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Category : Uncategorized

13 Jul 2018

Dolor es no haber dicho te quiero lo suficiente

 

Siempre he pensado que sabía lo que era el dolor.

Pensé que sentía dolor cuando me rompieron el corazón en mil pedazos, cuando lloré desconsolada en un probador porque ese pantalón no era capaz de subir por mis muslos, cuando me di cuenta de que mis amigos en realidad no lo eran, cuando nadie creyó en mí, cuando todos pensaban que estaba loca. Incluso pensé que sentí dolor cuando no era capaz de escribir nada.

Pero no.

Ahora sé lo que es el dolor.

 

Dolor es no haber dicho te quiero lo suficiente

 

Dolor es no haber dicho te quiero lo suficiente. Dolor es aferrarte con todas tus fuerzas a su mano con los ojos llenos de lágrimas, cuando su cuerpo yace en la cama blanca de un hospital, porque sabes que en unas horas no volverás a verla nunca más. No volverás a darle la mano. Ni a reírte con ella. No volverá a consolarte, a decirte que te quiere. Nunca más. Empezará tu vida sin ella y no habrá nada que pueda cambiarlo. Esta vez no hay vuelta atrás. No hay esperanza. No hay golpe de suerte. No hay ninguna llamada que solucione su ausencia.

Dolor es querer volver a verla. Poder abrazarle fuerte y decirle que lo sientes y que te perdone por todas las veces que metiste la pata. Dolor es soñar con ella y llorar su vacío al despertar. Dolor es el sabor agridulce de tus victorias porque ella no está para verlas.

 

Te escribo para agradecerte, desde lo más profundo de mi corazón, cada consejo, cada caricia, cada palabra de orgullo

 

Por eso te escribo hoy. Te escribo para agradecerte esta vida. Te escribo para agradecerte, desde lo más profundo de mi corazón, cada consejo, cada caricia, cada palabra de orgullo. Te escribo para agradecerte por consolar mis lágrimas entre tus brazos y por vivir mi felicidad como si fuera la tuya. Te escribo para agradecerte. Sin más. Porque, si pudiera abrazarte de nuevo, lo único que podría decirte sería te quiero y gracias. Porque no hay nada capaz de expresar lo que siento, pero esas palabras se acercan.

Siempre pensé lo que era el dolor, pero me equivoqué. Dolor es amar un corazón que ya no late más.

 

Escrito por:

Cinta Rojas

Instagram

 

10 Jul 2018

Inviernos en la playa

Aún recuerdo la primera vez que te vi, probablemente tú ni siquiera sabías que yo existía, pero recuerdo cuando te vi sentado en las gradas del campo de fútbol y escuché tu risa, esa risa que desde un primer momento me pareció preciosa.

Pasaba el tiempo y te veía por los pasillos, de nuevo tú no sabías que te miraba de vez en cuando y mucho menos sabías que me llamabas la atención, recuerdo que hasta le dije a que una amiga que había un chico en el instituto que me parecía mono. Más tarde conocí a una chica que me hizo sentir cosas nuevas y mis miradas pasaron a ser para ella hasta que un día cualquiera, sin yo esperarlo aquel chico mono se acercó y me tocó el pelo, pensé: que raro ¿por qué me ha toca el pelo si apenas me conoce? Pero en ese instante supe que te tenía que conocer.

 

Pero en ese instante supe que te tenía que conocer

 

Llegó el día de las fiestas de primavera y bendito el destino que movió sus hilos e hizo que a raíz de una historia de WhatsApp que no comenzó, tú y yo nos conocimos y tras un día de playa en abril nos vimos, por primera vez, como algo más o al menos eso fue para mí. Lo que pasó durante ese mes que estuvimos hablando prefiero olvidarlo porque mientras yo me hacía ilusiones tú… En fin ya sabes.

Pasó el tiempo y nos dimos nuestro primer beso, no sé si sentí mariposas o un jodido tornado, pero fuese lo que fuese sentí miedo. Miedo por todo lo que venía, el estar con alguien suponía dejar que me conociese, conociese mis miedos, mis dudas, mi pasado, mis miles de inseguridades…

Llego el verano y te fuiste, no me dio tiempo a casi nada, y el tenerte lejos incrementó las dudas de si merecía la pena dejar que alguien me conociese así; por lo que tome una decisión horrible que me perjudicó más de lo que esperaba. Rompí contigo el dos de septiembre, quise cortar el contacto aunque sabía que era imposible; lo pasé fatal esos días, tenía la necesidad de estar contigo, a todas horas quería hablarte…

El tiempo siguió corriendo y no sé bien qué día nuestros labios se volvieron a juntar un día de octubre y noviembre vino cargado de guerra cuando recibí aquel mensaje tuyo de o todo o nada.

 

Sin embargo, no eran dudas era vértigo, vértigo porque nunca me habían querido así

 

Elegí todo con miles de dudas aún en mi cabeza. Sin embargo, no eran dudas era vértigo, vértigo porque nunca me habían querido así, vértigo porque yo no sabía que podía amar tanto a otra persona y me agobié hasta que en ese viaje en invierno vi tu ojos con lágrimas y del dolor que sentí al verte así, del dolor que sentí al pensar en lo que estaba a punto de perder, literalmente, me mareé. Me di cuenta de que te quería al estar prácticamente desmayada y lo único que quería era que tú cogieras mi mano.

 

Aunque las peores cicatrices no se ven a simple vista

 

Tras volver del viaje hemos pasado lo mejor y lo peor, lo mejor porque contigo todo fue bien pero comenzó una etapa de estrés y de sentirme sola, de ver que si no era contigo yo no era nada, por suerte poco a poco estoy superando esa etapa y los nudillos están cicatrizando, aunque las peores cicatrices no se ven a simple vista.

Ahora… Ahora estoy superando otro bache que se nos ha puesto en el camino tras un año de idas y venidas, un año en el que me he dado cuenta de que conoces mis sueños casi tan bien como yo. Me hiciste el mejor regalo del mundo, tanto por regalarme mi preciada rosa azul como por enmarcarme en una prenda de ropa mi lema de vida y me has regalado lo que siempre me ha salvado cuando estaba mal: los libros.

Ahora nos espera otra temida prueba: el verano.

Solo te pido que te acuerdes de mí que te acuerdes de esta historia y que siempre hay un septiembre prudente que barre todas las locuras del loco verano, que aún nos que mucha historia, aún nos quedan muchos inviernos en la playa.

 

Escrito por:

Irena Garay

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Otros escritos

De metros a kilómetros

 

08 Jul 2018

No lo llames madurez

“La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a costumbres”

Jean-Jacques Rousseau.

 

Nacemos con la ilusión grabada en las retinas, desbordados por el ansía de descubrimiento. En esos años de niñez caemos infinidad de veces, una tras otra, y como muelles, nos levantamos con aún más fuerza. Tomamos ese hecho como algo natural, innato.

 

Las prioridades cambian y primamos la estética a la comodidad

 

Más tarde, llamaremos madurez al acto de olvidar lo anterior, y qué desacierto. Crecemos e intentamos distanciarnos de aquello a lo que otorgabamos un valor inmenso en la infancia; ese afán por la búsqueda de lo desconocido, la excitación por romper las reglas, la carcajada por la carcajada. Las prioridades cambian y primamos la estética a la comodidad, las largas tardes tendidas en el césped o bajo la lluvia son sustituidas por el pavor a mancharse, y el rechazo a cualquier tipo de riesgo se convierte en una máxima.


Nos disfrazan de sensatez la pasividad y así lo aceptamos. Nos insisten en la importancia de ser prudentes, cautelosos. Tildan de utopía nuestras aspiraciones y nos dibujan el fallo como un delito penal o un motivo de repudio.

 

Las rutinas nos ahogan y, aún así, el miedo a perder la estabilidad nos impide cualquier tipo de oscilación

 

Las rutinas nos ahogan y, aún así, el miedo a perder la estabilidad nos impide cualquier tipo de oscilación. Elegimos lo programado negando aquello que nace de un pensamiento momentáneo. Convertimos en esquemas sistemáticos nuestros días. Lo emocional ahora es reemplazado por lo productivo.

 

Cuándo seremos nosotros aprendices, y no maestros de dogmas que esclavizan futuros

 

Mientras tanto, los niños siguen preguntándose cuando llegará el momento en el que enfermen de, lo llamado, madurez y se vuelvan adultos sin tiempo y sin ningún objetivo que les remueva por dentro. Y en vez de aprender ellos, son los pequeños los que observan cada una de nuestras decisiones y las engullen para en su día tomar las mismas. Cuándo seremos nosotros aprendices, y no maestros de dogmas que esclavizan futuros. Cuándo, conscientes de los grilletes, los romperemos y aprenderemos a andar en una cuerda que nunca ha sido tan floja como nos la han descrito.

 

Escrito por:
Marta González
Otros escritos de Marta:
06 Jul 2018

Rodéate de personas que sumen

¿Alguna vez te has sentido sin fuerzas? ¿Quieres ayudar a tus amigos pero sientes que no puedes más? ¿Crees que el problema es tuyo? Probablemente te estés rodeando de gente tóxica y negativa.

 

Algunas llegan para quedarse, otros comparten algunas etapas de nuestra vida y otros van y vienen

 

A lo largo de la vida vamos conociendo a cientos de personas distintas. Algunas llegan para quedarse, otros comparten algunas etapas de nuestra vida y otros van y vienen. La amistad tiene un impacto muy grande en nuestra calidad de vida, tanto, que a veces pueden ser el motor que nos haga superar momentos malos, depresivos e incluso enfermedades. Otras veces, en cambio, son el ancla que nos mantienen en ellas. Por eso debes aprender a identificar a estas personas y mantenerlas lejos de tu vida.

Recuerda, lo primero eres tú.

¿Das más de lo que recibes?
Esta pregunta es un punto clave. Algunas personas tienen la mala costumbre de reclamar nuestra atención constantemente. Nos atiborran con sus problemas y después, cuando les necesitamos, si te he visto no me acuerdo.
No está mal que des parte de tu tiempo y energía en ayudar a tus amigos, al contrario, significa que para ti la amistad es importante y que eres una buena persona. Lo que debes evitar es entrar en ese círculo vicioso en que das todo de ti, y, cuando les necesitas, no recibes nada.
Recuerda, tú también necesitas que te escuchen, no puedes ser el paño de lágrimas de todo el mundo y al final, ahogarte con las tuyas.

 

Lo que debes evitar es entrar en ese círculo vicioso en que das todo de ti, y, cuando les necesitas, no recibes nada

 

¿Eres siempre tú quien propone los planes?
Créeme, no merece la pena tratar de mantener una amistad de ese tipo. ¿Tienes la sensación de que, si tú no te esfuerzas, la otra persona no se molestaría en saber de ti? Corta esa relación. Eres una persona increíble y, algún día, llegará quien lo valore. No necesitas mendigar la amistad de nadie.

 

Eres una persona increíble y, algún día, llegará quien lo valore

 

¿Positivismo o negatividad?
Creas o no en el pensamiento positivo, lo cierto es que si vivimos rodeados de negatividad, nuestro estado de ánimo tenderá a ser depresivo. A veces es difícil controlar nuestras propias emociones ¿Qué pasa si la gente que nos rodea es negativa? La respuesta es simple, nos arrastrarán con ellos. Si esa persona en cuestión está pasando por un mal momento es normal que tienda a ver la vida de esa manera, pero, si, por el contrario, es alguien que simplemente ve todo de color negro por muy bien que le vayan las cosas, huye.

 

Cada uno tiene que sacarse sus propias castañas del fuego

Ya es difícil ver el lado bueno de las cosas por nuestra cuenta, si tenemos que cargar con otra persona, imposible.
No caigas en el victimismo, no puedes ser el salvador de los demás. Cada uno tiene que sacarse sus propias castañas del fuego.

 

¿Se alegran de tus logros o se mueren de envidia?
Otro rasgo de este tipo de personas es su manera de afrontar el éxito de sus amigos. ¿Sientes que les molesta que progreses en la vida? ¿Te da la sensación de que cuanto mejor te va, más les molesta?

¡Lárgate de ahí cuanto antes!

 

Escrito por:

Debbie Fawkes

Instagram 

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Cómo olvidar a mi ex

Tenías todo de mi 

30 Jun 2018

El juego y tú

La gente piensa que tengo un problema con la ruleta, que no puedo parar de ir a pesar de que mi mala suerte siempre me hace perder mucho dinero. Yo les digo que puede que sea verdad, que el juego se me ha instalado en la cabeza y siento un impulso irracional de ir, aunque solo sea para perder. Admito que es perjudicial, y que cuando pierdo (que es la mayoría de las veces) me quedo destrozada.

Lo que no saben ellos, que tú eres igual de adictiva, pero mucho más perjudicial, a este punto diría que mi ludopatía hacia ti es enfermiza. Hay grandes diferencias, ya que no puedo ir cuando quiero a por ti, pero es peor, porque puedo reproducirte siempre en mi mente e imaginarme miles de jugadas donde somos felices. Te cuelas en mis sueños y pesadillas cada noche,  y no hay una sola canción que escuche sin pensar en ti, ¿lo ves? Si les dijera eso, el juego no les parecería tan mal.

 

Pero en el momento que pasas por mi lado, me siento viva, quizás por primera vez en todo el día

 

Pienso en ti desde la primera hora de la mañana, pero la peor es la última, donde a veces no basta solo un pensamiento, sino que he de exteriorizarlo mediante lágrimas, que aunque pasen los meses me siguen sabiendo igual de mal. Mi vida actualmente carece de sentido y todo lo que hago es con la motivación de olvidarte de una puta vez, por tanto, te estoy dando demasiada importancia. Los días de instituto son mucho mejor desde que no voy a la cafetería donde estás. Creo que sonrío muchas más veces, aunque cuando te encuentro por casualidad me esfuerzo mucho en no sentir absolutamente nada, pero en el momento que pasas por mi lado, me siento viva, quizás por primera vez en todo el día.

Eres perjudicial, nociva y me vas a arruinar, exactamente igual que la ruleta, pero contigo la sensación de enganche es mucho peor, y la abstinencia se hace insoportable. Para nada te he superado, pero es profundamente doloroso ver como todo el mundo cree que sí, aunque ya me he habituado vivir en el dolor y a veces hasta es atractivo, como en los sueños que tú apareces y me dejas todo el día vuelta loca.

Odio decir esto, pero hasta deseo estar mal, que me pase algo muy malo para que sientas pena, que siempre será mejor que la indiferencia, pero luego veo a toda la gente que me quiere y sería injusto para ellos que por una zorra como tú, sufran por mi locura. No sé si borrar toda esta basura, pero al menos necesitaba decirla, para que quedase constancia como narices te has metido en mi organismo y me has hecho polvo, así que que dejen de decir que el juego es malo, tú eres mil veces peor.

 

Escrito por:

Sara Díaz García

29 Jun 2018

Hay que aceptarse con nuestros más y nuestros menos

 

Autoestima se define como “aprecio o consideración que uno tiene de sí mismo”.

 

Aún recuerdo la primera vez que se rompió algo dentro de mí

 

Una frase tan simple y corta, y a la vez tan compleja de llevar a cabo. Aún recuerdo la primera vez que se rompió algo dentro de mí por creer que no era suficiente: cuando todas las niñas en un campamento tenían el pelo liso y brillante y yo, sin embargo, era el volumen y el encrespamiento en persona. Ahí empecé a compararme con toda mujer que se me ponía delante, encontrando, más bien buscando, cada día un defecto nuevo en mí para poder reafirmarme en que no servía para nada.

A partir de ese momento mi vida cambió en muchos sentidos, fueron años muy complejos, con muchos altibajos y que llegaron a destrozarme al reprimir tantas emociones dentro de mí, hasta que algo hizo un clic en mi cabeza, un clic que hoy en día a veces hay que aprender a forzar en los días más duros.

 

Hay que aceptarse con nuestros más y nuestros menos

 

Quererse completamente bajo mi punto de vista es imposible, pero sí hay que aceptarse con nuestros más y nuestros menos, al fin y al cabo, somos nuestra propia casa y tenemos que aprender a convivir con nosotros mismos. El principio es lo más duro; ¿por dónde empezar a quererse?

 

Delante del espejo me digo lo que me gusta de mi

 

Lo primero, aunque parezca algo ridículo, es decirse en voz alta en frente del espejo qué es lo que te gusta de ti. Será una lista corta que se va a ir alargando con el tiempo, yo empecé con una sola cosa: los tres lunares del brazo que hacen un triángulo. Es la forma de empezar a verse con otros ojos.

 

Las cosas que nos diferencian son las que nos hacen únicas.

 

Desde luego, también hay dejar de compararse completamente; siempre nos educaron a vernos entre nosotras como rivales, a criticarnos, a mirarnos por encima del hombro, y eso lo único que provoca es debilidad y fragmentación. Podemos ser un gran apoyo entre nosotras, y todas somos preciosas tengamos la talla que tengamos, las marcas que haya en nuestra piel y las mil y una cosas que nos diferencian, porque eso es lo que nos hace únicas.

Otro punto clave para mí ha sido eliminar de mi vida todo aquello que no me hacía bien; por muy pequeño que sea tenemos que librarnos de él, ya que siempre será una carga y no nos dejará crecer al completo: que nuestro entorno esté equilibrado nos ayudará a estabilizar nuestra mente.

 

Aprender a confiar, ya no solo en nosotros, sino en los demás

 

Aprender a confiar, ya no solo en nosotros, sino en los demás. Yo siempre he sido una persona que se lo ha guardado todo hasta que explotaba, y una vez que eso ocurría ya no había vuelta atrás. Sin embargo, he descubierto los beneficios que aporta desahogarse, en caso de que no se lo quieras contar a otras personas busca tu vía de escape: escribe, dibuja, empieza a hacer algún deporte para liberar tensión. Busca tu propia felicidad.

El camino no va a ser fácil, hay días en los que te sentirás una diosa y otros en los que no querrás ni salir de cama; pero poco a poco todo es posible, y estoy convencida de que vales mucho más de lo que crees.

 

Escrito por: 

Paula Andrés 

Instagram

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29 Jun 2018

Amistad magia

 

 

Me mira y me entiende. Sabe lo que pienso y se ríe sin necesidad de palabras traviesas de por medio.

 

Es la canción perfecta para días de charlas intensas

 

Me quiere bien, y sinceramente pienso que no se puede querer de otra forma en la amistad. Es la canción perfecta para días de charlas intensas, de no lloro pero quiero, de helados, de gritos, de lágrimas sin señales de STOP. Es carcajada en mitad del silencio, es te llamo y cuelga cuando te canses de mí…y no cuelga nunca.
Es inmortal. Y es que la inmortalidad tiene sentido cuando se trata de personas con tanta magia. Tiene los poderes perfectos para hacer de un martes cualquiera un martes inolvidable. Nos gusta soñar en voz alta y animarnos para correr hacia la línea de meta por muy lejos que se encuentre.

 

No nos ponemos techo y saltamos cogiendo carrerilla y sin miedos que nos frenen

 

No nos ponemos techo y saltamos cogiendo carrerilla y sin miedos que nos frenen. Nuestros ojos brillan, aunque el sol no esté fuera. Planeamos, imaginamos, comenzamos conversaciones con ‘te imaginas que…’ y así nos podemos llevar horas eternas. Y nos duele la barriga a las cinco de la mañana de reírnos en pijama, mientras el verano pasa.  Que afortunada soy de tener a alguien que me tiende la mano y no se marcha hasta que la entrelazo y tira de mí. De saber que sí, que se puede.

 

Que amuleto de la suerte es la amistad

 

Que confíe en ti cuando ni si quiera tú misma/o lo haces. De sentir una mano en tu hombro y una sonrisa de medio lado, con un susurro de ánimo, en la cuesta más empinada. Qué amuleto de la suerte es la amistad.
La de verdad, la que no duele, la que es sana.
Camino y si necesito cinco minutitos más, me los da. Porque es apoyo, consejo y amor.
Todo real. Somos reales. Nos dejamos ser, a secas. Y eso, dejadme deciros, que es el significado de la magia. Ser sin tabúes.

 

Autor

Espe García Serranoblog

Twitter: @essspegarcia

Instagram: @essspegarcia

 

22 Jun 2018

¿Qué más da perder?

 

Ojalá un día te des cuenta de todo. Ojalá algún día pierdas como te he perdido yo.

Pero párate. Rebobina. ¿Qué más da perder? El 99% de las veces que pierdes, en el fondo estás ganando. Date cuenta de que no todo el mundo al que quieres es buena persona. No todo el mundo te tratará de la misma forma y a veces, por suerte o por desgracia, te darán palos. Y benditos palos, que te hacen ser más humano y darte cuenta que puedes hacer cosas que ni tú mismo sabías.

 

Pierde porque sabes que estás ganando

 

No tengas miedo de nada, joder. Pierde todas las veces que puedas y más. Pierde porque sabes que estás ganando. Pierde porque sabes que tarde o temprano perderán ellos. Todos aquellos que en algún momento de tu vida te hicieron daño o dijeron que no valías para hacer algo.

Ojalá te llenes y te llenen de cicatrices, demuestres al mundo que has vivido y que tienes una historia que contar. Ojalá nunca se te cansen las alas y puedas volar tan alto como te propongas.

 

Sal a la calle y vive

 

Por favor, pierde. Todas las veces que puedas. Sal a la calle y vive. Aprende a perder, como se dice por ahí.

Grítalo porque sólo vas a escucharte tú. Es duro cuando lo dices en voz alta o lo ves escrito pero sólo te tienes a ti. Perdida. Eres la única persona que puede ayudarte. Mírate y grita a todo volumen que te quieres. Hazlo por ti. Quiérete.

No te escondas.

Vive.

Pierde.

Aprende.

Y vive.

 

Fíate de lo que late dentro de ti

 

No des la cara por quien no da nada por ti, porque nunca sabrás a quien estás ayudando de verdad. No te fíes. Ni de ti. Ni de mí. Fíate solamente de aquello que sientes. De lo que está latiendo dentro de ti.

Vales muchísimo.

No

te

rindas.

Y pierde.

 

Escrito por:

Alicia Centrón

Instagram 

22 Jun 2018

Si el amor duele, no es amor

Una vez leí que subirse a hombros de gigantes siempre te da la posibilidad de mirar más a lo lejos… así que sueña grande. No le tengas miedo a la caída, en caso de aterrizaje forzoso siempre habrá alguien listo para sujetarte, para ayudarte a levantar cabeza de nuevo.
Que no podemos ir por la vida pensando que hay que ser realistas, que tenemos que hacer de esta vida una extraordinaria. Porque es que igual es la única que tenemos ,y si algo sé de fijo es que todos los relojes de este mundo se pararán, y nunca sabemos cuándo lo hará el nuestro, así que aprovecha esta incertidumbre; tenla más miedo a ella que a la posibilidad de caer, porque de esta segunda te juro que salimos.
Si apuntas a la luna y fallas, vas a estar entre las estrellas
  “Que si apuntas a la luna y fallas, vas a estar entre las estrellas”, siempre me decía Ella, la luz de mi túnel, así que no dejes que tu mala puntería te impida apuntar al objetivo de los mil puntos. Porque lo mismo ni te acercas a la diana, pero, ¿y qué pasa si le das de lleno?
Porque, sí, es un tópico muy común, pero si la vida es un juego de cartas, tendremos que aprender a jugar con las que nos han tocado. Y esto supone aceptar que en la vida las cosas vienen y van, y por ello hay que saber quedarse con lo bello de cada amanecer y de cada anochecer, y, más importante aún, con lo bello de las personas con las que los vives. Porque cuando decides convertir en sustento y motivo de sonrisa del alma todas aquellas historias que te hicieron sentir vivo una vez, pasan a ser eternas y resuenan más allá del infinito, con toda la fuerza que reírnos de la vida y de nosotros mismos nos permite.
Cada vez caigo en una estrella más bella
 Pero, a veces, dejar ir se siente imposible. Desgarrador. Sí, soltar la cuerda cuando ya ahoga es lo más valiente que me ha tocado vivir y, sinceramente, creo que ese fue el primer paso que di hacia mi gigante, ese mismo al que ahora miro desde arriba… Y, es que, aún tras trece mil intentos sigo apuntando a la luna. Cada vez caigo en una estrella más bella.
La vida es, dolor y llorar, a la vez que reír, sentir y experimentar
  Y a cada tiro que lanzo no solo me estoy acercando más a mi meta. No, estoy haciendo mucho más, estoy viviendo mucho más. Porque a veces dejas que la vida sea la que te guíe, y entonces llegan personas preciosas, que te regalan momentos preciosos y te hacen querer más, más de todo. Te hacen querer seguir tirando, aún cuando sabes que vas a llorar, aún cuando sabes que, a veces, serte fiel a ti mismo duele. Porque te enseñan que eso es la vida, dolor y llorar, a la vez que reír, sentir y experimentar… tan bonita como amarga. A esas personas yo las llamo magia.
Sigue fabricando nuevos presentes
  Así que sigue fabricando nuevos presentes; algún día, sin que te hayas dado cuenta, se habrán convertido en historias, historias de cuando estuviste en el espacio. Historias de todo (y todos) lo que fuiste. Historias sobre gigantes y apuntar lejos.
   Y seguramente ahora estés pensando que se me va la olla, que soy una ilusa ya que me voy a caer mil veces más de las que me voy a levantar y aún así me niego a dejar que mi felicidad se vaya corriendo de mi lado. Pero es que ya he estado en el fondo del pozo más veces de las que me gustaría admitir y te aseguro que incluso el trepar por sus paredes para salir es mil veces mejor, y que querer ser más y llegar más lejos, ser incluso más feliz no significa que las heridas, tanto las de la piel como las del alma, no te puedan doler, no. Simplemente significa que soy humana y las cosas me duelen. Pero también soy fuerte y valiente y cuando la herida cura me levanto y sigo andando.
Es una suerte tener a alguien por quien las despedidas se nos hagan duras
   Entonces, en mitad de mi travesía, me llegó la segunda gran cuestión: a veces querer nos provoca dolor, y aun así, todo el mundo me afirma y reafirma que el amor es lo único que nos salva de la muerte en esta vida. Y a esta pregunta le siguieron mil caídas hasta que un buen amanecer de un julio curiosamente caluroso la respuesta me dio en la cara, pillándome completamente por sorpresa… si es que ya lo decía hasta Winnie the Pooh, que es una suerte realmente bonita tener a alguien por quien las despedidas se nos hagan duras. Que lo que nos duele realmente es tirar la cuerda al suelo. Porque si el amor duele, no es amor. Cuando aprendí esto solté mil cuerdas que me quemaron de dolor en el alma en el instante pero luego.
Luego empecé a cargar a mis espaldas menos peso muerto; luego hablé por primera vez con mi gigante: descubrí su nombre y me dio la mano.
Escrito por:
Alicia B
21 Jun 2018

Que difícil es separarte de algo que quieres

Y, que difícil es, separarte de algo que quieres.
Pero, y que bonito es, conocer cosas que sabes que vas a querer.

Que complicado decir hasta luego. Que gusto decir hola.
Hola, a todo lo nuevo, a lo que está por venir, a las experiencias que irán llegando, a las victorias y a los fracasos que nos van a enseñar, poco a poco, que es la vida.
Hasta luego, por que no adios, a todo lo que conocíamos, a nuestra zona de confort, porque, a veces, ese lugar donde nos sentíamos bien se nos queda pequeño.Bienvenida independencia, nos vemos pronto en casa de papá.
Saludos, compañeros, profesores, amigos nuevos; hasta dentro de nada, a los antiguos.
Porque si, aunque mudarse, ya sea por estudios o trabajo, suponga un cambio de vida, no implica dejar atrás la anterior, te da la oportunidad de quedarte con lo bueno de esta y deshacerte de lo que resta para llenar ese hueco con todo lo nuevo que vas a descubrir.
¿Qué en lo nuevo habrá cosas malas? Claro.
¿Que las buenas van a sumar mucho más? Por supuesto.
Porque un inicio tiene esa magia que nos hace creer que podemos con todo, esa energía positiva que nos ayuda a transformar los recuerdos en fuerza para seguir.
Y es que de los cambios se vive.
Y viviendo, se aprende.

Escrito por:

Vicky Escuder   Instagram   Twitter
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