Cada uno nos identificamos con nuestros hábitos
Cada uno nos identificamos con nuestros hábitos. Nuestros hábitos son las mil rutinas diferentes que nos hacen saber que somos “yo”, nos proporcionan nuestra identidad. Son nuestras rutinas. ¿Tienes planes nuevos? Ten cuidado, nuestros hábitos pueden boicotearlos. Nuestras costumbres diarias dan continuidad a nuestra historia. Y nuestro cerebro se asienta sobre ellas. Los hábitos nos transmiten seguridad: si ayer salió bien, pues… hoy también saldrá bien. Por eso nos cuesta tanto cambiar los hábitos.
Los hábitos son los que ponen límites a nuestra identidad
Hábitos conscientes y hábitos inconscientes
Los hábitos son normalmente conscientes pero también tenemos muchos que son inconscientes. Los hábitos inconscientes, los tenemos tan automatizados que no nos damos cuenta de que los realizamos. Y caer en ellos es parte importante para que cambiemos otras rutinas que vivimos como molestas. “Llegamos tarde a la oficina” y nos molesta, “queremos llegar a tiempo” y nos proponemos hacerlo. Empezamos a proponernos: Me levantaré más temprano, desayunaré en menos tiempo… pero seguimos llegando tarde. Nos sentimos decepcionadas: no lo consigo. Vemos lo más obvio, lo que tenemos registrado como rutinas para llegar pronto, pero igual lo que nos está haciendo llegar tarde es no haber apagado el móvil y acudir a él cada vez que nos suena una alarma. Lo tenemos tan interioridad, que no contamos con este acto, nos pasa desapercibido. Y si nos hemos levantado antes y tenemos conectado el móvil…. más veces sonará y más veces lo atenderemos.
Los hábitos inconscientes, los tenemos tan automatizados que no nos damos cuenta de que los realizamos
Los hábitos no son superstición
Ya hemos dicho que tener hábitos nos transmite seguridad. Pero caer en la superstición, es otro tema. Sentarse a una mesa ordenada cuando voy a estudiar, es un buen hábito, pero si lo convierto en superstición, si no puedo ponerme a estudiar si mi mesa no está perfectamente ordenada porque no voy a aprobar el examen, el hábito se convierte en un condicionante y eso no es bueno. El hábito está par servirnos y no para que nosotros le sirvamos a él.
El hábito supersticioso se convierte en un condicionante
El hábito como ritual
El hábito como ritual, nos tranquiliza, nos da la calma que necesitamos para actuar. Es común que un cantante, o cualquier persona que se tenga que poner de cara a un público, nos cuente que antes de salir a escena le gusta hacer tales o cuales cosas. Son un conjunto de acciones, que por conocidas, a esa persona le transmiten seguridad, calman su mente para lidiar con el estrés que ponerse ante el público le proporciona: “¿Gustaré, no gustaré?”
El hábito ritualista, calman nuestra mente para lidiar con el estrés
Hábitos que mejoran nuestra vida
Todos salimos a escena cuando nos levantamos de la cama. Y tener buenos hábitos nos ayuda a lidiar mejor con nuestro día. 5 hábitos que mejoran nuestra vida y aunque muy oídos, pocas veces ponemos en práctica son:
Hacer ejercicio, antes de ir al trabajo o a los estudios, o simplemente antes de empezar con las rutinas de la casa.
Meditar: Ya sea una meditación convencional, tipo yoga o similar, o simplemente dedicar 5 minutos, sin prisas, a visualizar nuestro día sin agobios.
Comer una fruta al medio día. Simple pero eficaz. Nos hace tener un “parón» en nuestro trabajo y ver lo que hemos hecho y lo que nos falta por hacer. O simplemente charlar con una compañera y hacer unas risas. Además de haberle metido al cuerpo unas vitaminas…, que no le vienen mal.
Y sobre todo: Formularnos en positivo. Cualquier tarea que tengamos que afrontar,
Todos salimos a escena, cuando nos levantamos de la cama, para vivir nuestro día