No al Síndrome posvaccional
El optimismo es vida; el pesimismo, un suicidio lento (William Crosbie Hunter)
El síndrome posvacacional no existe si hemos desarrollado una forma positiva de vivir nuestra vida.
Enamorarnos de nuestra forma de vivir es un reto continuo, y si lo hemos logrado, el síndrome de angustia al volver a lo que consideramos nuestra cotidianidad no forma parte de ella.
Las vacaciones… dejan de ser, ese tiempo soñado mientras vivimos el día a día en nuestra ciudad para convertirse en una experiencia más.
Según la consultora Randstad, el problema del síndrome posvacacional se debe a que las personas no desarrollan el trabajo que desean o las condiciones en que tienen que desarrollarlo no le son satisfactoria. A esta conclusión llegaron después de hacer un estudio sobre 1600 personas en el mes de agosto.
El problema no es que volvamos de vacaciones, lo que no nos gusta es retornar a situaciones que no queremos, a situaciones que no nos gustan.
Vivir las vacaciones como un “escapismo”, es lo que endurece el retorno
Vivir las vacaciones como un “escapismo” es lo que nos produce esa sensación de desánimo cuando nos incorporamos a lo que llamamos nuestra vida “normal”, cuando regresamos a la normalidad.
Soñar, hacer planes y llevarlos adelante es lo que crea día a día nuestro entusiasmos por sentirnos vivos. Disfrutamos cuando planeamos nuestras vacaciones… ¿que nos impide soñar y planear lo que vamos a hacer durante los otros 330 días?
Ver la vida, nuestra vida con el optimismo de que somos los que decidimos como nos colocamos en ella es lo que nos mantiene en un estado vital que todos consideramos como bueno. El pesimismo, el sentirnos como seres que estamos “encadenados” a una determinada forma de vivir, y que para romper nuestras cadenas necesitamos de… las vacaciones (periodo breve en el que suponemos que nos evadimos de la cotidianidad), es una forma pesimista de ver nuestra vida, y el pesimismo es una forma lenta de suicidio, ya que en el pesimismo nos vamos apagando, perdemos nuestras ilusiones y nuestras ganas de estar en este planeta.
Sentir ilusión por lo que hacemos: una relación “vieja”, el comienzo de una nueva relación.. ya sea en el trabajo, en los estudios, con nuestros amigos, hijos… conmigo misma, determina la forma que tenemos de enfocarnos en nuestra vida, y eso es realmente lo que importa, lo que nos hace vivir como seres vitales que compartimos experiencias.
¡Que vivan las vacaciones planeadas con ilusión!. ¡Que viva el día a día planeado con ilusión!
Autor Texto: Itziar