Fuimos un cuento breve que leeré mil veces.
Desde niña me han gustado los cuentos. Me gustan los cuentos de ayer y de hoy: Todos tienen un final feliz, como nuestro cuento breve que leeré mil veces.
Pienso a veces, cuando releo nuestro cuento en mi mente, que fue tan perfecto porque fue breve. Tú y yo y 30 días de escenario.
Fue un cuento sin responsabilidades. Fue un cuento donde nos encontramos y nuestra única responsabilidad era hacernos felices.
¿ Nuestro cuento fue una historia de amor?
No se la respuesta, pero se que releo por las noches nuestro cuento y siempre lo encuentro bonito.
Fue un cuento sin ataduras y la separación la convertimos en otra forma de libertad. Fuimos libres, libres como el viento, hasta en el momento de decir adiós.
Leo nuestras risas y nuestras discusiones filosóficas sobre ¿es eterno el amor? Leo nuestras sonrisas al contemplar el mar y reír a carcajadas cuando la ola se estrellaba contra la roca y de su estallido salían pompas blancas de espuma.
Nada se pierde, decíamos. Nada se pierde, sigo pensando, como no se ha perdido nuestro cuento de libertad.
La brevedad de nuestra historia la hizo perfecta. Y fue perfecta en su brevedad.
Hoy sonrío cuando vuelvo a leer nuestra historia, algún día la escribiré, y la compartiré con otros lectores. Hoy solo la tengo para mi.
¿Me estoy atando en mi historia de libertad?
No. Soy libre para releer mi cuento cuantas veces quiera. Soy libre para mantener un espacio que deseo que sea para mi sola: El espacio que compartimos esos 30 días.
Yo tengo mi cuento, mi cuento favorito, el cuento de 30 días vividos en libertad. El cuento, que como todos los cuentos, me anima a seguir siendo la mujer que amó en libertad.
A veces el amor de tu vida llega después del error de tu vida. Es una afirmación que oímos continuamente. ¿Pero estamos de acuerdo con ella? El amor llega y llega cuando llega. Esa es la verdad.
Los momentos que vivimos son distintos y no es lo mismo vivir un amor a los 15 años que a los treinta. El amor es un sentimiento y desde ahí no hay edad. Pero si puede haber diferencia en lo que entendemos por amor. Y de este entendimiento de lo que el amor puede ser en un momento de nuestra vida o en otro, viene la famosa frase de : «el amor llega después de un amor errado»
No hay amor errado. El amor sabe convivir con lo que le desagrada. El amor consigue convertir el desagrado en una anécdota del camino del amor. Si hay amor errado es que igual confundimos amor con atracción. La atracción es fenomenal, es la primera sensación que nos dice que podemos amar. Pero igual se queda en eso, en un deseo sin que llegue a cuajar el amor.
Todos deseamos el amor de nuestra vida y puede llegar después de una decepción (decepción igual a error), ¡pues bienvenido sea! y dejemos atrás (sin acordarnos siquiera) a la persona con la que no conseguimos congeniar.
La vida es relación, y nos relacionamos continuamente y de estas relaciones vamos aprendiendo lo que realmente nos gusta y nos hace sentir bien.
Si estamos en sintonía con nosotros, seguro que entraremos en sintonía con el amor de nuestra vida. Y entonces diremos: «nos ha llegado» y lo viviremos con pasión, atracción y… amor.
Alejarnos rápidamente de un amor erróneo es necesario. Lo importante en el amor, es no cerrarnos a él porque hayamos tenido una experiencia que nos ha desagradado.
En un grito alegre terminó mi mirada, cuando a pocos centímetros de mi oí tu voz.
No te esperaba, te sabía lejos.
Tu, y tus ideas locas te mandaron en un avión a no sé que pueblo perdido, de no me importa en qué continente. No te acompañé. No estaba preparada para dejarme llevar por tú impulso. Y ahora estás delante de mí, tan cerca.. que puedo oír el aire entrando en tu cuerpo.
Estás delante, con tu cuerpo tímido y tu sonrisa burlona.
Hola me dices, casi como si no nos conociésemos, como si todo el tiempo que pasamos juntos no hubiera existido. Hola, me repites, porque yo no soy capaz de mover mis labios para decirte: ¿cuándo has regresado? ¿por qué no me avisaste?
Total mejor no moverlos! solo eran convencionalismos, frases que pronuncio para no dejar salir lo que siento en este momento: alegría, rabia, tristeza, casi-casi… ganas de estrangularte y de abrazarte a la vez. Ganas de abrazarte en un abrazo eterno para que no te pudieses escapar otra vez….
Segundos pasaron en un momento eterno para mí, hasta que sentí tus labios en los míos y supe que nada había cambiado entre tú y yo.
Me cogiste de la mano y sin dudar nos fuimos, nos fuimos para encontrarnos una vez más.
Me supongo que esto es amor, amor que no pide explicaciones. Amor que sabe que ama.
Amor que no conoce distancias. Amor que goza con el amor.
Amor que expresa que la próxima vez que te entre “una idea loca” en tu revuelta cabeza, sepa acompañarte en la aventura para no convertir el tiempo de espera, en deseo.
Una mirada, me dijo que habías llegado y un grito, mi grito me contó ¡como deseaba tenerte en mis brazos!, como deseaba oír tus palabras, esconder mis dedos en tu pelo…, y sentir mis palabras en mi boca diciéndote: te quiero.
Autora texto: Itziar.
Te quiero y puedo decírtelo de muchas formas. Te quiero cuando me miras y brillas. Y me haces temblar con tu mirada acariciando la mía como si fuera un vals. Entonces todo comienza a dar vueltas y nosotros nos mantenemos de pie, firmes uno al lado del otro. El tiempo se para y rompemos las manillas del reloj para que no puedan girar
Soy consciente de que rompería todos los mapas para perderme en tu sonrisa
Y, sonríes. Sonrío. Y soy consciente de que rompería todos los mapas para perderme en tu sonrisa.
Te quiero cuando me acurrucas entre tus brazos en mitad de una noche de invierno o de un agosto caluroso. Cuando me abrazas fuerte y rompes todos mis miedos en trozos y escondes cualquier pegamento que pueda juntar las piezas de la oscuridad. Cierro los ojos y me siento en casa. Contigo. Aunque estuvieras meciéndome en mitad del abismo. Eres hogar.
Te quiero cuando aplaudes mis logros y te sientas a mi lado en mis caídas
Te quiero cuando aplaudes mis logros y te sientas a mi lado en mis caídas. Y acaricias mi espalda y me animas aun cuando te quedas sin voz. Cuando vienes y me dices que jamás olvide que mis sueños pueden ser una realidad. Que llorar no es un delito y que hay que romper las normas a carcajadas.
Te quiero cuando me besas en el descansillo antes de subir el primer escalón…y coges mi mano para que tropecemos con nuestros labios un par de minutos más. Cuando acaricias mi cuerpo y siento un leve cosquilleo en el alma. Cuando somos nosotros sin más. Tan nuestros que jamás nadie pueda entenderlo.
Te quiero porque aun en silencio te escucho dentro
Te quiero cuando haces de cada ciudad, Verona. Cuando me ofreces tu mano para bailar en cualquier sitio: entre tus brazos, en la acera, camino a sabrá dios dónde, en un bar cualquiera…sin miedo de tropezarme con tus pies y deseando saltar hasta toparme con tus labios.
Te quiero cuando haces que las doce parezcan las ocho a tu lado. Y las campanas dejan de sonar y no haya zapato que olvidar. Cuando me da igual si las carrozas se convierten en calabaza. Solo quiero que tus labios sigan moviéndose al ritmo de nuestras respiraciones y no apartes tus manos de mi cintura. Y sigamos besándonos.
Te quiero porque aun en silencio te escucho dentro.
Autor
Espe García Serrano –Libro
Twitter: @essspegarcia
Instagram: @essspegarcia
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Supongo que a vosotros también os ha pasado, el debatirse entre dos personas.
La primera persona es, sin duda, el amor de tu vida. Eso no es discutible, admítelo ya. Porque nunca se va, porque nunca haces realmente nada para que se vaya. Porque siempre dejas la puerta abierta, porque se te para el corazón cuando parece que va a cogerla para irse. Y sujetas ese fino hilo, ese hilo que os permite jugar el uno con el otro, tirar y aflojar, y que no se rompe.
Y sujetas ese fino hilo, ese hilo que os permite jugar el uno con el otro, tirar y aflojar, y que no se rompe
Esa persona está en tu café por las mañanas, en la fría estación del tren y en el hastío de esperarlo, entre tus apuntes, en cada mordisco de tu comida, en tus mejores sueños y peores pesadillas. Su fantasma te persigue y ya no recuerdas tu vida sin esa compañía constante. Ese amor es el que te produce un nudo en la garganta, te revuelve el estómago y te cambia los colores de la cara, el que te hace sudar y, a la vez, tener escalofríos por el frío. Es el que te cruzas por la calle y te hace casi expulsar el corazón por la boca, tartamudear un tímido “hasta luego” y recrearte en ese breve encuentro durante semanas. Ese amor es el que imaginas a tu lado en las noches frías, para que lo sean menos.
Es tu alma gemela, tu media naranja, tu destino.
Ese amor es el punto de partida: todo va a ser comparable a él. Es tu alma gemela, tu media naranja, tu destino. Pero todo es injustamente complicado y nunca podréis estar juntos aunque tampoco separados. Vuestra historia fue tan real como tóxica, vuestro futuro estaría construido sobre unas bases tan quebradas, que se desmoronaría tan rápido como se construyese. Habéis destrozado tanto lo que un día fue, que no podéis acercaros a sus cenizas sin quemaros. Aunque lo hayas intentado tantas veces que tengas cicatrices de cada vez que las intentaste recuperar.
Vuestra historia fue tan real como tóxica
Afortunada o desafortunadamente, aparece la segunda persona. Esa persona que te ha visto rota, ha recogido tus pedazos, los ha reparado con delicadeza y te ama tanto a tí como a la versión rota que se encontró. Esa persona que te hace sentir segura solo con estar a tu lado. Que tiene una sonrisa magnética, unos ojos sinceros, unas manos sanadoras. Tu madre lo adora, tus hermanos lo imitan y tus amigas le sonríen, muriéndose por dentro de la rabia de no ser tú. Y tú… Tú te conformas. Porque es lo que hay que hacer. Porque es lo que te pide el mundo, lo que te pide la vida. La vida te pide calma: llevas años en medio de la calle en plena tormenta, sin zapatos y corriendo con el viento de cara.
La vida te pide calma: llevas años en medio de la calle en plena tormenta, sin zapatos y corriendo con el viento de cara.
Necesitas que te cojan de la mano, te lleven a un sitio seguro y te arropen. Te conformas, por tí, por él, por toda esa gente. Por la gente que te quiere y te ha visto llorar. Porque te han visto perdonar lo imperdonable, y quererte cada día un poco menos. Por lo felices que son de verte por fin con alguien que te merece. Pero, ¿La verdad? Tu estómago no se agita a su lado, tu garganta no se anuda, tus noches son, simplemente, templadas. No tartamudeas ni una sola vez. Hace meses que no te recorre un escalofrío de esos que hacen sentir viva. Pero es lo correcto, lo bueno, lo que toca, lo que debes, lo que hay. Así es la vida. A veces, no se trata de ganar o perder. Solo puedes arriesgar más, o arriesgar menos. Pero siempre se pierde.
Apuesto a que os ha pasado a todos, a que todos tenéis ahora mismo a dos personas en mente. Yo las tengo y, esta noche, mientras que cerrando los ojos, me deje caer entre los brazos de una, voy a pensar en la otra para así sentir calor.
Escrito por @burningmetaphors
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A veces ocurre que conoces a esa persona con la que hay una conexión fuera de lo común. Le ves y sientes algo que no habías sentido antes. O quizás no sientes nada especial pero crees que se podría convertir en algo más en un futuro. Te encuentras queriendo que ocurra algo. Te has cansado de esperar y de dar señales que no llegan a ningún lado. De tirar flechas. De que nada pase.
Sabes que le gusta, os gustáis. El lo sabe y tú también. Pero ninguno dais el paso. Esta claro, pero aún así no se lanza. Crees que ya has hecho mucho, que has dado todos los pasos y crees que es su momento. El momento de que sea el que te demuestre de que también quiere algo.
¿Cuáles son las razones para que no se lance?
Las cosas no siempre son blancas o negras y puede haber miles de razones. La primera de ella es que quizás hayas malinterpretado el asunto y fuese un simple tonteo y que el realmente no quiera llegar a nada más. También puede ser que pienses que le gustas más de lo que realmente le gustas y no quiere dar un paso, o por el contrario, que le gustes tanto que le de miedo dar un paso en falso y cargarse lo que ahora tenéis. Si es el tercer punto, estás son algunos de los miedos más comunes.
Miedo al rechazo suele ser una de las razones más obvias para que una persona no de el primer paso. Aunque las señales parezcan claras siempre existe esa pequeña duda ahí que pone las cosas difíciles.
Cuando hay una persona por la que tenemos sentimientos, el querer dar una buena impresión aumenta, no queremos sentir que nos están juzgando, cuando estamos exponiendo nuestros sentimientos y vulnerabilidad de forma tan obvia.
Miedo a que las cosas salgan mal: quizás os gustáis, los dos lo sabéis, pero dar el primer paso es aceptar y hacer oficial lo que ya sabéis. Una vez estáis en ese punto, no hay marcha atrás. Las cosas no van a volver a ser como antes.
¿Qué es San Valentín?
La excusa para tener un día reservado al amor. AMOR. En mayúsculas. Un día en el que el amor este en el aire y sea todo lo que se respire.
Ojala respirasemos amor, y no tanta mierda. Amor contaminado. Amor contaminado del que hace daño, se cuela en nuestro ser y nos convierte en seres tristes y sin vida.
Amor de engaños, de malas palabras, de envidias y de egos. Amor de un color cielo gris, con nubes que no nos dejan ver el sol, pero que nos mantiene flotando y enganchados, como si de una drogra se tratase, sin poder ver con claridad.
Porque el amor. AMOR es mayúsculas. El amor de verdad es de un color cielo azul precioso. Ese amor, nada tiene que ver con eso que nos intentan venden como amor. Hoy es el día de las palabras, las demostraciones, los besos y los abrazos. El día de demostrar, como el resto de días, que estamos ahí, pase lo que pase.
No es el día de comprar y ver quién hace el mejor regalo. Tampoco es el día de ir a cenar al sitio más caro. Porque dejarme que os diga. El amor está en las pequeñas cosas, y quien diga que no, miente.
¿Pero qué es el amor?
El amor es todo menos egoísmo. El amor no son celos. El amor. AMOR es mayúsculas es querer de verdad, de forma libre. Es querer siempre lo mejor para la otra persona.
Todo lo que no sea eso, es un amor disfrazado, edulcorado. Un amor de los de mentira.
Amor es levantarse por la mañana pensando en esa persona, y en ti, porque tú eres muy importante. Es saber poner límites pero también ceder y romperlos para hacer a esa persona la personas más feliz del mundo cuando haga falta. Amor es quererte tanto que puedas confiar a pies juntillas en que esa persona está contigo por lo maravillosa que eres. Amor es conexión, la conexión mágica que surge entre dos personas que se unen para ser mejores, para caminar juntos, sin miedo, de la mano.
Esas escenas románticas que vemos desde que somos pequeñas, esas escenas en las que llegas en el último momento al aeropuerto para decirle a esa personas todo lo que significa para ti, hacerse miles de kilómetros para poder decir esos que llevabas guardado y no podías decir.
Escenas en las que vemos que hay dos personas que se atraen, hay química, las chispas saltan. Se puede ver en la forma en la que él la mira a ella y en la que ella le mira a él. Lo vemos en las conversaciones e indirectas. En las películas es muy fácil tirarse de los pelos al ver de la forma tan absurda que están actuando los actores. ¿Por qué? ¿Por qué no se lo dices? ¿No ves que es obvio? ¿No ves que quería decírtelo?
Esas escenas que tanta rabia nos dan, se dan en el mundo real. Dos personas enamoradas, de verdad, desperdiciando el tiempo sin decirlo. Estar con otra persona a la que no quieres por no decirle como te sientes de verdad a la persona por la que tienes sentimientos. Los dos sin hacer nada, sin lanzarse, con miedo de dar el primer paso. Absurdo, ¿verdad?
En la vida hay que arriesgar, porque todo lo que merece la pena se consigue arriesgando, saliendo de la zona de confort. Y en el amor, hay que arriesgar todavía más. Hay que dejar de lado el ego. Si tu te das cuenta de la forma tan absurda en la que os estáis tienes que ser la que tire la primera piedra, la que se lance a la piscina.
Piénsalo en serio, ¿tan importante es el ego? ¿tan importante es demostrar cómo te sientes? ¿te deja eso por debajo de alguien?
En absoluto, lo único que demuestra es que eres una persona que sabe lo que quieres, que luchas por ello. Si dice que no, a otra cosa, pero tú has hecho lo que tenías que hacer. Y es que lo triste de esto, es que quizás el te dice que no, pero no porque no sienta lo mismo, te dice que no porque no está preparado a arriesgar, a saltar, a luchar por lo que de verdad quiere. Pero tú sí, y mereces a una persona que también lo esté.