Querido verano,
Aunque aún el sol siga regalándonos días de calor y alguna que otra cerveza en cualquier terraza de Madrid, tú has decidido irte. Supongo que en esta vida todo está basado en tiempos y tu tiempo se ha agotado y tienes que esconderte hasta el año que viene.
Estoy algo enfadada contigo si te soy sincera. Me has sabido a poco. Aunque es una realidad que uno nunca se cansa de su helado favorito. Eres mi helado favorito con saber a su nombre y al igual que pienso seguir disfrutando de él, en mi interior seguiré disfrutando de ti querido verano. Prometo intentar vivir, hasta que nos volvamos a ver, con espíritu de verano. Este año no quiero que ni Septiembre ni el otoño me quiten las ganas.
Quiero darte las gracias por los días interminables, por los rayos de sol que hacen mi ciudad mucho más bonita. Gracias por las escapadas a la playa y aquellos bailes en el puerto de Valencia. Gracias por no darme la lata con la dieta y dejarme disfrutar de muchos helados, paellas, barbacoas y cervezas. Gracias por hacerme ver que las historias con amigos y contigo son mucho más divertidas. Gracias por hacerme sentir más viva que nunca.
Querido verano, hoy te despido como quien despide a su mejor amigo
Querido verano, te vas y no puedo hacer nada para que te quedes. Hoy quiero despedirte diciéndote que te espero a la vuelta de la esquina, que en parte necesitamos separarnos para cogernos con más ganas el año que viene, que la distancia no va a desgastar nuestra relación, que yo siempre voy a quererte a mi lado mi querido verano.
Hoy te despido con una sonrisa, por haberme hecho bailar calypso hasta las tantas de la madrugada y aunque sé que no es justo, ya no poder dormir sin pijama porque el frío empezará a notare en breves. Hoy te despido como quien despide a su mejor amigo cuando se va de erasmus, sabe que le va a volver a ver pero no puede evitar tener algo de tristeza.
Prometo no echarte demasiado de menos, tú me has enseñado a vivir cada momento y eso haré. Nos vemos el año que viene.