Ojalá un día te des cuenta de todo. Ojalá algún día pierdas como te he perdido yo.
Pero párate. Rebobina. ¿Qué más da perder? El 99% de las veces que pierdes, en el fondo estás ganando. Date cuenta de que no todo el mundo al que quieres es buena persona. No todo el mundo te tratará de la misma forma y a veces, por suerte o por desgracia, te darán palos. Y benditos palos, que te hacen ser más humano y darte cuenta que puedes hacer cosas que ni tú mismo sabías.
Pierde porque sabes que estás ganando
No tengas miedo de nada, joder. Pierde todas las veces que puedas y más. Pierde porque sabes que estás ganando. Pierde porque sabes que tarde o temprano perderán ellos. Todos aquellos que en algún momento de tu vida te hicieron daño o dijeron que no valías para hacer algo.
Ojalá te llenes y te llenen de cicatrices, demuestres al mundo que has vivido y que tienes una historia que contar. Ojalá nunca se te cansen las alas y puedas volar tan alto como te propongas.
Sal a la calle y vive
Por favor, pierde. Todas las veces que puedas. Sal a la calle y vive. Aprende a perder, como se dice por ahí.
Grítalo porque sólo vas a escucharte tú. Es duro cuando lo dices en voz alta o lo ves escrito pero sólo te tienes a ti. Perdida. Eres la única persona que puede ayudarte. Mírate y grita a todo volumen que te quieres. Hazlo por ti. Quiérete.
No te escondas.
Vive.
Pierde.
Aprende.
Y vive.
Fíate de lo que late dentro de ti
No des la cara por quien no da nada por ti, porque nunca sabrás a quien estás ayudando de verdad. No te fíes. Ni de ti. Ni de mí. Fíate solamente de aquello que sientes. De lo que está latiendo dentro de ti.
Vales muchísimo.
No
te
rindas.
Y pierde.
Escrito por:
Alicia Centrón