t>
logo

A veces es necesario alejarse

Publicidad

Apenas hace dos años que me mudé a Madrid.

Tan solo han pasado dos de mis cumpleaños desde que tomé la decisión de comenzar una nueva etapa de mi vida en la que viviría a 500 km de lo que por ese entonces llamaba hogar. Una nueva etapa en la que tendría que caminar sola… adiós a mi familia, a mis amigos y a la vida que había tenido durante 17 años. Era hora de comenzar un cambio.

No fue fácil despedirme de mis padres a la puerta de mi nueva casa, ni tampoco presentarme ante una clase de 100 personas el primer día de universidad. Y qué os voy a contar del metro… las primeras veces que tuve que hacer uso de él, acabé mas perdida que Batman en una película de Marvel (sí, soy malísima para los chistes).

Sin embargo, unas pocas semanas en la capital fueron suficientes para entender, que a veces es necesario alejarse.

 

Estar sola me hizo conocerme a mí misma. Comprender, que el problema no era yo. Tampoco lo eran el resto de las personas, que no lograban entenderme… Realmente no había ningún problema, pero en ocasiones la vida es tan sencilla que tú misma los creas. Por aburrimiento, por pasar el rato… por romperte un poco la cabeza.

 

Madrid me hizo entender que la vida que había tenido hasta entonces había sido fácil: apenas tenía responsabilidades, ni siquiera tenía que preocuparme por comer, porque todos los días al llegar de clase había un plato en la mesa para mí.

Madrid me obligó a madurar en un periodo de tiempo tan corto, que ni siquiera me di cuenta.

La verdad, es que le debo mucho a esta gran ciudad. Me enseñó que alejarse es crecer y aprender a convivir contigo misma. Ahora valoro mucho más una tarde de copas con mis amigos o una noche de película en familia.

 

Alejarse es comprender que las cosas valiosas tan solo duran unos segundos, pero si sabes apreciarlas, el recuerdo que graban en tu mente es eterno.

 

Porque, al fin y al cabo, despedir a mis padres significó que a partir de ese momento conocería la emoción de volver a verlos después de varios meses. Presentarme en una clase llena de gente en la universidad me ayudó a dejar a un lado las inseguridades y a confiar mas en mi misma. Y perderme en el metro, me permitió conocer nuevos lugares a los que nunca habría llegado si no me hubiese confundido de línea.

 

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *