Somos las decisiones que tomamos, las acciones que llevamos a cabo y cada una de las palabras que salen de nuestras bocas. Por ello, nuestros presentes repercuten en la eternidad, o al menos eso creo yo. ¿Habéis oído hablar del efecto mariposa? Por si no lo habéis hecho lo explicaré brevemente. Este fenómeno es, en otras palabras, una teoría acerca del caos. Antes de que os aburráis con tanto tecnicismo paso a lo verdaderamente bonito de esta teoría.
Cada una de las decisiones que tomamos entran a formar parte de un todo muy concreto, del Caos, el juego infinito del azar. Porque estas decisiones, estos actos y estas palabras se están agrupando de maneras únicas e impensables la gran mayoría de las veces, guiando todo lo que un día fuimos hacia lo que algún día seremos.
Somos los reyes de todo aquello que decimos y hacemos
Qué bonito y a la vez cuánto asusta pensar que sí, realmente somos los reyes de todo aquello que decimos y hacemos. Qué poder pero qué gran peso se nos echa encima cuando nos damos cuenta de la envergadura de esta verdad. Entonces pensemos por tan solo un minuto que, en vez de cumplir años cumplimos actos, palabras y decisiones… cuando yo lo hago siento que he vivido ya mil años, ¿cuántos has vivido tú? ¿cuántas veces has saltado a la piscina sin chaleco salvavidas? Porque es que al final todo se reduce a eso, a vivir nuestra vida no de la mejor manera sino de la más intensa; de la más real.
¿Cuántas veces has saltado a la piscina sin chaleco salvavidas?
Y quitarse el chaleco salvavidas es la metáfora que mejor explica la contradicción que es perseguir nuestros sueños: según te lo quitas empiezas a ser realmente libre porque al fin puedes bucear tan hondo como siempre habías querido, pero también realmente vulnerable porque, ¿y si me ahogo? Como ya dije, somos las decisiones que tomamos.
Continuando con este manual improvisado para conseguir sueños, ¿estás en un entorno que te permite expandir tus alas? Porque los sueños son como los packs de regalo, por lo que hay sueños y entornos que simplemente son incompatibles, como comprarse un abrigo de invierno con el que te regalen unas gafas de buceo. Y hay entornos que simplemente no saben apreciar la belleza de tus alas abiertas a punto de alzar el vuelo, y estas solo nos crecen cuando se lo permitimos.
Permítete soñar, permítete fallar, caer, levantarte y aprender
Por eso permítete soñar, permítete fallar, caer, levantarte y aprender para que el día de mañana, al recordar tu vida pasada, sientas en el alma aún el aleteo de tu vuelo.
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Buen Post.