¿Sabes ese pensamiento que tenías de que a cierta edad tenías que estar haciendo X cosa? Habías hecho planes de tu vida. Te imaginabas super madura. Con toda tu vida organizada.
Cuando llegas a los 20, 35, 30, te das cuenta de que no estás remotamente cerca de donde pensabas que tenías que estar.
Eso genera una frustración tremenda, sobre todo si las metas que te habías fijado eran muy grandes y ves, como que a medida que pasan los años, todavía es mas complicado llegar ahí donde te habías propuesto.
Tendemos a compararnos con los demás, ver lo que han conseguido, como de lejos han llegado y nos sentimos poca cosa. Nos da la sensación de que no estamos haciendo lo que tendríamos que estar haciendo, que no estamos aprovechando como deberíamos nuestro tiempo y vida.
¿Te sientes identificada?
A veces sentimos que tenemos todo lo que deberíamos tener para estar donde pensamos que deberíamos estar, pero nos encontramos con que no hemos llegado a ocupar ese lugar. Nos sentimos como frenados en el momento de ir a por lo que deseamos.
Hay una diferencia entre ser un creído y pensar que estás por encima de todo del mundo, y ser capaz de valorar lo que eres y aceptar tu valor
Puedes darse el caso de que esos sentimientos negativos no sean por no haber conseguido lo que idealmente te planteabas y vengan de algún otro sitio. Hace poco hablábamos del síndrome del impostor. Si lo tienes es posible que sientas que nunca estás a la altura y que consigas lo que consigas nunca estás donde te gustaría. ¿Te sientes fuera de lugar? ¿Te ascienden o encuentras un trabajo y sientes que no lo mereces?
También puede ocurrirte que la gente acuda a ti con dudas y opiniones y te sorprendas de que lo hagan. Hay una diferencia entre ser un creído y pensar que estás por encima de todo del mundo, y ser capaz de valorar lo que eres y aceptar tu valor.
Eres capaz de vivir en el presente
Empiezas a hacer scroll en instagram y ves gente que está viviendo la vida que tu quieres. Empiezas a imaginarte como sería tener esa vida. Tu imaginación vuela y empiezas a sonreír y hacer el cuento de la lechera mientras te imaginas viajando a Bali o pudiendo dejar todo para viajar y vivir de lo que te gusta.
Pensar siempre en el futuro, hace que nos perdamos el presente y todas las oportunidades que podemos aprovechar
Pensar siempre en el futuro, hace que nos perdamos el presente y todas las oportunidades que podemos aprovechar. El futuro está en tu pensamiento y no llegará a ser real si solo está en tu cabeza como una ilusión.
Es cierto que el primer paso para lograr algo es que es imaginarlo. Pero a continuación tienes que empezar a actuar. Para llegar a algún sitio hay que empezar pasito a pasito y sentirte con derecho a llegar, es un primer paso necesario.
Mejor no asumir lo que no se sabe
Tendemos a imaginarnos un montón de cosas sin saber nada. Hacemos valoraciones únicamente basadas en lo que vemos de forma superficial.
No pienses que una persona es feliz por lo que enseña en Instagram. Quizás sí que lo es. Pero pensar que tú vas a serlo, por imitar su forma de vida, no suele ser un pensamiento que resulte.
Cada uno tenemos nuestro propio camino
Cada uno tenemos nuestro propio camino. Empezarás a sentirte mejor cuando dejes de mirar al de al lado y te fijes en lo que tú sientes y quieres. Eres la única persona que puede decidir cuál es la calidad de vida que quieres tener
Estar más motivado
Cuando ponemos toda la energía en nosotros estamos más felices y motivados, ¿por qué? Porque nos estamos prestando atención, nos estamos cuidando y queriendo.
En cambio, si miras más al de al lado que a ti mismo lo que estás haciendo es hacerte daño de forma inconsciente.
No envíes a tu cerebro el mensaje de que otra persona es mejor que tú (se lo puede creer)
Le estás enviando a tu cerebro el mensaje de que otra persona es mejor que tú, con lo que te vas a sentir mal contigo misma y no te vas a sentir con las fuerzas para llevar a término lo que deseas como bueno para ti.
Cuando pensamos de forma negativa estamos quemando energía, le estamos dedicando mucho tiempo a algo que chupa toda nuestra energía vital. Nos ponemos de mal humor y nos estresamos. Cuando dejas la envidia de lado, tienes más motivación para poner foco en ti y en tu propio camino, dejas de preocuparte en lo que los demás van a pensar de ti. Además, cuando te fijas mucho en el camino de los demás te pasa desapercibido el tuyo propio.
Nos da vértigo y miedo porque nos ponemos unas expectativas muy altas cuando en la mayoría de las ocasiones no sabemos cuáles han sido las circunstancias de vida de esa persona. No sabemos nada de nada y aún así dejamos que nos paralice y que chupe toda nuestra energía positiva.
Cuando dejas la envidia de lado, tienes más motivación para poner foco en ti y en tu propio camino
Poner todo tu energía y foco en ti y en tus necesidades te va a ayudar a crear oportunidades para ti misma. No tengas miedo de tomar caminos distintos al resto. No pienses en si los demás habrías tomado ese camino o no, no pienses en qué es lo que van a pensar. Piensa en ti, en lo que te gusta y en si es una decisión que quieres tomar o n o
Cada uno tenemos nuestros tiempos
Admirar a una persona es genial. Nos sirven de inspiración y puede ayudarnos a motivarnos y a encontrar a personas que tiene los mismos valores que nosotros y que hacen cosas que también nos gustan a nosotros.
La diferencia es como nos sentimos respecto a esa persona. Hay que verlo como algo positivo, como un ejemplo positivo. En el momento en el que llega la envidia y el agobio, es que las comparaciones mentales que estamos haciendo son un poco, o muy, tóxicas.
Cada uno vamos a nuestro ritmo en nuestra carrera
Pero no te compares demasiado, tenles de guía, pero nada más. Cada uno vamos a nuestro ritmo en nuestra carrera, cada uno de nosotros nos encontramos con piedras distintas a lo largo del camino, y sería muy injusto compararnos con otra persona que corre más rápido, que no se ha encontrado ninguna piedra hasta el momento y que ha salido con algo de ventaja.
Disfruta del camino, del proceso y no del resultado. Siéntete orgullosos de cada cosa que vas consiguiendo.
Hola autoestima y confianza
¡Adiós comparaciones! ¡Hola autoestima! Puedes ser la persona más maravillosa del mundo, que si estás continuamente comparándote con el de al lado, pues sentirte la peor persona del mundo.
La autoestima es la base de todo. No vas a ser la mejor de la mejor cuando empieces a hacer algo, pero no te preocupes, que poco a poco irás mejorando. De hecho, la paciencia y el ir poco a poco es el único ingrediente para el éxito.
Enfócate en lo que te hace especial. Es el único para encontrar tu camino. Y construirás poco a poco tu autoestima. Las personas con una autoestima irradian algo, una chispa, un aura, que atrae a la gente. Y cuando atraes a la gente de forma positiva, cosas mágicas ocurren.
Cuál es tu motivación
Ir detrás de un objetivo solo porque otra persona lo hace está abocado al fracaso a largo plazo. Llegará un punto en el que te darás contra la pared y te preguntarás qué es lo que estás haciendo con tu vida.
Será ese momento en el que te des cuenta de que no sabes qué es lo que haces ni por qué lo haces y notarás que has perdido la conexión contigo misma.
Cada persona tiene que tener sus razones personales para hacer lo que hace
Cada persona tiene que tener sus razones personales para hacer lo que hace, tienen que ser intrínsecas a la persona, y lo suficientemente poderosas para llenarnos.
Cuando nos comparamos con otros, estamos llenado detrás de algo, basándonos en las motivaciones e ideas de otros.
Llegarás donde quieres
Todos tenemos un propósito, un destino al que queremos llegar. A veces va evolucionando a medida que crecemos, pero está ahí. A veces lo perdemos por el camino, se nos olvida o nos meternos en el camino de otras personas.
Serás más feliz
La felicidad llega cuando la realidad encaja con nuestras expectativas. Pero no son esas expectativas superficiales, si no las expectativas internas. La felicidad tiene que ver con sentirse bien contigo misma, disfrutar de la vida.