¿Alguna vez has vuelto a ese lugar en el que tantas horas has pasado de pequeño y has observado cuánto han cambiado las cosas?
Piensa en lo que ha cambiado a tu alrededor, a lo mejor nada lo ha hecho. A lo mejor han cambiado el aire, la intensidad del sol o la cantidad de nubes que contabas y ya no lo haces.
Puede que hayas cambiado tú. Que hayas dejado de valorar todo eso que un día creció contigo
Quizás crecen flores donde antes no o está todo mucho más seco. Puede que lo que fue hogar, tienda, cine, cocina… ya no sea nada para tu yo tan ocupado con las cosas de mayores que ahora te conciernen. Esto demuestra que también existe la opción b; que hayas cambiado tú. Que hayas dejado de valorar todo eso que un día creció contigo. Las vitaminas de ese sol que a veces te quemaba y otras te salvaba. Esa tierra que te llenó las manos y todos los pasos que diste detrás de quién te guiaba. Ahora prefieres ir por tu cuenta, muy independiente te has vuelto.
A lo mejor ahora te has dado cuenta y estás sentado escribiéndole a todo eso que echas de menos, a esa risa y esas manos arrugaditas que te dieron todo lo que tenían
A lo mejor ahora te has dado cuenta y estás sentado escribiéndole a todo eso que echas de menos, a esa risa y esas manos arrugaditas que te dieron todo lo que tenían. Todas esas horas que pasaban volando cuando llovía fuera, dando vueltas y vueltas, rebuscando entre recuerdos de antes de que tus padres fueran tan siquiera un plan de vida, viendo qué hacían los abuelos o contándoles cómo te iba en el cole.
Cuando no llovía no había cole y corrías de un lado a otro alimentando animales o limpiando/ensuciando todo lo que tenías permiso para ello.
El tiempo es la vida. La que llevas y la que te queda
Ahora puede que estés deseando con toda tu alma que el reloj se pare y que puedas aprovechar esa cuenta atrás más a fondo, o incluso volver a esos momentos. Quieres ahora cuidar esas arruguitas mejor, apreciar mejor esa risa y mirar al fondo de esa mirada que acumula cientos de experiencias y vivencias. Una vez más, el tiempo, lo que más malgastamos, lo es todo. Es la vida. La que llevas y la que te queda. Tú decides cómo dejarla pasar.
Escrito por:
Ana Fernandez – Instagram
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