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«Hoy no, quizás mañana» las excusas que todos ponemos

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«Hoy no, quizás mañana» la excusa que todos ponemos y que nos protege

Hoy no, quizás mañana.  Cuando nos sentimos inseguros esta afirmación de “hoy no, quizás mañana” nos protege.  Cerramos la puerta a realizarlo ahora, y conseguimos sentimos más tranquilos.  Y como somos inteligentes, al mismo tiempo  no cerramos la puerta a que mañana si podemos hacerlo.  Esta puerta abierta que dejamos a realizarlo en otro momento, también nos tranquiliza porque nos protege de la idea de que realmente no lo vamos hacer.  Dejar abierta la puerta al mañana evita que vivamos la angustia de no sentirnos capaces de realizarlo hoy. 

“Hoy no, quizás mañana” es la mentira que vivimos con mayor frecuencia en nuestras vidas. Es la excusa que nos ponemos para no sentir en el momento presente el miedo que nos produce llevar “esa” acción  a la realidad de nuestras vidas.

Realmente, si no fuese una “mentira” que nos decimos, pondríamos fecha y hora para realizarlo.  Solo, habríamos pospuesto una acción porque ese momento no era el más conveniente para hacerlo. Y nos sentiríamos bien.

Vivir en “hoy no, quizás mañana” nos puede traer disgustos innecesarios porque “mañana” puede ser un tiempo en el  que ya no lo podamos hacer porque nuestras condiciones vitales han cambiado. 

Existe un refrán que nos anima a no caer en esta forma de pensar y es:

 

“No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy” 

 

Como salir de “Hoy no, quizás mañana”

Dejar para mañana lo que no puedes hacer hoy es muy conveniente cuando existe una razón objetiva que nos impida realizarlo

Igual no sé hacerlo todavía

Es una buena razón.   Pero si quieres hacerlo tendrás que ponerte fechas para ir adquiriendo los conocimientos necesarios para realizarlo y cuando llegue el momento no dejarlo para.. “hoy, no.  Quizás mañana”

Igual es algo que no queremos hacer

Nos ocurre a menudo que sentimos las demandas del exterior como si fuesen nuestras.  No nos atrevemos a decir:  No quiero hacerlo.  Y resolvemos el problema diciendo:  “hoy no lo hago, pero quizás mañana si”  Intentamos de esta forma quedar bien con el otro, pero con nosotros mismos, no nos sentimos a gusto. No nos sentimos a gusto porque si decidimos hacerlo sabemos que es por miedo a quedar mal, no porque estemos ilusionados con la idea.

Aceptar que tenemos el derecho a no comprometernos con esa petición nos ayuda a ser más libres en la decisión.

Igual es una fantasía.

Es un cuento que nos contamos y que sabemos desde el principio que solo es eso:  un cuento.

Fantasía e ilusión no es lo mismo.  Las ilusiones se persiguen y están dentro de nuestros sentimientos.  El cuento, es una narración que nos hacemos a nosotros mismos y en el que no vemos ni un rayito de realidad.

 

 

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