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Las mascarillas han venido para quedarse.

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Desde el 21 de Mayo, en España, las mascarillas son obligatorias. Este elemento que empezamos a ver allá por marzo y de cuya escasez hemos oído hablar mucho, sobre todo en el sector sanitario, ha venido para quedarse.

Ahora bien, ¿qué debemos saber sobre ellas? Si ya las estabais usando sabréis que cuesta hacerse a ellas. En un primer momento molestan, agobian y son de todo menos cómodas ¡pero! la salud es lo primero.

Las mascarillas que se recomiendan usar son las mascarillas higiénicas o las quirúrgicas reservando las más complejas para personal sanitario o personas que puedan entrar en contacto directo con personas contagiadas. Si bien encontrarlas hace unas semanas o un mes era imposible, hoy en día podemos adquirirlas en farmacias y supermercados sin mayor problema. Su precio está regulado a 0,96€ la unidad por lo que son una de las opciones más baratas pero su vida útil es de 4 horas (aunque algunos expertos lo elevan a 8 o 12). ¿Se pueden reutilizar? 

Después de completar las 8 horas de uso o en el caso de que éstas se hayan mojado con nuestro sudor o saliva NO. No se trata de un capricho, sino de que el material del que están hechas se deteriora y dejan de ser eficaces

La forma correcta de guardarlas en el caso de haberlas utilizado un período muy corto de tiempo es guardándolas en una bolsa o recipiente hermético. 

No se recomienda ponerlas al sol ni desinfectarlas con agua o alcohol ya que esto puede potenciar la proliferación de microorganismos convirtiéndolas así en un foco de contagio.

¿Y una vez que ya no nos sirven? Seguro que habréis visto alguna que otra mascarilla o guantes tirados por la calle (en fin, sin comentarios 🤦🏻‍♀️). Gran error. 

La forma correcta de deshacerse de este material es depositándolo en una bolsa que podamos cerrar para aislarlo del resto de desechos y depositarlo en nuestra bolsa o cubo de basura habitual (si tiene tapa, mejor). No debemos reciclar ninguno de estos elementos; el material de los guantes es látex, no plástico, por lo que olvídate del contenedor amarillo.

Hasta aquí todo sencillo, pero aún así, siendo su uso obligatorio, os habréis dado cuenta de que esto implica un gasto extra cada vez que salgamos a la calle. ¿Qué pasa con las mascarillas de fabricación casera? Desde luego que resultan mucho más económicas puesto que podemos reutilizarlas siempre y cuando las lavemos a mínimo 60º. Pero hay cosas que debemos saber y conocer respecto a éstas:

Si bien hacer una mascarilla de tela es relativamente sencillo (si tienes una máquina de coser más aún), éstas no son igual de eficaces que las mascarillas quirúrgicas. Taparnos la boca no nos servirá de nada si la tela con la que lo hacemos no filtra el aire que inhalamos y exhalamos. Lo único que conseguimos de esta forma es dificultad para respirar con resultado nulo. 

Ante la escasez de materiales, mucha gente optó por incorporar un “filtro casero” a las mascarillas de tela tal como papel de cocina, filtros de café, etc. Pero, para una protección correcta, los filtros deben cumplir con la normativa UNE-EN 143:2001 y los más recomendados son los que protegen contra partículas P2 o P3. Podemos encontrar muchos modelos en internet pero comprobar su procedencia así como los controles de calidad que han pasado, es complicado. Por ello recomendamos adquirirlos en nuestra farmacia o consultar a lxs profesionales farmacéuticos sobre su uso. ¡Y ojo! debemos recordar que los filtros no son reutilizables.

También os habréis dado cuenta de que al ser un producto que debemos incorporar a nuestra vida cotidiana, muchas marcas textiles se han hecho eco de esto y han puesto a la venta sus propias mascarillas. Véase el ejemplo de Kim Kardashian que a través de su marca Skims ha puesto a la venta mascarillas faciales que, según varios medios, no pasan los controles de calidad debidos y cuya eficacia se hace cuestionable. La venta fue todo un éxito y el stock se acabó en apenas unas horas pero antes de dejarnos llevar por el impulso de hacernos con una de estas mascarillas “bonitas” cabe recapacitar que el propósito de su uso es evitar la propagación del virus, por lo que la calidad debe prevalecer sobre su aspecto. 

¡Investigar + comparar = acertar! Desde HiFeelings os recomendamos que, si pensáis en adquirir una mascarilla reutilizable, indaguéis un poco sobre el proceso de fabricación. Hay muchas marcas que sí lo están haciendo bien y es por éstas por las que debemos apostar. Si además su fabricación es nacional estaremos contribuyendo al desarrollo económico de nuestro país y al crecimiento de esas marcas.

Desde su cuenta de Instagram, Boticaria García nos recomendaba hace unos días unas mascarillas reutilizables Made in Spain de la marca SU&PER que además podemos encontrar en grandes superficies como Carrefour o Eroski.

Otra marca española que está haciendo una gran labor en este aspecto es La Condesa que desde el inicio del estado de alarma comenzó a fabricar mascarillas para repartirlas en centros sanitarios, residencias y demás lugares donde hiciera falta. Ahora las pone a la venta donando el mismo número de mascarillas que compre el/la cliente a los más necesitados. Podéis echarle un ojo aquí.

Y para lxs más fashionistas, otras marcas han creado mascarillas que complementan a una mascarilla homologada que garantice la protección, es decir, mascarillas que podemos ponernos por encima de una mascarilla reglamentaria. Es el ejemplo de Becomely o Berta Cabestany. Marcas españolas que, si bien todavía no son muy conocidas, merece la pena apostar por ellas y apoyarlos de la forma en que podamos.

Debemos recordar que estas medidas son por el bien de todos y que llevar mascarilla no es eficaz si no lo hacemos de forma adecuada o nos olvidamos de otras medidas como mantener la distancia de seguridad o reforzar la higiene. ¡Juntos saldremos de ésta!

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