Viva la vida, de todos los días.
¡Vivan! los convencionalismos sociales cuando son útiles. Vivan las reglas que nos ponen a prueba para demostrar nuestra inteligencia. ¡Vivo la vida cuando aún estoy a tiempo!
¡Viva la gente que vive con libertad!
Viva la gente que vive con libertad su sociedad del momento.
Que viva la gente que sabe lo que le gusta, lo que le mola y no cierra su boca.
Me gusta la vida, cuando dejo mi grito de angustia debajo de la cama
Me gusta la vida,
Me gusta la vida cuando dejo mi grito de angustia debajo de la cama cuando me levanto y me niego a que me acompañe, aunque como un perrito cariñoso me mueve el rabo para que deje que venga conmigo. Cuando llega la noche y me meto en la cama, antes miro debajo y veo con sorpresa que la angustia que dejé no me está esperando. No sabe estar sola. Sólo vive si yo le doy mi alojo.
Me gusta la gente que no permite que otro viva mal. Me gusta la gente porque tú y yo somos gente.
Me gusta el tiempo presente y el pasado, sin el ayer no hay hoy.
Me gusta sentir como vivían hace cientos de años.. y ver que en el ayer, como en el hoy, la gente lo que más busca es la felicidad.
Un beso
Un beso a la gente que sabe estar sola, un beso a la gente que busca compañía, un beso a la gente que vive acompañada.
No me rindo ante la vida, ante la vida que me proporciona este momento, aunque el momento no sea el que más me gusta
Sonrío
Sonrío a quien no crítica ni juzga porque vive la diversidad y sale a la calle sintiendo que todos tenemos derecho a expresarnos. Nuestro momento es el mejor, porque es el nuestro y en él escribimos las historias que nos gustan y las rectificamos para que sean mejor; un buen novelista re-escribe varias veces su libreto sin horrorizarse porque lo va ajustando a su concepto de perfección.
El tiempo todo lo cura, acabo de leer en el brazo de una chica.
Yo pienso que el tiempo no cura nada.
Cura la gente que vive su tiempo como tú y como yo
Texto: Itziar
Atención plena
La atención plena es la capacidad que todos tenemos para concentrarnos al 100% en lo que queremos hacer. Si dominamos la atención plena no dejaremos entrar pensamientos o sentimientos que nos distraigan de nuestro cometido. Seremos todo acción con la tarea que nos hemos propuesto.
Podemos decir que cuando vivimos un momento de atención plena, deja de existir para nosotros todo lo demás: Nuestro mundo se reduce a “mi yo” y “mi tarea”.
Por qué nos cuesta tener una atención plena
Nuestra cultura promueve la acción pero no la atención. Nos dirige a movernos, a estar activos pero a una acción compulsiva que requiere hacer muchas cosas y muchas cosas a la vez. Nos han educado para comportarnos así. Lo normal es que hayamos oído muchas veces… mientras haces esto, acuérdate de… o; mientras estás haciendo esto, estáte pendiente de…
Y nos hemos acostumbrado a pensar que esta forma de comportarnos es la correcta. Pero si nos fijamos el tener esta actitud nos suele traer complicaciones: pensamos que tenemos que hacer muchas cosas, y todas a la vez, y nos agobiamos. Y el agobio crea estrés (concepto muy normalizado en nuestra sociedad, pero poco útil y en muchos casos devastador porque arrasa con nuestro bienestar, con nuestra serenidad)
La atención plena nos hace protagonistas de nuestros actos
Nuestra vida parece ser una lluvia constante de tareas. Es verdad, vivir conlleva sentirnos activos, ser dueños de lo que hacemos… y aquí entra de pleno la atención. La atención, la atención plena es la que nos hace protagonistas de nuestros actos. La atención plena es una forma de atención que se puede cultivar y que si la cultivamos con constancia disfrutaremos de sus beneficios.
Tres pasos para iniciarte en la atención plena
Primer paso:
En la cama, antes de levantarte, dedica unos minutos a observar tu respiración. Ella te dirá si comienzas el día con tranquilidad o ya desde el comienzo estás acelerado. Y al mismo tiempo observa también los pensamientos que en este primer momento fluyen a tu mente. Es un ejercicio que te sorprenderá.
Segundo paso:
Durante tu día encuentra pequeños momentos en los que puedas observar tu respiración. Sé consciente de tu forma de respirar, aunque sea por breves momentos en cualquier situación que estés viviendo. Solo mira como entra y sale tu aire de tu cuerpo.
Tercer paso:
Al final del día dedícate un rato a apreciar lo que has logrado. No juzgues. Sólo aprecia lo que has hecho. Mírate sin poner sentimiento a las escenas, solo mira. Es una forma muy útil para “caer” en los patrones habituales y de los que normalmente no te das ni cuenta.
Practicar la atención plena y llevarla a tu vivir cotidiano es “un cómplice” que nunca te defrauda porque te hace ser dueña de tu propia vida.
La mente es un espejo flexible, ajústalo, para ver mejor el mundo
Amit Ray
Itziar
¿Alguna vez has oído hablar del síndrome del impostor? Alguien te hace un cumplido y no lo aceptas, te ofrecen una oferta de trabajo y sientes que no estás cualificada, estás haciendo algo, pero sientes que estás fingiendo, y que es cuestión de tiempo que alguien se de cuenta de cómo eres de verdad y te eche.
Pones esfuerzo en todo lo que haces, pero cuando ves que alguien valora tu trabajo, piensas que se ha equivocado, o tiene que estar hablando de otra persona
Pones esfuerzo en todo lo que haces, pero cuando ves que alguien valora tu trabajo, se ha tenido que equivocar, o tiene que estar hablando de otra persona. Te describe de cierta forma, y no puedes evitar sentir que esas características no te corresponden, que deben de ser de otra persona.
Y sentirse de esta forma hace que rechacemos muchas oportunidades o que la caguemos, y es solo porque internamente no nos sentimos lo suficientemente buenas
No es solo lo que pensamos en ese momento, es como nos sentimos de forma más habitual. Y sentirnos de esta forma puede hacer que rechacemos muchas oportunidades o la caguemos, solo porque internamente no nos creemos lo suficientemente buenas.
Pero, ¿qué es el síndrome del impostor?
El síndrome del impostor tiene mucho que ver con esa voz molesta que todos tenemos dentro de nuestra cabeza y que no se calla. Es ese pepito grillo capullo que no para de hacernos sentir mal y hacer hincapié en todas las cosas negativas. Tampoco tiene problemas en inventarse problemas e historias que no son la realidad que estamos viviendo: pero que se empeña en meterlas en nuestra cabeza hasta que nos los terminamos creyendo.
El síndrome del impostor tiene mucho que ver con esa voz molesta que todos tenemos dentro de nuestra cabeza y que no deja de molestarnos
¿Por qué iban a confiar en ti?
Pauline Rose Clance fue la primera en hablar de este síndrome en los 70. Fue después de estudiar a distintas personas que habían logrado grandes éxitos en sus carreras debido a habilidades e inteligencias «super-obvias», pero que, aún así, no sentían que lo merecían.
Es un síndrome que afecta tanto a hombres como a mujeres, y puedes tener efectos muy negativos en la consecución de tus logros, tu felicidad y tu salud. Impacta de forma muy negativa en tu autoestima y la confianza que tienes en ti mismo. Así como produce ansiedad y miedo al fracaso.
Hace que un pequeño error se convierta en una montaña de arena, que no seas capaz de aceptar lo que haces bien y que te niega sentirte a gusto con lo realizado
Hace que un pequeño error se convierta en una montaña de arena, que no seas capaz de aceptar lo que haces bien y que te sientes a gusto y realizado. Con lo que será fácil que dejes de lado cada tarea o proyecto que empieces por pensar que no eres lo suficientemente bueno, por lo que dejaras de intentarlo.
La gente creerá lo que tu creas
Si te esfuerzas al máximo en hacer lo que haces, pero después cada vez que alguien te hace un cumplido, sacas a relucir lo mal que lo has hecho, que ha sido cuestión de suerte, o demás pajas mentales que nos hacemos… al final la persona terminará por creer lo que dices, y su percepción mental de ti, cambiará.
Todos esos comentarios que haces, terminarás por creértelos y te empezarás a autosabotear
Todos esos comentarios que haces, terminarás por creértelos, te empezarás a autosabotear. Tomarás decisiones basadas en ellos que lo único que harán en llevarte por el camino contrario al camino por el que te gustaría ir.
Acepta quien eres y lo que haces. Enorgullécete de ti
Deja de autolimitarte, empieza a aceptar tu éxito. Acepta los complementos. Acepta quien eres y lo que haces. Enorgullécete de ti.
¡Tengo el síndrome del impostor! ¿Y ahora qué?
Vale, el primer paso en reconocerlo. ¡Enhorabuena! Ahora es el momento de recuperar de nuevo tu poder. ¡Adiós Pepito Grillo capullo!
Hay que callar esa vocecita de nuestra cabeza que aparece cada vez que nos agobiamos o estamos ante una situación que no nos gusta o nos produce ansiedad
Hay que callar esa vocecita de nuestra cabeza que aparece cada vez que nos agobiamos o estamos ante una situación que no nos gusta o nos produce ansiedad. Normalmente esas situaciones despiertan sentimientos que adquirimos cuando éramos pequeños y que no son más que creencias limitantes que tenemos.
Empieza en tu cabeza una especie de conversación cómica y muy graciosa en la que le dices a esa vocecilla que se calle. La paras y sigues a tu bola
Una vez que sabes cuando aparece el Pepito Grillo hay que callarle. Empieza en tu cabeza una especie de conversación cómica y muy graciosa en la que le dices a esa vocecilla que se calle. La paras y sigues a tu bola. Tienes que decirte distintas afirmaciones, hasta que ganan y resuenen en tu cabeza de forma mucho más potente que el Pepito grillo capullo.
Don’t worry, no estás sola
Hablar con tu pepito grillo en tu cabeza puede hacerte sentir que estás loca. ¡Pero no! Casi todos tenemos esa vocecilla, unas hablan más a menudo y más alto que otras, pero todos la tenemos.
Casi todos tenemos esa vocecilla, unas hablan más a menudo y más alto que otras, pero todos la tenemos
La cosa es aprender que esa voz no eres tú, y por eso tienes que controlarla.
La mayoría de personas directivas de grandes empresas, así como actores y cantantes han aceptado tener este síndrome.
Escribe, escribe y escribe
Escribe todas esas cosas que has logrado hasta el momento y siéntete orgullosa de cada uno de los logros conseguidos. Escribe cada día todo por lo que te sientes bien. Intenta reconocer cuando te estás infravalorando y cambia el chip en tu cabeza.
Escribir es una de las mejores formas de cambiar nuestra dinámica de pensamiento.
No eres perfecta, ¡nadie lo es!
Hay una especie de alivio cuando te das cuenta de que no eres perfecta y de que nunca vas a serlo. Cuando lo aceptas , empiezas a hacer las cosas por el simple placer de acerlas, más que por tratar de demostrarle a otra persona o a ti misma de que eres perfecta.
Eso nunca acaba bien, acabas deprimida y asqueada en tu habitación con un pañuelo de clínex y preguntándote por qué.
Nunca acaba bien, porque si buscas la perfección nunca la vas a alcanzar. No importará la bien que hagas algo, o lo bien que otros te digan que has hecho algo, que para ti no lo va a ser
Nunca acaba bien, porque si buscas la perfección nunca la vas a alcanzar. No importará la bien que hagas algo, o lo bien que otros te digan que has hecho algo, que para ti no lo va a ser.
Y dependiendo del extremo al que lo llevas, no es algo bueno. Es perfecto tratar de hacer las cosas bien, con cariño, paciencia, ganas y queriendo dar lo mejor de nosotros mismos. Pero hay una diferencia muy grande entre el estado mental que tenemos cuando lo hacemos queriendo hacerlo bien, que cuando queremos hacerlo de forma perfecta.
Pero hay una diferencia muy grande entre el estado mental que tenemos cuando lo hacemos queriendo hacerlo bien, que cuando queremos hacerlo de forma perfecta
¿Hay que esforzarse? Claro, ¡y mucho! Pero no hay que machacarse. Hay que saber aceptar y agradecer lo que hemos hecho bien. Tenemos que ser capaces de darnos la enhorabuena por cada cosa que hacemos. Porque eso es amor propio, eso es querernos, valorarnos y aceptarnos.
¿Lo puedes hacer mejor? Seguramente. Y la próxima vez que hagas algo seguro que lo harás mejor y más deprisa. Pero eso no quiere decir que no disfrutes y te sientas bien de lo que ya has hecho.
Deja atrás el síndrome del impostor
Empezar a hacer cosas y dejar de pensar tanto es la forma de empezar a cambiar formas en la que nuestra mente funciona. Para tomar acción tienes que eliminar de tu mente la palabras perfección. La vida nos pone retos que no siempre son fáciles. Saber cuáles son tus errores no te hará más incapaz de hacer las cosas, solo quiere decir que estas tomando riesgos, que eres humana y que fallar no es solo necesario, si no que es vital para el éxito y para aprender y para vivir.
Saber cuáles son tus errores no te hará más incapaz de hacer las cosas, solo quiere decir que estas tomando riesgos, que eres humana y que fallar no es solo necesario, si no que es vital para el éxito y para aprender y para vivir
Y es que el síndrome del impostor, puede hacer que toda tu energías las chupe ese pepito grillo de nuestra cabeza. ¡Ten una actitud positiva! Y “hazlo”, empezarás a notar como cambia poco a poco tu forma de comportamiento.
Frida Kahlo, (Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón) Mujer mejicana, transgresora en su tiempo. Mujer políticamente activa y feminista.. Mujer que vivió y se expresó.
Frida Kahlo pasó a su pintura los dos sentimientos que vivió con más intensidad: el dolor y la soledad.
Hoy Frida está de moda y esperamos que la popularidad que tiene hoy, no desvirtúe su mensaje de ayer.
Aquí os dejo un breve recorrido por las mejores frases de Frida Kahlo. Frases que no nos dejan indiferentes y nos dan una idea de la vitalidad de esta mujer.
Las mejores frases de Frida Kahlo
1. En realidad no sé si mis cuadros son surrealistas o no, pero sí sé que representan la expresión más franca de mi misma
2. Quise ahogar mis penas en licor, pero las condenadas aprendieron a nadar
3. Cada tic-tac es un segundo de la vida que pasa, huye, y no se repite. Y hay en ella tanta intensidad, tanto interés, que el problema es sólo saberla vivir. Que cada uno resuelva como pueda
4. ¡Quién diría que las manchas viven y ayudan a vivir? Tinta, sangre, olor… ¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz?
5. Yo quiero construir. Pero no soy sino una parte insignificante pero importante de un todo del que todavía no tengo conciencia.
6. Aunque haya dicho “te quiero” a muchos y haya tenido citas y besado a otros, en el fondo sólo te he amado a ti
7. A veces prefiero hablar con obreros y albañiles que con esa gente estúpida que se hace llamar gente culta
8. El surrealismo es la mágica sorpresa de encontrar un león dentro de un armario, donde se está seguro de encontrar camisa
9. Si actúas como si supieras lo que estás haciendo, puedes hacer lo que quieras
10. Ten un amante que te mire como si fueras un bizcocho de bourbon
11. Te mereces un amante que te escuche cuando cantas, que te apoye cuando estés avergonzada y respete tu libertad; que vuele contigo sin miedo de caer
12. La belleza y la fealdad son un espejismo, porque los demás terminan viendo siempre nuestro interior
13. Dolor, placer y muerte no son más que el proceso de la existencia. La lucha revolucionaria en este proceso es una puerta abierta a la inteligencia
14. Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por este mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo más parecida a mi misma
15. Soy mi propia musa. Soy la persona que mejor conozco. Soy la persona que quiero mejorar.
16. El arte más poderoso de la vida es hacer del dolor un talismán que cura, una mariposa que renace florecida en fiesta de colores
17. Este pinchísimo París me cae como patada en el ombligo
Las frases de Frida Kahlo nos impulsan a cuidar y proteger a aquellos a quienes amamos, a no permitir que las relaciones mueran y se pierdan.
Sus frases son un llamamiento al amor y a la libertad.
Imagen de el ilustrador chileno Fab Ciraolo*
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Alejarse de alguien que te gusta no resulta fácil
Alejarte de alguien que te gusta no resulta fácil pero no es imposible. Alejarte de alguien que te gusta es renunciar al pensamiento de: “mañana puede ser distinto, me gusta y seguro que llegaré a gustarle, seguro que nos «encontramos» y somos felices…” Al ciento por ciento nunca se puede decir que esa persona que te gusta no pueda llegar a relacionarse contigo como tu deseas, que se haga realidad tu plan pero obcecarnos en conseguir una amistad o un amor, no suele resultar muy inteligente emocionalmente. De hecho es probable, que ocurra al contrario, que esa persona se aleje de ti
Alejarnos de esa persona que ocupa nuestro pensamiento y de la que no recibimos la atención que deseamos, es una actitud inteligente que debemos llevar a la práctica
Alejarnos de esa persona que ocupa nuestro pensamiento y de la que no recibimos la atención que deseamos, es una actitud inteligente que debemos llevar a la práctica. En este momento es la otra persona el actor principal e influenciar en ella no solo depende de ti es factor vital “el otro”, su forma de vivirte. Parece un trabalenguas, pero la verdad es: que no podemos hacer que el otro haga lo que nosotros deseamos que haga y sobre todo… en cuestiones de amor (entiendo amor, en el sentido más amplio de la palabra) Muchas veces lo que nos lleva a darle más importancia de la que tiene es un sentimiento infantil de vanidad.
Pasos para alejarte de alguien que te gusta:
Evita pensar sobre él/ella de forma romántica
Si, has leído bien. Un paso para alejarte de alguien que te gusta es evitar el romanticismo. Muchas veces nos agarramos a una persona porque cuando nos gusta, la idealizamos. En nuestro pensamiento la representamos como algo que está fuera de nuestro alcance. Si la bajamos a la tierra y la vemos como una más, con muchas “virtudes”, con muchas cosas que nos agradan de ella, pero sin hacerla única es más fácil que nos podamos alejar y además podamos alejarnos, olvidar, sin dolor.
Ocupa tu tiempo:
Si tu mente no está ocupada, le será fácil ocuparse con el recuerdo de la persona de la que quieres alejarte, por lo tanto otro paso para alejarte de ella es no aburrirte.
Tu mente es tan sabia que encontrará formas para continuar pensando en alguien que te gusta
Tu mente es tan sabia que encontrará formas para continuar pensando en alguien que te gusta; aunque tú misma te digas que, solo estás ocupada en buscar maneras para alejarte de esa persona que te gusta. Lo cierto es que tu pensamiento está con él/ella. Por lo tanto ocupa tu mente en tareas que te gusten y si es posible en tareas que ocupen mente, manos y piernas. Tareas que necesiten de toda tu atención para realizarlas. Pon tu foco de interés en ellas y tu pensamiento no se irá como loco en busca de esa persona de la que quieres alejarte.
No te engañes:
Si decides distanciarte, hazlo pero evitando los trucos como:
Quiero distanciarme pero miro continuamente a ver si tengo algún mensaje suyo
Quiero distanciarme pero miro continuamente a ver si tengo algún mensaje suyo. Quiero distanciarme pero voy a los lugares donde pienso que puedo encontrarme con él/ella… y lo llamo casualidad. Quiero distanciarme pero llevo un regalo suyo, que no me quito, porque lo califico de muy original….
Vive tu vida:
Tu vida no depende de una persona, por mucho que te guste, por lo tanto sigue viviendo tu vida como a ti te gusta vivirla, con todo lo bueno que hay en ella. No la paralices porque esa esa persona no forma parte al 100% de tu tiempo o ni siquiera está en el 10%
Consigue que esa decepción sea un aprendizaje sobre ti y sobre tus relaciones….
Consigue que esa decepción sea un aprendizaje sobre ti y sobre tus relaciones…. igual tu te dices que te importa mucho pero, en el fondo no es así y lo descubres por haber vivido la experiencia de distanciarte y simplemente observarte.
Alguien piensa que le hago un guiño cuando cierro los ojos para no verlo e igual…. hasta yo misma lo pienso
“La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a costumbres”
Jean-Jacques Rousseau.
Nacemos con la ilusión grabada en las retinas, desbordados por el ansía de descubrimiento. En esos años de niñez caemos infinidad de veces, una tras otra, y como muelles, nos levantamos con aún más fuerza. Tomamos ese hecho como algo natural, innato.
Las prioridades cambian y primamos la estética a la comodidad
Más tarde, llamaremos madurez al acto de olvidar lo anterior, y qué desacierto. Crecemos e intentamos distanciarnos de aquello a lo que otorgabamos un valor inmenso en la infancia; ese afán por la búsqueda de lo desconocido, la excitación por romper las reglas, la carcajada por la carcajada. Las prioridades cambian y primamos la estética a la comodidad, las largas tardes tendidas en el césped o bajo la lluvia son sustituidas por el pavor a mancharse, y el rechazo a cualquier tipo de riesgo se convierte en una máxima.
Nos disfrazan de sensatez la pasividad y así lo aceptamos. Nos insisten en la importancia de ser prudentes, cautelosos. Tildan de utopía nuestras aspiraciones y nos dibujan el fallo como un delito penal o un motivo de repudio.
Las rutinas nos ahogan y, aún así, el miedo a perder la estabilidad nos impide cualquier tipo de oscilación
Las rutinas nos ahogan y, aún así, el miedo a perder la estabilidad nos impide cualquier tipo de oscilación. Elegimos lo programado negando aquello que nace de un pensamiento momentáneo. Convertimos en esquemas sistemáticos nuestros días. Lo emocional ahora es reemplazado por lo productivo.
Cuándo seremos nosotros aprendices, y no maestros de dogmas que esclavizan futuros
Mientras tanto, los niños siguen preguntándose cuando llegará el momento en el que enfermen de, lo llamado, madurez y se vuelvan adultos sin tiempo y sin ningún objetivo que les remueva por dentro. Y en vez de aprender ellos, son los pequeños los que observan cada una de nuestras decisiones y las engullen para en su día tomar las mismas. Cuándo seremos nosotros aprendices, y no maestros de dogmas que esclavizan futuros. Cuándo, conscientes de los grilletes, los romperemos y aprenderemos a andar en una cuerda que nunca ha sido tan floja como nos la han descrito.
En esta entrada vamos a ver los pasos que debemos dar para comprender cómo maduramos emocionalmente. No es una cuestión de tiempo. Es una cuestión de querer madurar
Te has preguntado: ¿soy madura emocionalmente?
Cada uno tenemos nuestro tiempo para madurar por lo tanto es “una paja mental” sentirnos mal ante la pregunta de: “¿soy yo maduro?”. En la fruta es muy fácil verlo, si está blandita y con jugo… está madura. En los humanos casi, casi, es parecido. Piénsalo con una sonrisa, cuando te sientes receptiva (blandita), cuando te sientes con menos ataduras con el pasado (jugosa), cuando mires el futuro con confianza… es que has madurado.
Qué es madurar emocionalmente
Madurar emocionalmente es alejarnos del pasado, vivir el presente y confiar en el futuro, suena bien… pero… ¿te parece que no es para ti?… pues yo sigo, porque seguro que en algún momento de tu vida necesitarás, por lo menos, de cierta madurez. De equilibrio en tu forma de vivir.
Dejamos de pensar que la vida es mágica para saber que el mago somos nosotros
Madurar es, aceptarnos tal y como nos conocemos y desde ahí abrirnos al futuro. La madurez no es una carga, ni cosas de “mayores”. Es saber, desde la mente y el corazón que en la vida no conseguimos todo eso que “deseamos”, pero que nuestros deseos se convierten en realidad cuando ponemos los medios para conseguirlo. Dejamos de pensar que la vida es mágica para saber que el mago somos nosotros porque nosotros somos los que dirigimos y vivimos nuestra vida. Nadie la vive por nosotros.
Por qué nos cuesta madurar emocionalmente
Hay veces que rechazamos madurar porque entendemos que la madurez es una etapa de nuestras vidas donde la diversión, las “locuras” ya no tienen sitio.
Solemos asociarlo a hacernos mayores, serios y aburridos y no es verdad…
Madurar lo asociamos a hacernos mayores, serios y aburridos y no es verdad… o es una verdad a medias. Dejamos de hacer «locuras» sin sentido, muchas veces por «complacer» al otro; para hacer «locuras» que nos gustan y que deseamos hacer. Y nos responsabilizamos de nuestros actos. El tiempo nos trae muchas cosas pero entre ellas no está la madurez emocional. El que quiere ser maduro, tiene que seguir su proceso
4 Pasos para madurar emocionalmente
Madurar emocionalmente es una tarea que requiere esfuerzo y lo hemos conseguido cuando hemos aprendido a:
1º Separarnos del pasado. Le hemos dicho adiós y le hemos dicho adiós porque hemos cerrado nuestra heridas de juventud, de la infancia. Hemos contactado con nuestro dolor real, lo hemos aceptado pero no nos hemos quedado en él. Dejamos de vivir con ataduras emocionales que nos impiden tener nuevas experiencias.
Dejar el dolor atrás nos puede producir vértigo
Dejar el dolor atrás nos puede producir vértigo, vértigo a una nueva caída pero la persona que ha madurado emocionalmente comprende que la vida no es segura para nadie y que agarrarse a un dolor antiguo solo acarrea más dolor presente. Y convivir con un dolor “abuelete”, no mola.
2º Dejar de quejarnos. ¿No os ha pasado encontrados con personas “quejicosas”? Son personas que a través de la queja obtienen unos beneficios (normalmente atención) que no saben encontrar de otra forma. Saber cubrir nuestras necesidades, sin quejarnos, es signo de madurez. Y no estoy hablando de estoicismo (yo, no necesito a nadie), estoy hablando de responsabilizarnos de nosotros mismos en relación con el otro. Hablo de aceptar (sin queja) o de cambiar (para no seguir quejándonos de una situación que vivimos)
3º Pagar nuestros gastos. Importante. Vivir de nuestros ingresos forma parte de la autoestima. Y la autoestima forma parte de la madurez. Si pedimos prestado, que no es ninguna deshonra, lo devolveremos cuanto antes, damos las gracias y ajustamos nuestros gastos.
4º Comprender al otro: Saber escuchar. Oír al amigo, familiar, conocido pero sin dejarnos desbordar por el sentimiento que nos transmite. Sin necesitar “salvar” a nadie. Cada uno tenemos nuestra vida y es humano ayudarnos, pero si somos maduros, no caeremos en sus redes emocionales para sentirnos atrapados en ellas.
Somos emocionalmente maduros
cuando hemos aprendido a escuchar sin peros, nuestras necesidades presentes,
y ponemos los medios para satisfacerlas
y además lo hacemos con un sentimiento placentero y responsable.
“Liberarte de tu propia autocrítica es también liberar a otros de ella. Amarte a ti mismo es un acto de amor hacia el mundo.”
Vironika Tugaleva
Fuiste preciosa y lo obviaste hasta el primer adjetivo que te lanzaron para abrirte una herida que parecía que nunca iba a sanar. Y junto a eso, la inocencia se diluyó en los labios de quien susurra ofensas con el fin de reafirmarse. Quien no ha aprendido que odiar quema, y termina envenenando.
Demoler, echar abajo, todo aquello que te ha ido cimentando con el fin de formarte junto a un exceso de inseguridades.
Te adiestran para comprender que detestarte supone mucho menos esfuerzo que demoler, echar abajo, todo aquello que te ha ido cimentando con el fin de formarte con un exceso de inseguridades. Inseguridades fundamentadas en algo temporal y vacío. Motivadas por la búsqueda de lo superfluo.
Eres inteligente, astuta y ocurrente, en qué instante dejas eso a un lado y concibes que tu aspecto es lo mejor que puedes aportar
Tu existencia se basa en la espera de ese click nocivo y mal intencionado que te hará subsistir en un constante miedo de no agradar a la vista. Y junto a la tuya, la de un exorbitante número de mujeres. Y qué lástima. Eres inteligente, astuta y ocurrente, en qué instante dejas eso a un lado y concibes que tu aspecto es lo mejor que puedes aportar. Cuándo empiezas a despreciar tu aspecto y rechazas el revestimiento que, de distintas formas, te va a acompañar siempre.
Somos preciosas, y este, con certeza, es el momento de empezar a celebrarlo
Iniciemos la época, entonces, en la que nuestro cuerpo sea hogar, caricia, obsequio, y no la fusta con la que castigarnos. Gocemos de él todo lo que nos hemos privado hasta ahora, sin olvidar que nuestra verdadera sustancia, aquella que nos hace despuntar del resto de animales, radica en lo interno. Seamos cómplices de nosotras mismas, y no un perpetuo adversario. Asumamos los juicios como algo inherente a todo ser humano, no como una continua evidencia de lo que no somos. Somos preciosas, y este, con certeza, es el momento de empezar a celebrarlo.
Escrito por:
Marta González
Soy mujer y soy valiente. Y sé que tú también lo eres. No necesito conocerte, ni siquiera saber tu nombre, eres mujer y eso te hace fuerte. Te hace fuerte porque nadie te ha dicho que tendrías que luchar contra una sociedad que intenta frenarte. Nadie te ha dicho que cobrarías menos, que te silbarían por la calle, o que te juzgarían por la ropa que lleves. Sin embargo, sí te han dicho -y de hecho te lo repiten día tras día- que tienes que agradar a la gente, que tienes que “sacarte más partido”, o incluso que “calladita estás más guapa”.
Pero tú no te callas.
Porque eres fuerte.
Porque eres mujer.
Sé que eres valiente y quiero darte las gracias. A ti, que todos los días te enfrentas a un sistema que considera que no eres suficiente y que ni siquiera se plantea que puedas ser igual o mejor que un hombre en ciertos aspectos. A ti, que llenas la calle con tu energía y protestas cada vez que tiene lugar una injusticia, cada vez que no nos creen, que nos ponen en duda…
Gracias por no rendirte, y demostrar que no eres suficiente, sino más que suficiente. Que eres mucho más de lo que se habían esperado, de lo que tú te habías esperado, porque toda tu vida te convencieron de que no lo serías. Gracias por demostrar que una somos todas, y que todas somos una. Que, si me tocan a mí, te tocan a ti. Que se acabó el tener miedo. Gracias por hacer posible que día a día, crea un poco más en nosotras y en nuestra fuerza. Gracias por empoderarte como mujer.
Recuerda que todo esto nos hace más fuertes.
Soy mujer, como tú. Y soy valiente.