¿Qué hubiese pasado si… Muchas veces nos vemos envueltos en el “¿qué hubiese pasado si…” y aunque no nos damos cuenta es una frase totalmente torturadora, no solo perdemos el tiempo pensando en algo que no podemos cambiar sino que también nos condenamos a proyectar como si fuese una película las distintas reacciones que podrían haber sido consecuencia de un uso de palabras distinto o un cambio en nuestro accionar.
Sufrir por tener que tomar una decisión no es sano
Sufrimos temiendo tomar una decisión equivocada y no nos damos cuenta que también estamos decidiendo sufrir por tener que tomar una decisión. Esto no significa que nos tengamos que dejar llevar así como una botella en el mar sin rumbo y que “pase lo que tenga que pasar”, no es esa la idea. La idea es que estemos bien con nosotros mismos, que estemos bien con nuestras decisiones y que logremos entender que no existen las malas ni las buenas decisiones: solo existen decisiones y estas pueden conllevar a una consecuencia mala o buena algunas veces esperando estas y otras veces no. ¿No nos podemos arrepentir de una decisión?
Toda decisión es buena, si la intención lo es
En realidad no, no nos podemos arrepentir ¿Por qué? Porque se supone que a la hora de tomar una decisión estamos pensando en lo mejor para nosotros o para los demás y siempre que uno decida pensando en su bien o en que las cosas después de lo que uno elige van a mejorar independientemente de que luego eso ocurra o no ya en si fue una “buena decisión” Pensemos que en si nosotros no seriamos nadie sin decisiones. Las decisiones nos forman, nos moldean. A veces tropezamos y otras triunfamos y ambas son consecuencia ni más ni menos que de nuestras decisiones.
No sirve auto flagelarse pensando en lo distintas que podrían ser las cosas si nuestras elecciones hubiesen sido otra
No sirve auto flagelarse pensando en lo distintas que podrían ser las cosas si nuestras elecciones hubiesen sido otra y para ser más clara en este punto quiero hacer uso de una frase que leí no hace mucho tiempo y dice “ la forma en la que pasan las cosas, es la mejor forma en la que podrían haber pasado” y verdaderamente hay que ser muy gaucho para llegar a entender y a vivir con este pensamiento dado que no siempre las cosas pasan como nos hubiesen gustado pero si somos lógicos y entendemos que las cosas solo pasan UNA vez y que de otra forma no podrían haber sido llegaremos a sentir como una carga (creada por nuestra propia mente) nos libera.
No hay forma de volver a lo anterior, a lo que antes era, los segundos cambian y las palabras, miradas y suspiros con ellos también
A decir verdad, cuesta mucho vivir con esto y convertirlo en una ideología de vida y mi idea no es que cambien de una noche a la mañana ni de un año al otro, simplemente hacer el ejercicio de ser conscientes del momento en el que estamos proyectando variables del que podría haber sido nuestro accionar y automáticamente pulsar un botón que nos recuerde que todo paso como debía pasar y que si fue algo malo en un futuro intentaremos tomar una decisión distinta. No hay forma de volver a lo anterior, a lo que antes era, los segundos cambian y las palabras, miradas y suspiros con ellos también. Todo pasa, todo sigue, nada vuelve y por eso te digo que disfrutes y formes el futuro, tu pasado no te persigue, nunca te persiguió porque ya no existe, ya cambio.