La campaña de Gucci en Milán
La infancia es ese momento ingenuo, tierno, sencillo por el que todxs hemos pasado, en el que las cosas eran fáciles. Bastaba con decir: ¿quieres ser mi amigo? para ir de la mano con esa persona, y que se convirtiese en tu persona favorita del recreo. No había prejuicios, tabúes o etiquetas impuestas. La pureza de esos primeros años, los pensamientos puros y transparentes: lo que decías era lo que pensabas y lo que hacías lo que creías. No había juegos psicológicos, ni dudas, ni miedos sobre lo que querías hacer.
Alesandro Michele, tiene 48 años es italiano y el actual director creativo de Gucci. ¿Os suena su nombre? Llegó a la casa italiana de moda en el 2015, dispuesto a hacer un antes y después, ¡y lo ha conseguido!
Un hombre que algunos podrían considerar como excéntrico, pero que ha sido capaz de romper moldes y estereotipos… ejemplo claro de esto su último desfile en Milán, con cuya colección pretendía «celebrar al hombre que es libre de autoafirmarse ajeno a las restricciones sociales y los estereotipos opresores«
Su nueva colección se sumerge a tope en la crítica social que en este momento estamos viviendo. El feminismo levanta su voz para ser escuchado y Alessadro se une a ellos creando una colección que grita a toda voz la necesidad de un cambio en el prototipo actual de hombre. Un hombre al que se le educa en la masculinidad, invitándole a seguir unos patrones preestablecidos por la sociedad.
A lo largo del desfile se pueden ver guiños a la niñez, la tartera donde llevabas el desayuno, los jerseys estampados con motivos dibujos, los calcetines largos y los “babys” para no mancharse con las pinturas. Elementos que acompañan prendas más discretas.
Y ese era el objetivo de la colección, según lo dijo Alessandro:
“Quería regresar atrás en el tiempo, volver a ser un niño. La infancia es un momento en que eres libre y hay menos etiquetas, puedes ser tú mismo. Cuando creces, te dicen cómo tienes que comportarte”
La sociedad habla de masculinidad y feminidad, ¿pero qué quiere decir realmente?
A lo largo de la colección se puede ver un elemento que se repite continuamente, el vestido. Una prenda de vestir que se asocia a la feminidad. Es por eso que el diseñador lo utiliza como elemento disruptivo. Como Alessandro dijo: “La violencia tóxica de la masculinidad se basa en estereotipos que son peligrosos tanto para hombres como para mujeres. Esclaviza a los hombres y oprime a las mujeres. Cuando estábamos en el jardín de infancia, todos estábamos en la misma situación: se nos permitía ser nosotros mismos».
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