Soy mujer y soy valiente. Y sé que tú también lo eres. No necesito conocerte, ni siquiera saber tu nombre, eres mujer y eso te hace fuerte. Te hace fuerte porque nadie te ha dicho que tendrías que luchar contra una sociedad que intenta frenarte. Nadie te ha dicho que cobrarías menos, que te silbarían por la calle, o que te juzgarían por la ropa que lleves. Sin embargo, sí te han dicho -y de hecho te lo repiten día tras día- que tienes que agradar a la gente, que tienes que “sacarte más partido”, o incluso que “calladita estás más guapa”.
Pero tú no te callas.
Porque eres fuerte.
Porque eres mujer.
Sé que eres valiente y quiero darte las gracias. A ti, que todos los días te enfrentas a un sistema que considera que no eres suficiente y que ni siquiera se plantea que puedas ser igual o mejor que un hombre en ciertos aspectos. A ti, que llenas la calle con tu energía y protestas cada vez que tiene lugar una injusticia, cada vez que no nos creen, que nos ponen en duda…
Gracias por no rendirte, y demostrar que no eres suficiente, sino más que suficiente. Que eres mucho más de lo que se habían esperado, de lo que tú te habías esperado, porque toda tu vida te convencieron de que no lo serías. Gracias por demostrar que una somos todas, y que todas somos una. Que, si me tocan a mí, te tocan a ti. Que se acabó el tener miedo. Gracias por hacer posible que día a día, crea un poco más en nosotras y en nuestra fuerza. Gracias por empoderarte como mujer.
Recuerda que todo esto nos hace más fuertes.
Soy mujer, como tú. Y soy valiente.