Detente un momento. No leas estas líneas de forma frenética intentando buscar esa pieza que te falta y que buscas de forma caótica por todos lados. Te diré que necesitas.
Te contaré porque cada vez te encuentras más vacía, porque parece que no hallas una ilusión por nada ni por nadie. Todo parece que ha tomado un color grisáceo ¿verdad? Ya no amanece con la misma intensidad que lo hacía antes, ahora parece que sol se está apagando, que no irradia esperanza de tener un buen día cuando lo miras a primera hora de la mañana. Y ahora el sol parece tan oscuro como la luna.
¿Hay algún culpable? ¿Es que acaso hay un eclipse que nos impide ver la realidad como la veíamos antes?
El problema está dentro de nosotras que queremos llegar cuanto antes a los sitios sin parar a contemplar el camino, queremos hacer mil cosas a la vez, pero no sabemos ni lo que tenemos en las manos, queremos terminar de leer estas líneas para después hacer las 999 cosas que aún faltan por completar, pero nos estamos olvidando de los más básico. El tiempo.
El tiempo no se mide en horas, minutos y segundos sino en los momentos en que nos dedicamos un pensamiento para nosotras mismas, en los momentos en que somos felices sin necesidad de nadie más. Dime, ¿hoy cuanto tiempo has dedicado para pensar en como estás? ¿Qué sientes hoy? ¿Qué te apetece hacer? ¿Quieres gritar, llorar, reír?
Nos dicen continuamente que no seamos narcisistas, pero no hay nada más bonito que contemplarse a uno mismo, en silencio y quererse como nunca nadie lo ha hecho.
Pasamos demasiado tiempo en estar a la altura de las expectativas de los demás, en llegar a hacer esa tarea, en mirar simplemente Instagram y las fotos de los demás…
¿Pero cuanto tiempo pasamos con nosotras mismas, en silencio?
Solo el silencio.
Apaga el ordenador, el móvil, la Tablet o el dispositivo con el que estés leyendo esto y sobre todo desconecta el mundo exterior.
Lo que estás buscando para sentirte completa es algo que tienes muy cerca.
Eres tú.
Conócete, siéntete feliz sin necesidad de nadie más, experimenta la soledad.
Escrito por: Marina Camazon
















