*mirando hacia mi escritorio*
En serio que cuando me levanto todos los días lo hago con la idea de tenerlo todo recogido, de poder ponerme a trabajar en un sitio que este limpio, impecable y reluciente.
Sin un papel, sin hojas por ahí, sin bolis sin tapas, sin mi café del día anterior. Me gustaría que fuese algo así como mi santuario de trabajo. Pero no lo es. OMMMMMG.
Por lo tanto, cuando me levanto por las mañanas, después de hacerme mi CAFÉ – sin eso no podría vivir. Y hacerme mi segundo café – sin ese tampoco podría vivir. Me pongo a observar mi escritorio pensando en la forma más optima de mantenerlo limpio.
- ¿Contratar a alguien para que lo haga?
- ¿Comprarme un robot?
- Tirarlo todo, una vez he acabado de trabajar
La primera idea sería la más optima, lo sé. Pero el dinero no me da para eso, además me sentiría mal contratando a alguien solo para que limpie mi escritorio.
La segunda idea me parecía genial si existiese (desde aquí hago una petición para que la ciencia avance mucho mas rápido)
La tercera ha sido una irresponsabilidad por mi parte, el tan siquiera pensarlo – o escribirlo.
El caso es que mantener un escritorio limpio es algo así como que muy importante. Te hace estar más centrada y trabajar mejor. (por favor, si hay alguien que esté leyendo esto que lo sea, que nos haga llegar la confirmación @hifeelingsweb)
Por otro lado, hay voces que comentan que si eres desordenada es que eres muy creativa.
*HELLO. CREATIVIDAD? YO HE CUMPLIDO MI PARTE DEL TRATO ¿DÓNDE ESTÁS?*
El caso es que como la creatividad no llama a mi puerta y a mi me gustaría tener un espacio de trabajo impoluto, he buscado en nuestro querido friend Google para ver qué nos dice.
Según la escuela Europea de Management:
Vamos punto por punto:
Usa un calendario. Esto es algo que ya hago. He probado todos los calendarios, el de Moderna de Pueblo, el de Mr Wonderful y otros que son algo más serios. El problema con los calendarios es que se te acaban olvidando que los tienes, los empiezas y te aburres. O si no, cuando más lo necesitas estás fuera de casa, no encuentras un boli o cualquier otra chorrada.
Prioriza las tareas importantes. Este punto creo que si que es guay. Cuando me levanto por la mañana siempre escribo en un papel (¿por qué no en la agenda?) esas cosas que quiero hacer SÍ o SÍ. Al final del día es muy motivante ver que al final SÍ has hecho lo que te habías propuesto.
Crea una lista de pendientes. Este punto me pone nerviosa. Cuando tengo too much que hacer, ver un listado de todas las cosas que tengo pendiente me pone de los nervios. En esos momentos son en los que me pongo a procrastinar al máximo, haciendo cosas que no tendría que estar haciendo en ese momento.
Conclusión? Después no hago nada y termino sintiéndome mal por lo haberlo hecho. Al día siguiente la lista sigue igual, lo que hace que me ponga más nerviosa *respiro hondo* Es como un ciclo que no se rompe. Por eso me gusta eso de marcarme tres cosas MUY IMPORTANTES, pero sin tener que ver cada día el listado de cosas pendientes.
Mantén la mesa ordenada: justo este era al tema al que íbamos. *finger cross* La verdad es que no dicen gran cosa. Pero está guay que lo mencionen, y quizás el resto de puntos ayudan a tener la cabeza más centrada y ser algo más organizada.
(ignoramos el resto de puntos)
Porque este tema tiene un problema:
Una cosa es que en tu casa vayas a tu libre albedrío y otra cosa es que lo hagas en tu trabajo. En tu casa te puedes permitir ir un poco más a tu bola y hacer de tu mesa una batalla de campo. Pero en el trabajo *ejemm* eso ya es otra cosa.
Vamos a intentar visualizar (me) en el trabajo: un día normal a las 8h, 10h, 14h o 18h, vamos a cualquier hora.
– Miro mi escritorio intentando detectar alguna anomalía, comparándolo con el de los compañeros. Cuando te has acostumbrado al caos absoluto, hay veces te cuesta distinguir lo que es normal de lo que no lo es.
– Cada vez que toco algo soy súper consiente de donde lo dejo.
– Cada vez que me levanto del sitio miro la mesa como si la estuviese observando con rallos infrarrojos intentando ver si hay algo que no está como debiese.
– Cada vez que me tengo que ir a casa, me preocupo de dejarlo todo súper ordenadito, para que no me entre un TOC, pensando si he dejado el boli en su sitio o tirado por encima de la mesa. Es algo así como cuando no sabes si has cerrado el coche o has dejado las llaves del coche puestas… ¡pero con el escritorio del trabajo!
Además, otra de las cosas que me hace gracia del escritorio es todo lo que dice de una persona. Es muy heavy que la forma en la que tienes tu mesa de trabajo diga tanto de ti, y al misma tiempo es embarrasing.
Si os pasa igual, ¡contárnoslo!