Todos posponemos cosas que tenemos que hacer. Todos dejamos para “luego” lo que no queremos hacer ahora. Pero por qué dejar cosas para “más tarde” se convierte en un hábito que a veces nos desagrada y que nos trae consecuencias que no queremos?
La vida muchas veces nos pone delante de nosotros tareas que nos incomodan por lo tanto no encontramos el momento para hacerlas. Sabemos que es necesario que las llevemos adelante pero siempre encontramos una razón para no comenzarlas ya.
El miedo, la rabia, la incertidumbre son sentimientos que se apoderan de nosotros cuando pensamos en esa tarea que tenemos que hacer y que no estamos muy dispuestos a realizar.
Dejarnos llevar por estas sensaciones dificulta más que las comencemos y que lleguemos a finalizarlas.
Pensar que tomamos decisiones desde la lógica es otro error que cometemos. El 98 por ciento de las decisiones que tomamos, las tomamos desde el sentimiento.
Racionalizamos lo que sentimos para decirnos, esto no lo hago, o esto ahora: no… quizás mañana a pesar de saber que es bueno para nuestra vida hacer “eso” que no estamos muy dispuestas a hacer.
La regla de los cinco minutos
No esperar a que te guste
Si tu pensamiento está guiado por la idea de “lo haré cuando me guste” no lo harás nunca. Las cosas no nos gustan porque sí. Aprendemos a que nos gusten y seguro que estás de acuerdo que nos gustan cuando hemos cogido el hábito de hacerlas.
Comprometerte a realizarla durante cinco minutos
Cuando te comprometes contigo misma a realizarla solo durante cinco minutos, lo más probable es que no pares hasta que termines su realización. Con este método tan sencillo dejarás de procrastinar tareas que habitualmente dejas para luego.
Todos nos sentimos capaces de realizar algo durante cinco minutos. Y el secreto está en que cuando le has prestado atención durante cinco minutos y mires el reloj verás que posiblemente hayan pasado bastantes más minutos y la tarea está ya más avanzada. Al día siguiente lo mismo (si no la has terminado “de un tirón”) y comprobarás que tu hábito de procrastinar ha dejado de ser un problema para tí.
Por lo tanto la palabra clave es compromiso. compromiso contigo misma de abordarla durante cinco minutos… y ver lo que pasa. Compromiso de repetir la acción al día siguiente o en otro tramo del día. Los cambios que observarás en ti, serán
espectaculares y te olvidarás de que es la regla de los cinco minutos para convertirla en una actitud a la hora de realizar tareas que te desagradan.
Variante de este tema son: “los cinco segundos”, cuenta atrás y el método Kaizen que trataremos en otros post.