Y el jefe que nos toca influye mucho. Una mal jefx  puede hacer que ir a la «ofi» todos los días se convierta en una pesadilla. ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Qué has hecho?

Cuando no puedes más con un jefe, el rango de emociones que sentimos es muy amplio: frustración, ansiedad, humillación… Llegas a tu casa y eres incapaz de desconectar, empiezas a pensar en el momento en que al día siguiente vas a tener que verle, en la entrega que te ha pedido a último momento, en esa reunión que tenéis en una semana.

Sin darte cuenta, tú tema de conversación se convierte en un mono tema, y a tus compis más cercanos no le hablas de otra cosa. En casa tienes a todxs locxs con tus quejas y tus amigxs escuchan el nombre de tu jefe más a menudo que el de tu pareja.

 

Esperas que en algún momento la situación cambie, que os empecéis a llevar mejor, que respete tu trabajo, o que simplemente se cambie de trabajo y te deje tranquilx. No dejes que una situación así pueda contigo, porque solo va a ir a peor y no se va a solucionar así como así. Por eso intenta entender cuál es la razón por la que crees que tu jefx es mal jefx. Piensa que cada uno de nosotros consideramos que una persona es buena o mala jefx en relación a lo que necesitamos, las habilidades que tenemos y las circunstancias del puesto de trabajo.

Lo más difícil es mantener tus emociones a raya. Tratar de que las acciones de tu jefe no influyan en el nivel y calidad de tu trabajo. Tampoco que empeore tu estado de ánimo dentro de la ofi con el resto de compis. No hay que tragar con  todo y puede ser una situación difícil de manejar, pero trata de no empezar una lucha. Si empiezas a actuar de malas formas para llamar su atención o quejarte, lo más seguro es que la situación se complique, y sea más difícil para ti.

 

Por qué chocáis tanto

Antes de tomar cualquier decisión es mejor saber qué es lo que está produciendo este comportamiento por su parte. Si en algún momento has comentado con tus compis cómo de terrible es tu jefx, y no te has sentido apoyada por ellxs, es probable que el problema quizás sea algo tuyo.

Hay veces que chocamos con una persona y puede no tener nada que ver con cómo está haciendo su trabajo sino con el tipo de persona que es.  Al final no iríamos a tomarnos unas cañas con todas las personas con las que trabajamos. Es decir, si le conocieses en cualquier otro ambiente también chocarias con xl. Tiene más que ver con sus características a nivel personal, que con sus acciones como jefe.

En estos casos tenemos que identificar qué es lo que creemos que no nos gusta, y tratar de dividir lo personal de lo profesional.

 

Ponte en su lugar 

Ser jefe no es tan fácil como puede parecer. Puede ser una posición en la que se está sometido a mucho estrés, además de contar con superiores por encima que exigen un nivel y unos resultados muy altos. Puede ser que tu jefx sea borde en algunos momentos, o se le olvide algo porque tiene la cabeza en la reunión de resultados que tendrá a finales de la tarde, o porque le están apretando para un report que tiene que presentar en unos días.  Otra de las razones puede ser que sea nuevo en ésta de ser jefe: no nacemos sabiendo.  Si es su primera experiencia en una posición de liderazgo, es probable que todavía no haya aprendido a liderar un equipo y esto te traiga con la cabeza loca.

A  pesar de todo lo dicho anteriormente, si tu jefx te está faltando el respeto continuamente o te hace sentir mal, no tiene ningún tipo de disculpa y deberías de tomar acciones. Mantener durante meses un ambiente de trabajo tóxico puede afectarnos mucho a nuestro estado anímico. Ningún puesto de trabajo merece nuestra salud.

Pero  no todos los jefes son iguales, ¡vamos a ver qué tipo de jefes te puedes encontrar y cómo puedes actuar con cada uno de ellos!

 

El jefe que no te deja respirar

Hay jefes que están demasiado pendiente, que no terminan de dejarte solo, quieren estar todo el tiempo en CC y tienden a cuestionar tu trabajo. Trata de seguir su misma estrategia, preguntarle todo el tiempo por todo. Esta estrategia te puede ayudar a que ellx se sienta cómodx contigo, o bien se de cuenta de que realmente no te quiere tener tan pegada, y sea ella misma la que te de un poco de aire.

 

 

Un jefe que es un poco inepto

Puede pasar eso de que tenga un puesto, y no puedas evitar preguntarte cómo puede tener una categoría más alta que tú. Esto en entornos digitales puede ser muy común, tener un jefe que no está tan actualizado. Piensa que esto puede ser una oportunidad para hacerte notar, aportar todos los conocimientos que sabes, y aprender de todos los conocimientos que él o ella tengan de otro tipo.

 

Un jefe que pasa de todo o que vive en su mundo

No hay peor cosa que trabajar con alguien que no le pone interés y que encima está por encima de ti. ¿Qué hacer? Utilízalo también como una oportunidad, coge las riendas de los proyectos, ¡puede ayudarte a crecer! Igualmente si lo que pasa es que es muy despistado y tienes la sensación de que no presta mucha atención.

 

 Un mal jefe

Llamamos mal jefe a un jefe que es malo pero que no tiene ninguna excusa. Este jefx está dentro del grupo de alguien que te está haciendo daño. Si tienen algún jefx como de este estilo, habla con él,o  con alguien que esté por encima de él.  En el peor de los casos baraja la posibilidad de empezar a buscar otro puesto de empleo si crees que la situación no es sostenible.  Y claro, siempre puedes considerar la denuncia.  Nadie tiene derecho a echarte de tu puesto de trabajo por mala praxis de un cargo superior.

¿Has tenido alguna mala experiencia con algún jefe? ¿Cómo la has resuelto?

 

 

01 Nov 2018

7 consejos para calmar la ansiedad

Diferencia entre nerviosismo y ansiedad

Estar ansiosa no es lo mismo que estar nerviosa.  El miedo es una sensación adaptativa. Nos avisa de que estamos viviendo una situación “peligrosa para nuestro ego”.  Es peligrosa para nuestro ego, porque normalmente se reduce a eso:  queremos que nuestro ego quede en buen lugar. 

Es fácil imaginar situaciones en que este estado de ánimo, el nerviosismo, se produce.  ¿Quién no ha estado nerviosa ante un listado de calificaciones de fin de año?  ¿Quién no ha estado nerviosa antes de salir a hablar en público?  ¿Quién ha estado tranquila cuando faltan cinco minutos para vivir tu primera cita con esa persona que deseas?  Sentimos miedo a que nuestro ego no quede tan bien como hemos planeado.  Estamos nerviosas ante una posible desilusión.  Esto es normal y forma parte de momentos de nuestra vida.  Lo importante es ver que cuando nos sentimos nerviosas no nos sentimos paralizadas ante la acción.  El nerviosismo es útil y adaptativo.  Piensa en las veces que al sentirte nerviosa, has cambiado tu forma de hacer y te ha ido: Genial

La ansiedad va más allá del hecho de sentirte nerviosa. La ansiedad limita tu vida.  Te paraliza antes de emprender cualquier acción.  Es un miedo excesivo e irracional.  El cuerpo se cree que está en una guerra continuada con el “mundo”.  Y en realidad no hay guerra.    La persona que vive la vida con ansiedad ve las situaciones cotidianas, que tenemos que vivir,  como grandes peligros para su supervivencia.  Le resulta muy difícil controlar su estado de ánimo. 

La ansiedad se presenta cuando a nuestra cabeza llegan gran cantidad de pensamientos negativos que boicotearán lo que piensas hacer y que te causa ansiedad. O sentirás sudación en las manos, palpitaciones, sensación de ahogo.  Vivirás una sensación de estar atrapada sin encontrar soluciones para vivir lo que tienes que vivir en ese momento.  

La ansiedad trae sensaciones pasadas (seguro que te has encontrado mal en ellas, y con razón), pero ahora, en tu momento presente no tienen validez.  Se introducen en tu presente, sin que este presente des dañino o peligroso.  Puede ocurrir que hasta te acostumbres a sufrir y no busques soluciones, perpetuando tu visión del mundo como un lugar siempre peligrosísimo.

 

 

7 consejos para  calmar la ansiedad

En relación al cuerpo:

Estiramientos

Cuando estiramos el cuerpo conseguimos que las tensiones que tenemos de reduzcan.  Dedicar cinco-diez minutos antes de ir a la cama a hacer unos ejercicios de estiramiento es bueno para relajarnos y dormir mejor.  Durante el día dedicar de vez en cuando unos minutos a estirarnos nos proporcionará un alivio instantánea a nuestras tensiones.

Respiración

Realizar ejercicios de respiración es importante.  Respirar de forma tranquila, con una respiración profunda, cogiendo aire por la nariz y sacándolo por la boca es vital para mantener la calma en nuestro organismo.  Y cuando estamos en calma nos sentimos más capaces de afrontar cualquier situación.

Reir

Busca situaciones en las que te puedas reír.  La risa es un buen relajante y además te ayuda a quitar “hierro” a tus viviencias.  La risa ayuda a ver el otro lado de la situación.  Es una buena herramienta para salir de la ansiedad.

Huye del

Tabaco, alcohol, drogas para calmar tu ansiedad.  No ayudan, solo agravan el problema, dilatando su solución.  Además puede terminar su consumo siendo una adicción

En relación al pensamiento:

Analiza la situación: 

Procura ver la situación con todos los pasos que vas a dar, intenta ser lo más minuciosa posible. Observa cuales son tus puntos fuertes y tus puntos débiles.  Todos tenemos de los dos.

Pensamientos catastróficos

Trae al presente todos los pensamientos catastróficos que llegan a tu mente.  Míralos lo más desapasionadamente posible.  Míralos como si te los estuviera diciendo un conocido.  Verás que al final, hasta te pueden hacer gracia, por lo exagerados que son.

Cuenta, enumera

Cuenta cuantas expresiones como: “me moriré”, “solo me pasa a mi”, “el mundo se acabará”, “seguro que…”, “la vida no me ama”.  Posiblemente cuentes bastantes. Y con esta forma de hablarte, no te extrañe que la ansiedad entre en tu cuerpo.  A cualquiera nos pasaría.

Consejo para el cuerpo y la mente:

Observa lo bien que te sienta sentirte serena y tranquila.  Esta sensación placentera de bienestar cuando estás serena, te ayudará a ser más constante en realizar  los ejercicios que te van alejando de vivir en angustia.

 

 

12 Dic 2017

Por qué no puedo parar de comer?

Hay veces que sin saber por qué no podemos parar de comer. El asunto empeora si estamos en casa estudiando, trabajando o sin hacer nada realmente. Las ganas de comer van aumentando por segundos y levantarse para ir a la cocina y abrir la nevera se convierte en algo involuntario que podemos hacer varias veces en un periodo de media hora. Sí, de locos.

Abrimos la nevera, y cogemos lo primero que haya. Si algo de dulce o alto en carbohidratos mejor. Si no, lo que haya, la cosa es comer algo. Pero, ¿sabes por qué pasa esto?

La respuesta aquí no es la verdad absoluta, y en tu caso quizás es otra razón. Pero e aquí una de las razones por las que yo lo hago y de las que nunca nadie me había hablado.

 ¿Hay algo que te esté preocupando?

Hay veces que nos entran ganas de comer de forma compulsiva como una forma para tolerar de mejor forma emociones negativas que estamos atravesando. Estamos pasando por un mal momento, no tenemos muchas ganas de hacer, estamos aburridos y comer es una forma de matar el tiempo. Es un ciclo vicioso que tiene que ver con como nos sentimos. No podemos ni entendemos por qué nos estamos sintiendo de la forma que lo hacemos y intentando sentirnos mejor comiendo.

Desde pequeños no nos enseñan a gestionar las emociones de forma correcta, sobre todo las negativas. Ocultamos como nos sentimos. No somos casi no consientes de cómo nos sentimos, porque está muy al fondo, tanto que sabemos que hay algo que no anda del todo bien, pero no sabemos identificarlo.

¿Qué pasa cuando no sabemos identificar las emociones negativas?

Lo que ocurre cuando no gestionamos de forma correcta nuestras emociones, es que buscamos formas no buenas para hacerlo. Hay gente que empieza a beber, gente que come de forma compulsiva o que no puedo parar de comprar ropa.

Depende del grado en el que bebas, comas o realices otro tipo de acciones perjudiciales de forma compulsiva estos casos suelen ser muy extremos. Personas que están atravesando momentos muy duros y delicados.

 ¿Cómo solucionar dejar de comer de forma compulsiva?

Aceptar que hay algo que nos esta molestando, no ocultarlo, hablarlo, escribe sobre ello. Sácalo, no lo dejes dentro. Deja de pensar sobre el tema. Pasa a la acción.

Photo by Ali Inay on Unsplash