Vivimos en el siglo XXI, acabamos de empezar una nueva década, tenemos sexo casual, Netflix anuncia su nueva temporada de “Educacións sexul” con grandes anuncios con mensajes como “Te la vas a tragar entera” y todo el mundo utiliza tinder.
Somos una sociedad concienciada, que ha normalizado el sexo y que nos cuidamos. Aún así y con esas no es raro que ocurran embarazos no deseados, y aunque no se hable de ello, y hoy en día se pueda abortar sin problemas, las consecuencias emocionales están ahí.
Disclaimer: si has llegado a este post a través de google porque te encuentras en una situación complicada… con este artículo no queremos decir que vayas a sufrir un trauma sí o sí después de un aborto. Nuestro objetivo es visibilizar y apoyar la normalización de la recuperación emocional después de abortar.
Gracias a la lucha de muchas mujeres, la ley ha evolucionado cediendo a la mujer el derecho propio a elegir qué es lo que quiere hacer con su cuerpo. A lo largos de los años ha habido una lucha constante y se ha logrado que poco a poco las leyes hayan evolucionado y cambiando. Según la ley de aborto de 1985 “el aborto inducido estaba tipificado en el Código Penal con penas de prisión” y únicamente se podía abortar si se era menor de edad. A día de hoy la ley se ha reformado y pueden abortar niñas desde 16 años, y las leyes tipifican en relación a semanas del feto, situación, estado… un tema realmente complejo y extenso.. ¡y no es el objetivo de este post!
Como dice el BOE, “la decisión de tener hijos y cuándo tenerlos constituye uno de los asuntos más íntimos y personales que las personas afrontan a lo largo de sus vidas” y por ello los niños tendrían que tener una mayor educación en temas sexuales, y todxs nosotrxs ser conscientes de cómo puede afectarnos a corto y largo plazo la toma de esta decisión.
Independientemente de si se trata de un aborto inducido o un aborto natural, no es fácil y es sobre la mujer principalmente sobre la que cae toda la responsabilidad de una decisión de este tipo.
El otro día hablando con una amiga me comentaba “es que el embarazo no solamente se crea en el cuerpo de la mujer, también en la mente” frase que me dejó pensando y razón de este artículo.
Cuando abortas se crea una sensación de culpabilidad, y según un estudio que hizo la Asociación Americana de Psicología en 2009, “es importante que las experiencias sobre los abortos de las mujeres sean reconocidas, validadas y comprendidas”
Además según la revista Medical News Today, el aborto conlleva una interrupción en el ciclo hormonal. Por lo que muchas veces todas esas emociones negativas que se desencadenen después pueden deberse a los cambios hormonales.. que ocurren después de la pérdida.
Tanto si ha sido un aborto premeditado como si no lo ha sido, busca el apoyo externo, sobretodo de tu pareja. Si la decisión ha sido unilateral, pasa tiempo con tus amigas y familiares. Habla del tema y trata de aceptarlo y permitirte hablar de ello sin tabúes ni ese sentimiento de culpabilidad.
El psicólogo Pedro Adrados le decía a Vogue que: “ «Permitirse expresar su eventual tristeza y disgusto ayudará a que estos síntomas disminuyan. Igualmente, es importante que tome conciencia de que esos sentimientos son normales tras un suceso como el que ha vivido y que no siempre se sentirá de esta manera».
Como la mayoría de las decisiones que tomamos en la vida, las cosas no se superan tan fácil como nos gustaría, no se puede “pasar de página” y seguir hacia adelante como si nada hubiera pasado. Tienes que permitirte sentirlo, llorar y tener esa mezcla de sentimientos que puedes estar sintiendo.
Además en muy importante el estilo de vida que lleves después: mantener una dieta sana, hacer ejercicio, tratar de reducir el estrés al máximo, aprender técnicas de relajación, yoga o meditación.