El Eneagrama
El eneagrama es un símbolo con 9 puntas.
Nos cuenta que pasión esconde nuestra personalidad
Cada una de las puntas representa una forma de ver el mundo, una forma de estar en el mundo a través de una personalidad. Por lo tanto cada vértice del eneagrama representa un tipo de carácter, un eneatipo (rasgo) al que perteneces. Desde el que actúas. ¿Cuál es el tuyo?
Para qué sirve el eneagrama
El eneagrama, también llamado “el Rasgo” es un instrumento que sirve para conocernos, para saber más sobre nosotros mismos.
Nos aclara el por qué nos comportamos, de forma continuada, de una manera y no de otra
Nos aclara el por qué nos comportamos, de forma continuada, de una manera y no de otra. saber a qué rasgo pertenecemos nos abre a la comprensión sobre nosotros mismos y al comprendernos, podremos con más facilidad, cambiar eso que no nos gusta de nosotros y transformar nuestra forma de vivir.
Digo “cambiar” y no es exacta la idea. Más que cambiar un rasgo por otro, el eneagrama nos habla, de ampliar nuestro abanico de comportamientos. Los comportamientos que hemos adquirido siempre están presentes en nosotros. Forman parte del elenco de personajes con los que resolvemos las distintas situaciones que vivimos a diario. Son los yoes con los que estamos condicionados a actuar. El eneagrama nos habla de la mecanicidad de nuestra forma de vivir y de como salir de ella. Nos habla de nuestra zona de confort. Es un instrumento de análisis.
Característica de eneagrama
El eneagrama no es un símbolo estático, salvo en el papel.
Símbolo dinámico
El eneagrama es un símbolo dinámico que nos muestra los caminos que debemos de seguir para resolver situaciones que vemos como “atascadas”, por reiteradas y que no nos aportan felicidad.
Método que utiliza el eneagrama
El método con el que se trabaja el eneagrama es el de la observación.
La observación de nuestra conducta
Mediante la observación de nuestra conducta, nos definiremos dentro de un rasgo y no de otro; ese es el rasgo que nos define. Ese es el rasgo que nos limita. Comprobamos que en determinadas ocasiones siempre nos comportamos de una forma determinada y no de otra, aunque nos hayamos dicho mil veces: “la próxima vez, no lo haré así” ¿Por qué lo seguimos haciendo de la misma manera? Desde el eneagrama es fácil la respuesta: actuamos desde nuestro eneatipo básico y no dejar que aparezca este rasgo, es un trabajo que nos llevará tiempo y esfuerzo.
Por qué nos llevará tiempo y esfuerzo?
Porque nuestra personalidad nos defiende del dolor.
Admitir nuestras carencias afectivas, necesita valor
Precisamente hemos construido nuestros yoes para “tapar” el dolor que sentimos de niños. Y evitamos con todas nuestras fuerzas que se nos presente de nuevo, “cara a cara”, y “sin píldoras contra él”. Aquí prevalece el refrán, que todos conocemos de: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”
Historia del Eneagrama
El eneagrama es un símbolo muy antiguo, como los nueve caracteres que aparecen en él. Homero que vivió en el año 750 aC ya los conocía y los plasmó en el viaje de Ulises en “La odisea”
Se cree que el símbolo del Eneagrama, con sus 9 puntas y sus 9 tipologías procede de la antigua Persia. Fue utilizado en su origen como guía para el crecimiento personal y también como guía espiritual.
George Ivánovich Gurdjíeff fue quien introdujo este saber en occidente, a través de su escuela del Cuarto Camino. Fue un maestro místico, escritor y compositor armenio. Nació a finales del siglo XIX en la Armenia del entonces Imperio ruso
Oscar Ichazo, psicólogo chileno, es quien realiza la tarea de adaptación del eneagrama de oriente a la psicología moderna, con una visión humanista y completa de la persona. Debido a esta visión de la persona como unidad, Oscar Ichazo comienza a explicar el eneagrama incluyendo todos los tipos de personalidad.
En los años 70 Claudio Naranjo, Psiquiatra, quien lo aprende directamente de Oscar Ichazo, es el que lo introduce en EE.UU. y España a través de sus talleres y libros y lo utiliza como herramienta psicológica para sanar heridas, cerrar situaciones pendientes y evolucionar como personas más capaces de conectar con nuestro yo esencial.
En próximas entradas iremos comentando los distintos tipos de personalidad, los nudos, y las posibilidades que tenemos para salir de ellos.