Vas a llorar y vas a reír. Harás cosas locas, casi sin pensar. Saldrás a comprar algo, lo que sea, como si el cuerpo te lo pidiese. Cuando compres ropa, la mitad se quedará en el armario, sin usar. Comprarás cosas que no sean de tu estilo, porque necesitas un cambio, necesitas sentir que eres una persona diferente. La ropa es una forma de expresión, y quieres sentir que no eres la misma de siempre.
Te entrarán ganas de salir de fiesta y hacer el loco o de quedarte en casa, con helado y muchas series pendientes que ver. Saldrás de fiesta con la idea de desmadrar, de no pensar, de hacer lo que nunca has hecho. En ese momento eres pura energía. Pero en otros momentos, la energía se evapora y solo quieres estar en casa con una manta y miles de pelis románticas y dramas que ver.
Vas a odiar el amor y te jurarás no volver a conocer a nadie
Vas a odiar el amor y te jurarás no volver a conocer a nadie, o quizás al contrario, saldrás con todo aquel que te haga olvidar, aunque sea por unos instantes. No quieres que te vuelvan a hacer daño, no quieres involucrarte con nadie emocionalmente. Solo necesitas llenar, aunque sea de forma momentánea, ese agujero que tienes desde hace unos meses en el pecho.
Vas a llorar y vas a reír. No vas a entender qué es lo que te pasa. Vas a llorar, en cualquier sitio, en cualquier lugar. Vas a llorar antes de dormir y al levantarte.
Y un día sin darte cuenta vas a reír, sólo a reír. Reír de verdad. De corazón. Un día te levantarás y el dolor en el pecho se habrá ido. Un día habrás perdonado, y será el día que decidas avanzar, que perdones. El día que decidas que estás lista para volver a querer.
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