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Category : Tú puedes

15 Ago 2018

Cara, ser feliz.

 

He pasado muchos años encerrada en mi misma y en un dolor que solo me creaba yo, solo por el miedo de intentar ser feliz y no conseguirlo, por proponerme metas y no oír el pistoletazo de salida, por decepcionar a los que me quieren, por sentirme hormiga entre tanto elefante y gata entre tanto león.

 

Sentirme hormiga entre tanto elefante y gata entre tanto león

 

Después de un par de años me doy cuenta de lo estúpida que fuí al final de un dolor con los pétalos inexistente y haber malgastado tanto días buscando una felicidad sin darme cuenta que el único momento que existe para ser feliz es ahora. Si, como escucháis, el único momento para ser feliz es ahora, hoy, en ese mismo segundo, minuto, hora, día.

 

El único momento que existe para ser feliz es ahora

 

Porque el error esta en buscar la felicidad. Permitirme decir que la felicidad no existe, que la felicidad solo está en los instantes y que lo debemos hacer es ser feliz en los pequeños momentos de cada día. Levantarnos cada día sonriendo porque estamos vivos y con la ilusión y el propósito de ser felices durante las 24 horas. Parece un número pequeño, pero creo que serás feliz 24 horas tras 24 horas.

 

Ser felices 24 horas tras 24 horas te hará feliz una vida entera

 

No podemos pretender ser felices toda nuestra vida. La vida tiene sus subidas y bajadas, somos humanos y sufrimos, necesitamos llorar y odiar en cuando, la vida es estar arriba de la montaña y que una piedra se mueva y nos caigamos al suelo en cuestión de segundos, la vida es sonreír y llorar, querer y odiar, que entren en tu vida o que salgan de un portazo, que es nuevo y volver al hogar, es abrazar o que te reprendan, es follar o tener un gatillazo, es lo que besen o que lo besen, es aprobar o suspender, es poesía y prosa, es acierto o error, es puta pero también  diosa. Todo  lo bueno tiene algo malo, por qué tanto para ser feliz que es triste y feliz.

 

Que ser triste o feliz es una opción

 

Antes de que me levante cada día eligiendo la opción de ser triste, hasta que toque el fondo y decidí ser feliz, porque me gusta, porque estoy viva y tengo una sonrisa preciosa. Porque tengo una vida por delante y un mundo bajo mis pies para demostrar todo lo que valgo y nada ni nadie me va a parar. Ya no
Digamos que hace tiempo decidí que mi moneda tenía dos caras, nada de cruces, dos caras para ser feliz. Cada mañana me levanto y lanzo la moneda al aire, cara, ser feliz. Porque no quiero más cruces en mi vida. Hoy decido cara, hoy decido ser feliz, sin posibilidad de dejar que la tristeza ocupe mi día. Y tu, ¿que eliges?

Y tu, ¿que eliges?

04 Ago 2018

Hábitos de vida saludables que apuntar en tu agenda

 

Has leído miles de blogs sobre cómo tener unos hábitos de vida saludable, pero al final siempre acabas en el mismo sitio del que partiste. ¿Por qué no me lo tomo en serio? Siempre empiezas muy motivada, pero al final por una cosa u otra acabas haciendo lo que estabas haciendo hasta el momento.

Revisa mentalmente cuáles son las últimas cosas que te has propuesto hacer para cambiar y mejorar un poco tu estilo de vida. ¿Lees blogs? ¿Youtubers? ¿Te has apuntado a alguna clase?

Los blogs de cocina, de yoga, de ejercicio…todo eso es inspiración diaria que te ayuda. También echa un ojo a tu feed de Instagram, ¿qué cuentas sigues? ¿te motivan para empezar el día con energía?

 

Sigue cuentas que te motiven a ser un poquito mejor, no sigas cuentas que te hagan sentir mal, contigo y con tu vida. ¡No merece la pena!

 

Really, lo que vemos al empezar el día es super importante. Sigue cuentas que te motiven a ser un poquito mejor, no sigas cuentas que te hagan sentir mal, contigo y con tu vida. ¡No merece la pena!

Cuando miras esos accounts, a veces te a un poco de envidia, no envidia de la mala, pero sí hay algo que hace que te sientas un poco mal, como si no estuvieses donde tendrías que estar.

Te has propuesto tener una vida más sana y no sabes ni por dónde empezar?

 

-Ten una vida activa

Ten una vida activa. Haz cosas, cosas que te gusten y que te sientas bien haciendo. Si te gusta leer, lee. Si quieres empezar a hacer un nuevo deporte, hazlo. Empieza a hacer todo eso que quieres hacer pero al final no haces.  Realiza tus objetivos.

 

-Deja de comer azúcar

Unido al tema de adelgazar (pero no solo eso), dejar de comer azúcar hace que tu vida mejore notablemente, que te sientas mucho mejor.  Y es que, el azúcar es como una pequeña droga. La tomamos casi de forma inconsciente, es como que el cuerpo nos lo pide.

El hecho de proponernos dejarlo, hace que tomemos una decisión de hacer las cosas de forma distinta a como lo estamos haciendo, fijándonos algo que nos hace sentir bien con nosotros

 

-Haz ejercicio

Ejercicio, ejercico, ejercicio. Parece fácil decirlo y a veces no tanto. En el día a día puede ser super complicado encontrar esa media hora para salir a correr, ir al gym o dar un paseo. Pero es que, tener una vida saludable  va muy ligada a hacer ejercicio. Es super bueno y nos va muy bien para el estado anímico.

No hace falta correr todos los días, ¡a veces es completamente imposible! Pero 3 veces a la semana seguro que puedes. ¡Ánimo!

 

-Duerme al menos 8h

No te vayas a la cama a las tantas y madrugues mucho. La cabeza al final no da de más y nos sentimos super cansados. Trata de irte a dormir pronto entre semana y dormir al menos 8h.

 

– La importancia de ser positivo

Sea lo que sea que estés haciendo en estos momentos en tu vida, ¡se positiva!

 

-Hazte un horario

Si quieres cumplir esos pequeños objetivos para tener un estilo de vida más saludable, lo mejor que puedes hacer es tener un horario. Es la forma en la que vas a llevar un control, ver si has mejorado y motivarte a seguir trabajando en ti misma.

18 Jul 2018

¿Habéis oído hablar de la teoría del caos?

 Somos las decisiones que tomamos, las acciones que llevamos a cabo y cada una de las palabras que salen de nuestras bocas. Por ello, nuestros presentes repercuten en la eternidad, o al menos eso creo yo. ¿Habéis oído hablar del efecto mariposa? Por si no lo habéis hecho lo explicaré brevemente. Este fenómeno es, en otras palabras, una teoría acerca del caos. Antes de que os aburráis con tanto tecnicismo paso a lo verdaderamente bonito de esta teoría.
   Cada una de las decisiones que tomamos entran a formar parte de un todo muy concreto, del Caos, el juego infinito del azar. Porque estas decisiones, estos actos y estas palabras se están agrupando de maneras únicas e impensables la gran mayoría de las veces, guiando todo lo que un día fuimos hacia lo que algún día seremos.
Somos los reyes de todo aquello que decimos y hacemos
   Qué bonito y a la vez cuánto asusta pensar que sí, realmente somos los reyes de todo aquello que decimos y hacemos. Qué poder pero qué gran peso se nos echa encima cuando nos damos cuenta de la envergadura de esta verdad. Entonces pensemos por tan solo un minuto que, en vez de cumplir años cumplimos actos, palabras y decisiones… cuando yo lo hago siento que he vivido ya mil años, ¿cuántos has vivido tú? ¿cuántas veces has saltado a la piscina sin chaleco salvavidas? Porque es que al final todo se reduce a eso, a vivir nuestra vida no de la mejor manera sino de la más intensa; de la más real.
¿Cuántas veces has saltado a la piscina sin chaleco salvavidas?
   Y quitarse el chaleco salvavidas es la metáfora que mejor explica la contradicción que es perseguir nuestros sueños: según te lo quitas empiezas a ser realmente libre porque al fin puedes bucear tan hondo como siempre habías querido, pero también realmente vulnerable porque, ¿y si me ahogo? Como ya dije, somos las decisiones que tomamos.
   Continuando con este manual improvisado para conseguir sueños, ¿estás en un entorno que te permite expandir tus alas? Porque los sueños son como los packs de regalo, por lo que hay sueños y entornos que simplemente son incompatibles, como comprarse un abrigo de invierno con el que te regalen unas gafas de buceo. Y hay entornos que simplemente no saben apreciar la belleza de tus alas abiertas a punto de alzar el vuelo, y estas solo nos crecen cuando se lo permitimos.
Permítete soñar, permítete fallar, caer, levantarte y aprender
   Por eso permítete soñar, permítete fallar, caer, levantarte y aprender para que el día de mañana, al recordar tu vida pasada, sientas en el alma aún el aleteo de tu vuelo.
Escrito por:
Alicia B
Otros escritos:
11 Jul 2018

Es cuestión de actitud

Si algo he aprendido
observando a los que me rodean
es que
cuando de verdad amas lo que haces
y haces lo que amas,
no hay mano que te pare, no hay derrota; todo es mirar hacia delante.
Vas a la desesperada si es necesario,
como cuando vas tan rápido que sabes que te vas a caer y a rasgar la piel por innumerables partes; pero pides más y más velocidad.
No existe el miedo a la derrota, solo a no dar el máximo. Lo único que precede a la caída es levantarse con una sonrisa enorme.
Hay veces en mas que sientes 50 cosas por minuto pero, oye,  que es normal. Siéntelo, siéntelo de verdad pero nunca pidas perdón por ello.
No te arrepientas ni un sólo segundo de tu vida de haber seguido tu impulso, tu corazonada, es tu vida
No te arrepientas ni un sólo segundo de tu vida de haber seguido ese impulso, esa corazonada, esa vida. Porque ha sido tu vida.  Déjate llevar por las olas del mar y que te lleven a la orilla oportuna de la mano de los tuyos. De los que siempre estuvieron ahí, o de los que siempre vayan a estar.
Quien te tendió la mano cuando ya no querías levantarte, quién te cogió la cara entre las manos y te dijo: «Tú puedes». Atisbo desde lo lejos que sientes vértigo cuando te subes al escenario, cuando entras en el tapiz o en la pista. Pero qué maravilla, qué explosión de seguridad cuando empieza a sonar la música; pero no hablo de la música en sí. Qué maravilla cuando empiezas a sonar tú. Cuando te sabes campeona, luchadora, increíble. Recuerda, no es cuestión de dar suficiente, sino de dar suficiente como para superarte a ti misma. Llena de luz, risa y orgullo cada rincón de la sala en la que te encuentres.
Y nunca lo dudes,
es
cuestión
de actitud.
Escrito por:
Ana Fernandez
08 Jul 2018

No lo llames madurez

“La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a costumbres”

Jean-Jacques Rousseau.

 

Nacemos con la ilusión grabada en las retinas, desbordados por el ansía de descubrimiento. En esos años de niñez caemos infinidad de veces, una tras otra, y como muelles, nos levantamos con aún más fuerza. Tomamos ese hecho como algo natural, innato.

 

Las prioridades cambian y primamos la estética a la comodidad

 

Más tarde, llamaremos madurez al acto de olvidar lo anterior, y qué desacierto. Crecemos e intentamos distanciarnos de aquello a lo que otorgabamos un valor inmenso en la infancia; ese afán por la búsqueda de lo desconocido, la excitación por romper las reglas, la carcajada por la carcajada. Las prioridades cambian y primamos la estética a la comodidad, las largas tardes tendidas en el césped o bajo la lluvia son sustituidas por el pavor a mancharse, y el rechazo a cualquier tipo de riesgo se convierte en una máxima.


Nos disfrazan de sensatez la pasividad y así lo aceptamos. Nos insisten en la importancia de ser prudentes, cautelosos. Tildan de utopía nuestras aspiraciones y nos dibujan el fallo como un delito penal o un motivo de repudio.

 

Las rutinas nos ahogan y, aún así, el miedo a perder la estabilidad nos impide cualquier tipo de oscilación

 

Las rutinas nos ahogan y, aún así, el miedo a perder la estabilidad nos impide cualquier tipo de oscilación. Elegimos lo programado negando aquello que nace de un pensamiento momentáneo. Convertimos en esquemas sistemáticos nuestros días. Lo emocional ahora es reemplazado por lo productivo.

 

Cuándo seremos nosotros aprendices, y no maestros de dogmas que esclavizan futuros

 

Mientras tanto, los niños siguen preguntándose cuando llegará el momento en el que enfermen de, lo llamado, madurez y se vuelvan adultos sin tiempo y sin ningún objetivo que les remueva por dentro. Y en vez de aprender ellos, son los pequeños los que observan cada una de nuestras decisiones y las engullen para en su día tomar las mismas. Cuándo seremos nosotros aprendices, y no maestros de dogmas que esclavizan futuros. Cuándo, conscientes de los grilletes, los romperemos y aprenderemos a andar en una cuerda que nunca ha sido tan floja como nos la han descrito.

 

Escrito por:
Marta González
Otros escritos de Marta:
28 Jun 2018

Como madurar emocionalmente

 

En esta entrada vamos a ver los pasos que debemos dar para comprender cómo maduramos emocionalmente.  No es una cuestión de tiempo.  Es una cuestión de querer madurar

Te has preguntado:  ¿soy madura emocionalmente?

Cada uno tenemos nuestro tiempo para madurar por lo tanto es “una paja mental” sentirnos mal ante la pregunta de:  “¿soy yo maduro?”.  En la fruta es muy fácil verlo, si está blandita y con jugo… está madura.  En los humanos casi, casi, es parecido.  Piénsalo con una sonrisa, cuando te sientes receptiva (blandita), cuando te sientes con menos ataduras con el pasado (jugosa), cuando mires el futuro con confianza…  es que has madurado.

Qué es madurar emocionalmente

Madurar emocionalmente es alejarnos del pasado, vivir el presente y confiar en el futuro, suena bien… pero… ¿te parece que no es para ti?…  pues yo sigo, porque seguro que en algún momento de tu vida necesitarás, por lo menos, de cierta madurez.  De equilibrio en tu forma de vivir.

 

Dejamos de pensar que la vida es mágica para saber que el mago somos nosotros

 

Madurar es, aceptarnos tal y como nos conocemos y desde ahí abrirnos al futuro.  La madurez no es una carga, ni cosas de “mayores”.  Es saber, desde la mente y el corazón que en la vida no conseguimos todo eso que “deseamos”,  pero que nuestros deseos se convierten en realidad cuando ponemos los medios para conseguirlo.  Dejamos de pensar que la vida es mágica para saber que el mago somos nosotros porque nosotros somos los que dirigimos y vivimos nuestra vida.  Nadie la vive por nosotros.

Por qué nos cuesta madurar emocionalmente

Hay veces que rechazamos madurar porque entendemos que la madurez es una etapa de nuestras vidas donde la diversión, las “locuras” ya no tienen sitio.

 

Solemos asociarlo a hacernos mayores, serios y aburridos y no es verdad…

 

Madurar lo asociamos a hacernos mayores, serios y aburridos y no es verdad… o es una verdad a medias.  Dejamos de hacer «locuras» sin sentido, muchas veces por «complacer» al otro;  para hacer «locuras» que nos gustan y que deseamos hacer.  Y nos responsabilizamos de nuestros actos. El tiempo nos trae muchas cosas pero entre ellas no está la madurez emocional. El que quiere ser maduro, tiene que seguir su proceso  

 

4 Pasos para madurar emocionalmente

Madurar emocionalmente es una tarea que requiere esfuerzo y lo hemos conseguido cuando hemos aprendido a:

1º Separarnos del pasado.  Le hemos dicho adiós y le hemos dicho adiós porque hemos cerrado nuestra heridas de juventud, de la infancia.  Hemos contactado con nuestro dolor real, lo hemos aceptado pero no nos hemos quedado en él.  Dejamos de vivir con ataduras emocionales que nos impiden tener nuevas experiencias.

 

Dejar el dolor atrás nos puede producir vértigo

 

Dejar el dolor atrás nos puede producir vértigo, vértigo a una nueva caída pero la persona que ha madurado emocionalmente comprende que la vida no es segura para nadie y que agarrarse a un dolor antiguo solo acarrea más dolor presente.  Y convivir con un dolor “abuelete”, no mola.

2º Dejar de quejarnos.  ¿No os ha pasado encontrados con personas “quejicosas”? Son personas que a través de la queja obtienen unos beneficios (normalmente atención) que no saben encontrar de otra forma.  Saber cubrir nuestras necesidades, sin quejarnos, es signo de madurez.  Y no estoy hablando de estoicismo (yo, no necesito a nadie), estoy hablando de responsabilizarnos de nosotros mismos en relación con el otro.  Hablo de aceptar (sin queja) o de cambiar (para no seguir quejándonos de una situación que vivimos)

3º Pagar nuestros gastos.  Importante.  Vivir de nuestros ingresos forma parte de la autoestima.  Y la autoestima forma parte de la madurez.  Si pedimos prestado, que no es ninguna deshonra, lo devolveremos cuanto antes, damos las gracias y ajustamos nuestros gastos.

Comprender al otro:  Saber escuchar.  Oír al amigo, familiar, conocido pero sin dejarnos desbordar por el sentimiento que nos transmite.  Sin necesitar “salvar” a nadie.  Cada uno tenemos nuestra vida y es humano ayudarnos, pero si somos maduros, no caeremos en sus redes emocionales para sentirnos atrapados en ellas.

 

Somos emocionalmente maduros

cuando hemos aprendido a escuchar sin peros, nuestras necesidades presentes,

y ponemos los medios para satisfacerlas

y además lo hacemos con un sentimiento placentero y responsable.

 

 

 

 

22 Jun 2018

¿Qué más da perder?

 

Ojalá un día te des cuenta de todo. Ojalá algún día pierdas como te he perdido yo.

Pero párate. Rebobina. ¿Qué más da perder? El 99% de las veces que pierdes, en el fondo estás ganando. Date cuenta de que no todo el mundo al que quieres es buena persona. No todo el mundo te tratará de la misma forma y a veces, por suerte o por desgracia, te darán palos. Y benditos palos, que te hacen ser más humano y darte cuenta que puedes hacer cosas que ni tú mismo sabías.

 

Pierde porque sabes que estás ganando

 

No tengas miedo de nada, joder. Pierde todas las veces que puedas y más. Pierde porque sabes que estás ganando. Pierde porque sabes que tarde o temprano perderán ellos. Todos aquellos que en algún momento de tu vida te hicieron daño o dijeron que no valías para hacer algo.

Ojalá te llenes y te llenen de cicatrices, demuestres al mundo que has vivido y que tienes una historia que contar. Ojalá nunca se te cansen las alas y puedas volar tan alto como te propongas.

 

Sal a la calle y vive

 

Por favor, pierde. Todas las veces que puedas. Sal a la calle y vive. Aprende a perder, como se dice por ahí.

Grítalo porque sólo vas a escucharte tú. Es duro cuando lo dices en voz alta o lo ves escrito pero sólo te tienes a ti. Perdida. Eres la única persona que puede ayudarte. Mírate y grita a todo volumen que te quieres. Hazlo por ti. Quiérete.

No te escondas.

Vive.

Pierde.

Aprende.

Y vive.

 

Fíate de lo que late dentro de ti

 

No des la cara por quien no da nada por ti, porque nunca sabrás a quien estás ayudando de verdad. No te fíes. Ni de ti. Ni de mí. Fíate solamente de aquello que sientes. De lo que está latiendo dentro de ti.

Vales muchísimo.

No

te

rindas.

Y pierde.

 

Escrito por:

Alicia Centrón

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17 Jun 2018

Eres preciosa

 

“Liberarte de tu propia autocrítica es también liberar a otros de ella. Amarte a ti mismo es un acto de amor hacia el mundo.”
Vironika Tugaleva

 

Fuiste preciosa y lo obviaste hasta el primer adjetivo que te lanzaron para abrirte una herida que parecía que nunca iba a sanar. Y junto a eso, la inocencia se diluyó en los labios de quien susurra ofensas con el fin de reafirmarse. Quien no ha aprendido que odiar quema, y termina envenenando.

 

Demoler, echar abajo, todo aquello que te ha ido cimentando con el fin de formarte junto a un exceso de inseguridades.

 

Te adiestran para comprender que detestarte supone mucho menos esfuerzo que demoler, echar abajo, todo aquello que te ha ido cimentando con el fin de formarte con un exceso de inseguridades. Inseguridades fundamentadas en algo temporal y vacío. Motivadas por la búsqueda de lo superfluo.

 

Eres inteligente, astuta y ocurrente, en qué instante dejas eso a un lado y concibes que tu aspecto es lo mejor que puedes aportar

 

Tu existencia se basa en la espera de ese click nocivo y mal intencionado que te hará subsistir en un constante miedo de no agradar a la vista. Y junto a la tuya, la de un exorbitante número de mujeres. Y qué lástima. Eres inteligente, astuta y ocurrente, en qué instante dejas eso a un lado y concibes que tu aspecto es lo mejor que puedes aportar. Cuándo empiezas a despreciar tu aspecto y rechazas el revestimiento que, de distintas formas, te va a acompañar siempre.

 

Somos preciosas, y este, con certeza, es el momento de empezar a celebrarlo

 

Iniciemos la época, entonces, en la que nuestro cuerpo sea hogar, caricia, obsequio, y no la fusta con la que castigarnos. Gocemos de él todo lo que nos hemos privado hasta ahora, sin olvidar que nuestra verdadera sustancia, aquella que nos hace despuntar del resto de animales, radica en lo interno. Seamos cómplices de nosotras mismas, y no un perpetuo adversario. Asumamos los juicios como algo inherente a todo ser humano, no como una continua evidencia de lo que no somos. Somos preciosas, y este, con certeza, es el momento de empezar a celebrarlo.

Escrito por:

Marta González

Otros escritos: Nací mujer 

 

 

10 Jun 2018

Cinco claves para ser feliz

 

Desde que sabemos del hombre como un ser social nos han dicho que nuestra meta en la vida es encontrar la felicidad. Todos corremos detrás de ella, pero ¿podemos decir que la hemos encontrado? Muchas ideas con sus métodos nos hablan de que el hombre es capaz de encontrarla si se lo propone.  Si despierta de «su sueño». Para salir de nuestro sueño y alcanzar la felicidad que deseamos, acaba de aterrizar en nuestra sociedad el método Ikagai.  La idea del método ha salido de la aldea de Ogimi (Japón), donde su población tiene el índice mayor de longevidad en el mundo. Viven más porque son felices.  ¿Y como lo consiguen?  Lo consiguen porque tienen un objetivo en la vida que les hace levantarse con ganas todas las mañanas y en el fondo igual esto es la felicidad.  

Cinco claves para ser feliz

La primera clave es :  Encontrar tu pasión. Lo que amas de verdad.  Encuentra tu pasión y haz, desarróllala.  La pasión que tenemos, la solemos encontrar en nuestra niñez.  Óyela y tráela al presente.  Muchas veces no escuchamos nuestra voz interior por miedos que hemos ido acumulando según hemos ido creciendo.  Nuestra sociedad continuamente nos bombardea con lo que es correcto y provechoso para nuestras vidas pero pocas veces nos pregunta:  ¿Qué te hace feliz hacer? Contestar a esa pregunta en la intimidad de «ti-mismo» es el primer paso de nuestra andadura.

La segunda clave es:  Imaginar.  Es contemplarte siendo eso que deseas ser.  Haciendo eso que deseas hacer.  E imaginarlo a lo grande, sin ninguna nubecilla que pueda eclipsar tu deseo de conseguirlo.  De vivirlo.  De que forme parte de tu realidad.

La tercera clave es:  No ser egoísta.  Mira lo que te hace feliz y al mismo tiempo necesita tu sociedad.  Pregúntate qué puedes dar que tu mundo necesite.  Y actúa.  Pensar solo en los beneficios que te puede aportar a ti la acción individualmente, no forma parte del método Ikagai.

La cuarta clave es: Pensar en la remuneración económica que te puede aportar.  Me gusta esta clave, ya que en este mundo que vivimos el dinero para pagar las cuentas es necesario.  Es la clave que une ilusión y rentabilidad.  No podemos vivir «del aire» y una parte de nuestro crecimiento personal conlleva ser responsables de nuestros gastos.

La quinta clave es:  Ser consciente de «en que soy bueno»  Todos somos buenos en algo.  El que dice lo contrario miente.  Miente no por el mero hecho de mentir, posiblemente mienta por una falsa modestia.  No se atreve delante de los demás a considerarse bueno y ¡claro!, tampoco lo hace delante de si mismo.  Igual lo considera arrogancia.

Pasos que hacen estas claves realidad

Describe en tu agenda diaria, algo que te parezca imposible conseguir.  Es una forma de ir sumando confianza a la que ya tienes.  Te estás viendo consiguiendo algo que ayer no tenías.  Y esto es muy bueno para seguir avanzando.

Disfrútalo, compártelo con tus amigos.  Ellos se alegrarán también.  No minimices lo que has conseguido como:  «pero esto lo hace cualquiera»,  «hoy me ha salido, pero mañana ya veremos»…

Practica la perseverancia en tu mejora.  Convertir algo nuevo en un hábito, en algo que consideramos nuestro,  requiere perseverancia y la paciencia es nuestra mejor aliada.

Dirige la mejora a ti mismo, sé el objeto de tu mejora.

Aléjate de la negatividad,  es importante que lo hagas, que lo pongas como un objetivo diario.  La duda de otras personas sobre tu proyecto, o las tuyas propias alejan su consecución.  Toma decisiones y si las tienes que rectificar, hazlo.  Ningún camino es recto.  Pero siempre puedes encontrar el camino que te llevará a la meta de lo que consideras que es encontrar tu felicidad.

 

 

20 May 2018

Cómo quitarse la timidez de golpe

 

Quitarse la timidez de golpe, no es fácil pero ssiempre hay «trucos» para que se salga de nuestra forma de relacionarnos

 

Timidez, ese rasgo que no quiero

Todos tenemos la necesidad de socializar.  Encontrarnos con los demás y sentirnos bien con los contactos que establecemos, está dentro de nuestras necesidades básicas, como el comer, o el dormir.  Nuestras relaciones personales es lo que nos mantiene felices y sanos.

Socializar, ¿una obligación?  

Permitirnos relacionarnos con los demás mejora nuestra autoestima.

 

No es cuestión de tener muchos amigos, o muchas relaciones sociales, sino de cómo nos sentimos en ellas

 

Pero no es cuestión de tener muchos amigos, o muchas relaciones sociales, sino de cómo nos sentimos en ellas.  Y nunca puede ser un imperativo social:  Ahora con las redes sociales parece que si no tienes mil seguidores o 10.000 laiks, no puedes ser feliz, vaya… que no estás en la onda.

La moda social del momento es que sí no cuelgas en redes sociales cualquier cosa que hagas, no tienes amigos, eres un solitario.

Diferentes necesidades de socialización

Dependiendo de nuestra personalidad, tenemos mayor o menor necesidad de estar continuamente en “movimiento social” 

No podemos confundir timidez e introversión

La persona tímida, desea comenzar una relación pero su opinión sobre si misma le frena, le paraliza y su deseo se ve frustrado y la frustración de no hacer algo que quiere hacer le causa dolor.  Puede llegar a tener ansiedad social

La persona introvertida, no tiene por qué tener dificultad para entablar relaciones, para conocer gente pero no necesita tener un gran círculo social, se “cansa” cuando lleva tiempo socializando con muchos conocidos o desconocidos. Se encuentra mejor en grupos pequeños, es persona de “pocos amigos”, pero se encuentra bien, muy bien.  No tiene necesidad de más.

5 consejos para sentirte bien cuando socializas

Primero y más importante:  deja de pensar en ti como tímido.  No pienses que eres introvertidoYa sé que pensarás:  pero yo soy así: tímido.

 

Todos en ocasiones participamos de la timidez, pero no nos calificamos de esta forma

 

Es verdad, te reconoces en ese calificativo pero si quieres contactar con otras personas y disfrutar de ellas, el primer paso es empezar a deshacerte de ese pensamiento totalizador y de alguna forma mentiroso.  Todos en ocasiones participamos de la timidez, pero no nos calificamos así:  hemos aprendido que la timidez solo es una parte de nuestra personalidad. Reconoce tus pensamientos y decide sobre tu conducta: conducta no es igual a pensamiento.

Segundo:  Cuida tu apariencia.  Si te sientes bien con tu apariencia es más fácil sentir confianza cuando te encuentras con los demás.  No significa necesariamente “ir a la moda”, si no te gusta.  Es encontrar el estilo que te vaya y con el que te gusta verte.

Tercero:  Cuida tu lenguaje personal. Sonreír, no cruzar los brazos y aunque no lo parezca, alzar la cejas cuando estás conversando con el otro, te ayuda a que el receptor te vea como a  una persona agradable, que transmite confianza.  Y la confianza es importante cuando entablamos contactos: a nadie nos gusta tener recelos sobre la persona con la que estamos dialogando.

Cuarto:  Atrévete a mostrar tus virtudes e inseguridades.  Somos seres humanos y todos tenemos “mucho de todo”, eres tú el que se centra en tus inseguridades.  Relativízalas y hazlas tus amigas, sonríe con ellas.  Eso nos humaniza.

Quinto:  Si te atreves, hay una técnica que funciona, la utilizan personas que continuamente se muestran a un público que no conocen y que necesitan para su éxito, me refiero a conferenciante, cantantes, actores…  es la técnica de crearte un personaje, un alter-ego porque si fracasas, le hechas la culpa al personaje y no a ti, y… a buscar otro personaje que te dé mejores resultados.

Conclusión  

Recuerda:  Tú eliges tu conducta siempre.  Los pensamientos, solo son pensamientos.  Lo que les da cuerpo es tu conducta.  Y las conductas siempre se pueden cambiar si así lo deseas.  No tengas prisa.  Los cambios se dan con constancia y confianza.  Recréate en los logros y relativiza los fracasos.  Hasta el más extrovertido, el más socialmente activo, conoce el fracaso, pero no se queda en él, lo ve solo como un contratiempo en su camino por la vida.