J.C Bermejo Higuera dice en uno de sus artículos que el silencio es el ruido más fuerte que podemos escuchar. Sin embargo, vivimos poco en silencio. De hecho, siempre tratamos de evitarlo: aprovechamos cualquier momento para ponernos los auriculares, comenzar una conversación o encender la televisión.
Las personas cometemos el error de querer expresarlo todo con palabras y si a veces no encontramos las adecuadas, o no sabemos qué decir, nos agobiamos. ¿Pero por qué? ¿Significa esto que le tenemos miedo al silencio? ¿O le tenemos miedo a la situación que se pueda crear?
¿Pero por qué? ¿Significa esto que le tenemos miedo al silencio? ¿O le tenemos miedo a la situación que se pueda crear?
Cuando no queda nada por decir, tenemos la oportunidad de expresarnos sin límites, porque, aunque no somos conscientes de ello, las palabras nos limitan y mucho. Al hablar, contamos una mínima parte de todo lo que se nos está pasando la cabeza. Por eso, debemos darle la importancia que se merece a la comunicación no verbal: una sonrisa, un movimiento de manos, o un suspiro, pueden mostrar mucho más de nosotros de lo que pensamos. Lo que quiero decir con esto, es que no siempre hay que ir en busca de “la palabra perfecta” ya que muchas veces, sin necesidad de hablar, estamos diciendo muchas cosas.
No siempre hay que ir en busca de “la palabra perfecta” ya que muchas veces, sin necesidad de hablar, estamos diciendo muchas cosas
Soy consciente de que es difícil, pero tenemos que aprender a escuchar al silencio, a no tener miedo a lo que pueda pasar cuando éste aparece y a no agobiarnos si no hay ruido. Es verdad que hoy día estamos rodeados de bullicio y alboroto, y en cierto modo, nos ayuda a evadirnos por un momento de todos nuestros pensamientos y a evitar ese vacío al que tanto tememos. Sin embargo, por duro que sea, debemos superar esa barrera. Porque el silencio es magia, y puede brindarnos situaciones inolvidables.
Gema Solares Gutiérrez
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