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Category : Se tú misma

05 Jun 2018

Piel, todos tenemos piel

 

«Subes esa foto para provocar»
«Deja algo para la imaginación»
«¿Cómo sales así a la calle?»
«¿Qué va a pensar tu novio/ tu madre/ tu padre/ tu abuela si te viera así?»
«Como le gusta enseñar»

Piel, lo que enseñas en la foto es piel, lo que se ve debajo de la falda corta o a través del escote es piel, y debajo de la piel tenemos valores, que son los que realmente nos visten.
Que triste me resultaría solo poder mostrarle a mi novio la piel, con las cosas tan bonitas que me han enseñado mi madre, mi padre y mi abuela.

Que monótono y aburrido ir siempre tapada, pudiendo dejar que tu piel se impregne de olores, calor, frío, sabor, valor.
Que feo pensar que puedes medir la dignidad de alguien por la cantidad de piel que deja ver.
Piel, con tantas cosas bonitas debajo que enseñar, con tantas cosas por aprender, pero, por supuesto, con cicatrices.
Piel, todos tenemos piel, pero también todos tenemos cicatrices, marcas de agujeros que han abierto en nosotros los años, las caídas, las personas, y por los que, seguramente, entraron mil lecciones que ahora descansan debajo de nuestra piel.

Que bonito es acariciar la piel de alguien a quien quieres, a quien echabas de menos, pero que difícil es traspasar la barrera que la piel ha creado y acariciar sus miedos.
Enseña piel, muéstrale al mundo tus cicatrices e invítalos a que las sanen con sus valores, todos tenemos, al igual que piel.

Piel, lo que enseñas en la foto es piel, lo que se ve debajo de la falda corta o a través del escote es piel, que no es sinónimo de vergüenza, que todos tenemos, y que deja ver valores de los que tu novio, tu madre, tu padre o tu abuela están orgullosos.

Escrito por:

Vicky Escuder
30 May 2018

Qué hacer cuando no sabes que hacer con tu vida

 

Hoy me pregunto ¿que quiero conseguir en la vida?

La pregunta me parece simple.  Pero me paro unos momentos, y frunzo el ceño:  ¿Qué quiero conseguir en la vida?, ¡¡¡menudo preguntón!!!

 

Me he oído repitiendo lo que muchas veces escuché a mis padres, a mis amigos…

 

Lo normal es que rápidamente me conteste, pues yo quiero conseguir lo que todo el mundo:  terminar mis estudios, un trabajo, una pareja, una casa…  porque quiero ser feliz

Empiezo a notar el sudor en mis manos, empiezo a ponerme nerviosa.  Me he oído repitiendo lo que muchas veces escuché a mis padres, a mis amigos…

Tengo dudas, ¿es lo que quiero conseguir o es lo que me han dicho que tengo que querer conseguir  y estoy haciendo mío «sus quereres»?

 

Aprendí, en aquel momento mágico que conseguir no significa ser lo conseguido

 

La habitación empieza a dar vueltas.  Yo estoy en el centro y las paredes con sus diplomas y cuadros giran rápidamente a mi alrededor.  No soy capaz de leer con claridad, sólo atisbo palabras como: doctora en…, academia de… sellos y firmas que rubrican documentos.  Y yo estoy en el centro, nada me toca, con nada me siento identificada.  Es un momento mágico: Yo-sociedad.  Lo percibo con claridad y sin sudor en las manos, estoy tranquila.  Poco a poco las paredes se serenan y sin prisa ocupan su lugar. Las veo por primera vez, son solo cuatro planos con sus aristas y ángulos, desnudas, esperando que yo sin prisa las adorne con mis logros, con los documentos que acrediten lo que he conseguido en la vida.  Mi ego estalla de gozo:  cuanto espacio para «empapelar», mi Yo, riendo exclama: ¡cuanto cuadro que limpiar!

 

Aprendí el significado de la libertad.

 

Ya tengo cuadros que limpiar, sellos en papeles que todos pueden leer.  Y yo sonrío a la vida: aprendí a conseguir.  Aprendí, en aquel momento mágico que conseguir no significa ser lo conseguido.  Aprendí el significado de la libertad.  Aprendí a no tener miedo a vivir.

Me di cuenta que lo que tengo que conseguir en la vida es un sentimiento inalterable de que yo estoy en la vida, de que yo soy la vida…  ¿y lo demás?  Lo demás será mi forma de entender la sociedad, de entender mis relaciones, de formar parte de la sociedad que me ha tocado vivir.

 

La gente que quiere más aprobación consigue menos

y la gente que necesita menos aprobación consigue más

Wayne Dyer

 

 

29 May 2018

Qué es lo que te hace reír

 

Conocer lo que te hace reír es tan importante como saber lo que te gusta pedir cuando vas a un restaurante.  La risa es la respuesta que nuestro cuerpo da cuando expresamos alegría y otras emociones positivas, por lo tanto conocer lo que suelta nuestra risa es vital para sentirnos bien.  ¿Cómo vamos a buscar algo si no lo conocemos?  ¿Qué te hace reír a ti

 

Según crecemos vamos olvidando la risa

 

Desde niños reímos, pero es curioso que según vamos creciendo reímos cada vez menos y casi olvidamos que hay cosas que nos hacen gracia.  Si nos preguntasen tres cosas que nos hacen reír, ¿sabríamos decirlas? A los niños casi todo les produce risa, es muy fácil oír su risa y a los mayores les gusta…  pero poco a poco van dejando de hacerlo.  Los mayores suelen decir:  «la vida es seria», «pareces un tonto, te ríes por todo»  y así vamos olvidando la risa, vamos olvidando la sensación placentera que nos produce su sonido.  y nos vamos metiendo en el mundo de la seriedad y posiblemente de los pensamientos negativos.

 

La risa une más a las personas que el dolor

 

Saber lo que te hace reír es importantísimo si no quieres pasar por la vida como una persona rígida, que no sabe apreciar el lado bueno de las cosas.  La risa une más a las personas que el dolor y quita hierro a muchos pequeños o grandes sinsabores al relativizarlos.

En este post no vamos a a hablar de los beneficios de la risa en nuestra salud y en nuestras relaciones personales, que las hay, solo queremos que te pares a pensar en la risa, en tu risa.  En las cosas que te hacen reír para que las busques y las disfrutes.

 

Si no buscamos lo que nos hace reír, estamos como castrados

 

Ser conscientes y podernos reír de nosotros mismos y con nuestros amigos nos hace la vida más dulce.  Nada es tan serio en la vida como para que la vivimos sin la compañía de nuestra risa.  Si no conocemos y buscamos lo que nos hace reír, estamos como castrados, nos falta una parte de nuestra función organísmica.

Yo no te voy a decir lo que te hace reír, eso lo sabes tú.

Puede hacerte reír que empiece a llover cuando sales «de punta en blanco» de tu casa y sin paraguas y llegues al café donde has quedado con «ese amigo», que pretendes que sea algo más y tu pelo…, vamos…  que ni salida de la ducha.

Puede que te haga reír, ese chiste, que has contado mil veces pero que cuando lo vuelves a cuentar, vuelve a producirte tanta gracia que casi no te salen las palabras…

Puede que te haga reír, el ver la cara compungida de una amiga, y no es que pretendas reírte de lo que te está contando…  solo que estás viendo el otro lado de la situación.

Que nadie te quite tu risa.  Es una libertada que posees junto con muchas más.  Rebélate contra la gente que te dice que no es apropiada y revela tu buen humor y ganas de vivir.

 

La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano   (Victor Hugo)

 

14 May 2018

Hábitos diarios que mejoran tu vida

Cada uno nos identificamos con nuestros hábitos

 

Cada uno nos identificamos con nuestros hábitos. Nuestros hábitos son las mil rutinas diferentes que nos hacen saber que somos “yo”, nos proporcionan nuestra identidad.  Son nuestras rutinas. ¿Tienes planes nuevos? Ten cuidado, nuestros hábitos pueden boicotearlos.  Nuestras costumbres diarias dan  continuidad a nuestra historia.  Y nuestro cerebro se asienta sobre ellas.  Los hábitos nos transmiten seguridad:  si ayer salió bien, pues… hoy también saldrá bien.  Por eso nos cuesta tanto cambiar los hábitos.

 

Los hábitos son los que ponen límites a nuestra identidad

 

Hábitos conscientes y hábitos inconscientes

 

Los hábitos son normalmente conscientes pero también tenemos muchos que son inconscientes. Los hábitos inconscientes, los tenemos tan automatizados que no nos damos cuenta de que los realizamos.  Y caer en ellos es parte importante para que cambiemos otras rutinas que vivimos como molestas.  “Llegamos tarde a la oficina” y nos molesta, “queremos llegar a tiempo” y nos proponemos hacerlo.  Empezamos a proponernos:  Me levantaré más temprano, desayunaré en menos tiempo… pero seguimos llegando tarde.  Nos sentimos decepcionadas:  no lo consigo.  Vemos lo más obvio, lo que tenemos registrado como rutinas para llegar pronto, pero igual lo que nos está haciendo llegar tarde es no haber apagado el móvil y acudir a él cada vez que nos suena una alarma.  Lo tenemos tan interioridad, que no contamos con este acto, nos pasa desapercibido.  Y si nos hemos levantado antes y tenemos conectado el móvil….  más veces sonará y más veces lo atenderemos.

 

Los hábitos inconscientes, los tenemos tan automatizados que no nos damos cuenta de que los realizamos

 

Los hábitos no son superstición

 

Ya hemos dicho que tener hábitos nos transmite seguridad.  Pero caer en la superstición, es otro tema.  Sentarse a una mesa ordenada cuando voy a estudiar, es un buen hábito, pero si lo convierto en superstición, si no puedo ponerme a estudiar si mi mesa no está perfectamente ordenada porque no voy a aprobar el examen, el hábito se convierte en un condicionante y eso no es bueno.  El hábito está par servirnos y no para que nosotros le sirvamos a él.

 

El hábito supersticioso se convierte en un condicionante   

 

El hábito como ritual

 

El hábito como ritual, nos tranquiliza, nos da la calma que necesitamos para actuar.  Es común que un cantante, o cualquier persona que se tenga que poner de cara a un público, nos cuente que antes de salir a escena le gusta hacer tales o cuales cosas.  Son un conjunto de acciones, que por conocidas, a esa persona le transmiten seguridad, calman su mente para lidiar con el estrés que ponerse ante el público le proporciona:  “¿Gustaré, no gustaré?”

 

El hábito ritualista, calman nuestra mente para lidiar con el estrés  

 

Hábitos que mejoran nuestra vida

 

Todos salimos a escena cuando nos levantamos de la cama. Y tener buenos hábitos nos ayuda a lidiar mejor con nuestro día.  5 hábitos que mejoran nuestra vida y aunque muy oídos, pocas veces ponemos en práctica son:

Hacer ejercicio, antes de ir al trabajo o a los estudios, o simplemente antes de empezar con las rutinas de la casa.

Meditar:  Ya sea una meditación convencional, tipo yoga o similar, o simplemente dedicar 5 minutos, sin prisas, a visualizar nuestro día sin agobios.

Comer una fruta al medio día.  Simple pero eficaz.  Nos hace tener un “parón» en nuestro trabajo y ver lo que hemos hecho y lo que nos falta por hacer.  O simplemente charlar con una compañera y hacer unas risas.  Además de haberle metido al cuerpo unas vitaminas…, que no le vienen mal.

Y sobre todo:  Formularnos en positivo.  Cualquier tarea que tengamos que afrontar,

 

Todos salimos a escena, cuando nos levantamos de la cama, para vivir nuestro día

 

 

11 May 2018

El silencio entre tú y yo

 

Sentir el silencio

Siento el silencio entre tú y yo.

Digo silencio… No, no es silencio.  El silencio es un momento de comunicación donde sobran las palabras porque el espacio se llena de paz entre tú y yo.

Mi silencio, es la tensión de no dejar escapar el grito, las palabras claras, que modelan mi pensamiento y que como volcán en erupción quiero descargar sobre ti, y no me atrevo.  No sé que palabras utilizar, que tono de voz poner para que tú, mi otro yo, al escucharlas no percibas el calor de la decepción.

 

Silencio donde mi alma exterioriza el placer de vivir

 

Prefiero mi silencio, prefiero el tuyo y así envolverme en la fantasía de que nos entendemos, de que no necesitamos palabras porque nuestra unión es perfecta.

Busco en ti, la confianza que no encuentro en mí, para conseguir ese momento de silencio perfecto.  Silencio donde mi alma exterioriza el placer de vivir.

Tú y yo, semicírculos convexo y cóncavo que al unirnos formamos el círculo deseado, día a día en expansión, formando espacios más amplios donde dibujar los destellos de luz.  Círculo sin principio ni fin, que forma las huellas de nuestros pasos.

 

En el tiempo, que no existe:  nos unimos

 

Si.  En el silencio, y en las frases compulsivas nos conocimos.  En el tiempo, que no existe:  nos unimos.   Porque siempre fuimos uno, nunca fuimos dos.

Siento las palabras como el mar percibe sus olas pero el silencio donde se fraguan, se me escapa.  Tiene vida propia que no se deja ver.

Sé que estás ahí, silencio perfecto.  Mi imaginación te atrapa pero tú te escondes a mi realidad.  Sé que estás ahí, y sé que cualquier día yo seré tú realidad.

 

Existen ciertas clases de silencio que te hacen caminar en el aire

 Cecelia Ahern

 

 

09 May 2018

No permitas que los miedos aparten tus deseos

 

Nuestro miedo aparta los deseos que valoramos como “es una locura”.  Pero, ¿a que tenemos miedo?  Si lo pensamos detenidamente no tenemos miedo a emprender una acción nueva, lo que nos detiene ante la acción es pensar en el fracaso.  Pero el fracaso está en nuestra mente,  es una ilusión.  No pienso que exista la derrota total, como tampoco existe el éxito absoluto.  Movernos en estos pensamientos totalitarios es lo que nos impide comenzar cosas que deseamos y que dejamos en “el cajón de ya lo haré”.  Lo que sí existen son retos en el camino con los cuales debemos de lidiar.

Sentir miedo es bueno 

 

Si el miedo está en nuestra cabeza, es «paja mental»

 

Nos presentan el miedo como algo negativo, pero no es así.  El miedo es un sentimiento natural, lo compartimos con todos los seres vivos y está ahí desde siglos para alertarnos.  Es un sentimiento que se activa para decirnos que tenemos que ser conscientes de los recursos que tenemos que actualizar para llevar a buena meta nuestros deseos, pero no para paralizarlos.

El miedo lo sentimos en el cuerpo, es una sensación pero si el miedo está en nuestra cabeza, son los pensamientos limitantes que nos impiden la acción, eso no es miedo:  eso es “comedura de coco”, dicho de forma coloquial.  Son pensamientos que no nos dejan comenzar nuestro vuelo.

 

Pensamientos que se nos presentan como miedo 

Ver sólo lo negativo que nos puede ocurrir cuando queremos realizar nuestro sueño:  “Seguro que se ríen de mi”, “terminaré arruinado”,…

Utilizar adjetivos exagerados cuando pensamos en nuestro deseo:  “es una locura”, “en el fondo es una mierda”, “es para ricos”

Generalizar:  “A nadie le ha salido bien”, “nadie lo consigue”, “solo pasa en el cine”…

Utilizar este tipo de pensamientos entra dentro del sabotaje:  nos impedimos a nosotros mismos comenzar una acción que deseamos.  Nos negamos la experiencia y poner en marcha nuestros recursos como personas inteligentes que somos.

 

 Apartar el miedo

 

El miedo emoción que generamos para no salir de nuestra zona de confort

 

El miedo, nos  lo creamos o no, es la emoción que generamos, porque nos cuesta salir de nuestra “zona de confort”.  Es un sentimiento que justifica nuestra pereza a dejar lo conocido porque lo conocido, aunque no nos satisfaga del todo, nos ha permitido llegar a donde estamos. Y ya conocemos el refrán…  «más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer»  Seguro que es uno de los refranes que más limitaciones han generado y que menos han seguido las personas con ilusión y capaces de emprender. 

Comprender el miedo

Cuando analizas tu miedo, comprendes tu miedo y ya puedes salir de él.  El miedo deja de pertenecer al mundo de lo irracional. Y por lo tanto puedes encontrar soluciones adaptadas a la situación nueva que quieres vivir.

Imagina que nunca has hecho una tarta, pero quieres hacer una porque a tu pareja le gusta el dulce y alaba como repostera a su hermana:

Si comienzas por: 

Cuando se la dé, se reirá de mí.  Mejor comprarla en la tienda.

Seguro que me sale mal, no la he hecho nunca.  Mejor la compro en la tienda.

La comparará con la de su hermana y seguro que ella sale ganando.  La compraré en la tienda.

Quiero hacer la mejor tarta del mundo, soy muy buena repostera.  Pero hoy la compraré en la tienda.

El miedo, disfrazado de pensamiento está ahí.  Y la comodidad también…  Seguro que no te ha ido mal comprando las tartas en la tienda.  Pero tú deseas hacer la tarta, o hasta deseas competir con su hermana, igual te gusta la repostería…

Responsabilizarte de tus deseos, nos conduce a nuestra libertad para actuar.

 

El éxito solo se encuentra antes que el trabajo, en el diccionario

 

 El miedo hay que ponerlo en su lugar  

Ponemos al miedo en su lugar cuando expresamos claramente nuestro deseo y encontramos los pasos que nos llevan a realizarlo.  Buscar el éxito de un proyecto sin tener en cuenta el como lo vamos a lograr, es vivir una quimera.  El éxito solo se encuentra antes que el trabajo, en el diccionario.

Cuando ponemos el miedo en su lugar, es el momento de revisar nuestras renuncias, de actualizar nuestros antiguos anhelos.  De dirigir nuestra vida, conforme a nuestros deseos.

 

A nada en la vida se debe temer. Solo tenemos que comprender

Marie Curie

 

 

10 Abr 2018

Cómo puedo poner mi vida en orden

Muchas veces nos preguntamos, ¿cómo puedo poner mi vida en orden? Nos decimos a nosotras mismas:  “no puedo seguir así, tengo que ordenarme”  Es un imperativo.  Nos exigimos un nuevo orden.  Porque si estas viviendo es, que ya posees uno.  Muchas veces no vemos algo tan sencillo como eso:  El orden con el cual vivimos.  Y todo orden es una rutina.  Lo que te estás pidiendo es una rutina diferente a la que ya posees. Te pones nervioso porque dejas todo para el último momento, procrastinas constantemente.

 

¿Por qué te pides un nuevo orden?

El nuevo orden, se percibe como necesario porque con el que se tiene, se piensa que «no se saca las cosas a delante” como nos gustaría.  O, simplemente porque oyes a tu alrededor la famosa frase de: ¡que desordenada eres!, No vivas tu desorden como una exigencia de los demás.

El orden y el desorden son apreciaciones subjetivas.  Distintas personas viendo lo mismo, lo pueden interpretar como orden y como desorden.  Depende de los niveles de perfeccionamiento que se exijan.

 

El orden y el desorden son apreciaciones subjetivas

 

Piensa qué necesitas organizar

Pensar en organizar mi vida, es no decir nada.  Como en todos los temas, definir claramente el objetivo que quieres conseguir -en la nueva organización de tu vida- es básico.

 

Una estructura rígida e inamovible, no es orden

 

El orden forma parte del rendimiento, por lo tanto, una primera pregunta es: “¿En que área de mi vida quiero rendir más?

Y la segunda, es sentir las causas que han contribuido a que ese área la veas  con falta de orden.

El orden no significa:  una estructura rígida e inamovible.

 

Causas que nos hacen pensar que necesitamos un orden distinto

El estrés, es una de ellas.  Hay momentos en la vida que que nos llegan más tareas a realizar de las que estamos habituados, y lo vivimos con agobio porque nos parece que no llegamos a todo.

Los sentimientos negativos, es otra.  Si vivimos un momento bajo, suele ser común dejar las “cosas para mañana” y !claro!, un día detrás de otro al final exclamamos: “¡dios mío: que desorden!, no puedo seguir así” 

Hay libros, actuales como los de Marie Kondo o Meik Viking, que tratan este tema desde la perspectiva de que el orden tiene como finalidad el bienestar.

 

La concentración es importante

Cuando vivimos estrés o pensamientos negativos, nuestra mente suele viajar sola…  No se para el tiempo suficiente en una tarea.  Por lo tanto hay que tener en cuenta que terminar la tarea que se comienza es vital y si se presenta otra, es bueno tomarse unos minutos para priorizar cuál es la más importante y realiza;  pero sin tener la sensación de posponer.  No hemos pospuesto, solamente hemos tomado una decisión.

 

El orden entraña disciplina

Para la decisión de volverte a ordenar, es necesario adoptar hábitos nuevos, medios que ayudan a conseguir «eso que se quiere conseguir» y hacerlos nuestros, significa, que entramos en una disciplina con la que se tiene que ser honesto, como:

.- Listas de tareas

.- Agendas

.- Calendarios

 

Si comes: come; si te duchas: dúchate

 

Es decir, de forma anticipada, hacer una programación de lo que quieres realizar dentro de un periodo determinado de tiempo.  Y no mezclar tareas.  Si comes: come; si te duchas: dúchate; si lees un libro:  lee, hasta que tú decidas dejarlo.  Si preparas un informe: evalúa primero el tiempo que lleva, y después termínalo en el periodo que has establecido, si tomas un café con un amigo, dedícale su espacio…  Y antes de dormir…: Repasa lo que has hecho y has dejado de hacer.  Darse dos besos por lo logrado, parece tonto,pero hará que durmamos en paz.  Y…  dormir tranquilos nos prepara también para el siguiente día.

 

 

19 Mar 2018

No puedo parar de comer

¿Por qué no puedo parar de comer?

Hay muchas razones por las que no podemos parar de comer. Vamos a ver algunas de las razones más comunes para que esto ocurra.

La comida es un placer 

¿A que muchas veces tenemos la sensación de no poder parar de comer un alimento?  Eso es así porque el sabor nos es muy agradable.  Y queremos seguir repitiendo ese placer que paladear el alimento nos proporciona, como por ejemplo el chocolate.  A las personas que les gusta, igual, siempre tienen espacio para poder degustar una onza más  o comer ese  bombón que… ¿por qué se va a quedar en la caja?.  El carácter de estas personas suele ser “guloso”, se resisten mal a lo que consideran que les proporciona placer y comer es un placer,

 

La comida no te sacia 

Un segundo motivo es que hay alimentos, que como tal, no sacian.  No nos proporcionan la sensación de estar llenos, pongamos por caso las pipas de girasol. Y por lo tanto no vemos, el motivo ni el momento, de dejar de comerlos y cuando nos damos cuenta tenemos dos platos llenos de cáscaras y nos decimos:  no es posible que me haya pasado la tarde comiendo.

 

Sientes que te has vuelto adicto 

Un motivo importante, y de este se encargan las industrias alimenticias, de agregar aditivos de sabor a los productos que consumimos.  Estoy hablando sobre todo de los snacks, bolsitas que abrimos para compartir con unos amigos o mientras vemos un programa o leemos un libro y cuando terminamos una vamos al armario a ver si quedan más y ni nos damos cuenta que ya nos hemos «zampado» una.

 

Comes mucho por ansiedad 

En nuestras sociedades ya no comemos sólo cuando tenemos hambre.  Por lo tanto el acto de comer, se ha convertido en muchos de nosotros, en una rutina para llenar ratos de aburrimiento en vez de ser un comportamiento para quitar el hambre y nutrir nuestro organismo.  Es decir, llenamos ratos de aburrimiento con comida.

 

En nuestras sociedades ya no comemos sólo cuando tenemos hambre

 

Comes por hábitos culturales 

También tenemos que considerar los hábitos culturales en nuestra crianza.  Es corriente que se asocie niños sanos a niños gorditos.  Es corriente también que a los niños se les pida “cómetelo todo”, que no dejen nada en el plato y además, los mayores lo racionalizan, apoyándose en que hay hambre en el mundo.  ¡Vaya!, que te culpabilizan del hambre ajeno, cuando por cualquier motivo no te quisiste  terminar el plato que tenías delante.

 

Somos víctimas de nuestras emociones.  Cubrimos los sentimientos negativos que tenemos con comida

 

Y luego está la siguiente razón, y es lo que más nos suele preocupar, el comer emocional.  Somos víctimas de nuestras emociones.  Cubrimos los sentimientos negativos que tenemos con comida. Nos disgustamos con algo… y a la nevera; nos dan una alegría y un buen chocolate con churros, mientras lo contamos, es ideal y si son tres churros en vez de uno:  Genial. 

 

Comes porque odias tu cuerpo

Y finalmente y más serio es cuando “odiamos nuestro cuerpo”, no lo queremos y de alguna forma hacemos por “verlo feo” y mediante “atiborrarnos” de comida, ya sabemos, que comer en demasía y en todo momento, contribuye a engordar y vernos gordos… no nos gusta y ya tenemos una razón más para “odiar más a nuestro cuerpo” y nuestro cuerpo se queja del sobrepeso, con diversas molestias adicionales, que nos hacen sentir peor y quererlo menos.  En la mente de todos está:  es un círculo vicioso, y ¡claro, lo es!.

 

¿Cómo dejar de comer compulsivamente?

 

Salir de este círculo conlleva observarse a sí mismo y conocerse.  No disfrazar la verdad, que ya se sabe, con pretextos como: carezco de fuerza de voluntad, siempre me ha gustado comer, a los hombres les gusta “palpar”, las mujeres nos prefieren “fuertes”, no tengo por qué seguir la moda.  Hago lo que me gusta.

 

Para salir de este círculo vicioso, se necesita disciplina

 

Y para salir de este círculo vicioso, se necesita disciplina.  Esta palabra está muy demeritada en nuestra sociedad pero la disciplina es necesaria para terminar con cualquier círculo vicioso, incluida la comida.  Ponernos metas que cumplamos a rajatabla es prioritario y esencial para dejar de comer compulsivamente.

Primero, tenemos que realmente querer, querer dejar de comer de la forma en que lo estamos haciendo y luego y cumplir los objetivos que nos hemos autoimpuesto.  Objetivos reales y prácticos.  Por ejemplo ir sin dinero y así evitar la compra de productos que se antojan en el momento. No meter en el carrito de la compra productos que no necesitemos y con esto y otros recursos seguro que terminamos con nuestra sensación de no poder parar de comer.

19 Mar 2018

Debatirse entre dos personas

 

Supongo que a vosotros también os ha pasado, el debatirse entre dos personas.

La primera persona es, sin duda, el amor de tu vida. Eso no es discutible, admítelo ya. Porque nunca se va, porque nunca haces realmente nada para que se vaya. Porque siempre dejas la puerta abierta, porque se te para el corazón cuando parece que va a cogerla para irse. Y sujetas ese fino hilo, ese hilo que os permite jugar el uno con el otro, tirar y aflojar, y que no se rompe.

 

Y sujetas ese fino hilo, ese hilo que os permite jugar el uno con el otro, tirar y aflojar, y que no se rompe

 

Esa persona está en tu café por las mañanas, en la fría estación del tren y en el hastío de esperarlo, entre tus apuntes, en cada mordisco de tu comida, en tus mejores sueños y peores pesadillas. Su fantasma te persigue y ya no recuerdas tu vida sin esa compañía constante. Ese amor es el que te produce un nudo en la garganta, te revuelve el estómago y te cambia los colores de la cara, el que te hace sudar y, a la vez, tener escalofríos por el frío. Es el que te cruzas por la calle y te hace casi expulsar el corazón por la boca, tartamudear un tímido “hasta luego” y recrearte en ese breve encuentro durante semanas. Ese amor es el que imaginas a tu lado en las noches frías, para que lo sean menos.

 

Es tu alma gemela, tu media naranja, tu destino.

 

Ese amor es el punto de partida: todo va a ser comparable a él. Es tu alma gemela, tu media naranja, tu destino. Pero todo es injustamente complicado y nunca podréis estar juntos aunque tampoco separados. Vuestra historia fue tan real como tóxica, vuestro futuro estaría construido sobre unas bases tan quebradas, que se desmoronaría tan rápido como se construyese. Habéis destrozado tanto lo que un día fue, que no podéis acercaros a sus cenizas sin quemaros. Aunque lo hayas intentado tantas veces que tengas cicatrices de cada vez que las intentaste recuperar.

 

Vuestra historia fue tan real como tóxica

 

Afortunada o desafortunadamente, aparece la segunda persona. Esa persona que te ha visto rota, ha recogido tus pedazos, los ha reparado con delicadeza y te ama tanto a tí como a la versión rota que se encontró. Esa persona que te hace sentir segura solo con estar a tu lado. Que tiene una sonrisa magnética, unos ojos sinceros, unas manos sanadoras. Tu madre lo adora, tus hermanos lo imitan y tus amigas le sonríen, muriéndose por dentro de la rabia de no ser tú. Y tú… Tú te conformas. Porque es lo que hay que hacer. Porque es lo que te pide el mundo, lo que te pide la vida. La vida te pide calma: llevas años en medio de la calle en plena tormenta, sin zapatos y corriendo con el viento de cara.

 

La vida te pide calma: llevas años en medio de la calle en plena tormenta, sin zapatos y corriendo con el viento de cara.

 

Necesitas que te cojan de la mano, te lleven a un sitio seguro y te arropen. Te conformas, por tí, por él, por toda esa gente. Por la gente que te quiere y te ha visto llorar. Porque te han visto perdonar lo imperdonable, y quererte cada día un poco menos. Por lo felices que son de verte por fin con alguien que te merece. Pero, ¿La verdad? Tu estómago no se agita a su lado, tu garganta no se anuda, tus noches son, simplemente, templadas. No tartamudeas ni una sola vez. Hace meses que no te recorre un escalofrío de esos que hacen sentir viva. Pero es lo correcto, lo bueno, lo que toca, lo que debes, lo que hay. Así es la vida. A veces, no se trata de ganar o perder. Solo puedes arriesgar más, o arriesgar menos. Pero siempre se pierde.

Apuesto a que os ha pasado a todos, a que todos tenéis ahora mismo a dos personas en mente. Yo las tengo y, esta noche, mientras que cerrando los ojos, me deje caer entre los brazos de una, voy a pensar en la otra para así sentir calor.

Escrito por @burningmetaphors

 

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Voy a ser la protagonista de mi propia vida