Septiembre prudente que ya has llegado.
Con tus primeras nubes grises y tus lágrimas arrepentidas.
Septiembre que siempre supones un cambio, un comienzo y en
algunas ocasiones el principio del fin.
Tú qué estás obligado a barrer los escombros
que dejo el descarriado verano,
con sus noches cortas en tiempo pero eternas en aquellas arena.
Tú qué eres odiado por tantos porque marcas el fin de la locura.
Septiembre, nadie te valora, no se dan cuenta que tú solo nos
devuelves a una realidad inevitable.
No se dan cuenta que tú pasas rápido y llega otoño con sus hojas
caídas, los atardeceres tempranos, la brisa que invita a la lluvia y,
como no, los miles de relatos tristes de los poetas.
No estés triste septiembre, que no te dé miedo soltar algún
resquicio de sol y dejar algún que otro arcoíris que cuando traes
color todos te empiezan a amar.
Septiembre prudente, mes de los finales y comienzos ¿Por qué nadie te ve como Enero?
Tú, que también das oportunidades de nueva vida
que puedes dar tanto frío como calor.
No dejes que te afecte lo que todos piensan de ti,
no cargues con las culpas de lo que el verano destruyo.
Querido Septiembre no te menosprecies que siempre traes cosas buenas.
Escrito por:
Irena Garay