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El síndrome del impostor, ¿qué es?

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¿Alguna vez has oído hablar del síndrome del impostor? Alguien te hace un cumplido y no lo aceptas, te ofrecen una oferta de trabajo y sientes que no estás cualificada, estás haciendo algo, pero sientes que estás fingiendo, y que es cuestión de tiempo que alguien se de cuenta de cómo eres de verdad y te eche.

 

Pones esfuerzo en todo lo que haces, pero cuando ves que alguien valora tu trabajo, piensas que se ha equivocado, o tiene que estar hablando de otra persona

 

Pones esfuerzo en todo lo que haces, pero cuando ves que alguien valora tu trabajo, se ha tenido que equivocar, o tiene que estar hablando de otra persona. Te describe de cierta forma, y no puedes evitar sentir que esas características no te corresponden, que deben de ser de otra persona.

 

Y sentirse de esta forma hace que rechacemos muchas oportunidades o que la caguemos, y es solo porque internamente no nos sentimos lo suficientemente buenas

 

No es solo lo que pensamos en ese momento, es como nos sentimos de forma más habitual. Y sentirnos de esta forma puede hacer que rechacemos muchas oportunidades o la caguemos, solo porque internamente no nos creemos  lo suficientemente buenas.

 

Pero, ¿qué es el síndrome del impostor?

El síndrome del impostor tiene mucho que ver con esa voz molesta que todos tenemos dentro de nuestra cabeza y que no se calla. Es ese pepito grillo capullo que no para de hacernos sentir mal y hacer hincapié en todas las cosas negativas. Tampoco tiene problemas en inventarse problemas e historias que no son la realidad que estamos viviendo:  pero que se empeña en meterlas en nuestra cabeza hasta que nos los terminamos creyendo.

 

El síndrome del impostor tiene mucho que ver con esa voz molesta que todos tenemos dentro de nuestra cabeza y que no deja de molestarnos

 

¿Por qué iban a confiar en ti?

Pauline Rose Clance fue la primera en hablar de este síndrome en los 70. Fue después de estudiar a distintas personas que habían logrado grandes éxitos en sus carreras debido a habilidades e inteligencias «super-obvias», pero que, aún así, no sentían que lo merecían.

Es un síndrome que afecta tanto a hombres como a mujeres, y puedes tener efectos muy negativos en la consecución de tus logros, tu felicidad y tu salud. Impacta de forma muy negativa en tu autoestima y la confianza que tienes en ti mismo. Así como produce ansiedad y miedo al fracaso.

 

Hace que un pequeño error se convierta en una montaña de arena, que no seas capaz de aceptar lo que haces bien y que te niega sentirte a gusto con lo realizado

 

Hace que un pequeño error se convierta en una montaña de arena, que no seas capaz de aceptar lo que haces bien y que te sientes a gusto y realizado. Con lo que será fácil que dejes de lado cada tarea o proyecto que empieces por pensar que no eres lo suficientemente bueno, por lo que dejaras de intentarlo.

 

La gente creerá lo que tu creas

Si te esfuerzas al máximo en hacer lo que haces, pero después cada vez que alguien te hace un cumplido, sacas a relucir lo mal que lo has hecho, que ha sido cuestión de suerte, o demás pajas mentales que nos hacemos… al final la persona terminará por creer lo que dices, y su percepción mental de ti, cambiará.

 

Todos esos comentarios que haces, terminarás por creértelos y te empezarás a autosabotear

 

Todos esos comentarios que haces, terminarás por creértelos, te empezarás a autosabotear. Tomarás decisiones basadas en ellos que lo único que harán en llevarte por el camino contrario al camino por el que te gustaría ir.

 

Acepta quien eres y lo que haces. Enorgullécete de ti

 

Deja de autolimitarte, empieza a aceptar tu éxito. Acepta los complementos. Acepta quien eres y lo que haces. Enorgullécete de ti.

 

¡Tengo el síndrome del impostor! ¿Y ahora qué?

Vale, el primer paso en reconocerlo. ¡Enhorabuena! Ahora es el momento de recuperar de nuevo tu poder. ¡Adiós Pepito Grillo capullo!

 

Hay que callar esa vocecita de nuestra cabeza que aparece cada vez que nos agobiamos o estamos ante una situación que no nos gusta o nos produce ansiedad

 

Hay que callar esa vocecita de nuestra cabeza que aparece cada vez que nos agobiamos o estamos ante una situación que no nos gusta o nos produce ansiedad. Normalmente esas situaciones despiertan sentimientos que adquirimos cuando éramos pequeños y que no son más que creencias limitantes que tenemos.

 

Empieza en tu cabeza una especie de conversación cómica y muy graciosa en la que le dices a esa vocecilla que se calle. La paras y sigues a tu bola

 

Una vez que sabes cuando aparece el Pepito Grillo hay que callarle. Empieza en tu cabeza una especie de conversación cómica y muy graciosa en la que le dices a esa vocecilla que se calle. La paras y sigues a tu bola. Tienes que decirte distintas afirmaciones, hasta que ganan y resuenen en tu cabeza de forma mucho más potente que el Pepito grillo capullo.

 

Don’t worry, no estás sola

Hablar con tu pepito grillo en tu cabeza puede hacerte sentir que estás loca. ¡Pero no! Casi todos tenemos esa vocecilla, unas hablan más a menudo y más alto que otras, pero todos la tenemos.

 

Casi todos tenemos esa vocecilla, unas hablan más a menudo y más alto que otras, pero todos la tenemos

 

La cosa es aprender que esa voz no eres tú, y por eso tienes que controlarla.

La mayoría de personas directivas de grandes empresas, así como actores y cantantes han aceptado tener este síndrome.

 

Escribe, escribe y escribe

Escribe todas esas cosas que has logrado hasta el momento y siéntete orgullosa de cada uno de los logros conseguidos. Escribe cada día todo por lo que te sientes bien. Intenta reconocer cuando te estás infravalorando y cambia el chip en tu cabeza.

Escribir es una de las mejores formas de cambiar nuestra dinámica de pensamiento.

 

No eres perfecta, ¡nadie lo es!

Hay una especie de alivio cuando te das cuenta de que no eres perfecta y de que nunca vas a serlo. Cuando lo aceptas , empiezas a hacer las cosas por el simple placer de acerlas, más que por tratar de demostrarle a otra persona o a ti misma de que eres perfecta.

Eso nunca acaba bien, acabas deprimida y asqueada en tu habitación con un pañuelo de clínex y preguntándote por qué.

 

Nunca acaba bien, porque si buscas la perfección nunca la vas a alcanzar. No importará la bien que hagas algo, o lo bien que otros te digan que has hecho algo, que para ti no lo va a ser

 

Nunca acaba bien, porque si buscas la perfección nunca la vas a alcanzar. No importará la bien que hagas algo, o lo bien que otros te digan que has hecho algo, que para ti no lo va a ser.

Y dependiendo del extremo al que lo llevas, no es algo bueno. Es perfecto tratar de hacer las cosas bien, con cariño, paciencia, ganas y queriendo dar lo mejor de nosotros mismos. Pero hay una diferencia muy grande entre el estado mental que tenemos cuando lo hacemos queriendo hacerlo bien, que cuando queremos hacerlo de forma perfecta.

 

Pero hay una diferencia muy grande entre el estado mental que tenemos cuando lo hacemos queriendo hacerlo bien, que cuando queremos hacerlo de forma perfecta

 

¿Hay que esforzarse? Claro, ¡y mucho! Pero no hay que machacarse. Hay que saber aceptar y agradecer lo que hemos hecho bien. Tenemos que ser capaces de darnos la enhorabuena por cada cosa que hacemos. Porque eso es amor propio, eso es querernos, valorarnos y aceptarnos.

¿Lo puedes hacer mejor? Seguramente. Y la próxima vez que hagas algo seguro que lo harás mejor y más deprisa. Pero eso no quiere decir que no disfrutes y te sientas bien de lo que ya has hecho.

 

Deja atrás el síndrome del impostor

Empezar a hacer cosas y dejar de pensar tanto es la forma de empezar a cambiar formas en la que nuestra mente funciona. Para tomar acción tienes que eliminar de tu mente la palabras perfección. La vida nos pone retos que no siempre son fáciles. Saber cuáles son tus errores no te hará más incapaz de hacer las cosas, solo quiere decir que estas tomando riesgos, que eres humana y que fallar no es solo necesario, si no que es vital para el éxito y para aprender y para vivir.

 

Saber cuáles son tus errores no te hará más incapaz de hacer las cosas, solo quiere decir que estas tomando riesgos, que eres humana y que fallar no es solo necesario, si no que es vital para el éxito y para aprender y para vivir

 

Y es que el síndrome del impostor, puede hacer que toda tu energías las chupe ese pepito grillo de nuestra cabeza. ¡Ten una actitud positiva! Y “hazlo”, empezarás a notar como cambia poco a poco tu forma de comportamiento.

 

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