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12 Nov 2020

Sentirse satisfecho con uno mismo

Puede llegar a resultar muy difícil sentirse satisfecho con uno mismo y con sus acciones, por no decir que en ocasiones parece imposible. Todos tenemos nuestras
etapas de apreciarnos más o menos, pero deberíamos mantener un equilibrio en el qu
sentirnos a gusto con quiénes somos y qué creamos. Últimamente me he encontrado
muy perdida, sin inspiración, sin ganas de convertir la nada en algo, ¿por qué?
Porque el pensamiento de que no valía nada me echaba para atrás. He escrito textos,
sacado fotos, llenado de garabatos y acuarelas libretas, pero nada me parecía suficiente
como para que viera la luz. ¿En qué momento dejé de valorar mi esfuerzo?
No soy experta en ninguna de las categorías que mencioné, pero me gusta, me gusta
intentarlo, me gusta transmitir y que la gente pueda llegar a sentir algo, me gusta ver
cómo puedo mejorar, recibir críticas constructivas de "quedó bien cómo hiciste esto",
"puedes probar a enfocarlo de otro modo", "trabaja más esta parte".
No quiero seguir sintiendo que no valgo para nada por comparaciones ridículas, cada
uno es como es y tiene que trabajar con lo que puede, porque seguro que pueden salir
grandes maravillas de todos nosotros, sólo hay que trabajar ideas, esforzarse e intentarlo
una y otra y otra vez.
Supongo que leeré esto cada vez que yo misma me impida ser malabarista de palabras,
fotografías y sentimientos.

15 Jun 2020

Nusa Beauty, cosmética sostenible «Made in Spain».

Nadie es ajeno a la situación tan incierta que nos ha tocado vivir y por desgracia hemos incorporado a nuestro vocabulario términos como “nueva normalidad”, “crisis” o “recuperación económica”. Desde HiFeelings queremos poner nuestro granito de arena en esa recuperación y hacer lo que esté en nuestra mano para ayudar a que, en medida de lo posible, todo vuelva a la “normalidad” cuanto antes.

Puesto que uno de nuestros temas favoritos es el emprendimiento y durante estos meses hemos visto como cientos de negocios locales y jóvenes emprendedores han pasado por el mayor bache de sus carreras profesionales, nos encantaría recomendaros marcas y productos “Made in Spain” cuyos valores compartimos y creemos que apostar por estas marcas es contribuir a una recuperación económica más eficaz, sostenible y sana.

Así pues, hoy nos encantaría hablaros de Nusa, una marca de productos de cuidado facial que descubrimos por casualidad en redes sociales y que nos enamoró desde el principio. Con sólo tres productos, promete una rutina de limpieza facial perfecta que además, gracias a su formato sólido, es fácil de llevar a donde quieras: de viaje, al gimnasio o a casa de tu mejor amiga 😉

 

Detrás de Nusa se encuentra Evelyn, una joven que tras finalizar un contrato laboral allá por 2017 decidió lanzarse a emprender y comenzó a trabajar con distintos laboratorios para crear los productos que componen su marca:

A parte de ser una marca “Made in Spain” hubo otras características que nos llamaron la atención: ingredientes naturales, política cruelty free, envases reciclados y reciclables, producción nacional que reduce el CO2… Pero sobre todo, sus productos: el limpiador desmaquillante «Rose Power», el exfoliantes natural detox «Black Moon» y el sérum hidratante iluminador «Glow Hero». 

Para todas a las que nos gusta cuidarnos pero por X o por Y acabamos abandonando esas rutinas de 8 (que parecen 1000) pasos, Nusa parece una buena alternativa. La importancia de que los componentes de la cosmética sean naturales radica en que éstos reducen considerablemente la posibilidad de reacciones cutáneas además de favorecer un mercado más sostenible. «En Nusa no utilizamos ingredientes controvertidos, todos son de procedencia natural, fabricamos en Barcelona, con condiciones dignas y seguras, cada producto dura muchísimo para reducir los residuos, el 95% del packaging es de cercanía y es 95% reciclado y 100% reciclable…«.

Podéis echarle un ojo a sus productos en Nusa Beauty 😘

 

22 May 2020

Las mascarillas han venido para quedarse.

Desde el 21 de Mayo, en España, las mascarillas son obligatorias. Este elemento que empezamos a ver allá por marzo y de cuya escasez hemos oído hablar mucho, sobre todo en el sector sanitario, ha venido para quedarse.

Ahora bien, ¿qué debemos saber sobre ellas? Si ya las estabais usando sabréis que cuesta hacerse a ellas. En un primer momento molestan, agobian y son de todo menos cómodas ¡pero! la salud es lo primero.

Las mascarillas que se recomiendan usar son las mascarillas higiénicas o las quirúrgicas reservando las más complejas para personal sanitario o personas que puedan entrar en contacto directo con personas contagiadas. Si bien encontrarlas hace unas semanas o un mes era imposible, hoy en día podemos adquirirlas en farmacias y supermercados sin mayor problema. Su precio está regulado a 0,96€ la unidad por lo que son una de las opciones más baratas pero su vida útil es de 4 horas (aunque algunos expertos lo elevan a 8 o 12). ¿Se pueden reutilizar? 

Después de completar las 8 horas de uso o en el caso de que éstas se hayan mojado con nuestro sudor o saliva NO. No se trata de un capricho, sino de que el material del que están hechas se deteriora y dejan de ser eficaces

La forma correcta de guardarlas en el caso de haberlas utilizado un período muy corto de tiempo es guardándolas en una bolsa o recipiente hermético. 

No se recomienda ponerlas al sol ni desinfectarlas con agua o alcohol ya que esto puede potenciar la proliferación de microorganismos convirtiéndolas así en un foco de contagio.

¿Y una vez que ya no nos sirven? Seguro que habréis visto alguna que otra mascarilla o guantes tirados por la calle (en fin, sin comentarios 🤦🏻‍♀️). Gran error. 

La forma correcta de deshacerse de este material es depositándolo en una bolsa que podamos cerrar para aislarlo del resto de desechos y depositarlo en nuestra bolsa o cubo de basura habitual (si tiene tapa, mejor). No debemos reciclar ninguno de estos elementos; el material de los guantes es látex, no plástico, por lo que olvídate del contenedor amarillo.

Hasta aquí todo sencillo, pero aún así, siendo su uso obligatorio, os habréis dado cuenta de que esto implica un gasto extra cada vez que salgamos a la calle. ¿Qué pasa con las mascarillas de fabricación casera? Desde luego que resultan mucho más económicas puesto que podemos reutilizarlas siempre y cuando las lavemos a mínimo 60º. Pero hay cosas que debemos saber y conocer respecto a éstas:

Si bien hacer una mascarilla de tela es relativamente sencillo (si tienes una máquina de coser más aún), éstas no son igual de eficaces que las mascarillas quirúrgicas. Taparnos la boca no nos servirá de nada si la tela con la que lo hacemos no filtra el aire que inhalamos y exhalamos. Lo único que conseguimos de esta forma es dificultad para respirar con resultado nulo. 

Ante la escasez de materiales, mucha gente optó por incorporar un “filtro casero” a las mascarillas de tela tal como papel de cocina, filtros de café, etc. Pero, para una protección correcta, los filtros deben cumplir con la normativa UNE-EN 143:2001 y los más recomendados son los que protegen contra partículas P2 o P3. Podemos encontrar muchos modelos en internet pero comprobar su procedencia así como los controles de calidad que han pasado, es complicado. Por ello recomendamos adquirirlos en nuestra farmacia o consultar a lxs profesionales farmacéuticos sobre su uso. ¡Y ojo! debemos recordar que los filtros no son reutilizables.

También os habréis dado cuenta de que al ser un producto que debemos incorporar a nuestra vida cotidiana, muchas marcas textiles se han hecho eco de esto y han puesto a la venta sus propias mascarillas. Véase el ejemplo de Kim Kardashian que a través de su marca Skims ha puesto a la venta mascarillas faciales que, según varios medios, no pasan los controles de calidad debidos y cuya eficacia se hace cuestionable. La venta fue todo un éxito y el stock se acabó en apenas unas horas pero antes de dejarnos llevar por el impulso de hacernos con una de estas mascarillas “bonitas” cabe recapacitar que el propósito de su uso es evitar la propagación del virus, por lo que la calidad debe prevalecer sobre su aspecto. 

¡Investigar + comparar = acertar! Desde HiFeelings os recomendamos que, si pensáis en adquirir una mascarilla reutilizable, indaguéis un poco sobre el proceso de fabricación. Hay muchas marcas que sí lo están haciendo bien y es por éstas por las que debemos apostar. Si además su fabricación es nacional estaremos contribuyendo al desarrollo económico de nuestro país y al crecimiento de esas marcas.

Desde su cuenta de Instagram, Boticaria García nos recomendaba hace unos días unas mascarillas reutilizables Made in Spain de la marca SU&PER que además podemos encontrar en grandes superficies como Carrefour o Eroski.

Otra marca española que está haciendo una gran labor en este aspecto es La Condesa que desde el inicio del estado de alarma comenzó a fabricar mascarillas para repartirlas en centros sanitarios, residencias y demás lugares donde hiciera falta. Ahora las pone a la venta donando el mismo número de mascarillas que compre el/la cliente a los más necesitados. Podéis echarle un ojo aquí.

Y para lxs más fashionistas, otras marcas han creado mascarillas que complementan a una mascarilla homologada que garantice la protección, es decir, mascarillas que podemos ponernos por encima de una mascarilla reglamentaria. Es el ejemplo de Becomely o Berta Cabestany. Marcas españolas que, si bien todavía no son muy conocidas, merece la pena apostar por ellas y apoyarlos de la forma en que podamos.

Debemos recordar que estas medidas son por el bien de todos y que llevar mascarilla no es eficaz si no lo hacemos de forma adecuada o nos olvidamos de otras medidas como mantener la distancia de seguridad o reforzar la higiene. ¡Juntos saldremos de ésta!

16 May 2020

Cómo hacer para ahorrar todos los meses

Ahorrar…, siempre hablamos de que queremos ahorrar, pero ¿cuándo empezamos a hacerlo?  y ¿cómo lo hacemos?

Ahorrar no quiere decir que nos quitemos cosas, ahorrar quiere decir que sabemos como utilizar nuestro dinero para llegar a lo que deseamos alcanzar o tener.

La realidad es que muchos de nuestros ingresos los destinamos a compras o gastos que luego consideramos innecesarios.  Son compras o gastos compulsivos: en un primer momento nos parecen guays pero… luego nos decimos: ¡para qué quiero esto!!!!

Lo importante es saber cómo gastamos nuestro dinero, y si nos hace felices la forma en que lo utilizamos.

Primero: lleva un registro de gastos 

La primera cosa que puedes hacer es coger un papel y apuntar tu registro de gastos.  Escribirlos en un papel te ayuda a bajarlo a la realidad.  Te das cuenta, y a veces te asustas de cuánto dinero empleas en pequeños gastos, que sumados…, casi no te lo puedes ni creer!!!
¿Recuerdas esa camiseta que te pareció monísima porque costaba 3 euros y que luego nunca encuentras el momento de ponerte?, ¡gasto innecesario!
¿Recuerdas que fuiste al super y compraste un “paga dos y llévate tres”, aunque el producto no estaba en tu lista e incluso “no te gustaba”?
¿Y los snaks que compras sobre la marcha, en cualquier tienda que te encuentres?
Si llevas un registro de gastos, te será más fácil ver en qué se te va el dinero y puedes decidir si quieres seguir así o te parece mejor hacer un cambio y empezar a ahorrar en esos gastos que te parecen innecesarios.

Empieza a ahorrar lo antes posible 

Cuando reflexiones sobre la lista de gastos que has hecho, empieza a ahorrar ya.  No lo dejes para mañana.  Ahorrar significa tomar la decisión de no hacer esos gastos inútiles que llevan a tu dinero por un camino que no te gusta.
La publicidad siempre te dirá que debes comprar porque así te sentirás más feliz, pero ya sabes que a los publicistas solo les interesa que compres, no tu felicidad.  Tu felicidad está en otro plano, para ellos.

 

Ponte metas de ahorro 

Si te pones metas para utilizar tu dinero en algo que realmente te ilusione, te será más fácil dejar de consumir por consumir y poner tu dinero al servicio de ese plan que te has hecho.
Por ejemplo:  Un prenda de vestir que tiene un precio superior al que normalmente sueles pagar por tu ropa o accesorios.  Escoger una entrada mejor para un espectáculo al que quieres ir.  Ir a cenar a un restaurante que te atrae, pero que siempre lo dejas “para después porque el precio no te gusta”.
Ya ves, no hablamos de ahorrar para unas metas altas como comprarte un piso, o un plan de jubilación.  Estamos hablando de emplear tu dinero de una forma que te satisfaga más.

Se constante 

Cuando finalice tu día y hagas recuento de tus gastos.  Date un ok, si ves que has hecho algún gasto que habías decidido no hacer.  Date un OK, pero dite y propónte que mañana lo harás mejor.
Cambiar hábitos es lento, tod@s lo sabemos, pero si nos mantenemos en la decisión siempre lo logramos.

11 May 2020

SOBREVIVIENDO A LA CUARENTENA 😷. Capítulo 7

Lunes 11 de mayo de 2020. Hoy me gustaría hablaros de irresponsabilidades e irresponsables (entre lxs cuales, por cierto, me incluyo presidiendo la lista). Me explico:

Después de “los niños pueden salir a la calle”, el pasado sábado 2 de Mayo también lo podíamos hacer los adultos. ¡Quién lo iba a decir! ¡Después de más de seis semanas de confinamiento por fin podríamos salir a dar un paseo o a hacer deporte!🏃🏻‍♀️ Llamé a mis amigas y todas estaban igual de emocionadas que yo, menos Paula. La tía de Paula trabaja en un hospital 👩🏽‍⚕️ y nos repitió, por activa y por pasiva, que nos lo tomáramos con calma.

En ese momento Paula me dio mucha pereza. Me merecía, igual que mucha otra gente, poder salir y pasear por las calles de mi querida ciudad y olvidarme un rato de las paredes de mi casa. Había cumplido el confinamiento a rajatabla, había echado una mano a mi vecina con la compra y, sinceramente, me sentía una ciudadana ejemplar 🥇. “¡Podemos con esto! ¡Esta pandemia tiene los días contados y nos merecemos un poco de normalidad!” 👏🏻, me repetía con cierta excitación ese día.

Se acercaban las ocho de la tarde y me llamó otra de mis amigas. Vivimos en la misma zona y, aunque no pudiéramos pasear juntas ni pararnos a hablar ni abrazarnos, el simple hecho de verla, aunque fuese a lo lejos, me hacía una ilusión increíble. Me enfundé la mascarilla y los guantes y salí de mi casa. ¡Madre mía! Había más gente que un domingo en el Rastro y lejos de asustarme, me llenó de emoción ver tanta vida. Era como volver a un día de verano en el que te diriges a una terraza a tomar algo con tus amigas 🍹.

Vi a mi amiga a lo lejos y no pude evitar ir corriendo hacia ella. Nos paramos y, respetando cierta distancia de seguridad (no sé a cuánta distancia estábamos, pero en ese momento me importó poco o nada) chocamos los codos. Ese era el nuevo protocolo para saludar a la gente y me sentí un poco estúpida haciéndolo, pero en fin. Me dijo que camináramos juntas, que si nos paraban, diríamos que somos compañeras de piso 👯 y así hicimos.

Aunque hablaba con ella todos los días, verle los ojos 👀 (era lo único que la mascarilla me permitía ver de ella) era como mirarla por primera vez. Caminamos un rato hablando de nuestras cosas y saludando de lejos a algunos conocidos y de pronto oímos música 🎶. Venía de algún balcón y nos atraía como una lámpara atrae a los mosquitos. Se oían risas, saludos, charlas, música… ¡Se oía felicidad! 😃

De pronto entré como en un trance. Estaba feliz, contenta, me sentía afortunada de estar ahí, de estar viva y de compartir mi emoción con toda esa gente. En algún momento mi amiga me pasó una lata de cerveza 🍻. No sé de dónde la había sacado pero no podía beberla con mascarilla. Así que sin mascarilla y escuchando música me tomé una cerveza con mi amiga y me sentí feliz.

Lo sé, lo sé. Lo pienso ahora y me siento la persona más estúpida del planeta.

Al día siguiente vi las imágenes en el telediario y se me cayó la cara de vergüenza 😦. ¿Cómo había sido tan irresponsable? Ni por un segundo llegué a pensar en las consecuencias que podían estar teniendo mis actos ni las consecuencias de que mucha gente fuera igual de irresponsable que yo. De pronto me acordé de mi amiga Paula y de su tía👩🏽‍⚕️. Pensé en las horas que habrá pasado en el hospital luchando por la vida de miles de personas y en que, quizás, tras mi “felicidad” de ayer, todo ese tiempo se hubiera tirado a la basura.

No volví a salir de casa en toda la semana, ni siquiera para hacer la compra. Salir a aplaudir me hacía sentirme la persona más hipócrita del mundo y sabía que si de verdad quería ayudar a los sanitarios, lo mejor era quedarme en casa 🏠. Así que, después de hablar con Paula y agradecerle a su tía todo lo que estaba haciendo, eso hice. Ya habrá tiempo para cervezas, mientras tanto, ¡DISTANCIA DE SEGURIDAD! 😉

 

Por si te lo has perdido:

07 May 2020

Libro recomendado de Mayo 📚

Leer es algo maravilloso. Por eso seguimos con nuestra sección mensual de recomendación de libros. Las temáticas serán de lo más variadas: literatura, bélico, desarrollo personal, autobigrafías. Coge un café para leerte la recomendación de este mes, ¡es un MUST!  ☕

 

La lectura que queremos recomendaros este mes seguramente la conozcáis de sobra por la (maravillosa, si nos permitís opinar) serie de HBO «El Cuento de la Criada». Esta serie está basada en el libro que lleva el mismo nombre y que Margaret Atwood publicó allá por 1985. Presenta un mundo que sufre una gravísima crisis de natalidad y en el que surge la República de Gilead, donde las mujeres fértiles son tratadas como incubadoras con piernas. Si no habéis leído este libro ni habéis visto la serie, ¡os lo recomendamos! Si por el contrario estáis a la espera de la nueva temporada (prevista para este otoño), esta lectura os va a encantar.

 

El año pasado, Atwood nos sorprendía con esta obra que retoma la historia de Gilead unos 15 años después de los acontecimientos de «El Cuento de la Criada». Retoma los relatos de personajes que ya conocemos (algunos por el libro y otros por la serie) y presenta figuras nuevas que nos ayudan a entender cómo se formó Gilead.

A través del testimonio de tres personajes clave en toda la trama, nos desgrana tanto el pasado como el futuro de Gilead: la pequeña Nicole ya no es tan pequeña, tía Lydia ya no es tan joven y la hija de June ha pasado toda su infancia en Gilead. ¿Qué más o podemos decir?

Este libro acompaña a los personajes en el desarrollo de su personalidad y en la búsqueda de una voz y pensamiento propios que tan bien borró Gilead de la mente de sus mujeres (y hombres). Es una distopía, sí, pero aterra ver similitudes con algunos rasgos de nuestra sociedad actual que, elevados al extremo, podrían formar su propia República de Gilead.

Aquí te dejamos un pequeño cachito del libro:

«Tía Vidala decía que eso de tener mejores amigas llevaba a murmurar y conspirar y guardar secretos, y las conspiraciones y los secretos llevaban a desobedecer a Dios, y la desobediencia llevaba a la rebelión, y las chicas rebeldes con el tiempo serían mujeres rebeldes, y una mujer rebelde era todavía peor que un hombre rebelde, porque los hombres rebeldes se convertían en traidores, pero las mujeres rebeldes se convertían en adúlteras.» 

 

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26 Abr 2020

SOBREVIVIENDO A LA CUARENTENA 😷. Capítulo 6

Domingo 26 de abril de 2020. Hoy es un día que muchos habrán marcado en su calendario 📆 con ilusión y alegría y es que, después de más de 40 días confinados (cuarentena significa cuarenta, lo que hacemos nosotros debería llamarse paciencia de oro 🥇), los niños por fin pueden salir a pasear. ¡Bien! 👏🏻. Y aquí estoy yo, sin niños y sin perro. Creo que ya he asumido que, de salir de ésta, lo haré de las últimas.

No pasa nada. ¿Echo de menos salir a la calle? Sí. ¿Quiero salir a la calle con guantes, mascarilla 😷 y sin poder ver a los míos? Pues no. Aunque es cierto que en mi casa estoy muy a gusto. He dedicado bastante tiempo a volver a enamorarme de este sitio y a cogerle un cariño 💕 que antes no le tenía. He ordenado libros 📚, he cambiado la distribución de los muebles, me he librado de todas las pelusas habidas y por haber y cada vez que me despierto, miro con una sonrisa a esto que llamo mi casa.

Pienso en esa gente que tiene que pasar el confinamiento en un lugar que no es el suyo o en el que no puedan encontrar esa paz que tanto necesitamos estos días. En gente que vive en bajos, en pisos de 20 metros cuadrados o que no tienen ni una ventana desde la que contemplar el cielo ⛅. Pienso en mi yo de hace cinco años. La que compartía un piso diminuto y dormía en una habitación interior porque su presupuesto de estudiante universitaria 👩🏻‍🎓 no le daba para más. Seguro que esa yo se lo hubiera pasado muy bien con sus compañeras de piso, pero al mismo tiempo, la yo de ahora es una persona madura que no necesita a nadie para pasarlo bien. Bueno, siempre y cuando tenga una botella de vino 🍷, un libro y Netflix.

Pero no nos engañemos, llevamos tantos días de confinamiento que ya hemos dejado de contar. Ya no hace gracia. El día de la marmota se ha alargado más de lo debido y la película se está haciendo repetitiva y pesada 😫. Le pondría dos estrellas como mucho en IMDb. Pero es necesario. Quedarse en casa y posponer esos abrazos y esas cañas 🍻 es necesario para que, cuando toque, lo podamos hacer todxs de forma segura y con muchas ganas 💃🏼. Es necesario para que todo lo que hemos pasado hasta ahora no sea en vano y es necesario para que el trabajo de muchas personas que no pueden quedarse en casa haya merecido la pena ❤️.

Así que aquí sigo amigxs. Sin niños, sin perro pero a salvo en mi casa. Espero que vosotrxs también 💘.

 

Por si te lo has perdido:

12 Abr 2020

SOBREVIVIENDO A LA CUARENTENA 😷. Capítulo 5

Domingo 12 de abril de 2020. Hoy por fin ha salido el sol ☀️. Al menos en mi ciudad. He abierto los ojos a las 8:37 de la mañana y por un momento se me había olvidado todo esto. Pensé en que, para aprovechar el buen día que hace, debía llamar a mis amigas y proponerles un plan de terraceo por La Latina. Hasta que me di cuenta de que no. Hasta mi gato parecía reírse de mi: “no pierdas la ilusión guapa, pero ahora ve a hacerte un café y disfruta del sol pero desde la ventana» 😩.

Durante toda la semana he estado hablando con mi vecino, pero sin decirle que somos vecinos 💕. ¿Por qué? Pues porque no quería que pareciera que le había echado el ojo y cuando eso ya me dio igual, había pasado tanto tiempo que sería incómodo decirle la verdad. Así que el plan era hacerme la tonta y sorprendida si algún día nos cruzábamos por las escaleras (de forma accidental, o no 😏). Era muy simpático y hasta el momento no me había insinuado ni una sola vez hacer una videollamada a lo Señor Cuarentena. Me contó que era pintor, que hasta ese momento tenía algunas obras expuestas en una galería del centro y que, cuando acabara el confinamiento, estaría encantado de enseñármelas. Al decirme todo eso, a mi cabeza venía la imagen de Kate Winslet y Leonardo Dicaprio en Titanic (¿os lo imagináis?). También me contó que no era de Madrid y que su abuelo estaba en el hospital «– Nada grave, pero ya sabes, es difícil no poder hablar con él«. Que era una persona muy sociable y que la soledad no era buena musa para crear obras de arte.

Entonces hablar empezó a no ser suficiente para mí. Si en algún momento nos cruzáramos por las escaleras, ¿acabar en su piso sería saltarme el confinamiento? (Para los interesados, ¡SÍ, lo es!). Lo reconozco, muchas veces fantaseaba con esa idea, una vez incluso decidí forzar ese encontronazo en el rellano hasta que… Empecé a cambiarme de ropa (a quitarme el pijama, básicamente) me miré en el espejo y ¡Boom! Ahí estaban, los primeros michelines de la cuarentena 🤦🏻‍♀️.

Es cierto que había intentado controlarme con el picoteo entre horas, pero a diferencia de mis amigas, no había hecho ninguna clase de yoga virtual ni me había unido a ningún directo para sudar esas galletas 🍪 que acompañaban mi desayuno, comida y cena.

¿Soy la única que piensa que desde que empezó la cuarentena demasiada gente muestra su motivación y sus rutinas en redes sociales? Al mirar esos vídeos en los que distintas personas levantan botellas de agua a modo de pesas 🏋🏾‍♀️, se contorsionan en posturas de yoga imposibles 🤸🏼‍♂️ o se ponen a bailar al grito de “¡todos juntos!” 💃🏻, la única reacción que causan en mí es rechazo. ¿Por qué ellos encontraban esa motivación y yo no? ¿Y por qué entonces, mirándome al espejo, me arrepentía?

Quizás esta fuera la motivación que andaba buscando, el ver que, si no cambiaba nada, tal vez al acabar la cuarentena lo primero que tendría que hacer sería comprarme un par de vaqueros nuevos una talla más grande 👖. Así que, desechada la idea de encontrarme con mi vecino, busqué vídeos en Youtube y elegí uno al azar. Cambié el pijama por mallas de deporte y, cuando llevaba no más de 5 minutos (solo con eso ya me sentía mejor persona) el vecino de abajo empezó a dar golpes en el techo 🗯. ¡Vaya! Creo que hacer una clase de aerobic a las nueve de la noche no era la mejor de las ideas. Lo dejé para el día siguiente feliz por dos motivos: primero, porque había encontrado una motivación 💪🏼 y había empezado a hacer algo de ejercicio por primera vez en un mes y segundo, porque el vecino de abajo me dio la excusa perfecta para dejarlo en ese momento (no es que me apeteciera mucho). Así que con todo ello, me fui a la cama a hacer algo que de verdad me apetecía: continuar con mi maratón de Friends. Y pensando en si Ross y Rachel se estaban tomando un descanso o no quizás me comiera alguna galleta más (la vida sana empezaba mañana) 😌.

Por si te lo has perdido:

05 Abr 2020

SOBREVIVIENDO A LA CUARENTENA 😷. Capítulo 4

Domingo 5 de abril de 2020. Y ya estamos en abril. Más de tres semanas de cuarentena y ya no sé si reír o llorar. Supuestamente ahora debería estar en la playa de Santa Pola con mis amigas disfrutando de nuestras merecidas vacaciones de Semana Santa 🏖️. No ha sido un comienzo de año fácil, pero la situación que estamos viviendo ahora no se la habían imaginado ni los guionistas de “Cuéntame”. En cambio, aquí estoy, otro domingo más tirada en el sofá. ¡Ojo! quien dice domingo, dice cualquier otro día de la semana, porque (no sé si a vosotros os pasa) la noción del tiempo📆  se ha diluído igual que mis vacaciones.

Los días transcurren sin pena ni gloria. Por las mañanas me conecto y trabajo. Aunque no os voy a engañar, tampoco hay mucho que hacer. Ante el temor de que vean que soy prescindible, he rescatado viejos proyectos de la empresa y les estoy dedicando más tiempo que a mi TFM 🎓. Eso sí, he vuelto a compartir algún que otro meme con mis compañeros de trabajo. Estamos todos preocupados, pero qué sería de la vida sin un poco de humor. Además, los creadores de memes también necesitan ganarse el sueldo, no? 🙄 

La mayoría de los días, después de salir a aplaudir puntualmente a las 20:00 (o 19:59, 19:58, 19:57 como viene siendo habitual últimamente), mis amigas y yo hemos cogido la costumbre de llamarnos y charlar. El viejo “¿Quedamos para tomar algo después del curro?” se ha convertido en “¿Nos quitamos los pijamas, soltamos los moños, nos ponemos una camiseta medio decente, y nos llamamos?” 💁🏻. Pues eso. Hablamos un poco de todo: comentamos las últimas cifras del virus, el último famoso/famosa que se ha contagiado, la de mascarillas que haríamos si supiéramos coser, y esas cosas 😷. Me lo paso bien, pero echo en falta algo más. No me refiero al contacto físico, sino a experimentar algo nuevo. Comprendedme, llevo más de tres semanas haciendo exactamente lo mismo y hablando exactamente con la misma gente, y aunque lxs quiero mucho a todxs (incluída mi vecina), echo de menos conocer gente nueva.

Un día, pensando en todo esto, me sentía un poco decaída y decidí acudir al único sitio que lograba subirme el ánimo (y el autoestima) a golpe de click: Tinder 📱. ¿Seguía la gente usando Tinder durante la cuarentena? Por un momento casi me echo atrás, ¿a qué iba ahora a esa red social a ligar cuando ligar era precisamente el último de mis problemas? Aún así, después de sopesarlo 2 segundo, abrí la App. ¡Hola solterxs confinados! ¿Todo bien? 🙋🏻

Tanteé las opciones que tenía. Hacer match con alguien me llevaría a entablar conversaciones con personas desconocidas, algo de emoción en mi vida. Pero casi siempre que he usado Tinder, las conversaciones derivaban en citas y éstas en algo más. ¿Ahora qué? ¿Alargaríamos las conversaciones otras interminables tres semanas? En fin, mejor eso a seguir hablando por las noches con mi gato sobre quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos 🐱.

Empecé a deslizar entre perfiles y perfiles. Me di cuenta de que no había mucha variedad pero por pura dinámica di like a algunos de ellos 💕 y empezaron las conversaciones: “¿Qué tal? ¿Cómo llevas la cuarentena?”. Eran conversaciones vacías, no sé qué esperaba encontrarme cuando el único tema que predomina en todas las conversaciones era el estado en el que estamos 🦠. Pero seguí hablando. Que si “muy bien” por aquí, que si “me aburro” por allá… Con uno de los chicos, llamémoslo Señor Cuarentena, la conversación siguió fluyendo. No era nada del otro mundo pero me lo estaba pasando bien descubriendo qué hacer cuando no puedes hacer nada. Hablamos bastante, nos dimos los números y seguimos hablando 💬. A veces el tono subía y una noche, me propuso hacer una videollamada. Acepté (inocente de mí). Al descolgar, no fue su cara precisamente lo que me encontré y en un milisegundo cientos de ideas pasaron por mi cabeza. ¿Qué narices estaba haciendo? Quería un poco de emoción en mi día a día, cierto, pero del tipo de “¡Anda! me he encontrado 5€ en ese abrigo” en vez de “¡Anda! un pene”🍆 

Colgué al momento, bloqueé al Señor Cuarentena y llamé a mis amigas para contarles lo sucedido. Nos reímos mucho, de esa  risa terapéutica que hace que te olvides de todos los problemas ❤️. Algunas me llamaron antigua y otras apoyaron al cien por cien lo que hice. No creáis que soy una mojigata, pero si bien descubrí las virtudes y ventajas del teletrabajo, el teleorgasmo todavía no era para mí. Decidí que Tinder tendría que esperar y a punto de cerrar la aplicación y borrarla del móvil hasta nuevo aviso, vi una cara conocida: el vecino al que me encontré en las escaleras hablando con la vecina de abajo. Bueno, no tenía mucho que perder, superar al Señor Cuarentena era difícil así que le di like y esperé… Fue un match.

 

Por si te lo has perdido:

01 Abr 2020

Libro recomendado de Abril 📚

Leer es algo maravilloso. Por eso seguimos con nuestra sección mensual de recomendación de libros. Las temáticas serán de lo más variadas: literatura, bélico, desarrollo personal, autobigrafías. Coge un café para leerte la recomendación de este mes, ¡es un MUST!  ☕

 

Después de un mes duro y un futuro que se presenta de algún modo incierto, para este mes de Abril queremos recomendaros una lectura que os llenará de inspiración, energía y ganas de salir adelante sea como sea. Se trata de la autobiografía de Phil Knight, fundador y director ejecutivo de Nike 👟. Este libro, publicado en 2016, narra el largo camino que emprendió un joven amante del atletismo de 25 años hasta crear el imperio deportivo que es hoy en día Nike.

 

El tono con el que Knight narra su historia engancha desde las primeras líneas. Cercano y sincero, se aleja de la imagen que podemos tener de un ejecutivo que ha creado la empresa deportiva más valiosa del mundo (su valor aproximado es de 47.000 millones de dólares ¡casi nada!).

Desde su primer gran amor, a su visita al templo de Atenea Niké (diosa de la victoria) narra su viaje con un exquisito equilibro entre lo personal y lo empresarial. A modo de narrativa, y con algún que otro toque de humor, esta lectura consigue conectarte con el protagonista y engancharte desde el principio ya que, ¿quién no se ha replanteado el rumbo que va a seguir su vida al acabar la universidad (cualquier otra etapa de nuestra veintena es igualmente válida 😉)?

Sin embargo, no todo es un camino de rosas. Este libro narra abiertamente algunos de los momentos más duros por los que pasó la empresa y con los que muchxs emprendedorxs pueden sentirse identificadxs: no encontrar financiación bancaria, lidiar con la competencia y acusaciones judiciales, no poder pagar a tiempo a los empleados…

Aun así, como el propio título indica, nada de eso paró a Phil Knight en la carrera más importante de su vida. Con un sueño y una meta más o menos definida, supo sortear cada obstáculo con paciencia, pertinencia y rodeado de un equipo humano que, como podemos deducir de la lectura, ha sido uno de sus bienes más preciados.Si eres emprendedor/a, si estás intentando sacar adelante un proyecto o si simplemente necesitas un poco de motivación para enfrentarte a la vida, este libro te sacará una sonrisa en más de una ocasión y te hará ver que, con esfuerzo y trabajo (y un poco de suerte), cumplir sueños es posible.

Aquí te dejamos un pequeño cachito del libro:

«También estaba la cuestión del logo. Mi nueva bota de fútbol europeo reconvertida en bota de fútbol americano necesitaba algo que la diferenciara de Adidas y Onitsuka. Recordé a la joven artista a la que había conocido en la Universidad Estatal de Portland. ¿Cómo se llamaba? ¡Ah, sí!, Carolyn Davidson. Había estado varias veces en la oficina, haciendo folletos y anuncios para revistas. Cuando volví a Oregón la cité de nuevo y le dije que necesitábamos un logotipo.

– ¿De qué clase? – preguntó.

– No lo sé -repuse.

– Eso no me sirve de mucho -me dijo ella.

– Algo que evoque movimiento -le aclaré.

– Movimiento…-repitió, dudosa.» 

 

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