t>
logo

La vulnerabilidad te puede ayudar a mejorar tus relaciones

Publicidad

Las relaciones pueden ser sofocantes. Nos traen experiencias increibles y muchas veces representan una gran parte de nuestra felicidad. Y, a pesar de eso, lo pasamos mal cuando tenemos malentendidos con las personas a quienes queremos, y no sabemos ni que decir ni cómo actuar. A veces, cuando nos enfadamos, podemos ser verdaderas cabr*** y intentamos hacer sentir mal a la otra persona, o aun peor, les echamos la culpa. Esta manera de resolver problemas no funciona demasiado bien (como seguro sabrás) y solamente crea más frustración y rabia. Encontré una manera que (a mí) me dunciona para solucionar problemas, y puede que te funcione a ti también. Es bastante sencillo:

 

 

  • Muestra tu vulnerabilidad.

Sí, lo sé, cuando estamos enfadadas la última cosa que queremos hacer es mostrar nuestra parte más vulnerable. Pero, hablar con esa persona desde tu ego tampoco no te va a llevar a ningún lado (lo que hará es separarte aun más de esa persona). Al final, seguramente quieres a esta persona (y seguramente también, esa persona te quiere a ti), así que vamos a intentar hacer que la relación funcione. Lo más importante aquí es ser honesta y estar preparada para expresar lo que sientes.

 

  • Reconoce cómo te sientes.

Muchos de los miedos que tenemos son inconscientes y relacionados con temas muy biológicos; que nuestro jefe nos despida y no tengamos trabajo, que nuestra familia se enfade con nosotras y nos quedemos sin su apoyo, decepcionar a nuestras amigas que son un soporte importante en nuestra vida.

 

Yo también lo siento y lo he sentido. Pero me gustaría hacerte una pregunta, ¿qué crees que hay al otro lado del miedo?

Hay la posibilidad que pongas limites, que te sientas segura y feliz en una situación concreta, que decidas cómo vivir tu vida. Es verdad que decir que no puede conllevar riesgos, pero en general son mucho más pequeños que los que tenemos en nuestra mente. La pregunta es, ¿puedes asumir los riesgos que conlleva decir que no? Por ejemplo, si por decir que no te fueran a despedir, ¿podrías encontrar otro trabajo? Y pregúntate a ti misma, ¿vale la pena estar en este trabajo si realmente no puedo ser quien soy yo y quién quiero ser?

Seguramente estas preguntas cuestionen la forma en la que vives y puedan inspirarte a hacer cambios. Y eso está bien (aunque dé miedo).

Ser independiente te hace libre a muchos niveles.

Te permite decir “no” cuando quieres decirlo. Ser independiente te permite vivir desde una posición de más confort, donde puedes ser más auténtica y decir lo que piensas. Saber que puedes tener otro trabajo, que tienes ahorros, que puedes acudir a familia y amigos, y simplemente sentir que pase lo que pase no se va a acabar el mundo por ello, te hace libre. Y como te hace libre, te hace feliz y te permite vivir de una forma más auténtica y verdadera.

¿Y tú, de qué dependes? ¿Cómo sería vivir sin esa dependencia? ¿Qué necesitas para poder ser más independiente?
Te reto a que te hagas estas preguntas para poder vivir mejor.

 

Escrito por Andrea Amorós

 

También te puede interesar:

Un día en la vida de una Organizadora de Eventos 

 

¿Qué es la resilencia?

¿Cómo pedir un aumento de sueldo?

Te recomendamos 4 libros que leer 

Trabajar en Madrid: las mejores cafeterías

Estilo de vida saludable: 4 consejos que deberías  seguir

¿Cómo prepararte para una entrevista de trabajo?

 

Comments are closed.