Dejar de ser introvertido
Dejar de ser introvertido, es una tarea que te llevará tiempo y esfuerzo. Necesitarás salir de tu zona de confort y arriesgarte en tus relaciones humanas. Como persona introvertida te encontrará bien en tu situación actual, aunque igual echas de menos tener un carácter más extrovertido. En pleno siglo XXI parece que «arrasan» las personas que disfrutan de la compañía de los demás.
Rasgos de una persona introvertida
No desea relacionarse
Las personas introvertidas no necesitan relacionarse con mucha gente, son personas de 2 ó 3 amigos. No buscan el “bullicio de las reuniones” se encuentra bien como están.
No expresa sus sentimientos
Una dificultad de las personas introvertidas es el de expresar sus sentimientos. No suelen hacerlo y si se encuentran en alguna dificultad, se sienten ahogados por ellos.
No saben pedir ayuda
Este es el mayor problema con el que se encuentra una persona introvertida: No sabe pedir ayuda. Y la realidad es que todos necesitamos los unos de los otros. La persona introvertida cuando siente esta necesidad, confía en que el otro la adivine ya que no sabe pedir “eso” que en ese momento necesita. Y se siente defraudado cuando el “otro” no adivina su necesidad y viene en su auxilio.
La persona introvertida no se aísla
Otro rasgo de la persona introvertida es que no se aísla. Ella mantiene un contacto social, pero es un contacto social muy limitado con familiares, amigos, o vecinos. Guarda a “tope” su vida de la mirada y curiosidad del otro.
Trabajo en equipo
Si eres introvertido no te sentirás a gusto trabajando en equipo preferirás labores donde el contacto humano no sea lo más importante. Tú y tu ordenador. Tú y una pipeta en un laboratorio…
Como dejar de ser introvertido
Para dejar de ser introvertido es bueno que te lo tomes con calma y vayas poniendo en práctica alguna, o todas de
Ponte metas fáciles
No decidas expresar tus sentimientos a un grupo de amigos (todos juntos) Propónte hablar con una o dos personas de tu círculo de conocidos.
Deja atrás el miedo
Deja atrás el miedo a comunicarte. Cada cual pensamos y nos comportamos lo mejor que sabemos. Compartirlo con otros ayuda a posicionarse delante de la otra persona.
Valora el positivismo
Háblate a ti y háblate sobre los demás de forma positiva. Sabes que las personas te aprecian, por tanto dite mensajes positivos sobre ti y las personas que te rodean.
Escribe un diario
Parece que no tiene nada que ver con relacionarte con los demás pero no es así. Si escribes un diario reflexionarás sobre ti y sobre los “otros”. Te será más fácil darte cuenta de donde están tus “enganches” más fuertes en el momento de relacionarte.
Adapta tus habilidades sociales
Si vas a un baile, y no deseas bailar, procura relacionarte con las personas que no bailan.
Si te molesta el continuo bullicio de una discoteca, sal a la terraza… o a la puerta y procura salir con alguien que en ese momento también se sienta “sofocado”
Y sobre todo:
Siéntete cómodo con los retos que te propongas. Ser introvertido es una característica de tu carácter. No todos debemos ser extrovertidos “a la moda”. En el romanticismo, la persona introvertida, era considerada una persona profunda, y de pensamiento libre. Aunque aprender a pedir ayuda cuando es necesaria, te hará sentir mejor y verte más protegido en tus andanzas.
Esta semana tuvo lugar uno de los acontecimientos más esperados del año: el desfile de Victoria´s Secret. El 8 de noviembre nuestros ángeles favoritos nos brindaron momentos inolvidables, entre los que destacaron la despedida de Adriana Lima y la aparición de Elsa Hosk con el Fantasy Bra de esta nueva colección.
Una vez más, la polémica rodea este evento, siendo la más afectada Bárbara Palvin. La modelo de 25 años ha tenido que soportar comentarios muy duros sobre su cuerpo por el simple hecho de salirse del canon normativo que estamos acostumbrados a ver en la industria de la moda. Esto me cabrea; y me hace reflexionar, una vez más, sobre la figura de la mujer y su sexualización.
Parece que las mujeres estamos obligadas a cumplir unas exigencias físicas y a encajar en unos cánones de belleza pensados por y para los hombres. Debemos ser perfectas. Pero ¿qué es la perfección?
La perfección es un estado de ánimo en el que has conseguido aceptarte y quererte a ti misma. Entender, que lo mejor que tienes es aquello que te hace diferente y que no tienes que intentar cambiarlo.
La perfección es ese sentimiento reconfortante que te arropa y te hace rebelarte.
Conseguirlo no es fácil, pero sí posible
.- Lo primero de todo, es entender que, de alguna manera, durante todos estos años hemos aceptado como válidos estos cánones de belleza y a día de hoy aún tratamos de cumplirlos.
.- Eliminar de nuestra cabeza la concepción de palabras como “gorda” como un insulto, y comenzar a entenderlas como adjetivos. Estar gorda NO es un problema, al igual que tampoco lo es estar delgada o atlética.
.- Otro de los puntos, es ser consciente de que, aunque suene típico, ningún cuerpo es mejor o peor que otro. Todas y cada una de nosotras somos diferentes, y recordad: eso es lo que nos hace perfectas.
.- Intenta escucharte para así saber si estás cómoda con tu cuerpo, y si no es así, asegúrate de que el único motivo por el que quieres comenzar un cambio eres tú misma y tu propio bienestar.
.- No escuches a los demás. Muchas veces las personas solo quieren hacerte daño o destruirte. Para todos ellos, oídos sordos: la mejor arma con la que puedes defenderte es tu seguridad.
.- Por último y más importante: sé menos exigente contigo misma. Eres mucho más grande de lo que piensas.
¿Te imaginas a tu abuela de joven comiéndose una bolsa de patatas fritas? ¿O atiborrándose a algún refresco? Yo no, sin embargo, sí que me la imagino viendo cómo se prepara un potaje, un revuelto de verduras o haciendo mermelada casera.
El cambio de los hábitos alimenticios
Entonces, ¿Por qué ahora es completamente normal ver a alguien comiéndose una bolsa de patatas fritas mientras ve una serie o bebiendo cualquier tipo de refresco en su comida principal cuando hace tiempo no lo era?
Esto me lleva a hacerme otra pregunta, ¿Qué está pasando con nuestra alimentación? ¿Qué estamos comiendo?
No hay más que observar unos cuantos datos, por ejemplo, la Coca Cola se empezó a comercializar en España en el año 1953, las patatas fritas llegaron en los años 40. Algo que ahora lo tenemos tan normalizado no lo era hace unas cuantas generaciones.
Ha comenzado el juego de los ultraprocesados. Y aquí el único que irremediablemente va a perder vas a ser tú.
Pero espera, frena ¿qué es esto de los ultraprocesados?
Los ultraprocesados son todos aquellos alimentos que han sufrido un procesamiento donde se les añade, retira, mezcla, texturiza, etc. una serie de ingredientes de baja calidad y/o donde el propio procesamiento disminuye su calidad. Esta peor calidad se traduce en un producto que se vende como alimento, pero que fisiológicamente en nuestro organismo tiene efectos perjudiciales en menor o mayor medida. Como son; refrescos, bebidas energéticas, zumos envasados, lácteos azucarados, bollería, pan blanco, carnes procesadas, pizzas comerciales, galletas, cereales refinados y barritas…
Nosotros los humanos, creamos a los ultraprocesados hace poco menos de un par de siglos. Al principio no daban problemas, no suponían un riesgo para nuestra salud ya que se comían de forma moderada y no estaban tan presentes en nuestra dieta, pero desde hace unas décadas se han ido colando silenciosamente en nuestras cocinas y lo que es peor en nuestro cuerpo haciendo que de repente morir por enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer sea algo “normal”, ¿no resulta un poco extraño?
Lo es y se lo ha parecido a mucha gente, tanta que se ha empezado a formar un movimiento revolucionario llamado Real Fooding que pretende hacer resistencia a toda esta industria que se ha estado forjando.
Lo contrario a los ultraprocesados es la comida real, se refiere a todos aquellos alimentos que han tenido un mínimo tiempo de procesamiento en su elaboración o que cuyo procesamiento industrial o artesanal no haya empeorado la calidad de la composición o interferido negativamente en sus propiedades saludables presentes de manera natural. Como son; verduras y hortalizas, frutas, frutos secos y semillas, tubérculos y raíces, legumbres, pescados y mariscos, huevos, carnes…
¿Qué pretende este movimiento Real Fooding?
Sostiene la idea de comer comida real y evitar los ultraprocesados, a través del conocimiento y de la conciencia comenzar a sensibilizarnos de qué significa alimentase bien y empezar a darse cuenta de lo que conlleva para nuestro cuerpo comerse una fruta a un bollo industrial.
Reto personal
Cuando me adentré en este reto personal me fui dando cuenta de que era una drogadicta de muchos alimentos ultraprocesados que estaban en mi día a día, que no los consideraba nocivos y por tanto los comía sin parar, como eran el chocolate blanco, el cola cao, incluso la salsa de barbacoa y siempre me echaba como mínimo 2 stick de azúcar en el café.
Hoy, 6 meses después, no me echo nada de azúcar en el café y no lo siento excesivamente amargo ni me repugna, es más ahora el café me gusta.
Resulta duro cambiar tus hábitos alimenticios, pero a día de hoy puedo decir que he ganado en salud, ahora tengo más apetito por cosas sanas, he encontrado motivación en el deporte, llevo varios meses sin sentir dolores menstruales, me siento mejor conmigo misma, ¿casualidad?
Cambio de hábitos
Antes de empezar a cambiar tus hábitos tienes que darte cuenta de que va a ser una lucha diaria, que vas a tener que combatir contra tu cerebro porque este te va a pedir azúcares, harinas refinadas, etc. Es decir, bollería industrial, bebidas energéticas… Lo que estamos habituados a comer. Pero como todo hay que ir paso a paso, por ejemplo, antes solo comía chocolate blanco y detestaba los otros tipos de chocolate porque me parecían demasiado amargos, pero un día empecé a probar el chocolate con leche, luego el negro 55% y ahora como el del 72% y me parece que tiene un sabor demasiado dulzón. Con todo esto quiero decir que es cuestión de habituarse, de ponerse retos continuos y de evitar de que no entre tanta comida ultraprocesados en tu casa, así evitarás comerlo.
¿Qué he conseguido?
He llegado a ganar gusto por los alimentos, ahora disfruto lo que como; la fruta antes me parecía insípida, las verduras eran inexpresivas… Y ahora le encuentro el sabor natural a todo. No está todo tan soso como creemos.
Las frases típicas como “esta fruta ya no sabe como la de antes” puede que en parte esté propiciada porque ha cambiado nuestra percepción del gusto, que está siendo alterada por otros alimentos que tienen excesivo azúcar.
¿Por qué no pruebas a comer más fruta? O el yogur natural al adulterado con mermeladas extrañas, o a ponerte a ver tutoriales en YouTube de cocina y a experimentar, en preguntar a tu abuela por cómo era eso de las conservas, en ver que lo mismo la crema de cacahuete es más fácil de hacer de lo que te piensas… Antes de meter tanto químico al cuerpo.
Yo no soy nutricionista y nunca lo seré todo esto que he escrito es lo que he ido aprendiendo de la mano de Carlos Ríos y su equipo de profesionales.
Con algo tan sencillo como seguirles en Instagram y ver, día tras día, sus memes, sus “pimientazas” y toda la información que transmite a diario ha conseguido me haga realfooder y me pregunte, ¿a quién dejo entrar ahora en mi cocina?
Importancia de la información
Informaros, porque la información es poder y detrás de investigaciones a cerca de lo que es y no sano hay importantes marcas que están pagando a periodistas, influencers, científicos, investigadores para que te llegue a ti, como consumidor la idea distorsionada de que comer ciertos alimentos son sanos o no tan “dañinos” para tu cuerpo.
Muévete, actúa, lee las etiquetas, busca en Internet que es eso de las harinas refinadas, mira el documental de la 2 de “Bañados en azúcar”, pregúntate que es esto que acabas de leer, mira el programa de “how it made” y créeme te pensarás dos veces antes de volverte a llevar una salchicha de Frankfurt a la boca.
Si queréis saber más:
@Carlosriosq,
@realfooding_
@academia.realfooding
Texto autor: Marina
Textos del autor:
La teoría del iceberg (He llegado a mi meta)