Desde muy pequeñas nos han contado la historia de: « Ahora vas al cole y después harás la ESO, después harás Bachillerato y como eres lista harás universidad. Después tendrás un trabajo que te dará mucho dinero y ya podrás vivir despreocupada ». Quien ha empezado a trabajar sabe que la vida, para muchas, no funciona así.
La verdad que cuando empecé a trabajar y me di cuenta como se suponía que debíamos vivir, tuve una pequeña crisis. Me preguntaba si esa era realmente la única manera de vivir, ya que odiar los lunes parecía algo normal y que todo el mundo hacía. Yo me negué a vivir así, en la mediocridad absoluta que eso supone y la poca felicidad que eso trae.
Después de estar trabajando durante 3 años me he dado cuenta de varias cosas, que te pueden servir si te ves también atrapada en la vida de, tupper – trabajo – dormir – tupper – trabajo – gym, porque seamos honestas, muy motivante eso no es.
Encuentra qué te gusta y qué no te gusta del trabajo que haces, y piensa si hay alguna manera de pasarte más rato haciendo eso que si te gusta.
Muchas veces nos sentimos tristes porque hacemos un trabajo que realmente no nos aporta nada, ni nos hace sentir bien. ¿Es tu trabajo realmente lo que quieres hacer? ¿Puedes pasar más horas de tu día haciendo algo de tu trabajo que disfrutes más? Estudié diseño y me di cuenta que me encantaban sus metodologías pero trabajar de ello (puh!) pues no mucho. Así que junté varias cosas que me gustaban y redirigi mi carrera laboral.
Negocia bien las condiciones de tu puesto de trabajo
Cuando empecé a trabajar, me ponía enferma cada mes. No aguantaba el ritmo, y me puse muy triste de pensar que nunca podría ser independiente y trabajar. Pero, ¡me di cuenta que había otra solución! Si trabajaba desde casa algunos días y tenía horario flexible (entrar entre las 7 y las 10 de la mañana), me sentía mucho mejor y dejé de ponerme enferma. Así que, eso puedes hacer tu también, negocia tus condiciones de trabajo para que se adapten el máximo a ti.
Si crees que tienes talento y te gusta el mambo, vende proyectos de lo que tu haces como freelance
El sistema educativo nos enseña a ser empleados, pero no nos enseña a estar empoderados ni a montar un pequeño (o gran) negocio por nuestra cuenta. ¿Por qué deberías estar llevandote un 10%-15% de lo que realmente produces, cuando tienes todas las skills para hacerlo? Si tienes las ganas y el talento que requiere, vende lo que haces de forma individual, y explora esa vía. Si ves que te gusta y es rentable, puedes plantearlo como una futura posibilidad de trabajo.
Y sobretodo, por último recuerda:
Estás acompañada.
No estás sola, hay muchas personas en esta situación de vacío y de vida sin sentido por lo frenético que es el día a día, y por el poco tiempo que tienes para dedicarte a ti misma. Se requiere fuerza pero si de verdad lo quieres, es posible.
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