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Cómo prepararse para ir al Festival de Cannes (o cualquier otro)

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Sábado – 15/07

Llega el día esperado, hoy sale nuestro avión con destino a Canes. No soy de ponerme muy nerviosa en este tipo de cosas, al menos no se aprecia mucho desde fuera, pero por dentro sí que estoy un poco acelerada, llevo pensando en este día desde que me enteré que íbamos a poder ir, y aún así, todavía no termino de creérmelo del todo.

¡Está todo listo! He aprovechado a hacer las últimas compras de última hora. No viajar a primera hora de la mañana tiene varios beneficios: no tienes que madrugar y cuantas con tiempo para hacer esos recados que siempre se quedan sin cerrar.

El avión sale a las 13:45 así que a las 12:00 salgo de casa: maleta de mano y bolso en mano – algo más grande de lo que debería ser – lo que te lleva a salir de casa con ese miedo interno de que el bolso no sea lo suficientemente pequeño y tengas que hacer un chanchullo de esos de meter casi con magia algo más en la maleta – donde ya no entra nada.

La maleta va a tope, como si fuese una olla a presión que puede estallar en cualquier momento. Juro que estaba vez la tenía cerrada, había cerrado a la perfección, sin tener que sentarme encima de ella, y pedir a medio mundo ayuda para poder cerrarla.. pero es que siempre falta algo por meter: otros pantalones por si acaso, los zapatos que no podías dejar y cosillas que parece que no abultan, pero que visto lo visto sí que lo hacen.

De camino al aeropuerto me llegan varios mails del equipo de Organización de Cannes Festival, en uno de ellos me avisan de que ya tenemos acceso al portal donde estará toda la información necesaria para cubrir el evento. En

 

Momento avión

Para mi el momento avión es sinónimo de relax. Nada que ver con hace 7 u 8 años, cuando casi tenía mi primera experiencia montando en avión. Sentía que estaba poniendo mi vida en peligro, y con cualquier ruido o movimiento sentía que iba a morir. Era un momento super estresante y no podía disfrutar del viaje en absoluto.

Ahora el avión me relaja. Creo que es como todo: tienes que acostumbrarte. Además de aprender a dejar ir, a no agobiarte, a dejar que las cosas sucedan. Cuando me monto en el avión vuelvo a mirar la app del evento, y repaso todos los speakers que queremos ver:

 

Una vez revisado y puesta un corazón en cada charla que puede ser interesante y puede interesaros, me quedo mirando fijamente como se mueven las nubes. La tierra vista desde arriba, la vulnerabilidad que sientes, el agradecimiento. Cuando me monto en el avión una de las cosas que siento es agradecimiento en general, por la vida, por el momento, por las oportunidades. Sentirnos pequeños nos hace ver lo grande que es todo y la suerte que tenemos de poder disfrutar de las pequeñas cosas. Mirar las nubes es de lo más relajante, además ayuda mucho a practicar el mindfulness, o la atención plena.

En serio, si te agobias y lo pasas mal antes de subirte en un avión… si eres de las que necesita tomarse algo, prueba a cambiar tu mindset cada vez que subas. Todo es cuestión de lo que nos estamos diciendo internamente.

Firts stop, Niza

Llegamos a Niza a las 16h. Según bajamos del avión podemos ver que hay mucha gente que va caminod el festival. Son bastante reconocibles.

De todos modos, decidimos aprovechar el día y visitar Niza. El ir con maletas, no conocernos mucho la zona y haber cometido el error de no buscar mucho antes hace que

Cannes

Cannes. Here we are.

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