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Comienza un estilo de vida saludable

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En los últimos años la práctica del “realfooding” ha ido ganando importancia y cada vez son más las personas que se unen a ella. Al fin y al cabo, lo único que hay que hacer para ser parte de esta nueva tendencia es comer sano -siendo consciente de lo que te estás llevando a la boca- y disfrutar de ello.

Ahora bien, si realmente es tan sencillo… ¿Por qué algunas personas son incapaces de evitar el chocolate, las gominolas o demás ultraprocesados? La realidad es que el “realfooding” no es una simple moda que puedas elegir seguir o no. Es un estilo de vida, y como tal, requiere un esfuerzo y una concienciación -tienes que querer hacerlo y adquirir los conocimientos necesarios para ello-. Como en cualquier otro proceso, lo más complicado es saber por donde empezar.

Por suerte -tras un tiempo de experiencia personal- he escrito algunos consejos que, junto a tu fuerza de voluntad, conseguirán que eduques tu mente y te adentres en un estilo de vida saludable que puedas mantener a lo largo del tiempo.

Preocúpate por aprender

Lo más importante a la hora de comenzar algo es conocerlo a fondo, saber a lo que te enfrentas y qué herramientas necesitas para conseguir tus objetivos. La manera más fácil y recomendable de hacer esto es acudir a un especialista, pero si no puedes, no te preocupes. Puedes aprender por tu cuenta leyendo libros, artículos o incluso viendo vídeos en Youtube.

Establece un horario fijo de comidas

La alimentación supone el 70% de tu cambio. Sin una buena alimentación, no conseguirás nada. Lo más fácil para comer bien sin romperte demasiado la cabeza es establecer un horario fijo. Por ejemplo: si te levantas a las 8 am, puedes hacer tu primera comida a esa hora y la última a las 8 pm. Comiendo cada tres horas, harías un total de cinco comidas al día. También puedes hacer tus comidas el domingo: compras los alimentos que necesites y, en lugar de cocinarlos a lo largo de la semana, lo haces en un día. De esta manera el resto de la semana solo tendrás que abrir la nevera y disfrutar.

Haz lo mismo con el ejercicio

El ejercicio también es una parte imprescindible de tu cambio. Puedes elegir el que quieras: caminar, salir a correr, hacer yoga, bailar… lo importante es que fijes unos días a la semana -al menos cuatro- en los que le dediques un rato a hacer ejercicio.

Cuida tu mente

Tu mente puede ser una gran aliada o la peor de tus enemigas. Por eso, tu prioridad debe ser cuidarla y mantenerla en orden. Dedícate tiempo a ti mismo, intenta descubrir cómo te sientes, qué sensaciones tienes… Para esto puedes hacer yoga, meditar o incluso escribir un diario en el que día a día te vayas descubriendo a ti mismo. No te obsesiones Como dice el dicho: “Quien tiene paciencia obtendrá lo que desea”. Los procesos son lentos y los resultados tardan en verse, así que no le prestes más atención de la necesaria a tu peso o a tu talla de pantalón. Tómatelo con calma y disfruta del proceso.

 

 

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