A veces el amor de tu vida llega después del error de tu vida. Es una afirmación que oímos continuamente. ¿Pero estamos de acuerdo con ella? El amor llega y llega cuando llega. Esa es la verdad.
Los momentos que vivimos son distintos y no es lo mismo vivir un amor a los 15 años que a los treinta. El amor es un sentimiento y desde ahí no hay edad. Pero si puede haber diferencia en lo que entendemos por amor. Y de este entendimiento de lo que el amor puede ser en un momento de nuestra vida o en otro, viene la famosa frase de : «el amor llega después de un amor errado»
No hay amor errado. El amor sabe convivir con lo que le desagrada. El amor consigue convertir el desagrado en una anécdota del camino del amor. Si hay amor errado es que igual confundimos amor con atracción. La atracción es fenomenal, es la primera sensación que nos dice que podemos amar. Pero igual se queda en eso, en un deseo sin que llegue a cuajar el amor.
Todos deseamos el amor de nuestra vida y puede llegar después de una decepción (decepción igual a error), ¡pues bienvenido sea! y dejemos atrás (sin acordarnos siquiera) a la persona con la que no conseguimos congeniar.
La vida es relación, y nos relacionamos continuamente y de estas relaciones vamos aprendiendo lo que realmente nos gusta y nos hace sentir bien.
Si estamos en sintonía con nosotros, seguro que entraremos en sintonía con el amor de nuestra vida. Y entonces diremos: «nos ha llegado» y lo viviremos con pasión, atracción y… amor.
Alejarnos rápidamente de un amor erróneo es necesario. Lo importante en el amor, es no cerrarnos a él porque hayamos tenido una experiencia que nos ha desagradado.