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Category : Tú puedes

11 Sep 2018

Cómo gestionar las emociones negativas

 

Como gestionamos las emociones negativas

Gestionar las emociones negativas depende de nosotros.  Todos tenemos sentimientos negativos y no podemos escaparnos de ellos. Cada uno de nosotros en un momento u otro de nuestras vidas experimentamos sensaciones que nos desagradan y con las que tenemos que lidiar.  ¿Quién no se reconoce en sentir una incomodidad por tener que ir a hablar con el Director de un banco o la rabia que sentimos cuando un conductor nos pone difícil el adelantarle?.

¿Qué dicen los entendidos sobre las emociones negativas?

Los neuro-científicos nos dicen que no podemos evitar sentir emociones negativas y además nos alertan de que si queremos negarlas, ignorarlas o sacarlas de nuestra vida a la fuerza estamos cometiendo un error, pues solo logramos que se hagan más grandes, que se intensifiquen.

 

Si intentamos evitar experimentar emociones negativas, paradójicamente, hacemos que las experimentemos con más frecuencia y con mayor intensidad.

 

Si intentamos evitar experimentar emociones negativas, paradójicamente, hacemos que las experimentemos con más frecuencia y con mayor intensidad.

Si buscamos el perfeccionamiento, si pensamos que siempre debemos estar en estados emocionales perfectos, esta actitud, nos puede traer problemas como por ejemplo, tener una idea de imperfección constante y de que no somos capaces de conseguir neutro “ideal”

Cómo tratar nuestras emociones negativas

Una forma realista de tratar las emociones es “escucharlas  Las emociones son “los mensajeros”  de nuestro cuerpo y nos intentan informar sobre lo que ocurre dentro de nosotros.  Las emociones, básicamente son datos y cuanto antes las escuchemos y aceptemos, mejor nos encontraremos y mejor sabremos gestionarlas.  Las emociones, en realidad, no son buenas o malas.

Distinguir entre emoción y acción es clave al tratar con nuestras emociones, sean las que consideramos negativas o positivas.  Sentir una emoción no significa que nos tengamos que lanzar a realizarla como si de un fin se tratase.  Yo puedo sentir enojo y la sensación de gritar a pleno pulmón, pero soy Yo la que decido gritar o no gritar (decido llevar la emoción a la acción).  Mi emoción solo me proporciona una información increíblemente útil sobre el momento que estoy viviendo  y si consigo incorporar esta información a mi forma habitual de comportarme habré conseguido tener un “As” más en mi manera de relacionarme con mi entorno:  Aprovecho mi emoción para mejorar mi proceso en la toma de mis decisiones.

Dos razones para gestionar tus emociones

Cuando gestionamos nuestras emociones con habilidad obtenemos dos resultados positivos: 

Somos capaces de actuar de forma más adaptada al momento que vivimos y segundo, nos sentimos con un espíritu más tranquilo

Dos formas para conseguir gestionar nuestras emociones

Abrazar la incomodidad  ¿qué es? 

Abrazar la incomodidad supone salir de nuestra zona de confort, abrirnos a otras experiencias y no rechazarlas y al no rechazarlas, estamos conviviendo con ellas y superándolas:  Nuestra mente, ya no funciona de forma automática ante un hecho que no nos resulta agradable.

 

Trátate como a un niño asustado que llega a ti buscando consuelo

 

Abrazar la incomodidad supone tratarnos con amor, no abatirnos ante un suceso que hemos realizado y que nos produce angustia.  Es tratarte como tratarías a un niño pequeño que llega a ti, asustado, por algún suceso que ha vivido y que le ha asustado.

Meditación:

La ciencia ha demostrado una y otra vez, que la meditación es uno de los caminos más efectivos para lidiar con el estrés, la ansiedad, y las emociones negativas.  Encontrar la técnica de meditación que más se adecue a ti, es algo que todos tenemos que hacer.  Métodos hay muchos y es bueno empezar por ese que nos haga sentir bien.  Y además podemos explorar distintos caminos de meditación e ir avanzando en esta disciplina.

 

Texto:  itziar

09 Sep 2018

Cómo organizar mi vida y mi tiempo

Tu puedes organizar tu vida y tu tiempo.  Solo depende de ti.

Cuando nos sentimos con ganas de querer organizar nuestro tiempo, nuestra vida, suele ser por dos motivos: o percibimos que tenemos muchas cosas que hacer  y necesitamos organizarnos porque nos sentimos estresadas y que nos falta tiempo para realizar nuestras tareas como queremos… o por el contrario, nos sentimos “apagadas” y sin ganas para hacer nada y queremos salir de este estado de “semidepresión.  Para las dos realidades necesitamos una estrategia, y la decisión de querer dejar atrás esta sensación desagradable de “no llego a todo” o “no tengo ganas de hacer nada”  Necesitamos cambiar  la forma de pensar

 

Cómo organizar mi vida

Organizar mi vida y mi tiempo requiere tomarnos un tiempo para decidir lo que queremos hacer y organizarlo.  No permitimos que nuestro día sea continuamente movido por el azar

Conocerte

Tú sabes mejor que nadie, si te exiges demasiado o por el contrario, pasas de todo.  Para hacer esta reflexión, es bueno que al finalizar el día hagas un recuento de las emociones que sientes cuando caes en la cuenta de que te han quedado cosas por hacer.  No es bueno «machacarse», si «organizarse«

Priorizar

Durante todo el día tenemos cosas que hacer, pero no todas son igual de importantes.  Antes de agobiarte, prioriza. Mira de forma desapasionada, lo que realmente tienes que sacar adelante en ese día y hazlo.  No lo pospongas su realización porque para ti, es importante.

Ser realista

Considera siempre que tú también necesitas tu tiempo.  No te dejes para lo último.

Decir NO

Cargarse con tareas que no nos corresponden, o que en ese día no tienen espacio, por no saber decir NO es “de locos”

Lleva una agenda

Llevar una agenda nos viene bien a todos, pero nos viene mejor a los que tenemos la sensación de no organizar bien nuestro tiempo.  En ella prioriza lo que es para ti importante realizar en ese día.  Procura especificar el área en la cual lo calificas.  Es vital, porque así te darás cuenta, de forma objetiva, a qué área de tu vida le dedicas más tiempo:  profesional, familiar, relax, aficiones…  Y podrás equilibrar, dentro de la realidad, tu actividad

Delega

Una vez que has observado como inviertes tu tiempo, puedes delegar…  puedes dejar que realicen otros tareas que te llevan tiempo y que no es imprescindible que realices tú.

Encuentra tiempo

Encuentra dos minutos para mirar tu agenda por lo menos dos veces al día y ver si tu día se está desarrollando como lo tenías planeado.  Hay veces que las tareas rutinarias que realizamos nos hacen olvidar esa “tarea importante” que nos habíamos propuesto hacer ese día en concreto.  Mirar tu agenda te permitirá hacer las correcciones pertinentes, si así lo decides.  Y cuando te vayas a dormir:  mira tu agenda y puntualiza lo realizado y marca las tareas que igual, han quedado pendientes.  Date un beso y ahora “la tarea principal” es darte un buen descanso y dejar el “hacer” para mañana.  

 

Texto:  Itziar 

 

08 Sep 2018

Dinero y poder

 Yo tengo, Poder

Continuamente hablamos de dinero y poder…  Parece que son las dos palabras sinónimas y que mueven el mundo.  Son dos palabras que nos hacen vibrar, pero ¿significan lo mismo?

Poder y dinero, no es lo mismo y nos lo dice muy claramente, Frank Underwood, el personaje principal de la famosa serie House of Cards, cuando le dice a Raymond Tusk:  “puedes tener todo el dinero del mundo, pero yo tengo a todos los hombres con armas”.

Ya sabemos, podemos ser multimillonarios… pero el poder lo ejerce el Estado, que es el que tiene la libertad de decir a sus hombres armados:  “Actúa”, y además actúa con legitimidad, porque si no se convertirían en una banda de malhechores…, y no es el caso.

El poder, es la capacidad de influir en el otro y claro, con un arma delante.. pues es muy difícil decir:  No quiero.

Tener dinero, claro que también gana adeptos para tu causa, pero es una transacción:  “me das-te doy”  Tienes medios abundantes para conseguir lo que quieres, pero una condición que está implícita es la negociación.

 

El dinero busca aliados con el Estado para tener poder y legitimidad, que es lo que hago yo

 

Entonces no podemos dejar de pensar que el dinero busca aliarse con el Estado para tener poder y además estar en la legitimidad y conseguir sus objetivos, que es en definitiva lo que todos deseamos y que nos afanamos día a día en conseguir. 

¿Y entonces, donde estoy yo?  Yo estoy, como todo el mundo, involucrado en conseguir mis propios resultados, mis propios objetivos.  Porque por ingenuo que parezca, es cuestión de consciencia (saber lo que quiero) y de capacidad de negociación (dinero) y de mantenerme dentro del Estado para que él me proteja.

Muchas veces pensamos en el dinero y el poder como conceptos ajenos a las personas que llevamos una vida en el anonimato porque no salimos en los listados “Forbes”, pero lo cierto es que nosotros podemos tener más poder a la hora de llevar a cabo nuestros objetivos que algunas de las personas que son nominadas en estos listados Forbes.  Solo necesitamos saber que esto es realmente cierto y no dejarnos deslumbrar por cifras que nos parecen inalcanzables y a las que asociamos con poder.

 

En vez de darte razones por las cuales no puedes hacer algo, date unas cuantas por las que si puedes

 

 

Texto:  Itziar

 

   

31 Ago 2018

Cómo no dejar que los pensamientos negativos te controlen

Dejar que los pensamientos negativos me controlen, no está en mi plan

Los pensamientos negativos llegan a la mente, es una realidad que todos conocemos.  Y es inevitable que lleguen, están vivos en nuestra sociedad y entran en nuestra cabeza como si de su casa se tratase y a veces, con intención de instalarse para siempre porque se encuentran cómodos si alguien los sigue alimentando.  

 

La trampa más importante de nuestros pensamientos negativos es que quieren cambiar de estatus y convertirse en ”yo”, no se conforman con ser solo:  un pensamiento más

 

Por lo tanto, lo importante no es que tengamos pensamientos negativos, lo importante es cuánto tiempo les dejaremos que estén y si nos controlan o no.  Es decir si nos dejamos identificar por ellos y no los dejamos ir.

La trampa más importante de nuestros pensamientos negativos es que quieren cambiar de estatus y convertirse en ”yo”, no se conforman con ser solo:  un pensamiento más.

Si hemos caído en el error de confundirnos con nuestros pensamientos, lo más inteligente es que salgamos de tal caos cuanto antes.

 

Cómo salir del caos de los pensamientos negativos:  Tres pasos para hacerlo

1º  Sentirte un ser independiente:

Sentirte como un ser único, aunque pertenezcas a una familia, a un entorno concreto, es el primer paso para no confundirte con lo que piensas.  Tus pensamientos forman parte de lo que has interiorizado de la realidad que te rodea y la mayoría de las veces son limitantes,  pero no es obligatorio sentir o pensar como te han enseñado a hacer.  Siempre puedes recolocar esos pensamientos negativos que te hacen sentir mal.  Darles el lugar que ocupan en tu historia y no dejan que avancen.

2º  Me dedico tiempo a mi:

Siempre hay cosas que nos gustan hacer y que no llevamos a la práctica, y no porque no tengamos tiempo; como a veces nos decimos.  No las llevamos a la práctica porque no nos sentimos con derecho a hacerlas y a sentirnos bien haciéndolas.

Sentirse bien haciendo algo para lo que no tenemos permiso:

Este paso es muy importante, porque muchas veces nos atrevemos a realizar acciones nuevas pero no nos sentimos bien y nos decimos, para qué voy a seguir haciendo esto si me siento: nerviosa, enfadada, torpe, o cualquier otro adjetivo que se nos ocurra y nos separe de la idea de seguir realizándolo. 

Caer en la cuenta de que el sentimiento negativo que sentimos es el que nos impide llevar a término nuestro objetivo y no nuestras habilidades para lograrlo, es la forma que tenemos para alcanzar nuestro propósito.  Nuestro sentimiento negativo puede estar ligado a defender dentro de nosotros  el querer complacer a alguien que amamos.  Es bueno saber que no podemos complacer a todo el mundo y que nuestro único reto es, complacernos a nosotros mismos.

3º  Menos drama:  “KO” al drama

Muchas veces decimos:  quiero ser feliz, pero dentro de nosotros amamos el drama, las grandes tragedias, con sus heroínas y tiranos.  Historias que hemos oído contar o leído y con las cuales hemos llorado y reído. Historias que nos han narrado en colegios y clubs donde los protagonistas tiene que sufrir mucho y el final es incierto.

Hay que tener cuidado, si nos gustan este tipo de narración y a nosotros ser sus protagonistas, porque siempre nos engancharemos a pensamientos negativos e igual nos cuesta salir de ellos.

 

El secreto no es correr detrás de las mariposas.

Es cuidar el jardín, para que vengan a él

 

Texto:  Itziar

 

29 Ago 2018

He llegado a mi meta


 

LA TEORÍA DEL ICEBERG

«Habrá tenido suerte» «Eso es fácil de conseguir» «Ahora tiene todo lo que quiere porque se lo han puesto en bandeja» «Le habrán enchufado» «Eso también lo hago yo».

 

¿Cuántas veces hemos oído estas frases?

 

¿Cuántas veces hemos oído estas frases? Una y otra vez cuando consigues llegar a la meta, cumplir un objetivo y cuando decides contarlo te encuentras con que hay personas que en vez de pensar en el largo camino que habrás tenido que recorrer para llegar hasta allí te menosprecian diciendo que es algo fácil, que te ha venido rodado o que ha sido cuestión de suerte.  

 

Observamos maravillados la punta del iceberg

 

Nunca verán esas largas horas de estudio, noches sin dormir, o esas largas búsquedas en Internet hasta que diste con aquello que buscabas. Pero eso no lo aprecian, simplemente observan maravillados la punta del Iceberg.

No son capaces de bucear hacia el interior de ese océano frío, salado, con multitud de criaturas acechantes que no dudarán un instante en comerte, así podrían comprobar cómo has conseguido llegar hasta donde estas.

Por eso es bueno bucear, ver como se ha forjado cada persona, entender como es o donde está viendo el camino que ha recorrido, observar con detalle cada trozo de agua congelada que ha hecho que al final salga a flote y respire.

Aunque ese no es el final, porque una vez que te has constituido que te has hecho a ti mismo tienes que conseguir seguir a flote y que los rayos de sol no te terminen por consumir y volver a desaparecer en las profundas aguas del océano.

 

Sé un Iceberg

 

Un iceberg no es solo un trozo de hielo que se aprecia en la superficie.

Un ser humano no es solo el trozo de materia que se aprecia en la superficie.

Un iceberg es profundo.

Un ser humano es profundo.

Un iceberg tarda año en formarse.

Un ser humano tarda también años en formarse.

Ten paciencia sino nunca saldrás a la superficie ni contemplarás el basto terreno que solo consiguen ver los triunfadores. Aquellos que no se rindieron a la primera de cambio cuando todo parecía ir mal, aquellos que siguieron hacia adelante cuando todos les decían que abandonara, que no merecía la pena perseguir los sueños.

Todos se quedan maravillados ante un Iceberg, por su inmensidad, por su belleza, por su fuerza, porque necesitan muchos años de desgaste para conseguir que se desquebrajen.

Sé un Iceberg.

 

Autora Texto:  Marina

Instagram

 

 

 

27 Ago 2018

Cuando sientes que se te va la vida

Hay momentos en la vida en los que sientes que la vida se te va…

 

Son momentos en los que percibes que nada tiene sentido

 

son momentos en los que percibes que nada tiene sentido, que vivir es un viaje sin un horizonte al que valga la pena llegar.  Pierdes en estos momentos el interés por esforzarte para conseguir lo que te ha hecho ilusión hasta ese momento.  No permitamos que sentirnos de esta forma se convierta en un hábito, es solo una actitud ante la vida de la que podemos salir si así lo decidimos.

 

Cuando sientes que se te va la vida:  Nihilismo  

Son momentos que todos vivimos y a los que los filósofos le dan un nombre “nihilismo”.  El nihilismo como corriente filosófica sostiene que el conocimiento es imposible y niega la existencia y el valor de todas las cosas. 

Como ves, es

 

Una forma de pensar en la que predominan las ideas de contenido negativo

 

una forma de pensar en la que predominan las ideas de contenido negativo y hasta delirante:  “la culpa por una u otra cosa vivida y de la cual no puedes salir”, la idea de “ruina para ti o toda tu familia”…

Vivir dentro de este sentimiento de “nada sirve para nada” y dejarse arrastrar por todo tipo de ideas catastróficas, ahoga hasta al “pez que mejor sabe nadar”

Vivir nos pone a veces dentro de esta postura derrotista, que no sirve para nada.  Solo es un tipo de pensamiento y tú eres la que decides si es “un mar en el que quieres seguir nadando” o prefieres encontrar “otros mares en los que expresarte”

 

Tres causas que han podido ponernos en este sentimiento de: “se me va la vida”

Encontramos el sentido a los malos momentos que vivimos y que tenemos derecho a vivir cuando reflexionamos si es que:

1.-  No tenemos ningún propósito que nos mueva: 

Igual no hemos caído en la cuenta de que lo único que nos falta es un propósito nuevo.  Seguro que los hemos tenido y no han resultado (o no vemos en este momento el resultado)  Si estamos en este momento es bueno que redefinamos nuestras metas.  Todos tenemos metas y si no “las matamos” antes de que se desarrollen, encontramos las formas de llegar a ellas.

2.-  No arriesgamos ni vivimos experiencias:

Si hacemos lo mismo, los resultados serán los mismos.  Por lo tanto, y tú lo entiendes como yo, para salir de ese hueco oscuro necesitamos hacer cosas nuevas (igual dentro de un proyecto viejo) o de un proyecto nuevo…  y a esto le llamamos arriesgar.

3.-  No recuadramos que hoy, puede ser el último

No recuadramos que hoy puede ser el último día que nos sintamos mal. No recuadramos que mañana depende de lo que hacemos hoy. No recordamos que el tiempo pasa y de que nosotros somos los responsables de llenarlo.

 

3 señales de que nuestra vida es mejor de lo que sentimos:

Reflexionar sobre lo que estamos viviendo nos aclara las ideas.  Ver sin juzgar lo que estamos haciendo nos proporciona una idea más real sobre nosotros y no solo sobre un área de nuestra vida, la cual si queremos, podemos cambiar

1.- Cuidamos nuestro cuerpo

Seguro que si:  Lo alimentamos, le damos sus horas de descanso, lo embellecemos…

2.- Somos agradecidos

Nos parece un tópico pero es verdad, sentir agradecimiento por nuestra vida es necesario y no está reñido con quererla cambiar, hacerla crecer.  Necesitamos partir de nuestra realidad y no luchar con ella, es decir aceptarla para poderla llevar por los caminos que deseemos.  Hacer esto nos aleja del drama  y el drama no es buen compañero de viaje aunque a veces nos guste ser protagonistas en el. 

3.- Sentimos empatía

Darnos cuenta que nos relacionamos, que estamos conectados con otras personas y que sentimos sus alegrías y desánimos es percibir en nosotros la vida y la vida siempre triunfa, no conoce la derrota.

 

“El fracaso es un evento, no una persona” (Zig Ziglar)

 

 

 

24 Ago 2018

Cuando la diferencia la marca tu actitud

La diferencia la marcas tú

Todos hacemos las mismas cosas:  nos relacionamos, comemos, dormimos…, podemos decir que no nos diferenciamos demasiado los unos de los otros.  ¿Pero esta afirmación es cierta?.  Yo pienso que no.  Nos diferenciamos y nos diferenciamos mucho los unos de los otros.  Y lo que detona la diferencia es Nuestra Actitud.

 

Nuestra actitud expresa como hacemos, lo que hacemos

 

La actitud es el estado del ánimo con que expresamos lo que hacemos. Y lo expresamos a través de nuestro cuerpo:  Una mirada, un sonido, una postura, un pensamiento…  la forma de hacer, lo que hacemos, es lo que nos diferencia de los demás.

Cuando desarrollamos cierta actitud, tendemos a unirnos a personas que también están en esa dinámica y solemos sentir desagrado por la gente que no la comparte.  Por ejemplo: si tienes una actitud feminista ante el rol de la mujer en la sociedad, te unirás a amigos que participen en esta idea y te separarás o aceptarás “con reparos” a personas que no exterioricen esta actitud.

Es muy importante la actitud con la que nos ponemos a realizar nuestro día a día.

 

Distintos tipos de actitud  

Actitud positiva/Actitud negativa.  Y todos conocemos la diferencia de ponernos delante de una tarea con una u otra actitud. 

La actitud con la que desempeñamos un proyecto no implica que salga con un 100 % de éxito, pero si implica que nosotros nos sintamos bien.  La idea que primero nos viene es que al realizarla con una actitud positiva, nos resulta menos gravosa:  deja de ser un fardo que nos echamos a la espalda.

Otra actitud que no tiene que pasarnos desapercibida es la:  Actitud crítica. 

 

«Yo soy muy crítico», definición de algunas personas

 

Hay que tener cuidado con ella.  Muchas personas que poseen una actitud negativa sobre el hacer, la vida, se esconden tras la idea de que “yo soy muy crítico”.  Ésta ha sido una postura “muy de moda” en nuestra sociedad. La postura crítica es buena, significa que buscamos la sabiduría…, que no damos como válidas verdades que nos presentan como absolutas… Pero una actitud crítica positiva, en nuestro día a día, siempre encuentra verdades que le permiten continuar sin amargarse la vida, o amargarla al que está delante.

 

Tres amigos para tu buena actitud

Mira dentro de ti:

Cuando termina tu día observa con agrado lo que te ha hecho sentir bien.  No lo demerites.  Y no te recrees en lo que no te ha gustado de tu día.  Mantén una Actitud positiva, es tu mayor aptitud.

Recárgate:

El ambiente con el que te rodeas influye en tu actitud.  Únete a personas que sumen y no que resten.

Dedícate tiempo a ti mismo

Encuentra un rato para aprender. para descansar, para meterte de lleno en esa afición que te llena, para soñar en tu futuro.

 

  

21 Ago 2018

Por qué deberías de dejar de compararte con otros

¿Sabes ese pensamiento que tenías de que a cierta edad tenías que estar haciendo X cosa? Habías hecho planes de tu vida. Te imaginabas super madura. Con toda tu vida organizada.

Cuando llegas a los 20, 35, 30, te das cuenta de que no estás remotamente cerca de donde pensabas que tenías que estar.

Eso genera una frustración tremenda, sobre todo si las metas que te habías fijado eran muy grandes y ves, como que a medida que pasan los años, todavía es mas complicado llegar ahí donde te habías propuesto.

Tendemos a compararnos con los demás, ver lo que han conseguido, como de lejos han llegado y nos sentimos poca cosa. Nos da la sensación de que no estamos haciendo lo que tendríamos que estar haciendo, que no estamos aprovechando como deberíamos nuestro tiempo y vida.

¿Te sientes identificada?

A veces sentimos que tenemos todo lo que deberíamos tener para estar donde pensamos que deberíamos estar, pero nos encontramos con que no hemos llegado a ocupar ese lugar. Nos sentimos como frenados en el momento de ir a por lo que deseamos.

 

Hay una diferencia entre ser un creído y pensar que estás por encima de todo del mundo, y ser capaz de valorar lo que eres y aceptar tu valor

 

Puedes darse el caso de que esos sentimientos negativos no sean por no haber conseguido lo que idealmente te planteabas y vengan de algún otro sitio. Hace poco hablábamos del síndrome del impostor. Si lo tienes es posible que sientas que nunca estás a la altura y que consigas lo que consigas nunca estás donde te gustaría. ¿Te sientes fuera de lugar? ¿Te ascienden o encuentras un trabajo y sientes que no lo mereces?

También puede ocurrirte que la gente acuda a ti con dudas y opiniones y te sorprendas de que lo hagan. Hay una diferencia entre ser un creído y pensar que estás por encima de todo del mundo, y ser capaz de valorar lo que eres y aceptar tu valor.

 

Eres capaz de vivir en el presente

Empiezas a hacer scroll en instagram y ves gente que está viviendo la vida que tu quieres. Empiezas a imaginarte como sería tener esa vida. Tu imaginación vuela y empiezas a sonreír y hacer el cuento de la lechera mientras te imaginas viajando a Bali o pudiendo dejar todo para viajar y vivir de lo que te gusta.

 

Pensar siempre en el futuro, hace que nos perdamos el presente y todas las oportunidades que podemos aprovechar

 

Pensar siempre en el futuro, hace que nos perdamos el presente y todas las oportunidades que podemos aprovechar. El futuro está en tu pensamiento y no llegará a ser real si solo está en tu cabeza como una ilusión.

Es cierto que el primer paso para lograr algo es que es imaginarlo. Pero a continuación tienes que empezar a actuar. Para llegar a algún sitio hay que empezar pasito a pasito y sentirte con derecho a llegar, es un primer paso necesario.

 

Mejor no asumir lo que no se sabe

Tendemos a imaginarnos un montón de cosas sin saber nada. Hacemos valoraciones únicamente basadas en lo que vemos de forma superficial.

No pienses que una persona es feliz por lo que enseña en Instagram. Quizás sí que lo es. Pero pensar que tú vas a serlo, por imitar su forma de vida, no suele ser un pensamiento que resulte.

 

Cada uno tenemos nuestro propio camino

 

Cada uno tenemos nuestro propio camino. Empezarás a sentirte mejor cuando dejes de mirar al de al lado y te fijes en lo que tú sientes y quieres. Eres la única persona que puede decidir cuál es la calidad de vida que quieres tener

Estar más motivado

Cuando ponemos toda la energía en nosotros estamos más felices y motivados, ¿por qué? Porque nos estamos prestando atención, nos estamos cuidando y queriendo.

En cambio, si miras más al de al lado que a ti mismo lo que estás haciendo es hacerte daño de forma inconsciente.

 

No envíes a tu cerebro el mensaje de que otra persona es mejor que tú (se lo puede creer)

 

Le estás enviando a tu cerebro el mensaje de que otra persona es mejor que tú, con lo que te vas a sentir mal contigo misma y no te vas a sentir con las fuerzas para llevar a término lo que deseas como bueno para ti.

Cuando pensamos de forma negativa estamos quemando energía, le estamos dedicando mucho tiempo a algo que chupa toda nuestra energía vital. Nos ponemos de mal humor y nos estresamos.  Cuando dejas la envidia de lado, tienes más motivación para poner foco en ti y en tu propio camino, dejas de preocuparte en lo que los demás van a pensar de ti. Además, cuando te fijas mucho en el camino de los demás te pasa desapercibido el tuyo propio.

Nos da vértigo y miedo porque nos ponemos unas expectativas muy altas cuando en la mayoría de las ocasiones no sabemos cuáles han sido las circunstancias de vida de esa persona. No sabemos nada de nada y aún así dejamos que nos paralice y que chupe toda nuestra energía positiva.

Cuando dejas la envidia de lado, tienes más motivación para poner foco en ti y en tu propio camino

 

Poner todo tu energía y foco en ti y en tus necesidades te va a ayudar a crear oportunidades para ti misma. No tengas miedo de tomar caminos distintos al resto. No pienses en si los demás habrías tomado ese camino o no, no pienses en qué es lo que van a pensar. Piensa en ti, en lo que te gusta y en si es una decisión que quieres tomar o n o

 

Cada uno tenemos nuestros tiempos

Admirar a una persona es genial. Nos sirven de inspiración y puede ayudarnos a motivarnos y a encontrar a personas que tiene los mismos valores que nosotros y que hacen cosas que también nos gustan a nosotros.

La diferencia es como nos sentimos respecto a esa persona. Hay que verlo como algo positivo, como un ejemplo positivo. En el momento en el que llega la envidia y el agobio, es que las comparaciones mentales que estamos haciendo son un poco, o muy, tóxicas.

 

Cada uno vamos a nuestro ritmo en nuestra carrera

 

Pero no te compares demasiado, tenles de guía, pero nada más. Cada uno vamos a nuestro ritmo en nuestra carrera, cada uno de nosotros nos encontramos con piedras distintas a lo largo del camino, y sería muy injusto compararnos con otra persona que corre más rápido, que no se ha encontrado ninguna piedra hasta el momento y que ha salido con algo de ventaja.

Disfruta del camino, del proceso y no del resultado. Siéntete orgullosos de cada cosa que vas consiguiendo.

 

Hola autoestima y confianza

 

¡Adiós comparaciones! ¡Hola autoestima! Puedes ser la persona más maravillosa del mundo, que si estás continuamente comparándote con el de al lado, pues sentirte la peor persona del mundo.

La autoestima es la base de todo. No vas a ser la mejor de la mejor cuando empieces a hacer algo, pero no te preocupes, que poco a poco irás mejorando. De hecho, la paciencia y el ir poco a poco es el único ingrediente para el éxito.

Enfócate en lo que te hace especial. Es el único para encontrar tu camino. Y construirás poco a poco tu autoestima. Las personas con una autoestima irradian algo, una chispa, un aura, que atrae a la gente. Y cuando atraes a la gente de forma positiva, cosas mágicas ocurren.

 

Cuál es tu motivación

Ir detrás de un objetivo solo porque otra persona lo hace está abocado al fracaso a largo plazo. Llegará un punto en el que te darás contra la pared y te preguntarás qué es lo que estás haciendo con tu vida.

Será ese momento en el que te des cuenta de que no sabes qué es lo que haces ni por qué lo haces y notarás que has perdido la conexión contigo misma.

 

Cada persona tiene que tener sus razones personales para hacer lo que hace

 

Cada persona tiene que tener sus razones personales para hacer lo que hace, tienen que ser intrínsecas a la persona, y lo suficientemente poderosas para llenarnos.

Cuando nos comparamos con otros, estamos llenado detrás de algo, basándonos en las motivaciones e ideas de otros.

 

Llegarás donde quieres

Todos tenemos un propósito, un destino al que queremos llegar. A veces va evolucionando a medida que crecemos, pero está ahí. A veces lo perdemos por el camino, se nos olvida o nos meternos en el camino de otras personas.

 

Serás más feliz

La felicidad llega cuando la realidad encaja con nuestras expectativas. Pero no son esas expectativas superficiales, si no las expectativas internas. La felicidad tiene que ver con sentirse bien contigo misma, disfrutar de la vida.

 

 

17 Ago 2018

Aprender a soltar y dejar ir de una vez

Aprender a soltar y dejar ir de una vez las vivencias que nos atan y que no nos dejan llegar donde queremos es lo que queremos conseguir muchas de nosotras.  Para conseguirlo la fórmula es:  Cerrar el pasado y centrarnos en el presente.  Pero como vemos, soltar y dejar ir, no es una ecuación matemática.  Para cerrar el pasado y soltarlo necesitamos vivir ciertas experiencias.

Aprender a soltar

Cuando escuchamos: “no te quedes ahí, suéltalo” parece que tenemos que desprendernos de algo que nos hace daño y aún así, lo queremos conservar.  Nos puede sonar también vómito: hemos comido algo que nos ha sentado mal y que  necesitamos sacar fuera de nuestro cuerpo. Lo asociamos muchas veces a hacer un sacrificio en aras de obtener algo mejor.  Pero no siempre es así. 

 

Dejar ir puede ser un “gracias” por todo lo que hemos aprendido

 

Dejar ir puede ser un “gracias” por todo lo que hemos aprendido durante el tiempo que lo hemos vivido pero le decimos adiós porque ya estamos en otro momento y seguir obcecados en retenerlo corta nuestra libertad.

Imaginad, que porque lo hemos pasado muy bien gateando, somos incapaces de dejar de hacerlo cuando el andar da otro sentido a nuestra realidad.

 

Hacer algo implica dejar de hacer muchas cosas pero en la vida hay que elegir

 

Hacer algo implica dejar de hacer muchas cosas pero en la vida hay que elegir.  Es inevitable.

Creamos dependencias con personas y cosas.  Nos enganchamos también a nuestras creencias y pensamientos y no los dejamos ir…  y en este caso son ellas las que gobiernan nuestra vida y no nosotros, los que gobernamos nuestras creencias y pensamientos.  Nuestra atención está más centrada en lo que queremos evitar, que en lo que deseamos conseguir.

Como soltar

Primer punto:

Admitimos, tomamos conciencia, de que la separación nos causa dolor: Teníamos algo que luego no vamos a tener. Supone renunciar y nuestro “yo-miedoso” nos dice ¿“y si lo necesitas luego”?.

Segundo punto: 

Deja de luchar por mantener una situación que se cae por si misma.  Conlleva mucho desgaste.

Tercer punto:

Es bueno, si así lo decides, hacer un ritual.  Escribir una carta y luego quemarla, romper y tirar un objeto al que le has dado cierto significado…  No es magia, es que nuestro cerebro, tú, te necesitas ver haciendo algo concreto, materializando “eso” de lo que te quieres desprender.  Es materializar un pensamiento, un deseo.  Es verte «soltando lo que quieres soltar en el pensamiento»

Cuarto punto:

Confía en lo que ha de venir.  Confía en ti.  Cuando creas un vacío el vacío se llena, eso seguro.  Y tú serás la que se encargue de llenarlo con tus nuevos objetivos.

Y quinto punto y para mí más importante:

Deja, suelta, la necesidad de soltar.  No conviertas la necesidad de soltar en un hábito y lo tomes como rutina.  No te “tortures” con el pensamiento continuado de…  “tengo que soltar, realmente ¿lo habré soltado”?  Suéltalo y olvídate.  No lo traigas continuamente a tu presente.

 

Hay una historia oriental que ilustra muy bien este tema:

Dos monjes van a cruzar un río y se encuentran con una mujer que necesita su ayuda. Uno de los monjes la coge en sus brazos para que pueda cruzar el río.

El otro monje se queda atónito ante la acción de su compañero…..  Cuando llegan al convento el segundo monje le dice a su compañero:  tendré que informar a nuestros superiores de tu acción.  ya sabes que has cometido una falta y….

El primer monje le pregunta:  ¿qué falta?

Has cogido en brazos a una mujer, le responde

El monje primero, riendo, le contesta:  yo la ayudé a que cruzase el río y la dejé en la otra orilla, pero tú todavía la llevas a cuestas.

 

Todos podemos tener una vida mejor. 

Y aprender a liberarnos de las cadenas que nos mantienen atrapados nos ayuda a ello

 

 

Autor texto:  Itziar

16 Ago 2018

Qué es la atención plena

 

Atención plena

La atención plena es la capacidad que todos tenemos para concentrarnos al 100% en lo que queremos hacer.  Si dominamos la atención plena no dejaremos entrar pensamientos o sentimientos que nos distraigan de nuestro cometido. Seremos todo acción con la tarea que nos hemos propuesto.

Podemos decir que cuando vivimos un momento de atención plena, deja de existir para nosotros todo lo demás:  Nuestro mundo se reduce a “mi yo” y “mi tarea”.

 

Por qué nos cuesta tener una atención plena

Nuestra cultura promueve la acción pero no la atención.  Nos dirige a movernos, a estar activos pero a una acción compulsiva que requiere hacer muchas cosas y muchas cosas a la vez. Nos han educado para comportarnos así.  Lo normal es que hayamos oído muchas veces…  mientras haces esto, acuérdate de…  o; mientras estás haciendo esto, estáte pendiente de…

Y nos hemos acostumbrado a pensar que esta forma de comportarnos es la correcta.  Pero si nos fijamos el tener esta actitud nos suele traer complicaciones: pensamos que tenemos que hacer muchas cosas, y todas a la vez, y nos agobiamos. Y el agobio crea estrés (concepto muy normalizado en nuestra sociedad, pero poco útil y en muchos casos devastador porque arrasa con nuestro bienestar, con nuestra serenidad)

 

La atención plena nos hace protagonistas de nuestros actos

 

Nuestra vida parece ser una lluvia constante de tareas.  Es verdad, vivir conlleva sentirnos activos, ser dueños de lo que hacemos… y aquí entra de pleno la atención.  La atención, la atención plena es la que nos hace protagonistas de nuestros actos.  La atención plena es una forma de atención que se puede cultivar y que si la cultivamos con constancia disfrutaremos de sus beneficios.

 

Tres pasos para iniciarte en la atención plena

Primer paso: 

En la cama, antes de levantarte, dedica unos minutos a observar  tu respiración.  Ella te dirá si comienzas el día con tranquilidad o ya desde el comienzo estás acelerado.  Y al mismo tiempo observa también los pensamientos que en este primer momento fluyen a tu mente.  Es un ejercicio que te sorprenderá.

Segundo paso: 

Durante tu día encuentra pequeños momentos en los que puedas observar tu respiración.  Sé consciente de tu forma de respirar, aunque sea por breves momentos en cualquier situación que estés viviendo.  Solo mira como entra y sale tu aire de tu cuerpo.

Tercer paso: 

Al final del día dedícate un rato a apreciar lo que has logrado.  No juzgues.  Sólo aprecia lo que has hecho.  Mírate sin poner sentimiento a las escenas, solo mira.  Es una forma muy útil para “caer” en los patrones habituales y de los que normalmente no te das ni cuenta.

Practicar la atención plena y llevarla a tu vivir cotidiano es “un cómplice” 
que nunca te defrauda porque te hace ser dueña de tu propia vida.

La mente es un espejo flexible, ajústalo, para ver mejor el mundo

Amit Ray

                             

                 Itziar