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Category : Tú puedes

09 May 2020

🎉 Estrenamos nueva sección: MINDCARE con Carmen Antón 💖

Si nos sigues en Instagram, sabrás que hemos empezado una nueva sección llamada “MINDCARE” junto a Carmen Antón (con estuidos en psicóloga y modelo)

Esta sección consistirá en un consultorio que haremos de forma mensual, en el que Carmen responderá a algunas de vuestras preguntas (estas preguntas nos las podéis enviar a través de mail o por DM) de forma anónima.

 

¿Por qué se nos ocurrió esta nueva sección?

Se nos ocurrió de forma muy espontánea… muchas veces nos llegan a Instagram muchas preguntas personales, que nosotras no sabemos responder. A algunas damos nuestra opinión, o aconsejamos sobre cómo nosotras lo haríamos, pero hay otras que preferimos no contestar para no decir nada incorrecto.

….pensando en esto, llegamos a la conclusión de que, ¿por qué no colaborar con alguien entendido en psicología que pueda aconsejar y dar tips un poco más técnicos pero desde su experiencia personal también?

Alguien que pueda aconsejarte como si fuese tu amiga, pero que sepa de lo que habla! Y después de ver muchos perfiles, dimos con Carmen que cumplía al 100% ese perfil y es majísima! 

¿Por qué Mind Care?

Barajamos muchos otros nombres, pero al final el nombre de MINDCARE nos enamoró.  Porque creemos que hay que cuidar la mente. No queríamos encasillarlo en la salud mental.. porque creemos que a veces tiene ciertas connotaciones negativas y puede echar un poco para atrás.

Mind care es darle un espacio a nuestra mente, aprender a entenderla. Solo si la entendemos podemos actuar mejor! 

¿Sobre qué temas hablaremos en MINDCARE?

Estos son algunos de los temas sobre los que hablaremos en “Mind Care”, como ves son todos temas que en algún momento u otro todas hemos sufrido.. y que podemos tener dudas de cómo gestionar el estrés en ciertas ocasiones, cómo cambiar un hábito para tener una rutina más TOP, o como trabajar nuestra inteligencia emocional:

  • Estrés
  • Ansiedad
  • Autoestima
  • Redes sociales
  • Mindset
  • Auto disciplina
  • Cambiar hábitos
  • Inteligencia emocional
  • Gestión emocional 

¿Y si quiero enviar mi pregunta?

Si hay alguna cosilla que te ronda por la cabeza, ¡escríbenos! puede ser un tema genérico como: “Mejorar mi inteligencia emocional” o ponernos un poco en contexto contando algo para que te aconseje en concreto sobre ese tema.

Al final, el problema de una, puede ser la solución de muchas… y eso es lo guay de este proyecto. Compartir y ayudarnos entre nosotras. Puedes enviar tu pregunta por mail (hi.feelings.contacto@gmail.com)  o por Instagram. 

 

 

Si te gusta la iniciativa, puedes ver en nuestro Instagram el primer vídeo, ¡ya lo hemos publicado en IGTV, ¡así que tendrás acceso a él siempre que quieras. En este primer vídeo habla de cómo salir de la zona de confort, que fue una pregunta que se repite mucho entre vuestros mensajes y que pensamos que podía serviros.

A veces nos quedamos un poco estancados y no sabemos cómo romper ese miedo de hacer algo nuevo. ¿Ese viaje que querías hacer por el Norte de África?, ¿empezar un negocio?, ¿hablar con tu padre sobre un tema que te lleva pesando desde hace tiempo? 

Pueden ser muchas cosas las que no hacemos por miedo a protegernos, como Carmen dice en el vídeo.

Esperamos que te guste, y si tienes alguna duda, ¡estamos por aquí!

25 Abr 2020

Unorthodox, una historia real (recomendación Netflix) 🎬

En estos días tener Netflix hace que esto se haga mucho más llevadero. Entras en Netflix y te pasas un tiempo haciendo scroll y viendo las diferentes opciones que hay. ¿Veo la última temporada de Elite o la Casa de Papel?

Hay tantas opciones hoy en día que puede ser complicado encontrar algo de calidad que nos mantenga entretenidos y que encima nos aporte algo. Estamos en la era de la sobre saturación de información y de contenido, y ahora que tenemos que pasar mucho tiempo en casa más que nunca.

Y por eso hoy os recomendamos Unorthodox, , una mini serie que está basada en la historial real de Deborah Fieldman. Un libro que publicó en el año 2012, en el que contaba su adolescencia y comienzo de vida adulta tratando de dejar atrás sus raíces judías.

La serie trata muy bien temas tan importantes como el dejar atrás lo conocido, el dejar atrás el miedo, el seguir tus instintos, y sobre todo refleja muy bien lo aferrados que estamos a nuestras costumbres y raíces. En la serie podéis encontraros la historia de un personaje narrado en 2 tiempos. Uno cuando todavía estaba viviendo con su comunidad judía, y otro cuando escapa para empezar de cero.

 

Una serie preciosa Cuatro son los capítulos que necesitan para narrarte la historia no hay paja, no hay ninguna escena que sobre. La música es preciosa y algunas tomas una maravilla.

Os la recomendamos, si la veis, ¡contadnos qué os ha parecido!

25 Mar 2020

SOBREVIVIENDO A LA CUARENTENA😷 . Capítulo 3

Miércoles 25 de marzo de 2020. Unos días más, unos días menos. Cuando parecía que ya estábamos a mitad del camino, se decidió prolongar el estado de alarma una semana más 😣. Me lo esperaba, al igual que el resto de la población. Pero ¡ay!, ahora más que nunca maldigo a todas aquellas personas que se saltan las normas de confinamiento porque sí.

Lo cierto es que empecé a llevarlo mejor de lo que pensaba. ¡Hurra por la capacidad de adaptación del ser humano! Si bien hace una semana me arrepentía de haber adoptado un gato en vez de un perro (¡lo siento Señor Bigotes!🐱), ayer no quería ni bajar la basura. Era una mezcla entre pereza y miedo. ¿Soy la única a la que las mascarillas le dan mal rollo? Las pocas veces que he salido al exterior intentaba esquivar a las escasas personas con las que me cruzaba como si de un agility se tratara. Pero aquí viene lo inquietante: ¿de dónde narices saca la gente todas esas mascarillas? Reconozco que en su día, no le presté demasiada atención a ese tema. Me parecía excesivo ir por la vida como si estuviera en la película “Lost in Translation”. Y sin embargo ahora, salir a la calle sin mascarilla ni guantes es casi el equivalente a salir sin ropa interior.

Con mascarilla o sin ella, mi nevera y mi despensa se iban vaciando  y la visita al supermercado era inminente. El sábado me animé. Me duché, me vestí, me eché perfume (¡hola viejo amigo!) y antes de salir de casa, me lavé las manos. No sé muy bien para qué, pero en la televisión recomiendan lavarse las manos muchas veces, así que eso hago 👏🏻. Cuando bajaba por las escaleras (porque sí, otra cosa que hago es usar las escaleras en lugar del ascensor que ahora me parece una cámara de gérmenes), alguien abrió la puerta y me llamó. Resultó ser otra vecina a la que apenas conocía; una señora mayor que llevaba viviendo aquí toda la vida. Me preguntó a dónde iba, que si no sabía que no se podía salir de casa salvo para lo imprescindible. ¡Claro que lo sabía! Le dije que me disponía a ir al supermercado a comprar algo de comida y ella, de forma muy ágil, como si lo estuviera esperando, sacó una pequeña lista con algunos productos: pan, un brick de leche, unas fresas y poco más. Me preguntó si me importaba traerle algunas cosas, así que, sin darme cuenta, ahí estaba, haciendo mi segunda buena acción de la cuarentena. 

Para mi sorpresa, hacer la compra resultó sencillo y hasta agradable. Tenía el supermercado prácticamente para mí sola y, sólo por cotillear, me fui al pasillo del papel higiénico y descubrí estantes llenos de ese bien que hace unos días valía su peso en oro. Regresé a casa y comencé a subir las escaleras. Me di cuenta de que tal vez el ascensor no sería tan mala idea al final de todo. Los bricks de leche y la arena de mi gato me estaban dejando los dedos como códigos de barras. Me acerqué a la puerta de mi vecina, dejé las bolsas en el suelo y llamé a su puerta para alejarme y ponerme a una distancia prudente (nunca hay que bajar la guardia). La señora me lo agradeció y comenzó a hablar… Resulta que llevaba 42 años viviendo en esa casa. Sus hijos vivían fuera, uno en Barcelona y la otra en Toulouse. La llamaban todos los días pero por desgracia, no podían venir a verla. Tenía tres nietos, con los que también hablaba a diario por “Esquipe” (a.k.a.: Skype). Echaba de menos a su pandilla de amigas y es que no podían hablar mucho porque Manuela no tenía “Esquipe” 👵🏼. También me contó que la compra le gusta hacerla en persona, que un día su hijo se la compró online pero no le gustó la experiencia porque los que se la trajeron a casa “No eran de aquí”. 😳😳😳 Dios mío, ¿mi vecina era racista? Miré en todas las direcciones y en mi cabeza resonaba un “tierra trágame”. Me despedí amablemente y continué el ascenso por las escaleras hacia mi casa.

Más tarde ese día, después de contar mi experiencia de buena samaritana a mis amigas y tras pensar en que tal vez escuchara mal, comprendí que, aunque me molestara, no podía dejar de echarle una mano a esa señora. Era una mujer mayor cuya mentalidad difícilmente podría cambiar, estaba sola y, aunque tenía cierto manejo con las nuevas tecnologías (no así con su pronunciación), la mujer pedía a gritos poder hablar con alguien y compartir su soledad. Muchos estábamos solos en ese momento. Yo misma, aun hablando todos los días con mis amigas, sentía la necesidad de compartir mi angustia (o alegría, que también había momentos de esos) a todas horas. Decidí que la siguiente vez que fuera al supermercado, avisaría a mi vecina por si le hacía falta algo. 

Eso hice el martes. Sin embargo, cuando llegué a su planta, escuché el mismo discurso de los hijos, los nietos y Manuela que no tenía “Esquipe” contado a otra persona. Mi adorable vecina había interceptado a otro residente de nuestra comunidad para que éste le echara una mano con su compra. Era un chico de mi edad que, pese a llevar mascarilla 😷  sonreía detrás de ésta encantado de estar ayudando a alguien. Los saludé y seguí mi camino hasta el supermercado pensando en por qué no conocía yo a nuestros vecinos y cómo podría conseguir su número de teléfono 😏.

Si te has perdido: 

 

Nuestro objetivo con #Mihistoriaencuarentena en concienciar y aliviar la situación tan delicada que estamos viviendo estos días. Colabora con nosotras y ayúdanos a co-crear esta historia! Mándanos updates, anécdotas o curiosidades de tu cuarentena (también puedes desahogarte si es lo que necesitas 😉) a hi.feelings.contacto@gmail.com o a través de nuestro Instagram.

 

22 Mar 2020

Cuentas de deporte para no perder la forma en casa.

El estado de confinamiento está pasando muchas facturas, entre ellas, a nuestro cuerpo. Este cambio tan brusco en nuestra rutina perjudica de forma notable nuestra condición física y es que no poder salir de casa reduce nuestro gasto calórico, lo que favorece la acumulación de grasa. ¡Pero no pasa nada! Por suerte, esta es una cosa que podemos arreglar (¡al menos algo sí que está en nuestras manos!) y para ello os proponemos las siguientes cuentas para encontrar vuestra rutina de ejercicio desde casa.

 

YOUTUBE:

Mr. and Mrs Muscle. Cuentan con casi 140k suscriptores y en su canal puedes encontrar ejercicios sencillos pero que te harán sudar en menos de 1 minuto. Sus vídeos tienen una duración de unos 10 minutos y se centran en alguna parte concreta del cuerpo, aunque también puedes encontrar rutinas de full body! Síguelos aquí.

Natacha Océane. No puedes perderte a esta Youtuber experta en fitness! Con más de 650k suscriptores, a parte de rutinas de entrenamiento, en su canal podrás encontrar consejos y experiencias contadas en primera persona. Síguela aquí.

Ballet Beautiful. Esta ex bailarina profesional se hizo famosa al preparar a Natalie Portman para la película Black Swan y en su canal podéis encontrar diversas rutinas que combinan movimientos de ballet con repeticiones de fitness: ejercicios sencillos y de bajo impacto que, gracias a la repetición, lograrán definir los músculos. Síguela aquí.

Amaiafit. Si lo que os gusta es el pilates, esta es una cuenta que deberíais visitar. A parte de rutinas de entrenamiento de todo el cuerpo, Amaia publica sesiones de pilates de unos 25/30 minutos en los que detalla el paso a paso de cada ejercicio.  Síguela aquí.

Pamela Reif. Esta cuenta pertenece a Pamela Reif, una chica Alemanda que ha conquistado a muchos de sus seguidores con sus rutina de ejercicios. .Podéis echarle un ojo a su cuenta en Instagram, en donde da consejos de fitness. En youtube cuenta casi  con casi 2M de seguidores, y sus dinámicas son cortitas y muy fáciles de seguir. Síguela aquí.

INSTAGRAM:

Corina Randazzo: Conocida por su faceta televisiva, actualmente Corina utiliza su canal de Instagram para hablar de salud física y mental.: “ El cuerpo y la mente van de la mano. Y somos responsables del cuidado de ambos para garantizar un correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, bienestar, una vida saludable y una estabilidad emocional”

Diariamente sube rutinas de ejercicio y recetas fáciles y sanas. Únete a los ya casi  300k seguidores en Instagram. No te pierdas sus historias destacadas con rutinas y bailes. Síguela aquí.

 

Fit Coco: En este perfil, Coco comparte videos de rutinas de entrenamiento de yoga, acompañados de tips de motivación y superación. Disfruta con sus estiramientos, y trabaja los músculos de tus piernas y culo, ¡todos se pueden realizar en casa! Síguela aquí.

Taylor McAllisterEsta entrenadora personal y reciente mamá por segunda vez,  cuenta con 113k seguidores en instagram. Publica ejercicios para un entrenamiento completo pero durante los últimos meses ha ido publicando ejercicios fitness de preparación al parto. Síguela aquí.

Stephanie Derby: Ejercicios sencillos para hacer en casa con y sin equipamiento. Esta entrenadora sube ejercicios diarios que ella misma realiza desde su propia casa. Síguela aquí

 

APP:

Adidas Training. La aplicación de Adidas ofrece diferentes planes de entrenamiento en los que propone ejercicios para cada día en función del plan que elijas. Aunque algunos de los planes son de pago, existen otros completamente gratuitos que sólo requerirán de tu registro en la aplicación. Aprovechar ahora, porque están ofreciendo 90 días de acceso ilimitado a Runtastic. Tienen más de 260 vídeos de ejercicios y planes de entrenamiento.   Os dejamos el enlace a la App de Runtastic

18 Mar 2020

SOBREVIVIENDO A LA CUARENTENA😷 . Capítulo 2

Miércoles 18 de marzo de 2020

5 días. 5 días en estado de alarma. Parece que llevo encerrada 5 meses y hasta mi gato se ha acostumbrado a tenerme en casa. Antes me miraba con curiosidad, como si invadiera su espacio. Ahora lo hace con desdén, como si mi presencia, mi actitud y mis cambios de humor lo afectaran a él más que a mí.

Los primeros días todo iba bien: me sentía buena ciudadana quedándome en casa y maldecía a todo aquél que se llevaba a sus hijos/perros/abuelos al parque. Hice un montón de cosas. Decidí ser una persona productiva y me dije a mí misma que este aislamiento social no iba a poder conmigo (tampoco con mi vida amorosa, pero wait for it). Si tenía que pasar 15 días encerrada en casa, quería que ésta estuviera limpia. Quité el polvo, puse 2 lavadoras, ordené la librería y en mi afán por mantener la línea me propuse comer una ensalada. Mi gozo en un pozo, resulta que en medio de la incertidumbre, mi última compra en el súper estaba compuesta de latas de fabada, pasta y arroz. Vamos, esas cosas que puedes encontrar en un bunker americano de la típica película de ataque zombie. Pese a todo, la cosa no iba mal, así que decidí compartir esta alegría con mis amigas. Hicimos una videollamada de 5 y hablamos durante dos horas, lo que duró la botella de vino que me había abierto esa misma tarde. Unas hablaban de lo bien que les había quedado el armario tras aplicar el método de Marie Kondo, otras de que estaban estrechando lazos con la familia y que sus hermanxs no eran tan pedantes como parecían. Y así pasó el fin de semana. El domingo aplaudía orgullosa por la venta con la sensación de que TODO IBA A SALIR BIEN.

Lunes. Mi despertador sonó a las 7:45 como cada mañana y me acordé de que no tenía que desayunar corriendo para coger el tren de las 8:15. Me duché, me puse ropa cómoda y tomé mi café tranquilamente mirando por la ventana como mi vecino hacía ejercicio en su balcón. Seguro que tenía sitio de sobra dentro de su casa para hacerlo, pero quién era yo para quejarme, al fin y al cabo, era un espectáculo digno de ver. Lo de trabajar desde casa me estaba empezando a gustar y mucho. Recogí el escritorio e improvisé mi despacho, mis compañeros no tardaron en conectarse y empezó el aluvión de mensajes sobre la cuarentena. Algunos estaban de buen humor, otros no tanto, y entre memes y noticias de última hora, me di cuenta de que llevaba dos horas delante del ordenador haciendo de todo menos trabajar. Intenté ponerme al día y más o menos lo conseguí aunque los viajes a la nevera aumentaban al mismo ritmo que los afectados por el virus.

Finalizada la jornada laboral, me sumergí en las redes sociales para ver cómo lo estaba llevando la gente. Era la ventana más grande hacia el mundo y parecía que el mundo no lo estaba pasando del todo mal. Vecinos poniendo música en balcones, gente sacando la basura disfrazados de dinosaurios… No sabía muy bien qué pensar. Entonces empecé a fijarme en que mucha gente mostraba su lado más solidario. Las redes se llenaron de carteles de gente que se ofrecía a cuidar de niños o de hacer la compra a las personas mayores. ¿Debería hacer yo algo similar? Empecé a sentirme mal, ¡claro que debería! pero solo pensar en ir al supermercado la ansiedad empezaba a emanar de cada uno de mis poros. ¡Pero no! Debía ser responsable y ayudar a los que más lo necesitaban, así que después de darle muchas vueltas, escribí un mensaje similar en un papel y me decidí a pegarlo en el ascensor. Para mi sorpresa, cuando llegué, alguien se me había adelantado. No os voy a mentir, me sentí muy aliviada al comprobar que el bienestar de mis vecinos no estaba en mis manos (menos mal). Aún así, pegué discretamente mi nota en una esquina poco visible.

Al día siguiente me desperté deseando conectarme para pasarles a mis compañerxs de trabajo algún que otro meme que había fichado el día anterior. Se estaba convirtiendo en la mejor forma de team building y sin costarle ni un euro a la empresa (adiós escape room, hola Twitter!). Entonces recibí la llamada de mi mejor amiga que entre lágrimas, soltaba palabras del tipo: “coronavirus, trabajo, paro, ERTE, qué voy a hacer?”. Así es, se acababa de quedar en el paro y un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. La situación pasó de meme a película de terror y la ansiedad era real. Empecé a sentirme mal, empecé a echar de menos el contacto físico y poder abrazar a mi amiga y decirle que todo iba a salir bien. ¿Saldría todo bien? Ojalá alguien me dijera que sí, pero me sentía sola, aislada y mal. Muy mal.Reconozco que entré en un bucle del cual, en ese momento, pensaba que no iba a poder salir. Empecé a dar vueltas por el apartamento, a llamar a mis amigos y conocidos y a desvariar un poco. 

Sonó el timbre de mi apartamento. ¿Cómo? Evidentemente no esperaba a nadie así que me asomé muy despacio para ver quién estaba estropeando mi momento de bajón y de autocompasión. Era mi vecina. Desde una distancia prudente de más de dos metros, me preguntó tímidamente si estaba bien. Le dije que si (en fin, ¿qué iba a decir?, ¿que el mundo se iba a la mierda y nosotras con él?). Me dijo que había visto mi nota en el ascensor y que tenía que ir al supermercado súper rápido y que si me importaba quedarme con su hija de 3 años. Mierda. Sabía que esto podía pasar, pero ¿ahora?. Nunca había cuidado niños. Ninguna amiga tenía hijos y para mí eran seres completamente desconocidos. Pero qué iba a hacer, al dejar esa nota en el ascensor, me había comprometido a ayudar a quien lo necesitara. Así que acepté.

La niña no estaba mal. En más de una ocasión su boca formaba una mueca que me hacía comprender que ella tampoco estaba cómoda con esta situación. Le presenté a mi gato, que en cuanto pudo, huyó despavorido ante la presencia de un ser diminuto que nada tenía que ver con nuestra unidad doméstica. Intenté hablar con ese ser, y para mi sorpresa, resultó ser graciosa y más lista de lo que me esperaba. Fueron los 15 minutos más largos de mi vida, pero su madre volvió y yo volví a mi aislamiento social. Más tarde ese día, volvió a sonar el timbre. Esta vez no había nadie fuera, pero vi en el suelo un dibujo. Mi nueva pequeña amiga había dibujado un arcoiris (bueno, lo había intentado) y unos garabatos que pretendían decir: todo va a salir bien. Ahí estaba, alguien me estaba diciendo lo que necesitaba oír: TODO VA A SALIR BIEN. Pero por si acaso, corrí al ascensor y arranqué mi nota, en esos momentos apenas podía aguantarme a mí misma como para ayudar a los demás.

 

Nuestro objetivo con #Mihistoriaencuarentena en concienciar y aliviar la situación tan delicada que estamos viviendo estos días. Colabora con nosotras y ayúdanos a co-crear esta historia! Mándanos updates, anécdotas o curiosidades de tu cuarentena (también puedes desahogarte si es lo que necesitas 😉) a hi.feelings.contacto@gmail.com o a través de nuestro Instagram.

 

26 Feb 2020

Mi vida como freelance 😱 Part. 1

Ser freelance tiene muy mala fama: los autónomos pagan mucho, el IRPF es muy alto, muchos problemas burocráticos y poca seguridad para el riesgo que se toma. Cualquiera que haya emprendido  o este en ello, sabe de lo que le hablo. Por eso empezamos una nueva sección: «Help. Mi vida como freelance» Una sección mensual en la que apoyarnos unxs a otrxs en este camino llamado emprendimiento. Un lugar para consolarse, animarse, alegrarse y aprender. Si no emprendes, pero tú amigx, primx, compañerx o pareja sí, ¡compártelo con ellxs!

Prometemos dar consejos y hacerle la vida más fácil a aquellxs valientes que se arriesgan a lanzar un proyecto. 

Si ya eres freelance, ¡bienvenidx al club! Si todavía no lo eres pero tu mente lleva rumiando la idea de serlo durante un tiempo, estás en el sitio adecuado para terminar de decidirte sobre si tomar la pastillita azul o roja. ¿Qué es esto de tomar la pastilla azul o roja? Suena a Matrix, pero no lo es, ¡aunque en algo se parece!

La pastilla roja te concede estabilidad (aunque cada vez menos), rutina y control. La pastilla la azul, por el contrario, te concede flexibilidad y dinamismo, aunque también miles de quebraderos de cabeza. ¿El parecido con Matrix? Sea cual sea la opción que elijas, tu mundo cambia así como el ritmo de trabajo, reuniones y responsabilidades.

Cada vez son más las personas que deciden ser freelance o trabajar por cuenta propia. Algo que refleja muy bien a nuestra generación, una generación que valoramos la flexibilidad por encima de la estabilidad, así como formar parte de proyectos que encajen con lo que nos gusta y apasiona.

Y es que puede ser algo maravilloso, sobre todo si te gusta viajar, poder organizarte tu propio tiempo o poder conciliar tu vida personal y profesional. Pero también puede ser algo solitario, horas de propuestas, gestiones nuevas hasta la fecha, trabajar sin un equipo detrás, buscarte tus propios clientes y gestionar los pagos, las facturas, presentaciones trimestrales.. Y cuando se hace duro, no hay nada mejor que darte cuenta de que hay muchas más personas – que cómo tú – están pasando por la misma situación, problemas y dudas.

Cuando empiezas como freelance o autónomo el tema de la contabilidad es uno de los más complejos, al final, la mayoría venimos de áreas totalmente contrarias al de las finanzas. En serio, ¿cómo va a unx a saber cómo gestionar las facturas, el IVA y el IRPF, cuando no es capaz de controlar lo que gana/gasta para llegar a fin de mes?

Cuando has pasado horas en la web de Hacienda, has hecho 20 búsquedas para encontrar gestorías.. finalmente  rellenas el querido 036 y te das de alta en el RETA. ¡Ya eres autónomx! A continuación  viene esa responsabilidad adicional de la que tanto te habían hablado – y para la aún así no estás preparadx –  gestionar, emitir facturas y estar pendiente de tooooodo el papeleo.

Así que uno de nuestros primeros consejos y lifesaver es la aplicación Nomo.

 

Nomo es una  app que  te permite hacer muchas cosas, tiene funcionalidades que utilizarás más o menos dependiendo del volumen de clientes que tengas (y que ahora te contamos)… pero a nosotras las que más nos han servido son:

  1. Creación de presupuestos: puedes enviar a distintos clientes facturas personalizadas, una vez que te han aprobado el presupuesto. Esto es lo más cómodo del mundo cuando andas trabajando en pequeños proyectos y tienes que controlar fechas de envío de presupuesto. 
  2. Creación y envío de facturas:   esto todavía es mejor! Alguna vez me ha pasado eso de enviar una factura más tarde de lo debido… con el consecuente pago retrasado que eso conlleva..  es algo que cuando estás empezando te puede desencajar las cuentas mensuales. Por eso me encantó, la app te hace un seguimiento de las facturas (que es una de las cosas más tediosas y aburridas que hacer en el día a día)  Además una cosa que me encanta, es que pueden crear contactos y guardarlos, así que no hay que hacerlo de forma manual y te ahorra muchíiisimo tiempo! 

Otras cosas que puedes hacer con la app:

  • Digitalizar tus comprobantes de gastos y facturas emitidas con sólo una foto. Además puedes exportar automáticamente todos los datos que tengas en un Excel para tener toda la contabilidad bien organizada.
  • Controlar tu previsión de liquidación de impuestos y tu resultado neto a tiempo real para que puedas organizarte en los cierres de trimestre
  • Vincular tu cuenta bancaria para poder conciliar la contabilidad y los movimientos bancarios de tu cuenta.
  • Conectar con el gestor para preguntarle todas tus dudas y presentar tus impuestos. ¡Te atenderá rápidamente!

¿Qué te parece? ¿Habías escuchado hablar de ella o la has usado? Si tienes más dudas, quieres que toquemos algún tema en concreto, o simplemente compartir tu experiencia con nosotras, puedes escribirnos a hi.feelings.contacto@gmail.com o por Instagram @hifeelingsweb

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21 Feb 2020

Cómo salir de la vida del tupper – trabajo – dormir 

Desde muy pequeñas nos han contado la historia de: « Ahora vas al cole y después harás la ESO, después harás Bachillerato y como eres lista harás universidad. Después tendrás un trabajo que te dará mucho dinero y ya podrás vivir despreocupada ».  Quien ha empezado a trabajar sabe que la vida, para muchas, no funciona así.

La verdad que cuando empecé a trabajar y me di cuenta como se suponía que debíamos vivir, tuve una pequeña crisis. Me preguntaba si esa era realmente la única manera de vivir, ya que  odiar los lunes parecía algo normal y que todo el mundo hacía. Yo me negué a vivir así, en la mediocridad absoluta que eso supone y la poca felicidad que eso trae.

Después de estar trabajando durante 3 años me he dado cuenta de varias cosas, que te pueden servir si te ves también atrapada en la vida de, tupper – trabajo – dormir – tupper – trabajo – gym, porque seamos honestas, muy motivante eso no es.

Encuentra qué te gusta y qué no te gusta del trabajo que haces, y piensa si hay alguna manera de pasarte más rato haciendo eso que si te gusta.

Muchas veces nos sentimos tristes porque hacemos un trabajo que realmente no nos aporta nada, ni nos hace sentir bien. ¿Es tu trabajo realmente lo que quieres hacer? ¿Puedes pasar más horas de tu día haciendo algo de tu trabajo que disfrutes más? Estudié diseño y me di cuenta que me encantaban sus metodologías pero trabajar de ello (puh!) pues no mucho. Así que junté varias cosas que me gustaban y redirigi mi carrera laboral.

 

Negocia bien las condiciones de tu puesto de trabajo

Cuando empecé a trabajar, me ponía enferma cada mes. No aguantaba el ritmo, y me puse muy triste de pensar que nunca podría ser independiente y trabajar. Pero, ¡me di cuenta que había otra solución! Si trabajaba desde casa algunos días y tenía horario flexible (entrar entre las 7 y las 10 de la mañana), me sentía mucho mejor y dejé de ponerme enferma. Así que, eso puedes hacer tu también, negocia tus condiciones de trabajo para que se adapten el máximo a ti.

Si crees que tienes talento y te gusta el mambo, vende proyectos de lo que tu haces como freelance

El sistema educativo nos enseña a ser empleados, pero no nos enseña a estar empoderados ni a montar un pequeño (o gran) negocio por nuestra cuenta. ¿Por qué deberías estar llevandote un 10%-15% de lo que realmente produces, cuando tienes todas las skills para hacerlo? Si tienes las ganas y el talento que requiere, vende lo que haces de forma individual, y explora esa vía. Si ves que te gusta y es rentable, puedes plantearlo como una futura posibilidad de trabajo.

Y sobretodo, por último recuerda:

Estás acompañada.

No estás sola, hay muchas personas en esta situación de vacío y de vida sin sentido por lo frenético que es el día a día, y por el poco tiempo que tienes para dedicarte a ti misma. Se requiere fuerza pero si de verdad lo quieres, es posible.

 

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17 Feb 2020

Las consecuencias emocionales de los abortos

Vivimos en el siglo XXI, acabamos de empezar una nueva década, tenemos sexo casual, Netflix anuncia su nueva temporada de “Educacións sexul” con grandes anuncios con mensajes como “Te la vas a tragar entera” y todo el mundo utiliza tinder.

Somos una sociedad concienciada, que ha normalizado el sexo y que nos cuidamos. Aún así y con esas no es raro que ocurran embarazos no deseados, y aunque no se hable de ello, y hoy en día se pueda abortar sin problemas, las consecuencias emocionales están ahí. 

Disclaimer: si has llegado a este post a través de google porque te encuentras en una situación complicada… con este artículo no queremos decir que vayas a sufrir un trauma sí o sí después de un aborto. Nuestro objetivo es visibilizar y apoyar la normalización de la recuperación emocional después de abortar. 

Gracias a la lucha de muchas mujeres, la ley ha evolucionado cediendo a la mujer el derecho propio a elegir qué es lo que quiere hacer con su cuerpo. A lo largos de los años ha habido una lucha constante y se ha logrado que poco a poco las leyes hayan evolucionado y cambiando. Según la ley de aborto de 1985 “el aborto inducido estaba tipificado en el Código Penal con penas de prisión” y únicamente se podía abortar si se era menor de edad. A día de hoy la ley se ha reformado y pueden abortar niñas desde 16 años, y las leyes tipifican en relación a semanas del feto, situación, estado… un tema realmente complejo y extenso.. ¡y no es el objetivo de este post! 

Como dice el BOE, “la decisión de tener hijos y cuándo tenerlos constituye uno de los asuntos más íntimos y personales que las personas afrontan a lo largo de sus vidas” y por ello los niños tendrían que tener una mayor educación en temas sexuales, y todxs nosotrxs ser conscientes de cómo puede afectarnos a corto y largo plazo la toma de esta decisión.

 

Independientemente de si se trata de un aborto inducido o un aborto natural, no es fácil y es sobre la mujer principalmente sobre la que cae toda la responsabilidad de una decisión de este tipo.  

El otro día hablando con una amiga me comentaba “es que el embarazo no solamente se crea en el cuerpo de la mujer, también en la mente” frase que me dejó pensando y razón de este artículo.

Cuando abortas se crea una sensación de culpabilidad, y según un estudio que hizo la Asociación Americana de Psicología en 2009, “es importante que las experiencias sobre los abortos de las mujeres sean reconocidas, validadas y comprendidas” 

Además según la revista Medical News Today, el aborto conlleva una interrupción en el ciclo hormonal. Por lo que muchas veces todas esas emociones negativas que se desencadenen después pueden deberse a los cambios hormonales.. que ocurren después de la pérdida.

 

 

Tanto si ha sido un aborto premeditado como si no lo ha sido, busca el apoyo externo, sobretodo de tu pareja. Si la decisión ha sido unilateral, pasa tiempo con tus amigas y familiares. Habla del tema y trata de aceptarlo y permitirte hablar de ello sin tabúes ni ese sentimiento de culpabilidad. 

El psicólogo Pedro Adrados le decía a Vogue que: “ «Permitirse expresar su eventual tristeza y disgusto ayudará a que estos síntomas disminuyan. Igualmente, es importante que tome conciencia de que esos sentimientos son normales tras un suceso como el que ha vivido y que no siempre se sentirá de esta manera». 

Como la mayoría de las decisiones que tomamos en la vida, las cosas no se superan tan fácil como nos gustaría, no se puede “pasar de página” y seguir hacia adelante como si nada hubiera pasado. Tienes que permitirte sentirlo, llorar  y tener esa mezcla de sentimientos que puedes estar sintiendo. 

Además en muy importante el estilo de vida que lleves después: mantener una dieta sana, hacer ejercicio, tratar de reducir el estrés al máximo, aprender técnicas de relajación, yoga o meditación.

12 Feb 2020

3 días en un retiro de yoga en Phuket, Tailandia (Mangosteen Resort)

¿Alguna vez has estado en un Retiro de Yoga o Detox?, ¿sabes de estos momentos en los que nos decimos que queremos empezar a hacer algo nuevo pero pasa el tiempo y lo vas dejando? A mi me ha pasado, sobre todo con empezar a practicar Yoga: «Quiero empezar a hacer yoga» o «el mes próximo seguro que me apunto a clases de Yoga” y siempre queda para luego…

El gusanillo me entraba después de conversaciones donde siempre escuchaba todas las ventajas que tiene practicar yoga.   Me decía: tengo que probar porque todo el mundo habla de lo positivo que es, y de cómo nos ayuda a conectar con nosotrxs mismxs.

Decidí hacer un viaje a Tailandia porque necesitaba ese momento de desconexión con mi rutina diaria  y  poner en claro mis ideas. Tailandia parecía el lugar perfecto donde hacerlo y al mismo tiempo me enfrentaba  a viajar sola a un lugar desconocido a miles de kilómetros de distancia, un reto que todavía no había hecho. (Si no has leído mis post sobre Tailandia, puedes verlos aquí: ¿Por qué decidí ir a Tailandia?

Asia es ese continente para muchxs desconocidos, que es sinónimo de ruido, comida callejera,  Pad Thai y Tuk-Tuks.  Pero además de la comida riquísima, el ruido caótico y los maravillosos templos, Tailandia es también sinónimo de naturaleza, calma y uno de los mejores sitios para desconectar, alejadx de toda distracción y ruido. Buscando un sitio en el que relajarme, para buscar esa desconexión, me encontré con  Mangosteen

Me decidí por Tailandia, ¡el país del budismo, de los templos y de los paisajes preciosos! Los primeros días del viaje serían improvisados, pero después quería ir a un sitio en el que realmente pudiese relajarme y hacer desconexión total. A veces hay que irse lejos para empezar a hacer las cosas que tenemos cerca. 

 

Desconectar y relajarse

Desconectar y relajarme eran las razones principales para coger la maleta y alejarme durante unas semanas de la monotonía de Madrid. Estuve buscando durante mucho tiempo un sitio que encajase con lo que buscaba, y cuando vi la web de Mangosteen (LINK)  me encantó!

Siempre había creído que irse a otro continente, a 10.000 km de distancia para meterte en un resort que puedes tener más cerca de casa, ¡no era lo mío!

Mangosteen no es un retiro sin más, tampoco es un resort en el que tirarte horas en la piscina y ya está. No era el típico resort, y en cuanto llegué me di cuenta: mantiene el encanto de lo tradicional de Tailandia con los lujos y servicios modernos. Es un sitio al que ir a cuidarse, tanto por dentro como por fuera.

 

Eso fue lo que más me gustó cuando llegué, darme cuenta de que no consistía solo en en una piscina mona, vistas espectaculares, unos alrededores de ensueño, un personal majísimo y unas habitaciones con un estilo tailandés monísimas – sino que realmente importaba  que la razón por la que ibas allí se cumpliera. ¿Detox?, ¿relax?, ¿pérdida de peso? Sea el que sea tu objetivo, lo consigues a través de un menú totalmente cuidado, con sus actividades de yoga, meditación y un spa con una cuidada oferta de opciones. 

Os voy a contar cómo fue mi experiencia en Mangosteen, donde pasé 3 días haciendo el pack de Wellness, con clases de Yoga. 

3,2,1… ready!

Después de unos días por el Norte de Tailandia, llegaba el momento de ir a Mangosteen. Estaba deseando llegar al Resort, ver cómo era la habitación, las vistas… pero sobre todo estaba super emocionada de empezar con las clases de Yoga.

En cuanto llegué al Resort me impresionó lo cuidado que estaba todo y la buena atención del sitio. En la recepción, la música que sonaba te envolvía en la Tailandia de antaño.  Además de la música te ofrecían un manjar mientras disfrutabas de ver el agua caer en la fuente de agua con figuritas Thai, para que a tus sentidos no les faltase de nada, mientras esperaba a la encargada de llevarme a mi habitación.   Me sentía en una especie de nube.

De pronto tuve la sensación de meterme en una especie de paraíso, y tras unos minutos esperando en la recepción, una señora muy maja me ayudó con las maletas y mientras me daba indicaciones sobre dónde estaba cada cosa, me acompañó a mi dormitorio.

«Verde, mucho verde» – fue la primera cosa que pensé. Según iba andando hacia mi habitación vi el mar a lo lejos. «Este sitio es precioso» – fue el segundo pensamiento que se me vino a la cabeza.

 

La habitación era una maravilla, con un balcón con vistas al mar, una cama gigante, un gran armario y espacio de sobra.

 

Yoga: primeras impresiones 

La primera clase de Yoga es a las 8AM, puedes ir a desayunar antes o después de la clase. Empezar así los días ME ENCANTÓ, te sientes realmente relajada, en contacto con tu cuerpo y contigo misma. Cada día experimentas un tipo de yoga distinto.

Para llegar al sitio donde se practica Yoga  tienes que pasar por un paseo verde, con plantas muy cuidadas y como no, ¡un clima tropical que es una maravilla! Así que aunque te levantes pronto, no hace nada de frío. Una vez te sientas a practicar yoga, lo que escuchas es el agua caer de la fuente cercana que hay, además tienen puesta música clásica e incienso que te mete totalmente en un momento, ¡muy relajante!

Pasados los dos primeros días de estar en el resort, pude ver que me sentía distinta. Puede parecer un tópico, pero realmente sentía que estaba cuidándome de verdad. Me levantaba por las mañanas – super motivada – para ir a hacer yoga, y después de acabar la clase iba a la habitación y seguía practicándolo por mi cuenta. Era una sensación de estar muy en contacto conmigo misma, y sentía como que lo necesitaba. El hecho de probar cada día un tipo de Yoga distinto me pareció todo un acierto, así puedes ver distintos estilos y saber cuál es el que más encaja contigo (sobretodo si es tu primer contacto con esta disciplina)

Como novata en la disciplina, puedo decir que de primeras pensé que hacer yoga a las 8 AM cuando estás de vacaciones es too much, ¡pero realmente creo que es un must! Aprovechas y madrugas, y el chute de energía que te da hacer yoga por la mañana es alucinante.

Antes de llegar, Hajo, el dueño de Mangosteen me preguntó si había hecho Yoga alguna vez. Le dije que no, y me su respuesta fue:

    «¡Mejor! Así puedes contar tu primera experiencia en primera persona.

Después de acabar el programa pensé en lo que Hajo me había dicho… ¿cómo me siento después de estar haciendo Yoga durante 3 días?

Puedo decir que me di cuenta de la importancia de conectar con una misma, y con el cuerpo a otro nivel.  Además al hacer yoga me di cuenta de la poca flexibilidad que tengo, y por consiguiente lo poco que estaba cuidando mi cuerpo. ¿Por qué era yo la única de la clase que no era capaz de tocar con las puntas de los dedos de mis pies? 

Practicar Yoga me encantó y hacerlo en Mangosteen fue una experiencia super relajante: por la tranquilidad del recinto, la falta de obligaciones, las sonrisas de todos los miembros del Resort, la música de la clase de Yoga.  Resumiendo, recomiendo este Resort para un ir a hacer yoga por: 

.- El paisaje

.- Los profes y probar distintos tipos de Yoga: Restorative Yoga, Yoga Stretch, Vinyasa Flow y Intro Yoga

.- Darme cuenta de lo poco en forma que estoy: En serio.  Indirectamente ya lo sabía, pero estar en una clase en donde personas 20 años más mayores que tú pueden tocarse el pie estando sentadas, y tú eres la única que no, ¡es un golpe de realidad!

 

 

Comida vegetariana

¡Vamos al tema comida! En Mangosteen siguen un menú totalmente #Realfooder. Tienen la opción para que puedas escoger un menú vegetariano o no. Yo escogí un menú vegetariano, que estaba muy bueno. 

El primer día había sopa de coco, con hamburguesas vegetarianas -de las de verdad-, y una ensalada. Tengo que decir que las hamburguesas vegetarianas son las mejores que he probado en mi vida.  Comer en Mangosteen era un verdadero placer, tienes la opción de comer en el restaurante, ¡con vistas al mar! El desayuno, antes o después de hacer Yoga era consistente y tenías la opción de buffet.

Visitando Phuket Town 

Además, durante la estancia en Mangosteen se puede aprovechar y conocer los alrededores de Phuket. Uno de los días fui a Phuket Town, está aproximadamente a media hora en coche, y desde el Resort se puede pedir un taxi. 

 

Phuket tiene un rollo hipster que recuerda mucho a algunos locales de Malasaña.  Pero como todo en Tailandia, con ese remanente de lo clásico, con artistas callejeros y la comida más variopinta y riquísima que puedas encontrar.  Si tienes la oportunidad, te recomiendo ir al mercadillo, ¡está todos los fines de semana! 

Además de visitar el  mercadillo en Phuket Town también puedes visitar El Gran Buda, una estatua que mide casi 20 metros y que es impresionante.

 

La playa de Rawai 

Estar en Mangosteen es relajante, puedes aprovechar la piscina o ir a Phuket Town, pero además de eso también puedes ir a una de las playas más cercanas. El Resort  tiene un servicio de transporte a la playa, la más cercana es la de Rawai, ¡que es perfecta para ir a andar, correr,  practicar Kite Suf o hacer yoga!  Es una playa muy larga, de pescadores y con buena comunicación a otras playas como Ko Bon, Ko He o Ko Kaeo Yai. Además, si te gusta el turismo culinario, es un buen sitio para tomar un buen marisco. 

Detox, Yoga o Ayurveda 

Además del programa de Yoga, tienen otros programas, que ponen el foco en otras cosas, como hacer detox o adelgazar. Hablando directamente con ellos, te pueden recomendar el programa que mejor se adapta a ti. Yo estuve hablando con eDr. Subhash, el doctor del Resort, quien nada más llegar te hace un reconocimiento médico y un plan personalizado para ti.

Si tienes dudas lo mejor es que le eches un ojo a su página web y los programas que tienen. Puede ser que quieras hacer detox, o quizás adelgazar, o meditar o hacer Yoga.  Mangosteen tiene una parte medicinal importante, por lo que una vez les escribas, ellos se pondrán en contacto contigo para evaluar y ayudarte a saber qué programa es el que te encaja mejor.

¡Por cierto! También tienen unos programas de Ayurveda muy interesantes. 

 

¿Qué mes es el mejor para viajar a Tailandia ?

Yo viajé en Octubre. Supuestamente es un mes «complicado» para viajar a Tailandia.

Ten cuidado con el monzón – era lo que todo el mundo me decía.

Y es verdad, Octubre es época de lluvias en Tailandia, pero sinceramente me lo había esperado mucho peor. Pensé que iba a haber días que no iba a poder salir del mal tiempo – y ya lo había asumido – pero no fue así para nada. Lluvias torrenciales, pero puntuales. Que – para mi – tenían también un encanto especial de ver. De todos modos, si prefieres ir cuando la época del Monzón ha acabado, la mejor época es entre Febrero y Junio!

 

¿Cómo llegar a Mangosteen ? 

Para llegar a Mangosteen la mejor forma de hacerlo es coger un Taxi, tanto si vienes  del aeropuerto de Bangkok, o de otra isla en Ferry. El Taxi para llegar tiene un precio standar, te saldrá por 60 BATHS – unos 18 euros, si vienes del aeropuerto. Y unos 300 BATHS si vienes del Ferry. 

 

Si te animas, cuéntanos tu experiencia!

 

 

01 Feb 2020

O tomas riesgos, o nada 🚀

¡Estrenamos sección!  Este mes de Febrero empezamos con una nueva publicación, después de unos meses sin actualizar de forma consistente. Cada mes lo empezaremos con un post reflexivo que se base en una palabra. La de este mes es RIESGO. Son muchas las connotacioens negativas que se asocian al riesgo, pero vamos a repasar personajes que nos demuestran que solo tomando riesgos conseguimos lo que queremos.

Coge un café y disfruta. ¡Cuéntanos después que te ha parecido! ☕

 

Anna Wintour, Bill Gates, Oprah Winfrey… en este mundo existen ciertos personajes de esos que te inspiran, idolatras y valoras por su trabajo, ética, o trayectoria personal/profesional. Todxs ellos suelen tener algo en común: No le han paralizado ante el miedo a los riesgos. Normalmente la mayoría de los mortales huimos de los riesgos como de la peste, y nos sentimos súper cómodxs en nuestra zona de comfort.

El jueves pasado leía en Instagram la quote de Muhammad Ali «El que no es lo suficientemente valiente para tomar riesgos, no va a lograr nada en la vida», acompañado de una reflexión sobre la aversión de los seres humanos a los riesgos, explicando que evitamos el riesgo a toca costa,  y me quede flipando. ¡Porque es muy cierto! Como dice Tony Robbins, estamos preparados a nivel biológico para evitar tomar cualquier tipo de riesgo en nuestra vida. ¿Eso quiere decir que preferimos evitar algo y quedarnos con lo que tenemos antes que arriesgar y conseguir lo que queremos? – Si 😬

 

 

El típico «que pasaría sí…»

Estamos constantemente pensando eso de “que pasaría si…”  A ver, deja de darle tantas vueltas a las cosas y atrévete a saltar. ¡La gracia de la vida y las mejores cosas pasan cuando corremos riesgos! Salta, pero cuidadín con hacerlo hacia el abismo. Pregúntate antes: ¿Qué cosas son importantes para mi? ¿Qué me hace saltar feliz de la cama por las mañanas? ¿Cuáles son mis valores?  ¿Dónde me veo en  5 años?  Interrógate al máximo.  Conocer qué riesgos deberíamos tomar requiere hacernos muuuuuuchas preguntas.  Responder a estas preguntas nos ayuda a entendernos un poquito mejor. No estamos nada acostumbradxs a escucharnos.  Si estás perdidx y no sabes ni por donde empezar, ¿qué mejor que seguir los consejos de una de las mujeres más TOP ? Anna Wintour en su MasterClass «Consejos para tomas decisiones y riesgos», da tips muy guays, ¡toma nota!

👉Identifica qué problema requiere una solución en tu vida. ¡Sal del status quo!

👉Momento CSI. Recolecta la máxima información posible

👉 Evalúa los soluciones y los riesgos que corres.  Trata de ponerte en el peor escenario posible

👉Selecciona la mejor solución de todas las que has visto

👉Pasa a la acción

Cuando no pasamos a la acción es porque nos estamos protegiendo para no equivocarnos o fallar… 

En la Masterclass de Anna Wintour ella se refiere al área profesional, contando su experiencia como editora de Vogue,  pero lo hemos utilizado porque  es aplicable a la vida:

👉Pensamiento crítico: mirar la situación de forma totalmente objetiva

👉Skills personales: estamos conectados, tu decisión afectará a otras personas. Ser capaz de expresarte, hablar de tus emociones, de las razones por las que haces lo que haces puede ayudarte

👉Escuchar a todo el mundo: la opinión del otro no puede tener más valor que la tuya propia, pero sí que es bueno escuchar y tener en cuenta cuáles son las opiniones de las personas que tenemos cerca

👉Organización a tope: la organización es clave., ¡aprende a organizar tu tiempo! solo así podemos llegar a todo lo que queremos hacer

 

Toda elección implica una pérdida

¿Te suena eso de «El coste de oportunidad»? Es un término que se utiliza mucho en economía (si hiciste el bachillerato de Ciencias Sociales seguro que te suena) Friedrich con Wieser con su Teoría de la economía social (1914) ya decía que: «los distintos recursos que se dejan de ingresar o que implican un coste por el simple hecho de no haber seleccionado la mejor opción posible cuando hay una serie de recursos limitados, como suelen ser tiempo y dinero»

Es decir, cada vez que eliges hacer una cosa estás eligiendo no hacer otra. Cada decisión que tomamos, implica no hacer otra. Imagínate que estás pensado entre si quieres hacer un viaje o no, si al final no lo haces y ese mes te quedas en casa sin hacer nada, te quedas sin la oportunidad de vivir una experiencia maravillosa y un aprendizaje gigante. Por eso, si decides no hacer ese viaje, trata de pensar en otra alternativa que te compense ese coste de oportunidad 💙

 

«Cada decisión que tomamos nos  lleva a un camino distinto».

«Cada día, decidimos hacer una cosa y dejar de hacer otra».

 

Racional vs Emocional 

 ¿Cuáles son los obstáculos? Cada unx somos un mundo, algunxs somos super racionales, otros super pesimistas, otros impacientes. A la hora de tomar riesgos la clave es ser racional. Si se actúa de forma emocional guiadx por el momento y dejándonos llevar por las emociones podemos cagarla. Y es que  cuando nos enfrentamos a una nueva situación hay que analizarla desde el punto más objetivo posible. Tenemos que preguntarnos continuamente si la decisión que estamos tomando es racional, si es lo que de verdad queremos, o por el contrario nos estamos dejando guiar por el miedo y el estrés del momento.  

¡No tomes una decisión al momento! Hay veces que es inevitable porque la situación requiere un sí/no  en ese preciso momento. Pero normalmente jugamos con ventaja, podemos darnos un tiempo, un  margen para pensar,  hacer una lista de pros y contras o imaginarnos en esa nueva situación. 

Cuando empezamos a hacer algo nuevo hay que tomárselo con calma, paso a paso. Si no estás acostumbradx a tomar riesgos en tu vida puede parecerte muy complicado. Al final es salir de la zona de comfort y aprender cosas de nosotrxs que no sabíamos que existían.  Por eso lo mejor es dividir lo que queremos hacer en pequeños pasos e ir poco a poco. 

Al final tomar riesgos forma parte de la vida.  Estamos todo el día tomando riesgos, aunque no lo sientas de forma tan consciente porque son decisiones pequeñas. Pero cuando hablamos de riesgos y esta palabra nos produce estrés es porque en nuestra mente aparece la duda de «un final feliz».  Cuando tomamos un riesgo heavy, hay que hacerlo porque de verdad creemos que merece la pena.  Hay riesgos que son momentáneos, como coger un avión e irse a hacer un viaje. En cambio hay otros riesgos que conllevan un trabajo constante y continuo, y  requieren hacer una reflexión constante de qué y cómo lo estamos haciendo. Piensa que es una inversión en tiempo y recursos. Imagínate un fondo de inversión, están tomando riesgos continuamente esperando tener un beneficio. Pero analizan todo el tiempo qué es lo que funciona y lo que no. Nunca seguirían invirtiendo sin pararse a analizar si lo están haciendo bien o en qué pueden mejorar.

Una vez que tomamos riesgos y vemos que las cosas nos salen bien, ¡es mucho más fácil seguir tomándolos!

¿Qué riesgo es el que tenías en tu mente mientras estabas leyendo esto?  😊

 

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