Qué es ¿ser equidistante?
Según el diccionario ser equidistante es cuando asumimos una actitud equilibrada que nos hace no inclinarnos ante las partes de un conflicto.
Cuando decimos: “me da igual” nos miran con cara rara…
¿Cómo te puede dar igual? es la contestación más habitual, que surge de alguien del grupo con el que estás, y a la vez te lanza una sonrisa condescendiente si la persona no es muy “intrusiva”. Y en el peor de los casos se dirige a ti con la exigencia de que tienes que elegir, lo que es lo mismo que posicionarte… no puedes estar en una postura neutral.
A las personas que tienden a ser equidistantes las tachan de “plasta”, o de “tibios” pero son individuos a los que les suele gustar el diálogo y tienden a no tener ideas preconcebidas y gregarias. Podemos decir que les gusta viajar por y con la vida
Son personas, como dice el diccionario, equilibradas y que no gastan sus tiempo en discusiones poco importantes. Tienen sus ideas claras y no entran en batallas perdidas de poca importancia.
Si eres una persona equidistante, a veces te sentirás abrumada, porque te exigen que te posiciones, porque te consideran “blandengue” (algo que a nadie nos gusta), cuando realmente tú solo quieres ser “un puente” que una distintas opiniones. Buscas la conciliación.
Muchas veces los diálogos se convierten en discusiones acaloradas, en guerras por el poder que otorga la palabra, y ya sabes… en las guerras lo primero que se dinamita son los puentes… por lo tanto no te extrañe ser el objetivo “a eliminar”.
Ser equidistante no significa que no tengas opinión, significa desde mi punto de vista, que procuras no acalorarte sobre un tema y que procuras conciliar distintos argumentos. Posiblemente eres un amante de la verdad, de esa verdad que es tan difícil de obtener. Eres una persona creativa, que no se contenta con una visión convencional, por muy del momento que sea, y por muy popularizada que esté.
Ser amante del diálogo antes que ser amante de ir con la “corriente” es una postura de lo más valiente. Normalmente nos unimos, sin pensar, a una opinión porque no nos sentimos libres para indagar, para ser curiosos sobre un tema determinado y nos resulta más cómodo, más gregario ser uno más, aunque este ser “uno más” vaya en contra de nuestras convicciones más profundas.
Nadie es totalmente equidistante, todos tenemos unas preferencias, todos sentimos que algo es mejor que otra cosa… Pero la persona equilibrada sabe no dejarse arrastrar por ideas preconcebida suyas o por el “slogan” del grupo y busca otras respuestas, que puedan ser más objetivas a un momento dado.
La libertad individual pasa por los dos momentos. La libertad conlleva un momento de serenidad para desde él adoptar posturas que, desde mi, sean más liberadoras.
Texto: Itziar.